La novela ‘El amante de Lady Chatterley’, escrita por D. H. Lawrence en 1928, nace del rencor y de los celos. Resulta que Frieda Lawrence tuvo un rollo con un cochero siciliano más feo que un demonio, pero quizás con una tranca más larga que el mástil de la Plaza de Colón. Quién sabe.El caso es que Lawrence, consumido por los celos, reventado por la venganza y la incomprensión ante las pulsiones sexuales de su parienta, empezó a escribir obsesivamente la que sería su obra maestra más conocida.
Cuenta Lawrence en esta novela que el amor que ha sido auténtico, de los que marcan, es tan difícil de olvidar como acabar con una enredadera que se ha enraizado a una casa, con raíces muy firmes y ramas tan sólidas que son difíciles de podar. Ya se sabe: aquella unión en los momentos duros, aquel almuerzo perfecto frente al mar, aquella mirada felina, casi irreal, aquella conversación sobre una gran película a la salida del cine, aquel fin de semana, esos proyectos, esos sueños, ese milagro del orgasmo al mismo tiempo, su desnudo aquella mañana, mientras el café hacía erupción y aromatizaba toda la casa…
Bueno, no sé si era una enredadera, pero el símil os vale. El caso es que hay amores que nunca acaban de podarse nunca y hay otros que cuestan meses, quizás años, pero acaban siendo podados definitivamente.

Cómo me gusta esto de las metáforas con elementos naturales para hablar del amor. Una de mis favoritas me la contó un amigo. Es una horterada, pero me gusta: siempre que haya cenizas calientes de un viejo y largo amor, existirá una posibilidad para reavivar el fuego. Sí, el fuego del amor, ya he dicho que era muy cursi.
Y ya que he citado la tierra y el fuego, acabaré con otro elemento natural: el agua. Una vez, un verano, hace ya muchos años, se me ocurrió una metaforilla para expresar lo contrario que la de Lawrence: deshacerte de un amor de verano, de un rollo insustancial, es como revolcarse, rebozarse en la arena y tirarse al mar. La arena pegada en tu desnudo no tarda ni tres segundos en despegarse de ti.
Y otra vez solito. Solito pero limpio, relajado y con olor a salitre, no como en el drama de podar la enredadera. Luego toca esperar, y a aceptar otra vez la soledad porque, como también dijo Lawrence, “es inútil librarse de la propia soledad. Hay que aguantarla toda la vida. Y aceptar esas veces en las que el vacío se llena, cuando llega el momento, cuando llega la vez. Pero el momento ha de venir por si mismo. No se puede forzar”.
Y sólo entonces intuiremos y acabaremos sabiendo que ese momento va a ser enredadera o va a ser arena. Y si la vieja enredadera va a seguir creciendo.
8 comentarios:
Bonito post Ivan.
¿Viste la peli Lady Chatterley de Pascale Ferran? (peli gabacha multipremiada) Pues está muy bien.
Tu metafora de los amores de verano me gusta.
Y yo siempre digo que la soledad es una fiel compañera. O que la soledad me acompaña.
Pero joder, ya se que esas cosas no se piden, pero ganas de enamorarme no me faltan (para cursi, yo!).
Un abrazo.
las vacaciones te sientan muy bien....que inspirado
Joer Iván, qué amanerau. Se ve que, acostumbrado a las variadas miasmas de Madrid, respirar un aire tan puro no te sienta bien :p.
Ya en serio, a mí también me ha gustado lo de las metáforas. Y estoy convencido de que la soledad, en las dosis adecuadas, es positiva y hasta necesaria: todos, hasta los que semos más "sociables", necesitamos de un momento a solas con nostros mismos para pensar, y hasta para relajarnos, por qué no.
Yo opino como Leo. Joer, qué mal te sientan las vacaciones.
Jejejejeje.
Qué poético eso de "con una tranca más larga que el mástil de la Plaza de Colón".
El amor siempre es egoísta y siempre estamos solos, porque moriremos en soledad. Otra cosa es el sexo. Hala, ahí queda eso.
Por lo demás, empecé hace años la novela y la dejé a medias porque me pareció un tostón insufrible. Le daré otra oportunidad, que del Reguera me fío, aunque creo que la doné en una de esas colectas de libros para Latinoamérica.
OTIS: El sexo también puede ser una experiencia muy egoista y solitaria. Y no, no me estoy refiriendo a asuntos onanistas, aunque bien es cierto que "el onanismo y la pornografía son fuentes eternas de sabiduría". Toma castaña p.
Y se ve que a usted le tiene mucha estima a los sudacas. Ya veo, ya :p...
Jajajaja. Leo, lo hice sin intención dolosa. Si hubiera querido putear a las ex-colonias, les habría mandado las obras completas de Javier Marías.
Jajajajaja. Eso habría sido tortura, Otis, juzgable y castigable por el tribunal de La Haya como crimen de lesa humanidad.
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