jueves, julio 29, 2010

Cursis y anodinos

Hago un pequeño inciso en mis vacaciones porque me apetece escribir sobre lo que ha ocurrido en Cataluña con la fiesta de los toros. Nunca he sido taurino. He estado en dos corridas en mi vida y me he aburrido. Dicho esto, respeto, por ignorancia, a los muchos que consideran los toros un arte, un espectáculo cultural. Entre sus defensores cuento con buenos amigos, algunos hasta con famosos antepasados toreros.

Lo que me alarma de todo este circo nacionalista es algo que confirmo a diario: prohibir sigue siendo progresista, moderno. Ver en un informativo los satisfechos caretos de los nacionalistas (incluyo al PSC en ese ganado) me ha llevado de regreso a la realidad.

De todo lo publicado ayer y hoy, me quedo con dos declaraciones de dos catalanes. Boadella ha dicho: “Una decisión coherente con la sociedad catalana, anodina y cursi. Por tanto, hay que respetar la decisión del Parlamet porque define a una sociedad. Se ha perdido algo esencial, la libertad”. El otro es Arcadi Espada: “Cataluña no pierde nada porque culturalmente en Catañula no hay nada que perder”.

Hasta pronto, feliz verano.

jueves, julio 15, 2010

30 resplandores

Se cumplen tres décadas de El resplandor, la película más comercial de Kubrick, pero un Kubrick como la copa de un pino. Una película que, a pesar de sus excesos, sigue siendo perturbadora. ¿Quién no recuerda a Jack persiguiendo al crío por el laberinto, o la escena de la bañera, o la conversación con el barman, o a las gemelas? ¿Quién no recuerda el inteligentísimo montaje musical o esos maravillosos travellings? La idea de El resplandor le surgió a Stephen King en 1974. Ya consagrado, estaba de vacaciones en Colorado. Se hospedaba en el hotel Stanley. Habitación 217. Era temporada baja. El hotel estaba vacío.

Jack Nicholson fue siempre Jack Torrance en la mente de Kubrick y en
los sueños húmedos de los ejecutivos de Warner. Cuenta Anjelica Huston, pareja de Nicholson entonces, que el actor acababa tan reventado después de cada jornada con el exigente Kubrick que todos los días se iba derecho a la cama a sobar. La escena del baño donde Nicholson dice "¡Aquí está Jhonny!", por ejemplo, fue repetida 157 veces.

Pero la que acabó más que reventada fue Shelley Duvall, a la que Kubrick maltrató psicológicamente para que entrase más en su personaje. Se burlaba de ella, la insultaba, la despreciaba… Y no inventó nada el amigo Stanley. Quince años antes, William Wyler había hecho lo mismo con Samantha Eggar en El coleccionista.

Para los que quieran celebrar como Dios manda las 30 castañas de The Shining les recomiendo, claro, volver a ver la peli una de estas noches, el documental que Vivian Kubrick hizo sobre su rodaje, el libro de John Baxter sobre el maestro y un blog muy interesante (donde aparecen las curiosidades que aquí he fusilado y más) de Raúl Lino Villanueva.
Foto: Claqueta original de El Resplandor y autofoto de Kubrick.

miércoles, julio 14, 2010

Consejos Reverte

Volvamos a la realidad, a la España post-mundial. Con su mala baba habitual, contaba Pérez Reverte que hace unos días, durante unos contactos que mantiene con lectores a través de una cosa que se llama Twitter, uno de estos jóvenes (de 27 años y en paro) le pidió un libro para que le ayudase a salir de su situación. La respuesta de Reverte fue la siguiente: “Un libro para aprender idiomas y largarte, o uno donde aprender a fabricar cócteles molotov”.

martes, julio 13, 2010

Reyes

Esta mañana unos energúmenos me han despertado a las 7 de la mañana. Cuando me he asomado a la ventana para cagarme en su madre he divisado a Reina y a Puyol in person. Debajo de mi casa está el Txistu, donde cenaron. Y al lado la discoteca donde remataron la fiesta.

En su último post, NAPALM ha comparado la noche de la gran final con las uvas de nochevieja. Sobre Iniesta ha escrito algo muy chulo: “Marcó el enano ese espectacular que no toma el sol y por eso me cae todavía mejor; que en la punta de su bota tiene una navaja de Albacete y que como los buenos bandoleros sólo la desenfunda para pinchar bien hondo”.

Siguiendo con las imágenes navideñas, para mí lo de ayer en las calles de Madrid fue como una cabalgata de reyes a lo bestia. Las calles de mi ciudad no van a volver a ver algo parecido. Bueno, yo no lo voy a ver. Y encima, y como bien ha escrito Chano en un comentario de este blog, este mundial se ha rematado de película: “Al final el protagonista besa a la chica”.

Ahora sólo deseo que, a partir de hoy, nadie me vuelva a repetir por enésima vez que en la selección son todos una piña, buena gente y se quieren muchísimo. Ni más chistes de pulpos, ni que esto "ha unido al país". También espero no volver a leer el término "Marea roja" u oír “Soy apañó, apañó, apañó, loroloroloroloro”. Al menos hasta la Eurocopa 2012.

Y aquí va un homenaje a Robben.

viernes, julio 09, 2010

“He conocido a un cura buenísimo”

No se ha comentado, pero hace poco vivimos el fin de semana más desastroso en cuanto a recaudación de la historia en España. DE LA HISTORIA. La “comedia” La venganza de Ira Vamp, del infame Álvaro Sáenz de Heredia, salió con 238 copias y ha logrado 275.600 miserables euros aproximadamente. Estamos hablando del autor de Pápa Piquillo, Brácula. Condemor II, Aquí llega Condemor, el pecador de la pradera, El robobo de la jojoya o Aquí huele a muerto.

Pero, afortunadamente, hay una excepción entre el cine de mierda de siempre: La última cima, documental sobre un cura montañero, lleva más de cuatro semanas en los cines y acumulados más de 467.70063.900 euros. Puede llegar a los 800.000 y con sólo 74 copias. Dicen los que saben (como Pau Brunet) que va camino de convertirse en el documental español más taquillero de la historia. El cura es Pablo Domínguez, sacerdote madrileño que murió el año pasado escalando el Moncayo y era filósofo, doctor en Teología y decano de la Facultad de Teología de San Dámaso.

Sobre este humilde documental ha escrito Bronte, a la que sigo en La Off Off Crítica, lo siguiente: “No tiene ni sexo ni violencia y, como bien explicita el director/narrador, no va de un cura pederasta, ni exorcista, ni mujeriego, ni ladrón, ni misionero en la selva, ni fundador de ninguna institución. ‘Los expertos me lo han dicho claramente: si hoy crucifico a un cura en público, tendré éxito y me van a dar importantes premios. Si por el contrario, hablo bien de un cura, me van a crucificar a mí. Pues tengo un problema, porque he conocido a un cura buenísimo, y quiero contarlo’".
Escrito la noche del lunes 5 de julio de 2010.

miércoles, julio 07, 2010

Los normales y corrientes

Eduardo García Serrano, hijo de escritor falangista, tiene una poltrona en Intereconomía y cada vez que abre el hocico la lía. Las últimas de este hooligan han sido gloriosas: "Para que los sodomitas puedan subirse a una carroza con un tanga y una gorra de las SS sí abren el metro, pero para que las madres con los niños puedan deambular por la ciudad y ejercer su derecho al trabajo, para esos no hay piedad". Lo de “sodomitas” iba sólo por los gays. Todavía no sabe este fachilla que muchos heterosexuales, incluidas muchas “madres que deambulan por la ciudad”, practican el coito anal en casa.

A Intereconomía el Ministerio de Industria acaba de imponerle una sanción de 100.000 euros por un vídeo en el que comparaban el día del Orgullo con los 364 días de "la gente normal y corriente", como si lo normal y corriente fuese algo admirable, cuando es, sencillamente, algo estándar, ordinario. El Ministerio se ha mojado al fin tras recular ante anteriores insultos de García Serrano a la Consejera de Salud de la Generalitat, a la que llamó “zorra repugnante”, “puerca” y “guarra”. El lunes, Federico Jiménez Losantos apoyó a Intereconomía silenciando las palabras de García Serrano y declarando que “la mayor parte de los homosexuales en España son católicos”.

Pues deben tener la picha hecha un lío, señor Losantos. En el programa de Intereconomía también estuvo Cristina López Schlichting, que en su programa de radio ha tratado el fascinante tema “Cómo curar la homosexualidad”, y el diputado del PP González Pons. También tiene la picha echa un lío el gay que vota al PP.

No sé por qué, pero siempre que escucho a espantajos similares por la tele recuerdo una frase de Jack Nicholson: “Cuando escucho a un conservador fanático siempre suelo imaginármelo con dos travelos meándole en la cara”.
Escrito la noche del martes 7 de julio de 2010.

martes, julio 06, 2010

Thank You, Mr. Chase

Ayer les hablaba de Los Soprano. Hoy quiero detenerme en esas gloriosas seis temporadas, esos 86 episodios. Desde que empecé, totalmente seducido, la canción de los créditos ‘Woke Up This Morning’ tiene para mí la fuerza iconográfica de un tema de Rota o de Morricone. El amigo Carmona me ha ido pasando cada temporada y cada una ha sido una puta orgía de cine, y la hemos comentado con la pasión que el cine un día nos arrebató.

Producir un episodio de Los soprano cuesta dos millones de dólares y vale por todo el cine español de un año. La razón es la de siempre: saber escribir personajes, saber dialogar, saber hacer repartos gloriosos, saber montar músicas de todos los estilos como nadie, saber iluminar sin pretensiones… Saber dominar el cine. ¿Sigo? Sigo: tener casi sesenta años, los de su creador, para dominar una narrativa nunca exenta de poesía. Saber de lo que hablas.

Hemingway dijo aquello de “No escribas sobre lo que no conoces”. Robert Evans, productor de El padrino, dijo aquello de “Tenemos que contratar a alguien que haga que esta película huela a pasta italiana”. Chase creció en New Jersey. ES New Jersey. Se nota en cada plano. ¿Sigo? Sigo: Sólo los americanos siguen logrando que su cultura popular pase de ser estadounidense a ser universal. Como bien dijo el pez gordo de HBO que dio luz verde a la serie, “La única diferencia entre Tony Soprano y toda la gente que conozco es que él es el Don de Nueva Jersey”.

El responsable de Los Soprano, el capo di tutti capi, es David DeCesare, más conocido como David Chase, un tipo muy depresivo y muy perfeccionista, un tío con talento para el guión y que se ha chupado más películas de gangters que Scorsese. Los inicios como guionista reputado de Chase fueron en Doctor en Alaska, serie en la que no estaba muy a gusto. En esta etapa, Chase entretenía a sus colegas con historias sobre su madre "pasivo agresiva histriónica". Fueron tan atrayentes sus relatos, que le animaron a escribir un guión sobre ella. Y de ahí surgió un mafioso con terribles problemas de afectividad con su madre, y de ahí una psicóloga, un hogar, una familia mafiosa, unas amantes, un bar, una carnicería...

Una productora acabó contratando a Chase para escribir una serie “tipo El Padrino”, pero tras esribir el piloto tuvo que escuchar bobadas como que los espectadores estaban cansados de historias de mafiosos, que había demasiada sangre, demasiados tacos, demasiada droga, demasiado sexo, demasiada realidad, que el título “Los Soprano” no convencía… Todas las grandes cadenas (NBC, CBS, ABC y Fox) rechazaron la serie hasta que apareció San HBO.

El resto, como se suele decir, y aunque sea una horterada, es historia. Y de la tele, no del cine. Pobre cine. Gracias, señores directores. Gracias, señores guionistas. Gracias, repartazo. Me han hecho ustedes ver que el gran cine americano no ha muerto… porque está refugiado en la tele. Americana.
Escrito el domingo 4 de julio de 2010. Foto: David Chase.

lunes, julio 05, 2010

El cine ha muerto, larga vida a la tele

Los cursis llaman “intercambio cultural” a lo que he vivido en los últimos meses: el intercambio de todos los episodios de las seis temporadas de Los Soprano, posiblemente la mejor serie de todos los tiempos. Desde que levité con el episodio uno me dije, sorprendido y optimista, que el cine no había muerto. Seguía de parranda en la HBO.

Si algo muestra Los soprano es que no tenemos ni idea de quién dirige sus episodios pero sí quién es el creador y primer guionista de la serie. El gremio del guión ha tomado el Palacio de Invierno en la tele, en la red y en el mercado de DVD, mientras que Hollywood perece creativamente entre remakes, secuelas, precuelas y denigrantes adaptaciones de videojuegos.

Robert McKee, gurú del guión y autor del libro ‘El Guión: sustancia, estructura, estilo y principios de la escritura de guiones’, ha hablado hace poco de este esperanzador fenómeno: "En EE UU estamos viviendo el comienzo de una edad de oro. Los productores son todos escritores, ellos controlan la historia. Esto no ocurre en Europa, donde a los guionistas no se les paga ni de lejos lo que se merecen y son de segunda fila. ¿Quién dirige The Wire, o A dos metros bajo tierra? No lo sabemos, a pesar de que están muy bien dirigidas".
Dicho esto, McKee remató: “Puedes tener directores y actores fantásticos, pero la dirección y la actuación es una forma de arte interpretativa. Sin embargo, la forma de arte original es la escritura, es el hecho en sí de escribir, y esa es realmente la base de lo que va a venir después. La base de todo es la escritura. Y lo dice, ojo, un defensor del cine de Kubrick o de Bergman, dos grandes autores que supieron escribir o leer como pocos.
Escrito el viernes 25 de junio de 2010.

viernes, julio 02, 2010

GRANDES PENSADORES

“Turner es a veces la oquedad crepuscular de la nada, la cifra terminal de lo perpetuo, el pincel que se oxida en los recuerdos devastados. Es la cicatriz inmensa del mar, el declive cereal del frío y la tormenta, las cenizas de la noche, el color brumoso y genital”.

(Luis María Ansón -en El Cultural de hoy- sobre la exposición de Turner en el Prado)

Gracias, Otis.

Cada vez más locos

Pretender escribir o publicar se está convirtiendo en un trabajo de enajenados. Cada día es más difícil ponerte a escribir si lo tienes que hacer mendigando tiempo a tus horas no laborales. Cada día es más difícil que alguien lea tu manuscrito, y no digamos lograr publicar y llegar a una estantería. La idea de poder llegar a unos lectores (a TUS lectores, no a TODOS los lectores) es cada día más absurda porque esos lectores están en peligro de extinción. ¿Escribir para ti mismo? Una esquizofrenia que sigo practicando hasta que mande todo a mamarla. De momento puedo vivir sin fontanería, pero no sin escribir. Pero es que yo estoy enfermo. No es mío, es de Bukowski, como dice Miles en Entre copas.

En su ensayo ‘El capitalismo funeral’, Vicente Verdú escribió que vivimos tiempos de rebajas. Rebajas en la cada día más insoportable vida urbana, en la salud, en la educación, en la justicia, en el lenguaje, en los salarios, en la amistad, en las relaciones de pareja, en la democracia. También escribía que “el reino de lo rebajado, próximo a la basura, ha contagiado a los bodrios literarios que circulan entre la alegre acogida del público, que degrada jubilosamente su valor”. Aún es más contundente su último artículo en El País. En resumen, Verdú dice lo siguiente:

“Hace ya años, un joven y reconocido periodista me confesó que había decidido dejar de escribir. Tenía la suficiente experiencia como para atreverse a diagnosticar que en este sector no quedaba ya lugar alguno para la clase media. De un lado se situaban la opulencia de unos cuantos autores y libros best sellers y, de otro, solo la miseria. De decenas de miles de títulos, un 95% o más no se come una rosca. El resto es miseria”.

“En casi todos los casos, los anticipos son ridículos y las tiradas exiguas. Los autores que se lanzan y no explotan pronto se convierten en nada. Sus obras compuestas mediante decenas de miles de horas de trabajo desaparecen de las librerías en unas semanas y son destruidas urgentemente como las vacas locas. Ciertamente, se trata de autores locos, cada vez más locos”.

“No vale la pena calentarse la cabeza, verbo a verbo, adjetivo a adjetivo, para no llegar a casi nada o a casi nadie. ¿Escribir para sí mismo? "El autor que por fin decide escribir para sí mismo se suicida por falta de destino", decía Vicente Aleixandre. Todo artista necesita tanto la comunicación como la respiración. Dentro pues de esta creciente asfixia de la escritura, de los editores, de las librerías, de los libros, de los lectores, ¿cómo no elegir entre tirarse hacia el oxígeno de la ventana o decir ya adiós a este hermoso y jadeante oficio?”.

Escalofriante.
Escrito el domingo 27 de junio de 2010.