“¿Ha servido de algo el 15 M? Claro. Entre otras cosas, está la repercusión que ha tenido en el mundo desarrollado que se rige por la democracia, en Dinamarca, en Nueva York... Esto ha servido para demostrar que no ha sido una "cosita" española, sino algo que iba más a fondo. Una rebelión contra el régimen del bienestar sin más, ENTERO. Esto es lo que se ha puesto de relieve y no se borra. Esto no está muerto”. (Agustín García Calvo, Poeta, ensayista y filósofo)
Uno de los ensayos que me he leído este verano ha sido el breve libelo (con pretensión de serlo) ‘NO nos representan’, escrito por Pilar Velasco y publicado por Termas de Hoy. Me apetecía llevarme trocitos del 15 M, recuerdos de aquellos días en los que nació algo que sigue teniendo sentido y presencia en calles, medios y redes sociales. Necesitaba recordar esos días que nadie esperaba y dejó descolocados a los políticos y medios de comunicación, que hicieron un ridículo pasmoso frente a la horizontalidad de una propuesta que empezó en Facebook, con grupos que se iban uniendo a la primera concentración del 15 de mayo. Y como recuerda Velasco, “no hicieron falta ni locales, ni teléfonos, ni transportes. Ni siquiera material de oficina”.
El mayo español fue un ejemplo ciudadano y creativo para el mundo y las imágenes nocturnas de la Puerta del Sol, que muchos tomamos festivamente, dieron la vuelta al mundo. Los apoyos internacionales se contaban por centenas y la policía no pudo hacer nada para pararlo. Y al mayo francés, que acabó en junio con las vacaciones de verano y una mayoría del general De Gaulle, lo miramos por encima del hombro. Como rezaba un cartel en Sol, “Esto no es mayo del 68: nosotros vamos en serio”. Y El Roto, que es un genio, escribió: “¡A la puta calle!, les dijeron. Y eso hicieron”. La calle fue la clave: podemos salir a protestar porque nos pertenece a todos. Y una vez le has cogido el gusto a la calle, ya no se deja fácilmente.
Conviene recordar lo que se reclamó entonces y seguimos reclamando. A saber: que todos los votos valgan lo mismo con una reforma de la injusta Ley Electoral, que los jueces sean independientes de verdad, que los corruptos no puedan participar en política, que haya listas abiertas, que un diputado no tenga una pensión habiendo ejercido sólo 7 años, que se reforme nuestra imperfecta Constitución y que las consultas populares sean algo habitual para decidir sobre temas medulares para el país, que se publiquen en internet de todos los contratos y licitaciones públicos y del patrimonio de políticos y jueces y que se pueda devolver la casa para saldar la hipoteca, el fin de las SICAV y la nacionalización de las cajas.
Y mientras se lo recordamos, Zetapé y Mariano cambiarán la Constitución sin referéndum alguno. Me da que nos espera un otoño caliente y, tras el 20-N, un invierno achicharrante. Nuestros representantes no han hecho NI CASO a las peticiones del 15M. Por otra parte, sus desquiciados policías (algunos nacionales o algunos Mossos) han demostrado que no sólo son torpes, sino que saben ser brutales. Allá ellos y sus superiores. Como bien escribe Velasco, “si el orden existente nos quiere quitar lo que tenemos, tendrá que ser el desorden el que nos devuelva la dignidad. Si los parlamentos nos roban nuestros derechos, será la plaza pública la que los recupere”. Esta vez tienen en frente a una parte de España que no se conforma, que está hasta los cojones y lo que es más duro para ellos: una parte de España que no está acomodada porque le han arrebatado las comodidades. “Nos habéis quitado demasiado. Ahora lo queremos todo”. ¿Recuerdan el cartel? Escrito el viernes 25 de agosto de 2011.
1 comentarios:
Reguera, crea un periódico, con sus secciones y tal, y tal, Pascual. Tus artículos lo piden a gritos, xiquet.
Saludos.
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