martes, mayo 31, 2011

Pedos espirituales

Nunca había leído los poemas de Bukowski, y mira que publicó poemas. Sí he leído sus novelas. De niño Bukowski soñaba con convertirse en el tonto del pueblo, como yo soñé una vez. Se quedaba en la cama y se imaginaba que era el tonto feliz. Hoy he tenido fiebre y me he quedado en la cama. Y me he imaginado a toda esa gente buena indignada de Sol y otros lugares, gritando o escuchando. Y he agarrado la almohada, he sudado la fiebre, me he dormido y he soñado que era un dictador que prohibía todos los medios de comunicación, uno detrás de otro, como imaginó Buñuel. Tú, tú, tú y tú a hacer carreteras, por tertulianos.

Comparto también su alergia a viajar. Para Bukowski el hecho de cruzar la habitación era “como andar sobre llamas”. Y su sociopatía. “El primer rostro desconocido que veía cada día añadía un nudo en el estómago”.

Soportaba Bukowski a intelectuales coñazo y tenía un gato, como yo. “Sabía más y era el que mejor comprendía. No tiene que fingir nada, defender nada o creer en nada”. “La gente nunca me ha hecho ningún bien, sobre todo su conversación. Después de escucharla durante horas llego a la conclusión de que sus palabras no tienen nada que ver con nada. Que son personas solitarias y cobardes y que sólo necesitan soltar sus gases espirituales para que yo los huela”.

Y encima vaticinó la cosa de las redes sociales: “Y todo son ordenadores y más ordenadores y pronto todo el mudo tendrá uno, los niños de tres años tendrían ordenadores y todo el mundo conocerá todo lo relacionado con los demás mucho antes de que lleguen a conocerse. Nadie querrá conocer a nadie nunca más y todos serán unos solitarios como lo soy yo”. Y yo. A ver si se me pasa esto. Escrito el domingo 29 y el martes 31 de mayo.

martes, mayo 24, 2011

Donación de libros en Sol










Podéis llevarles libros y prensa, que lo reciben encantados. Preguntad a cualquiera por la biblioteca.

martes, mayo 17, 2011

miércoles, mayo 11, 2011

1.280 almas

Gran título para una novela. Uno de los más originales de la literatura norteamericana. Y su autor, Jim Thompson, uno de sus escritores más secos y a la vez divertidos. Thompson murió ignorado pero está a la altura de grandes como Chandler o Hammett. Su legado cinematográfico es admirable, con adaptaciones de sus obras tan brillantes como Atraco perfecto, La huída o Los timadores. Sin olvidar que fue dialoguista en Senderos de gloria. La última ha sido El asesino dentro de mí, más floja pero con un fabuloso Casey Affleck como prota.

1.280 almas, que forma parte de la estupenda colección Serie Negra de RBA, es la historia de un vulgar sherif que se hace pasar por tonto para sobrevivir y salirse con la suya en un pueblo (y, por extensión, un país) muy corrupto. Y él, el sherif Nick, es el más corrupto de todos.

De Nick entiendes su nihilismo, admiras su astucia y desprecias su crueldad. Nick es una bestia con cara y voz de paleto que aborrece a sus conciudadanos, a “todos los hijos de puta que se vuelven cuando cae una moneda al suelo; todos los cabrones que van con los huevos por delante, con un dedo en el culo y otro en la boca, creyendo que no les pasará nada; todos los chulosputas que piensan que la orina se les volverá limonada; todas las almas cándidas hechas, al parecer, a imagen y semejanza de Dios y a quienes lamentaría profundamente encontrarme en una noche oscura”. Y ese dios tampoco se libra de su desprecio blasfemo: “Me estremecí y pensé en lo maravilloso que había sido nuestro Creador al hacer algo tan repugnante y nauseabundo, tanto que, cuando se comparaba con un asesinato, éste resultaba mucho mejor”.

El lenguaje de 1.280 almas es duro y en ella aparecen los temas de las novelas que hicieron grande a Thompson: violencia, sexo, mentira, ignorancia, misoginia, racismo y prostitución física y moral. Sobre todo moral. Thompson, además, es una grandísimo dialoguista y un creador de ambientes asombroso.

1.280 almas se desliza por los territorios de la moral con la misma facilidad con la que su protagonista implica en sus crímenes a los que le rodean, algo que le encanta hacer a Thompson, que dibuja una línea entre el humor y el horror tan borrosa que sobrecoge. Por eso su novela es una de las grandes del género.

lunes, mayo 09, 2011

Un chico muy majo que hace videoclips

En una entrevista a mi amigo Francisco Arroyo, el director y guionista Víctor García León dijo: “Antes los avances técnicos en el cine los hacían los artesanos del cine. Una moviola la mejoraba un montador, una cámara la mejoraba el operador de cámara, que se inventaba un objetivo. De un tiempo a esta parte, las mejoras técnicas las hacen los ingenieros de unos países extraños que no tienen nada que ver con la gente que hace el cine. Son mejoras que no transmiten nada. Es verdad que la técnica es muy fría. Yo soy un paranoico, creo que hay una mano oscura. El cine de Hollywood se ha ido al garete cuando alguien decidió prescindir de los escritores, de los guionistas. En lugar de contratar al mejor autor que hay en Broadway contratan a un chico muy majo que hace videoclips. Además de majo suele ser muy joven, sin ideología y bien dispuesto para estar al servicio de los jefes. A la larga, este fenómeno, que ha perjudicado mucho al cine, ha beneficiado a la televisión, que es donde han recalado todos los escritores buenos".

A la pregunta “¿Va el cine entonces por el camino del espectáculo de feria?”, García León respondió: “El cine siempre ha tenido esa parte, siempre ha sido un poco circo. Pero ese camino tiene su propia trampa. La batalla la están perdiendo ahora frente a los videojuegos. Los grandes estudios tienen su propia limitación en ellos mismos. Le están ofreciendo al espectador ser él el protagonista de una superproducción. Para ver Spiderman, prefiero ser el protagonista de Spiderman. Es mucho más divertido y tiene aproximadamente la misma calidad. Si tienes la realidad de la ficción en tu mano ¿por qué vas a aceptar un punto de vista?, ¿por qué vas a aceptar a alguien que te dirija el relato?”

viernes, mayo 06, 2011

El hombre slow

Trabajo en publicidad. Ahí he acabado tras currar de teleoperador, en cine, en tele y como profe. Es un curro como otro cualquiera, todo tendero necesita que se conozca su tienda y sus productos… pero hasta cierto punto. Cuando en la publicidad te cuelan “valores” y “filosofía” de marca me dan ganas de vomitar. Cuando una agencia recurre a “estilos de vida” y “pensamientos” manufacturados por vendedores de colchones me dan ganas de sacar la recortada y darme un paseo.

Acabo de vivir esta sensación con una campaña, que acaba de finalizar, de la Sra. Rushmore, agencia que vende a Zapatero igual que vende unas zapatillas. Y hacen bien porque para el caso es lo mismo. Lo último que se les ha ocurrido a los Rushmore es presentar a una pareja de treintañeros aburridísimos que se pasa, como Ono y Lennon, cuarenta días en la cama. La encamada se retransmitió en directo y tuvieron Facebook y Twitter. Ella se llamaba Camy y él Iván y decían que su movida era una reivindicación para “concienciar de la necesidad de volver a encontrarse a sí mismos” con el mensaje del “Movimiento Slow”, que se materializa en una “encamada reivindicativa”. Iván por, cierto, es “ecodiseñador” y estaba con Camy en que los invitados a su cama (por su colchón desfiló gente despreciable de todo tipo) vayan descalzos.
Esta “encamada” no dejó de ser una insulsez como la de Lennon y Yoacojono, pero fue más perversa, fue una acción lucrativa para publicitar la marca Flex. En la era de las ideas muertas o en los tiempos del fin de las ideologías, las revoluciones vienen patrocinadas por un colchonero. Tal cual.

El “Movimiento Slow”, claro está, era tranquilo, pacífico, relajado, somnoliento y aburrido. Nada de levantar pavimentos, arrojar adoquines, quemar cajeros o asaltar palacios. La revolución patrocinada por Flex debía ser como el hombre de hoy: slow. Inane, trivial, vano.
Por supuesto, estos dos “revolucionarios” tenían su cama y su casa en un pisazo con vistas alucinantes a la madrileña Plaza de España. Mientras al resto más nos vale ir a currar, ellos nos ofrecían la brillante alternativa de no hincarla, de tumbarse, navegar por la red, dormitar, comer humus, purés de verduras y mierda diurética. Y para que la revolución de los colchoneros fuese adecuada debía ser asexuada. Camy e Iván no follaron. Ni se tocaron. No son pareja.
Una campaña siniestra la de Carlos Alija, director creativo de Sra. Rushmore. Con cinco millones de parados, con un millón y medio de familias sin un miembro currando, con un 50% de jóvenes sin trabajo y teniendo que emigrar, el amigo nos ha propuesto “respetar más nuestros tiempos, nuestros ritmos y disfrutar de las cosas", como dijo uno de los encamados. Hay que ser muy retorcido o muy idiota, decidan ustedes, para hacer de esto un anuncio de colchones. Escrito el sábado 30 de abril y el jueves 5 de mayo de 2011.

miércoles, mayo 04, 2011

Infotainment, el regreso

Cazaron a Bin Laden… y lo lanzaron al mar. Vaya por dios. Volvemos a las andadas y con ellas vuelve el estilo peliculero, patriotero y militarista, el fervor belicista. Vuelven las noticias desmentidas, las verdades a medias, los bulos o las mentiras descaradas. Y la falta de pruebas. Bin Laden se defendió pero no estaba armado, estaba de parranda. Hay escudo humano, luego no. Pakistán lo sabía pero no del todo. Y lo lanzaron al mar tras un rito funerario islámico. Te cepillas a tiros al supervillano cuya caza te ha costado más de un billón de dólares y te preocupas por sus ritos funerarios. Lógico. Y el chivatazo para pillar al asesino de masas ha venido de Guantánamo, allí alguien ha cantado bingo. De repente. Tras años de reclusión. Y cuando Obama era tan criticado por no cerrar esa prisión de la vergüenza. Lógico.

Y los medios de comunicación todos cachondos otra vez, poniendo infografías tipo Black Hawk derribado, musiquitas de peli de acción y montajes fotográficos que nada tienen que ver con la verdad. Hay que entretener, como en el cine o los videojuegos, vuelve el 'infotainment' (derivado de 'entertainment), la noticia convertida en show, en un espectáculo de acción.
Robert Pike y Dwauyne Winseck, analistas sociopolíticos, ya hablaron en su día del matrimonio del poder con los medios de (des)información: "El poder corporativo, aliado con el Estado, ha convertido en una broma la perspectiva de un sistema democrático".

Hace tiempo que se fue por el retrete la objetividad periodística, la investigación lenta y certera. Carl Bernstein, famoso por destapar el caso Watergate, reconoció que hoy no hay fondos para investigar nada y los medios y las agencias se lo tragan todo. Y se prefiere, porque sale mucho más barata, la opinión. Y cuanto más radical (tipo Intereconomierda o Fox) mejor.
En la era de la tecnología, donde cualquiera tiene cámaras de fotos, no hay todavía foto de Bin Laden, que descansa en el fondo del mal tras recibir matarile. La excusa para no mostrarla ha sido que no quieren “represalias de los radicales”. Lógico, ¿no les parece? Estos días me está dando mucha vergüenza ver y escuchar a los que hacen televisión.

martes, mayo 03, 2011

Buenafuente, bolchevique

Me llama la atención lo torpes que son algunos los famosos usando las redes sociales. Les pasa como a la casta política: su mandanga no vale en la red porque la gente puede ponerlos a bajar de un burro y encima con argumentos. Si algo tiene la red es que difunde por igual la inteligencia y la estulticia, algo que no pasa en la tele o en el congreso, los dos dirigidos por las castas. Estoy en Facebook pero no en Twitter, que me da pereza. Tengo amigos que dicen haberse hartado enseguida y casi todo lo que leo de Twitter es sobre gente famosa escribiendo breves estupideces o siendo escarmentada por la masa twitteriana. Pasó con Bisbal y sus pirámides vacías.

El último famosote en hacer el ridículo en esto de las redes sociales ha sido Buenafuente, que tiene cuenta en Twitter y le pusieron fino por la babosa entrevista que le hizo a la Sindescargas. Me sorprendí ante la reacción de los internautas porque todas las entrevistas de este señor son babosas. Amables las llaman. Ante la tormenta de críticas, Buenafuente hizo mutis por el Twitter pero… ¡volvió! Oh. ¡Que paren las máquinas! Y en su regreso, el cómico y socio de la pantalla amiga de Zapatero se puso a “reflexionar” sobre las redes sociales, mira tú, y soltó que "podremos ser una red de ociosos burgueses quejicas e intolerantes”. “Hay que mover más el culo y menos el ratón. Haríamos bien en invertir toda esa rabia que circula por Internet en salir a la calle, decirles a los culpables de la crisis que no tragamos. La nueva censura son los intereses empresariales de las empresas de comunicación”. Tócate la zambomba. Hacía mucho que no leía un ejercicio de cinismo tan acojonante. Resulta que el mismo que hizo aquella entrevista pelotera a la Sinde, el socio capitalista de La Sexta, la cadena progubernamental, ahora nos da clases de democracia y nos anima a salir a la calle. ¡Un tipo que está usando internet para vender patatas fritas! Escrito el sábado 30 de abril de 2011.