miércoles, mayo 30, 2012

YO SÍ SOY TONTO

Por ser español. En nuestro país la exigencia de responsabilidades en banqueros y políticos casi no existe, y dejamos que la maquinaria de los grandes partidos (que viven de los bancos y de nuestros sueldos) logre la firma de un pacto de no agresión sobre el gigantesco escándalo Bankia, uno de los más grandes saqueos de la historia. Y en nuestra puta cara. Hemos permitido, sin hacer absolutamente nada, la ‘omertá’ en ese burdel llamado Congreso.

Mira que somos tontos... Hacienda dio tiempo a Botín para regularizar sus cuentas opacas y esquivar el delito fiscal. Botín, su hermano y todos sus hijos se salvaron de la trena y nosotros sin ir a quemar el Banco de Santander más cercano. Fijaos si somos tontos del culo que Florentino Pérez sólo pagó 49 euros en su declaración de 2009. ¿Habéis visto, por cierto, la choza de 2,3 millones de Cospedal? ¿Sabíais que Intereconomía se benefició de un crédito de 18 millones de euros de Bankia y que Rodrigo Rato es socio de Intereconomía con un 4,5% de las acciones?

Somos tontos de baba, españoles. Por no hacer nada ante el insostenible record de paro, porque los bancos nos han robado y siguen dejando a la gente en la calle sin que los gobernantes se lo impidan, porque consentimos un país de mangantes, de economía sumergida, de fraude y de paraísos fiscales, un país que tiene el record de paro juvenil, con universidades de mierda, con decenas de miles de empleados públicos puestos a dedo, un país de anacrónicos y parasitarios jefes de estado que cazan elefantes, de privilegios por motivos religiosos, de castas, de señoritos y siervos, de analfabetos, de hinchas, de toreros, de fulanas y chaperos mediáticos, de farloperos, de pastilleros, de vírgenes, de falleras y chirigotas, un país con un I+D+I que provoca la risa de los países vecinos.

Somos tan tontos que hemos consentido, sin salir a la calle, y hasta haciendo risitas y chistecitos con los perroflautas del 15M, que nuestro país tenga 445.568 políticos cuando tenemos 165.967 médicos, 154.000 policías y 19.854 bomberos. Es decir: tenemos más políticos (puesto para el que no se requiere ninguna titulación) que médicos, policías y bomberos JUNTOS.

Somos MUY tontos. Somos españoles. Lorololó.

martes, mayo 22, 2012

Las tres me resbalan

Contaba Aldous Huxley que “lo que deberíamos mirar son las obras sin pretensiones, satisfechas de ser meramente ellas mismas, contentas de su identidad, no dedicadas a representar un papel”. Me parece algo para imprimir en sangre y enmarcarlo. Quizás hablaba Huxley de lo que conocemos como la obra que pretende ser irreprochable, esa obra cuyas formas pretenden ser parte del canon artístico. Esas obras que de entrada te dicen: MIRA-LO-IMPORTATE-QUE-ES-ESTO-Y-EL-TRASCENDETAL-TEMA-QUE-TRATO. Por ejemplo Ciudadano Kane, de Orson Welles, El Guernica, de Piccasso y Moby Dick, de Herman Melville.

La primera me parece una película brillante pero exhibicionista, exageradamente barroca, aparatosa y nada satisfecha de ser sencillamente ella misma. Parece tener angustia por trascender, por cambiar el cine. EH-MIREN-QUÉ-GRAN-DIRECTOR SOY-EN-CADA-PLANO. Por eso Ciudadano Kane está mayor. Casi nació mayor. El Guernica siempre me ha parecido un cuadro horroroso, un gigante y grotesco disparate, una obra de encargo que no me parece que esté muy contenta de su identidad. Me parece un panfleto, un mal panfleto. También intenté leer Moby Dick, un tostón protagonizado por un personaje, Ahab, hilarante, bobo e insufrible. No pude acabarla por presuntuosa y aburrida.

Cuando intenté leer Moby Dick, volví a ver Ciudadano Kane o me planté nuevamente ante el Guernica me generaron cabreo, indiferencia y modorra. Las tres me resbalan porque las tres tratan con afectación grandes temas que las hacen flemáticas. Las tres son pretenciosas y quieren representar un papel en la historia. Y en las tres me falta algo que, para mí, es indispensable: AIRE. Una distancia, un respeto por el espectador, para que él también cree. Un misterio que te haga salir del cine confuso, con piezas sueltas del puzzle, rumiando el misterio que esconde un plano. El misterio de admirar un cuadro pero no entenderlo del todo. El misterio de una frase o de un final abierto. El misterio que solo los grandes saben esconder y estas obras, tan abusonas, tan “primeras de la clase”, jamás me ofrecieron. Seguro que vosotros también tenéis las vuestras. Escrito los sábados 12 y 19 y lunes 21 de mayo de 2012.

lunes, mayo 14, 2012

La torre


12M. Sol. Llenazo en un sábado pegajoso que huele a gofres, a porro y a sudor. Detesto las aglomeraciones pero pensé que nuevamente tenía que hacer bulto entre los eslóganes, la juventud ligera de ropa, las birras templadas de los chinos, el agua, los bongos, el “grito silencioso” con las manos en alto, los pitidos... Cierta decepción. El 12M no tuvo el seguimiento del 15M, que sigue siendo un movimiento demasiado heterogéneo que funciona en las grandes urbes, no en poblaciones pequeñas donde siguen sin tener ni zorra de la cosa esta de los indignados.

Un año después del 15M estamos más jodidos. Los poderosos no han hecho ni puto caso a sus reclamaciones y muchos medios reaccionarios se han burlado de ellos. Otros lo han banalizado. El 15M ya sale hasta en el programa del señor ese con viruela de Telecinco o en el de Ana Rosa. En este año el 15M ha ayudado a frenar hasta 180 desahucios. Pero se ejecutan 200 AL DÍA. También han impulsado la Iniciativa Legislativa Popular a favor de la dación en pago. ¿Y ahora? Este país nuevo rico era un cristo, pero pobre va a ser una bomba. La crisis se ha acentuado, y no solo la económica. Con ella ha venido una crisis anímica que se ha cepillado la ilusión de muchísima gente, también atrapada en un sentimiento de vergüenza por su país. Lógico sentimiento porque este país apesta.

El 15M sigue teniendo razón, pero no sé si es suficiente con grandes aglomeraciones pacíficas y festivas. Alguien debería PAGAR por el expolio al que ha sido sometido este país, por las mentiras, la codicia, el tráfico de influencias, la malversación, el cohecho, la corrupción y una crisis que creo ORGANIZADA y cuyas soluciones políticas no son otra cosa que un delictivo traspaso de recursos de la clase media y baja hacia la nueva aristocracia: el poder financiero.

Fue Gandhi el que dijo aquello de "Primero te ignoran, después se ríen de ti, después te pegan, y al final ganas". Para ganar el 15M lo tiene difícil porque su gran problema es que no tienen un Gandhi. Erróneamente, no quieren un líder. Y así puede acabar en meras imágenes icónicas o en portadas para la historia, pero la historia así no cambia. Y este tipo de exaltaciones acaban, como se está viendo, en un fogonazo social consentido, en un rumor que el sistema asume y controla cada cierto tiempo.

El sábado volví a casa en el bus 147, que me dejó en Plaza Castilla. Caminando observé una de las torres Kio, sede de Bankia, entidad por la que cada familia española va a tener que pagar 600 euros de su bolsillo por culpa de los cuatreros que la han gestionado. Entidad que sacará de sus casas a gente que va a tener que rescatarla. El torcido edificio de cristal estaba completamente a oscuras excepto por un detalle: un despacho, en una de las plantas más altas de la torre, estaba encendido. Y no era un despacho cualquiera, sino uno de los directivos, con enormes lámparas y luz cálida. Me imaginé a Rodrigo Rato. Sólo, descorbatado, descalzo, con un Chivas Regal de veinticinco años en la mano. Y enseguida imaginé también que el asfalto temblaba bajo mis pies por una fuerte vibración. Entonces escuchaba una explosión seca, poco duradera. El ruido ensordecedor llegaba después, cuando la torre se desmoronaba rápidamente, no tan perfectamente como las gemelas, sino de forma más caótica por culpa de su absurda estructura. Ante mis ojos se acercaba una nube de humo, material de oficina, hierros y cristales. Compré un pollo asado en el bar Gago, en Bravo Murillo. Cuatro euros con ochenta. Escrito el domingo 13 de mayo de 2012.

martes, mayo 08, 2012

Mentes literarias vs. anecdóticas


Siempre ha habido fricciones generacionales en el cine. Como en la vida, el veterano deja paso al novato, y la transición no siempre es fácil. Toda nueva generación suele convivir, a pesar del conflicto natural, con la antigua. Y digo “suele” porque puede que en el cine esto se haya acabado. En los treinta un cineasta del sonoro heredaba lo logrado por los maestros del mudo, y generalmente los respetaba. En los sesenta directores del nuevo Hollywood como Francis Ford Coppola o Arthur Penn convivían con Wilder, Wyler o Ford. La ruptura fue evidente, pero también el respeto. Unos y otros iban a ver las películas de todos…. hasta que eso terminó. Fue Woody Allen quien dijo que antes daba gusto ir al cine, pero ya no. “Las generaciones más jóvenes carecen de cultura cinematográfica y de una relación familiar con el gran cine, y el cine que les gusta NO ME INTERESA”, concluyó tajante.

¿Qué puede esperar un realizador o guionista medianamente decente y honesto de las triviales payasadas que exigen las productoras de cine? ¿Qué ha pasado con los que financian el cine, con los estudios o grandes productoras de todo el planeta que se han empeñado en que el cine sea un patio de recreo? ¿Por qué tanto tebeo, tanto superhéroe, tanto niñato y tanto freak? ¿Por qué llegar al deliro de adaptar a la pantalla hasta juegos de mesa como Hundir la flota? ¿Es que se han vuelto locos o sencillamente son gilipollas? Posiblemente las dos cosas.

Conozco a gente de la industria que relativiza y te viene con el cínico cuento de que ya solo existe el público adolescente o infantil. Y es cómodo para ellos pensar así porque juegan siempre a caballo ganador y no tienen que comerse mucho el tarro, pero no es verdad. Es mentira. El cine pierde espectadores años tras año. Durante los primeros tres meses del 2012 las salas de cine han recaudado casi un 20 % menos que el pasado año, y un 27,7% menos que en 2010. Paradójicamente, este año películas maduras o para público adulto como Los descendientes, Los idus de marzo o La dama de hierro han sido respaldadas por el público ya crecidito, un espectador que existe y quiere ver cine adulto pero ha sido incomprensiblemente desalojado de las salas. Algunas de estas películas como Intocable (sobre una paralítico) o The Artist (muda y en blanco y negro) han sido gigantescos e inesperados exitazos.

Aparte de que me gusten o no, no entiendo cómo nadie se plantea los porqués de los éxitos de estas películas, de la evidente existencia en la sombra de un amplísimo público adulto que tiene nivel adquisitivo, tiene pasta y le gusta gastarla en cine, pero no es estupideces para críos, en películas dolorosamente malas como Ira de Titanes, John Carter, Underworld, Ghost Rider 2, Chronicle, Al borde del abismo o Sherlock Holmes. Qué falta de respeto a tan amplísimo y dignísimo grupo de gente...

Cuando Woody Allen hablaba de “las generaciones más jóvenes” cuyo cine repudia hablaba como espectador, como lo que somos muchos de nosotros. La fricción veterano/novato se ha trasladado al espectador. Ahora reina sólo el novato, el mozalbete palomitero. Y aunque está demostrado que hay mucho público para ver cine adulto, los matarifes que producen el cine actual lo siguen ninguneando porque todavía pueden vivir, aunque no sé hasta cuándo, de nuevas generaciones que sólo quieren cine sensacional, masticadito, inexperto y pueril.

Puede que la explicación a este infantilismo la diese, con gran claridad de ideas, un lector de este blog. Manuel Gómez de Barreda lo expresó así de bien: “Hay una nueva generación que no ha leído probablemente un sólo libro o argumento medianamente complejo en su vida. Y esa generación tiene ya una imaginación que está basada simplemente en la ocurrencia visual. No necesitan el más mínimo argumento complejo, trágico, problemático, simplemente se puede llamar "literario", para flipar con lo que ve. Es decir: la juventud dejó de tener una mente más literaria, interna, para tener una mente más anecdótica, y externa, con una gran simplificación de las situaciones que comprenden y disfrutan”. Amén. Escrito el sábado 5 y el domingo 7 de mayo de 2012.