
martes, mayo 17, 2011
miércoles, mayo 11, 2011
1.280 almas
Gran título para una novela. Uno de los más originales de la literatura norteamericana. Y su autor, Jim Thompson, uno de sus escritores más secos y a la vez divertidos. Thompson murió ignorado pero está a la altura de grandes como Chandler o Hammett. Su legado cinematográfico es admirable, con adaptaciones de sus obras tan brillantes como Atraco perfecto, La huída o Los timadores. Sin olvidar que fue dialoguista en Senderos de gloria. La última ha sido El asesino dentro de mí, más floja pero con un fabuloso Casey Affleck como prota.1.280 almas, que forma parte de la estupenda colección Serie Negra de RBA, es la historia de un vulgar sherif que se hace pasar por tonto para sobrevivir y salirse con la suya en un pueblo (y, por extensión, un país) muy corrupto. Y él, el sherif Nick, es el más corrupto de todos.
De Nick entiendes su nihilismo, admiras su astucia y desprecias su crueldad. Nick es una bestia con cara y voz de paleto que aborrece a sus conciudadanos, a “todos los hijos de puta que se vuelven cuando cae una moneda al suelo; todos los cabrones que van con los huevos por delante, con un dedo en el culo y otro en la boca, creyendo que no les pasará nada; todos los chulosputas que piensan que la orina se les volverá limonada; todas las almas cándidas hechas, al parecer, a imagen y semejanza de Dios y a quienes lamentaría profundamente encontrarme en una noche oscura”. Y ese dios tampoco se libra de su desprecio blasfemo: “Me estremecí y pensé en lo maravilloso que había sido nuestro Creador al hacer algo tan repugnante y nauseabundo, tanto que, cuando se comparaba con un asesinato, éste resultaba mucho mejor”.
El lenguaje de 1.280 almas es duro y en ella aparecen los temas de las novelas que hicieron grande a Thompson: violencia, sexo, mentira, ignorancia, misoginia, racismo y prostitución física y moral. Sobre todo moral. Thompson, además, es una grandísimo dialoguista y un creador de ambientes asombroso.
1.280 almas se desliza por los territorios de la moral con la misma facilidad con la que su protagonista implica en sus crímenes a los que le rodean, algo que le encanta hacer a Thompson, que dibuja una línea entre el humor y el horror tan borrosa que sobrecoge. Por eso su novela es una de las grandes del género.
lunes, mayo 09, 2011
Un chico muy majo que hace videoclips
En una entrevista a mi amigo Francisco Arroyo, el director y guionista Víctor García León dijo: “Antes los avances técnicos en el cine los hacían los artesanos del cine. Una moviola la mejoraba un montador, una cámara la mejoraba el operador de cámara, que se inventaba un objetivo. De un tiempo a esta parte, las mejoras técnicas las hacen los ingenieros de unos países extraños que no tienen nada que ver con la gente que hace el cine. Son mejoras que no transmiten nada. Es verdad que la técnica es muy fría. Yo soy un paranoico, creo que hay una mano oscura. El cine de Hollywood se ha ido al garete cuando alguien decidió prescindir de los escritores, de los guionistas. En lugar de contratar al mejor autor que hay en Broadway contratan a un chico muy majo que hace videoclips. Además de majo suele ser muy joven, sin ideología y bien dispuesto para estar al servicio de los jefes. A la larga, este fenómeno, que ha perjudicado mucho al cine, ha beneficiado a la televisión, que es donde han recalado todos los escritores buenos".A la pregunta “¿Va el cine entonces por el camino del espectáculo de feria?”, García León respondió: “El cine siempre ha tenido esa parte, siempre ha sido un poco circo. Pero ese camino tiene su propia trampa. La batalla la están perdiendo ahora frente a los videojuegos. Los grandes estudios tienen su propia limitación en ellos mismos. Le están ofreciendo al espectador ser él el protagonista de una superproducción. Para ver Spiderman, prefiero ser el protagonista de Spiderman. Es mucho más divertido y tiene aproximadamente la misma calidad. Si tienes la realidad de la ficción en tu mano ¿por qué vas a aceptar un punto de vista?, ¿por qué vas a aceptar a alguien que te dirija el relato?”
viernes, mayo 06, 2011
El hombre slow
Trabajo en publicidad. Ahí he acabado tras currar de teleoperador, en cine, en tele y como profe. Es un curro como otro cualquiera, todo tendero necesita que se conozca su tienda y sus productos… pero hasta cierto punto. Cuando en la publicidad te cuelan “valores” y “filosofía” de marca me dan ganas de vomitar. Cuando una agencia recurre a “estilos de vida” y “pensamientos” manufacturados por vendedores de colchones me dan ganas de sacar la recortada y darme un paseo.Acabo de vivir esta sensación con una campaña, que acaba de finalizar, de la Sra. Rushmore, agencia que vende a Zapatero igual que vende unas zapatillas. Y hacen bien porque para el caso es lo mismo. Lo último que se les ha ocurrido a los Rushmore es presentar a una pareja de treintañeros aburridísimos que se pasa, como Ono y Lennon, cuarenta días en la cama. La encamada se retransmitió en directo y tuvieron Facebook y Twitter. Ella se llamaba Camy y él Iván y decían que su movida era una reivindicación para “concienciar de la necesidad de volver a encontrarse a sí mismos” con el mensaje del “Movimiento Slow”, que se materializa en una “encamada reivindicativa”. Iván por, cierto, es “ecodiseñador” y estaba con Camy en que los invitados a su cama (por su colchón desfiló gente despreciable de todo tipo) vayan descalzos.
Esta “encamada” no dejó de ser una insulsez como la de Lennon y Yoacojono, pero fue más perversa, fue una acción lucrativa para publicitar la marca Flex. En la era de las ideas muertas o en los tiempos del fin de las ideologías, las revoluciones vienen patrocinadas por un colchonero. Tal cual.
El “Movimiento Slow”, claro está, era tranquilo, pacífico, relajado, somnoliento y aburrido. Nada de levantar pavimentos, arrojar adoquines, quemar cajeros o asaltar palacios. La revolución patrocinada por Flex debía ser como el hombre de hoy: slow. Inane, trivial, vano.
Por supuesto, estos dos “revolucionarios” tenían su cama y su casa en un pisazo con vistas alucinantes a la madrileña Plaza de España. Mientras al resto más nos vale ir a currar, ellos nos ofrecían la brillante alternativa de no hincarla, de tumbarse, navegar por la red, dormitar, comer humus, purés de verduras y mierda diurética. Y para que la revolución de los colchoneros fuese adecuada debía ser asexuada. Camy e Iván no follaron. Ni se tocaron. No son pareja.
Una campaña siniestra la de Carlos Alija, director creativo de Sra. Rushmore. Con cinco millones de parados, con un millón y medio de familias sin un miembro currando, con un 50% de jóvenes sin trabajo y teniendo que emigrar, el amigo nos ha propuesto “respetar más nuestros tiempos, nuestros ritmos y disfrutar de las cosas", como dijo uno de los encamados. Hay que ser muy retorcido o muy idiota, decidan ustedes, para hacer de esto un anuncio de colchones. Escrito el sábado 30 de abril y el jueves 5 de mayo de 2011.
jueves, mayo 05, 2011
miércoles, mayo 04, 2011
Infotainment, el regreso
Cazaron a Bin Laden… y lo lanzaron al mar. Vaya por dios. Volvemos a las andadas y con ellas vuelve el estilo peliculero, patriotero y militarista, el fervor belicista. Vuelven las noticias desmentidas, las verdades a medias, los bulos o las mentiras descaradas. Y la falta de pruebas. Bin Laden se defendió pero no estaba armado, estaba de parranda. Hay escudo humano, luego no. Pakistán lo sabía pero no del todo. Y lo lanzaron al mar tras un rito funerario islámico. Te cepillas a tiros al supervillano cuya caza te ha costado más de un billón de dólares y te preocupas por sus ritos funerarios. Lógico. Y el chivatazo para pillar al asesino de masas ha venido de Guantánamo, allí alguien ha cantado bingo. De repente. Tras años de reclusión. Y cuando Obama era tan criticado por no cerrar esa prisión de la vergüenza. Lógico.Y los medios de comunicación todos cachondos otra vez, poniendo infografías tipo Black Hawk derribado, musiquitas de peli de acción y montajes fotográficos que nada tienen que ver con la verdad. Hay que entretener, como en el cine o los videojuegos, vuelve el 'infotainment' (derivado de 'entertainment), la noticia convertida en show, en un espectáculo de acción.
Robert Pike y Dwauyne Winseck, analistas sociopolíticos, ya hablaron en su día del matrimonio del poder con los medios de (des)información: "El poder corporativo, aliado con el Estado, ha convertido en una broma la perspectiva de un sistema democrático".
Hace tiempo que se fue por el retrete la objetividad periodística, la investigación lenta y certera. Carl Bernstein, famoso por destapar el caso Watergate, reconoció que hoy no hay fondos para investigar nada y los medios y las agencias se lo tragan todo. Y se prefiere, porque sale mucho más barata, la opinión. Y cuanto más radical (tipo Intereconomierda o Fox) mejor.
En la era de la tecnología, donde cualquiera tiene cámaras de fotos, no hay todavía foto de Bin Laden, que descansa en el fondo del mal tras recibir matarile. La excusa para no mostrarla ha sido que no quieren “represalias de los radicales”. Lógico, ¿no les parece? Estos días me está dando mucha vergüenza ver y escuchar a los que hacen televisión.
martes, mayo 03, 2011
Buenafuente, bolchevique
Me llama la atención lo torpes que son algunos los famosos usando las redes sociales. Les pasa como a la casta política: su mandanga no vale en la red porque la gente puede ponerlos a bajar de un burro y encima con argumentos. Si algo tiene la red es que difunde por igual la inteligencia y la estulticia, algo que no pasa en la tele o en el congreso, los dos dirigidos por las castas. Estoy en Facebook pero no en Twitter, que me da pereza. Tengo amigos que dicen haberse hartado enseguida y casi todo lo que leo de Twitter es sobre gente famosa escribiendo breves estupideces o siendo escarmentada por la masa twitteriana. Pasó con Bisbal y sus pirámides vacías.El último famosote en hacer el ridículo en esto de las redes sociales ha sido Buenafuente, que tiene cuenta en Twitter y le pusieron fino por la babosa entrevista que le hizo a la Sindescargas. Me sorprendí ante la reacción de los internautas porque todas las entrevistas de este señor son babosas. Amables las llaman. Ante la tormenta de críticas, Buenafuente hizo mutis por el Twitter pero… ¡volvió! Oh. ¡Que paren las máquinas! Y en su regreso, el cómico y socio de la pantalla amiga de Zapatero se puso a “reflexionar” sobre las redes sociales, mira tú, y soltó que "podremos ser una red de ociosos burgueses quejicas e intolerantes”. “Hay que mover más el culo y menos el ratón. Haríamos bien en invertir toda esa rabia que circula por Internet en salir a la calle, decirles a los culpables de la crisis que no tragamos. La nueva censura son los intereses empresariales de las empresas de comunicación”. Tócate la zambomba. Hacía mucho que no leía un ejercicio de cinismo tan acojonante. Resulta que el mismo que hizo aquella entrevista pelotera a la Sinde, el socio capitalista de La Sexta, la cadena progubernamental, ahora nos da clases de democracia y nos anima a salir a la calle. ¡Un tipo que está usando internet para vender patatas fritas! Escrito el sábado 30 de abril de 2011.
viernes, abril 29, 2011
Éxtasis
Se parece un poco a la foto del final de El resplandor. El rostro del tipo de en medio, rubio repeinado y sin un diente, es terrible. Está en éxtasis, con las pupilas dilatadas, como saliendo de un after. Vestido de paisano, como el compañero de las gafas, disfruta con los uniformados de las SA (poco después las SS) de la quema de libros en el Berlín del 33. Concretamente el 10 de mayo de 1933. Una de las fotos más logradas que he visto sobre la infamia. miércoles, abril 27, 2011
Žižek
“Uno puede poner todos los gays que quiera en el Gobierno, puede permitir todas las películas subversivas y transgresoras; toda esa crítica es bienvenida e integrada. Ahora intente usted mover un sólo ápice del funcionamiento del capitalismo, intente frenar el liberalismo económico desde su Gobierno en beneficio de los derechos de los trabajadores. Ahí es cuando todo el poder capitalista se le echará encima”.“El amor es como una gran desgracia, un parásito monstruoso, un estado de emergencia permanente que arruina todos los pequeños placeres”.
“La lección más importante que la vida me ha enseñado es que la vida es una cosa estúpida y sin sentido que no tiene nada que enseñarte”. (Slavoj Žižek, al que estoy empezando a conocer)
martes, abril 26, 2011
Una película sensacional
Leo textos sobre estrenos de cine que me sonrojan. Entiendo la “bondad” de un señor que tiene que poner bien una la película de alguien que acaba de pagar un buen dinero por un anuncio de esa película en su periódico, pero hasta un niño de teta sabe que no tiene sentido esforzarse por escribir la crítica de la mayoría de las películas que pueblan nuestras carteleras. ¿Sirve de algo analizar películas cuya poca calidad o trivialidad es evidente, casi ofensiva? Menudo curro… Yo veo la cartelera semanal y no sé qué ir a ver. Y no voy, claro. El panorama de pelis insustanciales es demoledor y crece año a año. En este sentido, me gusta lo que escribió el analista norteamericano David Thomson: “Yo no tengo nada que decir de La guerra de las galaxias. Yo escribo sobre cine porque algunas películas presentan suficientes dosis de arte (o de intento de arte) para justificar el esfuerzo, la emoción que he sentido en la oscuridad. Sobre La guerra de las galaxias no hay nada que decir, porque no tiene arte bastante: la respuesta más elocuente es un ¡guau!, o pulsar la tecla de repetición. La guerra de las galaxias es, para bien o para mal, una película sensacional. Y a mí me gustan las sensaciones, como el agua caliente sobre mi espalda o la sal en mi lengua. Pero en los últimos tiempos están apareciendo demasiadas películas que no merecen el espacio del papel que consumiría escribir sobre ellas, y no digamos el esfuerzo. Que desafían cualquier respuesta crítica o indagación verbal. Que están más allá del análisis. (…) Entiendo la actitud de los críticos que son requeridos para elegir las diez mejores películas de cualquier año determinado, esos que dicen ‘¿Diez?, ¡Eso es mucho!’, o a esos espíritus más generosos, cuyos pulgares han crecido tanto como la nariz de Pinocho de tanto sobrevalorar películas. (…) Nuestros periódicos publican cifras de taquilla como si pretendieran que nos las creyéramos, o que pensáramos que el cine está mejor que nunca. Algunos periódicos, claro, pertenecen a la corporación que controla la industria, y la mayoría no podrían salir adelante sin publicidad cinematográfica. Ha llegado el momento de que la comunidad repare en el compromiso que supone el hecho de que todos los años un periódico como Times gane más de 85 millones en ingresos de publicidad cinematográfica. Porque esta publicidad es la auténtica noticia, más importante que las propias críticas, porque los anuncios dan la medida del impacto de una película. Y eso es a lo único a lo que aspiran muchas de ellas”.
lunes, abril 25, 2011
Apreciaciones ajenas
Conocí a José Luis Alcaine en el rodaje de una peli de Colomo. Era verano, un caluroso verano en el plató de Reyes Abades en Torrejón. Todas las mañanas Colomo y Alcaine huían del café de termo y de la bollería industrial y se desayunaban con un plato de tomate con bonito. Bonito del malo. Todo cambió cuando les llevé una buena remesa de bonito de Santoña.Alcaine, una institución entre los directores de fotografía (¿Quién puede matar a un niño?, El sur, Tasio y El viaje a ninguna parte son sólo algunos de sus trabajos) fue recientemente homenajeado en el festival de Málaga, un homenaje merecido por currante, por buena gente y por el carrerón que se ha cascado. Diego Galán, que nació en Tánger, como Alcaine, lo ha definido muy bien: “Sereno, riguroso, afable sin melosidad, inventivo pero sin alardes”. Y también ha recordado la anécdota contada por él y que muchos conocemos: en la escuela de cine le dijeron que no valía para la fotografía, que se dedicara a otra profesión. Y Galán remató así su artículo: “¿Cuántos talentos se habrán quedado en el camino por tercas apreciaciones ajenas? ¿Cuánto bueno no se habrá hecho por errores de los intermediarios a lo largo de la historia del cine? En tiempos como los actuales, en los que la mediocridad parece haberse adueñado de la vida pública, da vértigo pensarlo”. Y tanto. Acojona más que nunca. Escrito el sábado 9 de abril de 2011.
martes, abril 19, 2011
lunes, abril 18, 2011
Platillos volantes
Unas birras con un colega que colabora en un periódico progre. En todos los baretos de su barrio nos obligan a dejar las birras en la barra para ir a fumar. No se puede fumar dentro y fuera no se puede beber. Pero sí se puede fumar. Fuera hay mesas o barriles con ceniceros pero no puedes colocar vasos de cerveza y bebértelos. De locos. De auténticos dementes. Mi colega se cabrea, se pone tirante y se caga en la madre de la Ley Antitabaco. A dónde vamos a ir a parar, con la que está cayendo, prohibido prohibir, nosotros corríamos frete a los grises. Pasa el tiempo. Suben los vapores etílicos y el calor de la tertulia. Del cine pasamos a la conversación política. Discutimos. Cuando aparece el nombre de Leire Pajín va el colega y me suelta: “Mira, pues a mí Leire Pajín me cae bien”. Literal. Palabra por palabra. Me quedé muerto. Resulta que la ley que hace que mi colega se ponga furioso no es responsabilidad de Leire Pajín sino de unos extraterrestres que han llegado a España y han impuesto la ley desde sus platillos volantes. Es extraordinaria la capacidad de algunos para desligar una realidad (que daña clamorosamente su intimidad día a día) de su ideología.
jueves, abril 14, 2011
‘Así se hacen las películas’, de Sidney Lumet
Texto reeditado. David Mamet tenía razón al afirmar que el libro ‘Así se hacen las películas’, de Sidney Lumet, “es como sus películas: franco, justo, con ritmo y muy, muy elegante. Todo el que esté, de verdad, interesado en el cine debería leerlo”. Atención al prefacio: “En una ocasión le pregunté a Akira Kurosawa por qué se decidió por un determinado encuadre en un plano de Ran. Me respondió que si hubiera girado la cámara un poquito más a la izquierda, una fábrica de Sony habría entrado en cuadro; y si la hubiera girado otro poquitín a la derecha, nos habríamos topado con el aeropuerto; ni una ni otro se correspondían con una película de época”. La autoría: “Hace unos años me invitaron a una retrospectiva de mis películas a la Cinématèque de París. Muchos directores franceses se quejaban de la falta de escritores. Señalé del modo más amable que pude que quizá la culpa fuera de ellos. Por culpa de la estupidez del ‘auteur’, que convierte al director en todopoderoso, la mayoría de los escritores que practican el autorrespeto evitan involucrarse en una película”. El equipo: “Sean Connery vino una vez al ensayo después de haber estado con Ann Roth haciendo pruebas de vestuario. Parecía contento. Le pregunté cómo había ido la cosa. ‘Ann es alucinante’, dijo. ‘Ahora me ha dado al fin el personaje entero’. Es el mejor cumplido que puede pronunciar un actor. Equivale a decir: Todos estamos en la misma película”. Y la despedida, dedicada a los futuros directores: “Mi trabajo consiste en preocuparme y responder de cada fotograma. Sé que en todo el mundo hay gente joven que, con los préstamos de la familia y sus propios ahorros, se compran su primera cámara y hacen sus primeros pinitos mientras sueñan con hacerse famosos y ganar una fortuna. De esos, unos pocos sueñan en descubrir QUÉ LES IMPORTA a ellos, QUÉ QUIEREN DECIRSE a sí mismos y a quien les quiera escuchar. Se preocupan. Y de entre éstos, unos pocos quieren hacer buenas películas”. Gracias, maestro.
miércoles, abril 13, 2011
Democracia hasta cierto punto
En un país democrático no ocurre lo que ocurre aquí con el PPSOE, que prohíbe a los medios grabar sus mítines con sus cámaras. Las imágenes que vemos en la tele son imágenes que PPSOE provee. Pura publicidad, pura propaganda, pura basura. Un país no puede ser “un poco democrático” o “democrático hasta cierto punto”, como pretenden estos cerdos que sea mi país. Una democracia, entre otras cosas, se diferencia de un estado totalitario en que su prensa es libre y decide hablar de lo que le dé la gana, cubrir los actos políticos que quiera y seguir la pista a los candidatos que le interesen, le gusten o le parezcan relevantes. El periodismo se diferencia así de la propaganda o del servicio a un partido o a un Estado, que jamás debería intervenir en la agenda periodística y en la libertad de expresión. Como en la democracia, tampoco hay libertad de expresión “hasta cierto punto”, que es lo que pretenden los podridos del PPSOE. En este país, tan pobre en lo moral y en lo económico, el duopolio bipartidista ha tirado de dictamen del Consejo de Estado sobre la reforma de la Ley Electoral y ha optado por que, preferentemente, se hable de ellos y nada de otros. Así, han obligado a la Junta Electoral Central a que exija también a las cadenas privadas seguir el mismo criterio que las públicas en la información electoral. Es decir: repartir el tiempo de “información” en proporción a la representación. Atención a la jugada, atención al robo democrático: está prohibido informar de partidos que en las anteriores elecciones no presentaron candidaturas. El interés informativo se la suda, como la libertad de expresión. En este sentido, Manuel Hernández se hacía unas acertadísimas preguntas: “Si el Congreso puede dictar a las televisiones el tiempo que dedican a cada partido y los partidos pueden dictar qué imágenes emiten, ¿por qué no también a las emisoras de radio y los diarios en papel? Y, ya puestos, ¿por qué no a los medios digitales, a esa Internet a la que parecen temer más que a un nublado?”. Que le teman. Que le teman y mucho. Que se les pongan de corbata por el incontrolable internet. Creo que en mayo algo va a empezar a pasar gracias a internet. En tres palabras: NO LES VOTES. Escrito la noche del 12 de abril de 2011.
martes, abril 12, 2011
lunes, abril 11, 2011
Guillotina
Pasaron a la corte de Versalles por la guillotina por sus excesos. Mientras el pueblo pasaba hambre, los nobles despilfarraban y sus grandes cocineros inventaban platos y competían en excentricidades, giros y espectaculares presentaciones, siempre en busca del más difícil todavía en la cocina de la corte. Hoy los herederos de esos cocineros de la élite adaptan platos conocidos por todos a su “estilo” y practican la deconstrucción, palabro que un catalán sinvergüenza copió del lenguaje del arte. En el BOE del 31 de octubre del 2009 puede leerse una subvención a una sociedad vasca de gastronomía de 7.000.000 de euros. Los cocineros agraciados con el dinero de todos nuestros impuestos son Arzac, Arguiñano, Subijana y Berasategui, gente muy necesitada de ayudas. Qué gran invento la guillotina, qué pena que se retirase.
sábado, abril 09, 2011
Adiós Sidney Lumet
Ha muerto a los 86 años por un linfoma. Incomprensiblemente, este hombre de mirada despierta y verbo fluido nunca fue considerado como un autor a la altura de autores consagrados por los festivales, la academia de Hollywood o la crítica, pero dio al cine mundial auténticas obras maestras. Más que muchos de esos consagrados. Nunca, salvo raras excepciones, se ha demostrado especial interés en los estudios de las revistas críticas por su figura en contraste con reliquias intocables. No daré nombres, hoy es día de luto, no de riña. Aunque la merece. Existe un peligroso sambenito que sufren los realizadores que no gozan del de “autor” y es el de “artesano”, escrito en minúsculas y dicho con retintín. Lumet, se ha escrito, era mayormente “un director de encargo” que casi nunca escribió los guiones de sus films. Frente a semejante simpleza, debería revisarse, con seriedad y una lupa, su filmografía. Lumet tuvo el talento de ir en busca de otro talento: el de los escritores de sus historias. Ellos estarán siempre ahí para aclarar lo que supone para el cine su figura. Tennessee Williams adaptó su obra The Fugitive Kind, Arthur Miller escribió el libreto de Vu du pont, Eugene O'Neill lo hizo con Long Day´s Journey, Gore Vidal, en Last of the Mobile Hot Shots, adaptó a Williams, Paddy Chayefsky le entregó el guión de Network, Peter Shaffer (autor de Amadeus) adaptó para él su Equus, E. L. Doctorow adaptó también su novela Daniel, David Mamet escribió Veredicto Final... Lumet pasó de la pose de autor y supo para quién y dónde trabajaba. Para que sus films llegasen a buen puerto supo que necesitaba buenos intérpretes y mejores guionistas. Esta es la base fundamental e intocable, se diga lo que se diga, de una película norteamericana o de Burundi. Lumet fue un director con un poderío visual impresionante, con brío, con verdad y poesía en sus imágenes. Pocos como él han retratado con idéntico acierto a los perdedores y a los amos, contados directores han chupado acera y han reflejado la calle como él. Doce hombres sin piedad, La colina, La ofensa, Serpico, Tarde de perros, Network, Veredicto final y Antes que el diablo sepa que has muerto (menudo testamento) quedarán para siempre entre mis cintas de obligada revisión. Lumet nos ha dejado y la pérdida es enorme. Post relacionado: ASÍ SE HACEN LAS PELÍCULAS
jueves, abril 07, 2011
miércoles, abril 06, 2011
Las tres páginas
martes, abril 05, 2011
miércoles, marzo 30, 2011
Alex lo ha vuelto a hacer. Mal.
Balada triste de trompeta, producción de alto presupuesto para la “industria” española, tuvo críticas entusiastas, se llevó los premios de mejor guión y mejor dirección en el Festival de Venecia y fue la obra más nominada en la pasada edición de los premios Goya. Esta grotesca realidad lo dice todo de la “industria”, de la crítica, del festival italiano y de los premios patrios. Acabo de verla. Bueno, no la he visto entera. La he sacado del DVD antes del final. No podía más. Mi gato con un rotulador Carioca en la boca escribe un guión mejor que el de esta putamierda. Esto no es una película. Pueden ustedes llamarla como les dé la gana, pero esto cine no es. Porque resulta que ahora cine va a ser cualquier cosa y no, miren. Respeto mucho a la gente que hace cine y Alex de la Iglesia no lo hace, no da una, no sabe. Hace pastiches indigestos, recreaciones de época falsísimas, dirige como el culo a actores resultones y escribe… ¡Dios santo, cómo escribe y lo que escribe! Esta vez sin su aliado Jorge Guerricaechevarría, De La Iglesia se ha sacado de la manga una historia ridícula de payasos asesinos y cacerías de fascistas tuertos que cuesta creer que pase por el filtro de un productor que sepa leer o por unos críticos que sepan ver cine. Veo que no. Que ya ni eso. Puede uno pensar, al ver esta bazofia llena de de violencia gratuita, que De la Iglesia está mal de la cabeza, pero no es así. Está bien del bolo, lo que sucede es que sigue siendo un provocador barato, un alborotador de pacotilla, un petulante disfrazado de freak amable. Un farsante, vamos. Un listo que se la ha colado a festivales, críticos y algunos espectadores con el film más ridículo y más lamentable que yo recuerdo en muchísimo tiempo. Porque hay pelis malas que saben que son malas y que van a lo que van, pero esta es mala con mensaje. Y esas son imperdonables. De la Iglesia va para los cincuenta y se ha pasado la vida haciendo la misma mandanga: ametrallar a clientes de un bar (Mirindas asesinas), ametrallar a pijos y modelos (Acción Mutante), ametrallar a los reyes magos (El día de la bestia), policías que ametrallan a vaqueros (800 balas), cómicos y payasos que ametrallan a inocentes o se ametrallan entre ellos (Muertos de risa y Balada triste de trompeta)… siempre la misma peli, siempre la misma chorrada. En VEINTE años. Bueno, al menos la peli la he visto gratis. Escrito la noche del martes 29 de marzo de 2011.
martes, marzo 29, 2011
Como venga la derecha…
Escrito por Gregorio Gordo (Coordinador General de IU Madrid): Los socialistas vaticinan sobre los peligros que pueden contraer las ciudadanas y ciudadanos españoles como venga la derecha. Y no tengo por menos que reconocer, que esa exhortación a la posible vuelta de la derecha me ha hecho reflexionar. Me he puesto a pensar sobre esa hipotésis, y me decía a mi mismo que a ver si va a venir Mariano ahora e iba a ser capaz de bajar el sueldo a las empleadas y empleados públicos y a los pensionistas. O lo mismo coge y quita la ayuda de los 426 euros a las paradas y parados sin prestación. Pues anda que si le da por hacer una Reforma Laboral que debilite a los sindicatos de clase. Es que incluso Mariano puede querer subir el IVA para penalizar a la mayoría social trabajadora. Capaz también podría ser de eliminar el Impuesto de Patrimonio. ¿Y si tambien baja el tipo máximo del IRPF a las rentas mas altas del 45 al 43%?. Es que ese hombre tan parado puede incluso que quiera reformar las pensiones para abrir el mercado a los planes privados de pensiones. Y ya puestos quien nos dice que no pretenda privatizar AENA, Loterias, o las Cajas. No, si es para preocuparse, imaginaros que Rajoy fuera partidario también de ampliar el periodo de vigencia de las centrales nucleares, o de compensar con el dinero de todas y todos los beneficios previstos por las constructoras adjudicatarias de las autopistas de peaje. Porque claro, lo que es seguro es que el PP no modificará la Ley Hipotecaria para que cuando alguien es desahuciado agote la deuda con el banco a la entrega de las llaves. Y ya que vamos a contar, con lo que le gusta a la derecha las guerras preventivas, que no fuese capaz Mariano de meternos en una “guerra humanitaria” en algún país de esos que tienen petróleo.
domingo, marzo 27, 2011
Rascarse los sobacos
En esta vida hay dos tipos de personas. No las malas y buenas, no. Los dos tipos son los que tienen que currar y los que no. Bukowski escribió algo parecido: “Un hombre sólo tiene dos opciones: trabajar o convertirse en un vagabundo”. Bukowski no incluyó en la categoría de hombre a los hijos de papa que no la hincan. Hizo bien. He vuelto a Bukowski gracias la reedición que Anagrama ha hecho del ensayo-entrevista ‘Lo que más me gusta es rascarme los sobacos’, de Fernanda Pivano. Y vuelve otra vez a la carga contra el trabajo, disciplina en la que fue todo un experto: “No hay ninguna razón para amar la vida para alguien que trabaja ocho horas al día porque es un derrotado. Duermes ocho horas, trabajas ocho, vas de un lado a otro con todas las tonterías que tienes que hacer. Puedes vivir de veras sólo hora y media al día. ¿Cómo es posible amar la vida si sólo se vive una hora y media por día? Casi todos los hombres están entrampados en el trabajo, así que están jodidos. Y los hombres llegan a amar su trabajo porque no tiene nada más, en realidad están orgullosos de hacer esas cosas”. A Bukowski no le interesaban los sueños, ni los valores puros, ni las novelas ejemplares, ni los héroes, ni la acción, ni la fe en el hombre y su obra. En un momento de la entrevista le dice a Pivano: “Que Hemingway se quede con sus guerras y su valor. Yo tengo otras cosas que me suceden a mí y a todos los que están a mi alrededor. Millones de hombres y mujeres que enloquecen y son asesinados centímetro a centímetro cada día”. Y aquí, claro, entra el bebercio, perfecto aliado de la rabia contra el currelo alienante: “Estaba horrorizado de la vida. De todo lo que un hombre tenía que hacer sólo para comer, dormir y poder vestirse. Mientras bebías, el mundo seguía ahí fuera, pero por el momento no te tenía agarrado por la garganta”. En la entrevista Bukowski se define como “un alcohólico que ha decidido hacerse escritor para poder quedarse en la cama todos los días hasta las doce del mediodía”. Es una consistente razón. Pero aunque Bukowski era un descreído y un despegado, en el libro de Pivano tiene algo que decir a los que pretenden dedicarse a escribir. Primero: saber esperar, y muchos años, hasta ser un hombre maduro para decir algo original, hasta dejar de estar vacío. Y segundo: “Los escritores que conocía y que eran famosos me parecía que no valían absolutamente nada. Así que comencé a escribir intentando decir las cosas de la manera que me parecía debían decirse”. Escrito el domingo 27 de marzo de 2011.
viernes, marzo 25, 2011
Desde el infierno
Carta enviada por Jack el Destripador al investigador George Lusk recibida el 18 de octubre de 1888:Desde el infierno. Señor Lusk. Señor le envío la mitad de un riñón que tomé de una mujer y que he conservado para usted, la otra parte la freí y me la comí, estaba muy buena. Puedo enviarle el cuchillo ensangrentado con que se extrajo, si se espera usted un poco.
Firmado: Atrápeme cuando pueda, señor Lusk.
jueves, marzo 24, 2011
miércoles, marzo 23, 2011
¡Cuando acabe!
Miguel Ángel era un profesional a sueldo del papa Julio II. Tardó ocho años en pintar el techo de la Capilla Sixtina. Cada vez que el papa oficiaba misa en la Capilla, al salir le preguntaba: “¿Cuándo terminarás?” Y Miguel Ángel siempre respondía lo mismo: “¡Cuando acabe!”. No sé si la anécdota es cierta, pero en la peli de Charlton Heston quedaba bien. En este caso, Miguel Ángel es un raro espécimen. No trabajó, como el resto de los mortales, a cambio de tiempo. La mayoría entregamos nuestro tiempo para realizar una labor que generalmente no haríamos si no necesitásemos canjear ese tiempo por dinero para después canjear ese dinero por un alquiler, la comida, el alcohol, el tabaco y el ocio. Luego una minoría de mortales dedicamos parte de del resto del tiempo que nos queda tras el trabajo para escribir, rodar, pintar, componer… lo que sea, da lo mismo. Y en ese proceso, el material más preciado no es el talento, el esfuerzo o la inspiración. Eso lo dejo para los profesionales. Es el tiempo. Tiempo para pensar, garabatear, escribir y volver a escribir sobre lo escrito. Hace unos días, Dustin Hoffman hablaba del tiempo en una entrevista en la que dijo lo siguiente: “Si le dices a alguien en Hollywood que has pasado dos o tres años escribiendo un guión piensan que estás loco. Un libro puede ocuparte diez años, pero si un guión te leva algo más de cuatro o cinco meses los productores creen que estás acabado”. La libertad creativa no la da el dinero. El dinero lo da una profesión y es sólo un sustento. Nada que ver con contar con todo el tiempo que sea necesario para pulir y acabar. “¡Cuando acabe!”. Hace poco un director de cine me comentaba que TENÍA QUE ACABAR el documental en el que estaba inmerso porque le habían fijado fecha de emisión en una tele y su productor -que dependía de no sé que plazos para no sé que subvención- estaba de los nervios. Atacado. Y él sabía, como me confesó, que el documental iba a quedar huérfano de testimonios e imágenes fundamentales que necesitaban mucho más tiempo. Él no podía o no sabía gritar al productor “¡Cuando acabe!”. Como mi amigo el director, aquellos autores que dependen de fechas, plazos y calendarios son unos privilegiados pero a la vez están en desventaja con respecto a los que no tienen esa presión. Por eso algunos anteponen la perfección a la profesión. Escrito el sábado 19 y el lunes 21 de marzo de 2011.
martes, marzo 22, 2011
sábado, marzo 19, 2011
Hay motivo 2
Estimado cineastas Joaquín Oristrell, David Trueba, Gracia Querejeta, Icíar Bollaín, Chus Gutiérrez, Víctor Manuel, Pedro Olea, Pilar Bardem, Víctor García León, José Luis Cuerda, Imanol Uribe, Fernando Colomo, Juan Diego Botto, José Luis García Sánchez, Gran Wyoming, Manuel Gómez Pereira, Julio Médem, Manuel Rivas, Vicente Aranda y Mariano Barroso (entre otros):Me dirijo a ustedes para formular como pregunta lo que en su oficio fue una contundente afirmación sin aristas hace años: ¿Hay motivo? En 2004 estrenaron ustedes 32 cortos contra la política del gobierno del PP. Criticaron entonces al gobierno de Aznar para favorecer un cambio de gobierno ante las inminentes elecciones generales, tan inminentes como que “estrenaron” (sólo juntaron 496 espectadores y una recaudación de 2.831,40 euros) semanas antes de los comicios y del vergonzoso 11-M.
Se movieron ustedes para que su denuncia filmada se proyectase en universidades y se emitiese en canales locales de televisión como Localia, del grupo PRISA, hoy cerrado por ruinoso. Antes, en los Goya de 2003, muchos de ustedes lucieron las chapas del ‘No a la guerra’ y aplaudieron un acto académico e industrial convertido en algo politizado y muy chabacano. Los temas que trató Hay motivo fueron, entre otros, la subida del precio de la vivienda, la gestión del Prestige, el pusilánime apoyo de Aznar a la invasión de Irak o la asquerosa manipulación televisiva de Urdaci.
Causas nobles y acertadas, pero que hoy se convierten en argucias sectarias cuando no muestran ustedes chapas ni motivos contra el Zapatero del “Conmigo de presidente no habrá recortes sociales”, el que aseguró que los desempleados que reciben formación no son parados, el de la "senda de creación de empleo moderada", el trilero que dijo que el endeudamiento de las familias se está reduciendo, el desvergonzado que repite como un loro afónico que nadie anticipo la crisis, el que ha mandando más tropas a la GUERRA de Afganistán, el que ha consentido los vuelos de la CIA, el del enterramiento del caso Couso, el que olvida la masacre del Sahara, el que llegó al poder con el 'No a la guerra' de Irak y va a salir de él con el 'Sí a la guerra' en Libia, una guerra declarada por intereses petrolíferos.
Y retroceden día a día los derechos sociales e individuales, pero… no hay motivo. Ustedes están desaparecidos. ¿Para convocar elecciones anticipadas en España no hay motivo, amigos cineastas? Escrito el sábado 19 de marzo de 2011.
jueves, marzo 17, 2011
INDIEWOOD
Steven Soderbergh ha dicho que deja el cine. Que se aburre, que está cansado. Que deja paso a otros. Su apellido está unido a otros de su generación: Sayles, Lee, Lynch, Demme, Van Sant, Wang, Waters, los Coen, Hartley, Linklater, Haynes, Araki, LaBute, O. Russell, Rodriguez, DiCillo, Anderson, Aronofsky, Jordan, Boyle y Tarantino. De todos estos apellidos, a la mayoría de los mortales sólo les suena uno, el último. Algo que me recuerda a unas palabras de Billy Wilder: “Ya no se conoce a ningún director, o a muy pocos. El cine ya no es el terreno en el que se expresa el director. Bastan dos o tres dedos para contar a los directores famosos”. Todos los directores antes citados, Soderbergh incluido, forman parte del libro que dedicó Peter Biskind al llamado cine independiente: ‘Sexo, mentiras y Hollywood’. En él escribe: “La convergencia entre películas de estudio y filme independiente dio lugar a una crisis de identidad entre los indies. Claro, se habían vuelto más viables, pero ¿seguían siendo independientes? Se acuñó el término “Indiewood” para describir esta nueva realidad.” Tras la derrota del Nuevo Hollywood en los ochenta, una nueva generación de cineastas empezó a ser tomada en serio en el mercado gracias al éxito de Sexo, mentiras y cintas de vídeo, de Soderbergh, en Cannes. Y también gracias a la importancia de un nuevo festival llamado Sundance y a una temida compañía llamada Miramax, entonces de los hermanitos Weinstein, “esos ordinarios bárbaros de Buffalo” que representan lo mejor y lo peor del cine norteamericano, capaces de acogotar al cineasta con el que trabajan y a la vez exportar admirablemente films como Pulp Fiction o Chicago. En el fondo, Harvey (responsable del exitazo de El discurso del rey) y Bob Weinstein no se diferencian tanto de otros también despiadados productores como David O. Selznick, Harry Cohn o Jack Warner. Hace veinte años, Miramax estrenó la modesta producción en blanco y negro En la cama con Madonna recaudando 15 millones de dólares. En total, en el 91 la empresa estrenó 40 películas, el doble que un gran estudio. No es de extrañar, claro, que el gigante Disney atacase con toda su artillería para comprar Miramax. La idea era ayudar a Miramax a hacerse con el movimiento independiente y aniquilar a los demás. La estrategia de Disney fue inteligente: en vez de crecer verticalmente (cine, discos, cable…), preferían comprar contenidos para que los demás competidores (Murdoch, Malone, Viacom y Time Warner) tuvieran que tratar con ellos para llenar de contenidos todas sus costosas ventanas. La jugada les salió redonda tanto a los Weinstein (Miramax) como a Michael Eisner (Disney) y dejó noqueados a los competidores “independientes”: Sony Classics, October, Fine Line y Goldwyn.
Y entrecomillo lo de independientes porque en realidad a estas se les unieron Gramercy, Fox Searchlight o Paramount Classics, todas dependientes (descaradas tapaderas) de los grandes estudios. La astuta estrategia, aun vigente, fue la siguiente: hago productos de estudio, pero me creo paralelamente una empresa satélite para producir cine de “arte y ensayo”, “de premios” o “de festival” y así domino todo el mercado. Los productores gordos, los amos, podían competir en premios independientes y en los Oscar. Parecía que por fin algo estaba cambiando, pero como el Nuevo Hollywood cayó por pura megalomanía, Indiewood pereció por algo más mundano: un cambio de régimen. Al valiente ejecutivo Hill Mechanic (El club de la lucha y Bulworth) lo barrió Rupert Murdoch y Lorenzo di Bonaventura (Tres reyes) fue fulminado por alguien de Warner “por hacer películas demasiado oscuras”. Y Wilder acabó teniendo razón: los directores actuales se patean festivales y reciben premios, pero agonizan pronto, no dejan huella. Así lo comentaba Hilario J. Rodríguez en el ABC: “Cada año surge alguien capaz de sacar el séptimo arte de su estado comatoso e impulsarlo hacia el futuro. Hace apenas tres años se reivindicaba a Apitchatpong Weerasethakul, y el público español sigue sin saber quién es. ¿Y Takeshi Miike, Béla Tarr, Gaspar Noé, Thomas Vinterberg o Christopher Nolan? ¿Son sólo nombres o directores de carne y hueso, en los que hemos de confiar como antes se confiaba en John Ford, Roberto Rossellini o Yasujiro Ozu? Desde hace un par de décadas, la historia del cine arranca en La guerra de las galaxias y vive una continua celebración de cada instante como si no hubiese pasado o futuro”. Reescrito el 17 de marzo de 2011. Fotos: Soderberg y Harvey Weinstein.
GRANDES PENSADORES
martes, marzo 15, 2011
Amiguetes
Hace años trabajé para Santiago Segura en uno de sus Torrentes. De alguna manera, pequeña y residual, soy responsable de la fama de su franquicia. Mea culpa. No duré mucho en el puesto, su entonces socio no me tragaba. Aquel amiguete, el mayor cabronazo que he conocido en mi vida laboral, era el poli malo de Amiguetes Entertainment, la empresa de Segura. Mientras Santiago te mostraba respeto y amabilidad, su socio se encargaba de propagar el pánico entre sus contratados. Y tan amiguetes.Lo hice por dinero, supongo que igual que Santiago sus malas películas. En este sentido, no tengo nada que reprochar a un tipo cuyo mayor objetivo es hacer caja como propagador del espectáculo más bajo, un producto que no se diferencia en nada al de José Luis Moreno o Mercedes Milá. Allá cada uno con la manera de ganarse la vida, que diría Vito Corleone. Y Segura se la ha ganado bien con su holding de empresas.
Otro tema es el atroz entreguismo de los medios de comunicación a este hombre. A pesar de las inútiles críticas negativas (Segura, absurdamente, lleva muy mal las críticas adversas) el público ha vuelto a encumbrarle. El pasado fin de semana el último Torrente arrasó en taquilla y todo gracias a los medios de comunicación. ¿Qué tenemos un magazine populista? Llamaos al amiguete. ¿Qué tenemos que cerrar un informativo amarillista? Llamaos al amiguete.
Y junto a todo este despliegue de insustancialidad televisiva, el cinismo. El cinismo generalizado. Frase hecha uno: “Torrente no engaña a nadie”. Y con eso, que en realidad no significa nada, nos quedamos tan panchos. Y los mismos que dicen que “no engaña a nadie” critican luego espacios como Gran Hermano o Sálvame, que tampoco engaña a nadie y donde el amiguete se dejó entrevistar con el gremblin Belén Esteban.
Frase hecha dos: “Segura es un tío muy listo”. Claro que es listo. Hay muchos amiguetes listos como él. Los llaman freaks. Valen para todo sarao y se parecen hasta físicamente, son los feos gorditos amantes de lo cutre que desfilan con sus camisetas negras por festivales, eventos, programas y productoras. Y lo más importante y lo que los hace favoritos: no tienen ideología. Jamás les escucharás una declaración incómoda o sincera. Valiente. Los amiguetes de las camisetas negras no se mojan jamás. Ellos sólo buscan “entretenernos” con basura y hacer caja.
En privado Segura es un tío tranquilo y asentado -con pareja y una niña- y en público un “viva la vida”. En privado es un empresario calculador y ambicioso y en público un simpático freak que llena programas a los correveidiles de la tele que viven, como él, de un público asilvestrado. En privado se descojona de sus figurantes famosos y en público les ríe las gracias. En privado es un tío culto con perfecta conciencia de la mierda que hace y en público justifica su subproducto pedorrero.
Un día yo, que sigo siendo muy puta, participé en todo esto. Mea culpa. Escrito la noche del 14 de marzo de 2011.
viernes, marzo 11, 2011
jueves, marzo 10, 2011
miércoles, marzo 09, 2011
La exquisita mismidad
“Ahora, después de que en medio de la plaza se infiltrara una tienda de Disney, Times Square se diferencia muy poco de un parque de atracciones. (…) El nuevo Time Warner Centre de Nueva York es un ejemplo horrendo de esta tendencia, de esta transformación de las ciudades en centros comerciales de las afueras. (…) Si uno tiene mentalidad de centro comercial, entonces uno favorece lo idéntico en detrimento de lo diferente. Allá donde uno vaya, los centros comerciales son básicamente iguales. Esté uno en la religión que esté, las comunidades valladas son básicamente las mismas. Ese pasaje urbano en particular se pierde a favor de una tienda Disney generalizada. Ese bosque concreto, ese ecosistema único, deja de existir para esos proyectos comunitarios que se desarrollan por todo el país. En ambos ejemplos, se pierde la experiencia inmediata de lo que está más vivo en este mundo, la exquisita mismidad”. (Eric C. Wilson)
La enfermedad mortal del cine tiene un síntoma incuestionable: la muerte física del cine, de las grandes salas de toda la vida. La desaparición del cine como un acto colectivo desarrollado en un templo para el cine, no en un templo para la compra, en un centro comercial. Así lo explica David Thomson en su libro ‘La verdadera historia de Hollywood’: antes en las salas de cine estábamos “obligados a tener una experiencia compartida. Esto es absolutamente fundamental para la belleza y el arte de lo que llamamos cine”. El desarrollo tecnológico que han multiplicado el ocio privado, las descargas en red, la piratería, el carísimo precio de la entrada y sobre todo la mediocridad general de las películas han acabado con la experiencia de ir al cine. Ya no merece la pena perder tiempo y dinero para ir al cine.
Paco Umbral escribió que“el tiempo se transmuta en geografía, y lo que perdemos en tiempo lo ganamos en espacio”. Woody Allen resumió la liturgia compartida del cine en otra de sus grandes frases: “Cuando entré por primera vez en el Radio City Music Hall creí entrar en el cielo” (Días de radio). Es una pena que ya no se hagan películas como las de antes… y tampoco cines como los de antes. Texto reeditado. Marzo de 2011.lunes, marzo 07, 2011
De fiscalías y asociaciones
La Fiscalía de Barcelona ha presentado una denuncia contra el director del Festival de Cine de Sitges, Ángel Sala, por exhibir (una sola vez, en un pase para adultos y de madrugada) A serbian film. La fiscalía acusa a Sala de un delito de exhibición de pornografía infantil porque en la peli, DE FICCIÓN, muestran la violación de un bebé recién nacido (un muñeco). Adivinen quién está detrás de la denuncia. Sí, una asociación “de defensa del menor” que ya consiguió prohibir proyectar la película en la Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián.Lo he escrito y lo repito: seguimos viviendo bajo el control de los ofendidos (las asociaciones), que han sustituido en el poder a esos grupos religiosos que bastante daño hicieron a la ficción durante décadas. En España y en otros países cada poco tiempo alguna asociación se queja ante la “ofensa” de un film porque contiene sexo o violencia. Ante estos ataques nos enfrentamos a algo gravísimo: los cineastas se lo piensan antes de arriesgarse a ofender a sexos, razas, religiones o ideologías. Por eso las películas cada vez son más amables, dóciles y mansas.
Seguimos lanzando cortinas de humo contra la ficción (de buen o pésimo gusto, ese es otro debate) pero nada hacemos contra lo que a muchos nos ofende y vemos de juzgado de guardia: el teletimo, la telebasura, la política basura, el trabajo basura, el consumo basura, la estafa legalizada o la imparable propagación de valores repugnantes. Eso que las fiscalías y las asociaciones no tocan por razones que desconozco pero sospecho. Seguimos perdiendo el tiempo con la pobre ficción cuando no tenemos ni puta idea de comprender, confrontar o corregir la realidad.
Y el que pagará todo esto es el cine, los cineastas, los espectadores y la libertad. Pauline Kael hizo en los setenta un diagnóstico sobre el cine que todavía sigue vivo: “Estamos presenciando la llegada de un nuevo puritanismo cultural, la gente quiere cosas inofensivas, encantadoras o se conforma con la sobriedad impostada.”
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