martes, octubre 19, 2010

Sé aire

Eran dos cuarentones. Me recibieron sentados frente a una mesa de diseño. Uno de ellos, el productor, remataba un vaso de güisqui y fumaba un cigarrillo rubio. El otro, el realizador, me hablaba con acento catalán y me escondía la pantalla de su portátil como si en ella se proyectasen documentos confidenciales del Pentágono. “La idea es la siguiente: aspiramos a producir una serie que pague enteramente la compañía aérea Ibérica. El concepto es que contemos historias verdaderas, humanas, sinceras y auténticas en las que Ibérica tenga una mera presencia, como la marca Prozak en Los Soprano. Lo vamos a llamar B Air, “Sé aire”. ¿Entiendes?”.

“Entiendo”. Entonces no tenía ni idea de que Prozak hubiese financiado Los Sopranos y me tragué aquello de la “mera presencia”. Estaba ante la oportunidad de ganar un dinerito extra. El productor sólo escuchaba, sospeché que no tenía el vocabulario suficiente, el pico necesario. El realizador catalán me tranquilizó: “Puedes escribir en casa lo que quieras, queremos historias reales, queremos Carver, queremos Altman, queremos HBO, ¿entiendes?”.

“Entiendo”. Le di al palique. Les solté alguna otra referencia cinematográfica con aviones como parte del espacio de la acción. “Sí, esa es la idea: el avión es el lugar donde el personaje cambia, muta, evoluciona y… es aire”. ¿Quién cojones “cambia”, “muta” o “evoluciona”, y para bien, nunca para joderla, sentado en un avión?, me preguntaba. No imaginaba a Charles Manson organizando su carnicería mientras se tomaba unos panchitos y volaba con Ibérica. Empecé a oler a caca, a spot encubierto.

A pesar de ello acepté el reto. “Y que esto no salga de aquí”, dijo el realizador parlanchín. Que no salga ¿QUÉ?, me preguntaba también. Ni había, de partida, personajes, ni tramas, ni una orientación narrativa básica, NADA. Fui a casa y medité, divagué, apunté, garabateé algo en un cuaderno. En dos semanas tuve un guión. No era Los Soprano, desde luego que no, pero era decente, un punto de partida para trabajar con ellos. Lo mandé por mail. Me llamó el productor a los dos días: “Hola Iván. Nos gusta cómo dialogas, pero el realizador me dice que no has captado EL CONCEPTO”.

Volví a meditar, divagar, apuntar, garabatear algo en el cuaderno. En dos días tuve una nueva versión del guión. Me llamó entonces el realizador: “Hola Iván. No están mal… pero a ver…”. Me calenté. “¿QUÉ no está mal? ¿Los giros, la trama, el tono, las elipsis, los personajes, el conflicto, la resolución, esa frase en la que…?" Me interrumpió: “No, no, a ver, no, no, eso no te lo voy a decir, ese no es MI TRABAJO”. Silencio. Largo silencio. El realizador remató: “Y no veo muy acertado que el personaje se tome dos gintonics en el avión, no creo que le guste a Ibérica”.

Entre descojonado de risa y borracho de ira, no pude evitar contestarle: “¿Si decías que la aerolínea tendría una ‘mera presencia’, qué importa que el personaje le de al bebercio, si es coherente con su conflicto? ¿Quieres hacer un anuncio?”. Silencio. Otro largo silencio. Mis temores hechos realidad. Al parecer, nadie en Ibérica, y en clase bussines, pide gintonics. En sus historias verdaderas, humanas, sinceras y auténticas nadie se emborrachaba. Colgué el teléfono, quité lo del gintonic, lo cambié por zumos de melocotón y suavicé la cosa hasta convertirla en mierda humeante y olorosa. No me volvieron llamar. Ni para darme las gracias por el intento, ni por trabajar gratis. No había captado EL CONCEPTO.
Escrito las noches del miércoles 13 y jueves 14 de 2010. Foto: Frid.

9 comentarios:

napalm dijo...

Al parecer, deseaban que les dieras un concepto que ellos mismos en el fondo ignoraban. Querían que su proyecto funcionase como "ése americano", pero no sabían cómo hacerlo.
Seguramente el primer escollo que deberían haber salvado y que no hicieron fue perder el miedo.
Haberlo hecho tú te ha permitido escribir un buen post.

Awake at last dijo...

A ver, rei, no hagas caso de lo que la gente dice, sino de lo que la gente hace. ¿Realmente crees que quieren gente normal en sus lindos aviones? Quieren el standard de normalidad "made in USA", apta para todos los públicos, blanca como los dientes de sus azafatas.

Aaaains...

Mks.

Leo dijo...

Esto me recuerda a una escena de "El gran Vázquez", cuando el supervisor de Bruguera le dice al atribulado protagonista las líneas maestras de lo que debería ser su trabajo. Los diálogos son aproximados:

Vázquez (al supervisor): A ver, dibújeme una escoba.

Supervisor: Mmmmm... No sé, no tengo ni idea.

Vázquez: Entonces ¿cómo se atreve a decirme cómo tengo que dibujar, gilipollas?

Pues eso.

A. dijo...

Que les den morcilla.

Chano dijo...

Yo eso me lo sé. De hecho, presenté unos guiones para una compañía aérea con la intención de proyectarlos cuando aún tenían pantallitas. Eran cortos mudos y con cartelas. Antes de que las retirasen por que el mantenimiento era costoso. Además de no tener ni puta idea de lo que querían (si utilizaron palabras en inglés puedes estar seguro de que no la tenían) tampoco eran originales. Vamos, el día a día de la publicidad.
Qué recuerdos.

Israel "Yojimbo" Nava dijo...

Con lo fácil que explicaba Manquiña en Airbag lo que era el "conceto"

Natxoman dijo...

Un post muy en la línea de la decimoprimera forma de sentirse solo de Richard Yates. Conmovedor.

Una vez un ser muy querido me dedicó su libro diciendo algo así como "para mi hermano Natxo, que sabe que la gente no siempre dice lo que quiere ni quiere decir lo que dice"
Besos

Enrique Tarragó Freixes dijo...

Perdiste un cliente pero ganaste el cielo. Un buen amigo mío, empezó así y aunque sigue en el paro, está mas contento y feliz que nunca de ser como es, con un par. La realidad es siempre muy vulgar, por eso me gusta leer sobre las cuestiones que defienden la recuperación de los valores perdidos.

Bosco dijo...

Me encanta tu relato basado en hecho reales.