martes, marzo 11, 2008

Amor y basura

Un escritor convertido en barrendero, la basura, sus tirados compañeros de trabajo, su amante y su mujer. Esos son los elementos y personajes principales de la magistral novela ‘Amor y basura’, escrita por Iván Klíma, autor checo que fue perseguido por el régimen comunista.

La novela, editada por Acantilado, inteligentemente construida y dialogada con sensibilidad y realismo, contiene durísimas reflexiones sobre el oficio del escritor -con muchas reminiscencias del atormentado Kafka-, sobre el dilema moral de la infidelidad, sobre la decadencia del hombre moderno y sobre la certeza de la derrota. Una novela dura, pero humana, despiadada y poco esperanzadora.

Una de las ideas que más me llamaron la atención durante la lectura de ‘Amor y basura’ es lo que Klíma llama la “inundación de formas inútiles” a la que se ha visto abocado este mundo cada día más colapsado, acabado, agotado. Dice así: “El mundo ya empieza a quejarse, se asfixia, inundado de formas, sepultado bajo montones de cosas, estrangulado por los pensamientos que fingen ser necesarios, útiles o hermosos”.

Nos sobran cosas, nos sobran ideas, pensamientos, productos culturales o del pensamiento, nos sobra entretenimiento, información, nos ahogamos en la verborrea, en la dictadura de los tenderos. Y cada uno de nosotros somos responsables de ello.

El día a día está rodeado de polleces. Polleces en la tele, en el metro, en el curro, en el periódico, en la red, en el bar… Klíma lo expresa menos chabacanamente: “El Apocalipsis puede presentar formas distintas. A primera vista, la menos dramática será aquella en la que el hombre perezca bajo una avalancha de cosas inútiles, de palabras despojadas de significado, de actividad excesiva”.

Nos hemos conformado, acojonados, aterrorizados, a nuestra “forma de VIDA” sin pensar en la forma más decente de VIVIR. Puede que ya no haya formas decentes de vivir. Y a callar. Presentimos, al menos yo, que se acerca una imparable locura colectiva.

“La humanidad recuerda más a un anciano que ha confundido su alma con su cuerpo y cree ingenuamente que puede alcanzar el paraíso aun en vida, que va a construirlo en la tierra. (…) En realidad no se acerca al paraíso, sino al Apocalipsis. La humanidad ha envejecido, pero no se ha hecho más sabia, o tal vez ha pasado ya por la edad de la sabiduría y ha entrado en la época de la demencia”.

Otras grandes novelas: LA COMEDIA HUMANA

7 comentarios:

Anónimo dijo...

después de un día con bastantes estúpidos sinsabores, decido ver si nuestro amigo Ivan ha colgado alguna de sus impresiones diarias para derrumbarme de nuevo bajo el dominio del nuevo apocalipsis. al menos antes, éste era a base de sangre y fuego. ahora ni eso.

para no ser del todo pesimistas, desde siempre han habido distintos personajes que se han quejado -con razón- de lo mismo que este checo. así que nada nuevo bajo el sol.

diógenes.

JUAN ANTONIO dijo...

Se agradece recomendaciones de buenos libros fuera del circuito comercial........

Gabacho Kamikaze dijo...

Cuanta verdad!

En este mundo erotico-mafioso-multimedia- mediatico-capitalista,la locura se expande y acabara con nosotros.

Que mal rollo!
Rapido, necesito ver una de Lubitsch o Bananas de woody Allen.

Israel "Yojimbo" Nava dijo...

Una cosa es que exista esa avalancha de cosas inútiles y otra que nos dejemos matar. O suicidarnos.

Awake at last dijo...

...y al final todo explotará y volveremos a vivir en las cavernas y vuelta a empezar. No, si cuando los egipcios decían que el tiempo era circular...

XD

Mks.

Marta G.Brea dijo...

Habláis de un mundo apocalíptico, pero a mí me parece más interesante el individuo. Intuyo que el protagonista, con el que nos podemos identificar todos, al excavar entre los deshechos, también ahonda en su interior, desenterrando decepciones, experiencias del pasado, sus puntos débiles y recuerdos, que por una parte, le dan alivio y, por la otra, le hacen sufrir más.

Leo dijo...

ISRAEL: Completamente de acuerdo. El problema no es la avalancha de cosas que atosigan a la masa, si no el hecho de que la masa se deje atosigar.

"Lo que posees acabará poseyéndote", una gran verdad del no menos grande Tyler Durden. Y yo añadiría además "Y destruyéndote".