jueves, abril 29, 2010

Él es un imbécil y yo no

Alan Sillitoe, el de la foto, murió el domingo pasado y perteneció a una camada conocida como los Angry Young Men, los Jóvenes Airados. Les tocó sufrir la posguerra del Imperio Británico, al que atacaron por su zozobra y decadencia. La nobleza, la academia, la monarquía, la policía, los militares, los educadores, los medios de comunicación, los financieros, la familia, la pareja, la iglesia y la oligarquía fueron sus dianas favoritas. Y fueron certeros, brutales, bestiales, únicos.

Genial es la adaptación cinematográfica de 'La soledad del corredor de fondo', dirigida por Tony Richardson. Recuerdo todavía la primera vez que la vi y lo que me impresionó el joven actor Tom Courtenay complaciendo, corriendo para los amos, los dueños. Hasta que, tras un montaje absolutamente increíble de Anthony Gibbs, se detiene. Se para. Respira hondo y, con una mueca magistral, deja que le adelanten sus perseguidores. Te vas a meter la meta por el culo. Te vas a meter la carrera por donde te quepa.

Tendría yo 20 años cuando vi estas imágenes y puedo decir que me cambiaron. Poco más tarde leí la novela. Aún la conservo. De ella tengo marcadas las siguientes líneas: “Les hará gracia que yo diga que el director es un estúpido cabrón, cuando yo apenas sé escribir y él sabe leer, escribir y suma como un catedrático. Pero lo que digo es la pura verdad. Él es un imbécil y yo no, porque yo sé ver lo que hay dentro de los que son como él mejor que él de lo que hay dentro de los que son como yo. Está más muerto que mi abuela. Si él corriera diez metros moriría en el acto. Y si se metiera diez metros en lo que hay dentro de mis entrañas, también moriría en el acto. Del susto”.

Hoy Sillitoe es más actual que nunca porque necesitamos y seguimos sin tener Jóvenes Airados. O viejos airados, o ciudadanos airados, ya da lo mismo. Gente que diga que está hasta los huevos de tanto mangante mediático, político, empresarial, religioso, académico, intelectual. Por mediocres, mentirosos, conspiradores, sectarios, ignorantes, falsos, sucios, cerdos, chuloputas, explotadores, sinvergüenzas, estafadores, criminales, ladrones, chorizos, saqueadores, delincuentes, fariseos y mamporreros.

“Si tuviera las sartén por el mango, escribe Sillitoe, ni siquiera me molestaría en construir un edificio como este para meter en él a todos los polis, directores, putas de lujo, chupatintas, militares y diputados. No, los pondría en el paredón y acabaría con ellos”.
Escrito la noche del miércoles 28 de abril de 2010.