jueves, enero 10, 2008

AL OESTE DE ROMA

“John Fante es un escritor de una gran simplicidad, que parece escribir casi de corrido, para no explotar, para deshacerse, de algún modo, de una energía intolerable”. (Sandro Onofri)

Como muchos, descubrí a Fante gracias al viejo Bukowski, que no dudó en calificarlo como uno de sus maestros. Una vez devorada cualquiera de sus novelas, te das cuenta de por qué. En el mundo de Fante pululan parecidos personajes y espacios junto a un estilo magistralmente sencillo, despojado de florituras literarias y un humor rabiosamente destructivo.

Fante nació en Colorado. Su padre, Nicola, era italiano y su madre, Mary, norteamericana. Los dos, con otros nombres, fueron blanco habitual de su envidiable y personalísima narrativa, especialmente en su obra maestra: La hermandad de la uva.

A finales de los años veinte, Fante se mudó con lo puesto a California, donde acabó escribiendo relatos, novelas cortas y alimenticios y olvidables guiones de cine, según el propio escritor. Bunker Hill, distrito de Los Ángeles, es otro de los protagonistas de una de aquellas novelas que casi nadie leyó. Desgraciadamente, y a diferencia de Bukowski, Fante no pudo disfrutar de un tardío reconocimiento literario.

La última novela que he disfrutado de este gigante literario, dormido durante décadas, es ‘Al oeste de Roma’, publicado por Anagrama, impecable sello que se ha preocupado por darnos a conocer a Fante en España. El libro, dividido en dos novelas (‘Mi perro idiota’ y ‘La orgía’) está escrito en los años setenta, cuando Fante era un sesentón. En estas novelas me he vuelto a reencontrar con sus obsesiones y con su pasmosa sinceridad y desnudez. Con un par, con una valentía arrolladora, Fante destruye a su familia (cuatro hijos parásitos y una mujer manipuladora) en escasas 149 páginas.

Las mayores secuelas de su sinceridad, eso sí, las sufre el propio Fante, cuando se machaca a si mismo. Decepcionado al leer el material de su incipiente nueva novela, Henry Molise, su alter-ego, dice: “Veinticinco años antes habría cogido aquellas páginas amarillas entre mis manos y las habría hecho pedazos con valentía. Pero ya no tenía huevos o, para el caso, fuerza en las manos. Así pues, como a todos los hombres, a Henry Molise le había llegado la muerte. La coartada perfecta. Molise no volvería a escribir nunca. Molise, querido por los críticos por las cuatro novelas de su juventud, estaba ahora más muerto que vivo en Poit Dume”.

5 comentarios:

Awake at last dijo...

Tal y como lo pintas parece perfecto, :-D Probaremos.

Mks.

Natxoman dijo...

Una cosa es lo de las clínicas abortivas; otra lo del metro de Madrid infestao de papeles o Nápoles sumido en la basura. Pero el fenómeno "huelga" debería respetar unos servicios mínimos, como las entregas de premios Hollywoodienses, x ejemplo. ¿No lo recoge la contitución o algo?

Marta G.Brea dijo...

El perro abandonado que cambia la vida de la familia y que simboliza todo lo que el protagonista no puede hacer..., me parece ya motivo suficiente para leer el libro.

Y por lo que dices intuyo que es divertido y ágil. Me lo apunto. Y no sólo por el PERRO, jejé...

Muchísimas gracias por la recomendación!!

Bss

IVÁN REGUERA dijo...

Awake: Está a 15 euros, un precio majo.

Natxo: ¿¡Qué vas a hacer tú sin poner a caldo los Oscar!? Por cierto: tu foto de nuestra abuela en tu fotolog es MAGNÍFICA.

Marta: Veo que te has informado. Este autor no te decepcionará. Y si te engancha, vete directa a LA HERMANDAD DE LA UVA, una absoluta obra maestra.

Marta G.Brea dijo...

Es que me pica la curiosidad, no lo puedo evitar. Iré también directa a La hermandad de la uva, puede ser interesante comprobar como el "honrar a los hijos" debería ser otro mandamiento más.

Gracias de nuevo!