viernes, marzo 04, 2011

La deuvedeteca pública

¿Cómo se llamaría el lugar donde se prestan y devuelven películas? ¿Filmoteca pública? ¿Deuvedeteca pública? ¿Videoclub público? Y escribo “llamaría” porque no existe. Sí, se pueden alquilar películas en algunas bibliotecas, mediatecas o centros culturales pero no existen, que yo sepa, centros públicos dedicados exclusivamente al almacenamiento, archivo, clasificación y préstamo gratuito de películas.

Habría que inventar la deuvedeteca pública. A falta de imaginación y de consejo de un lingüista me conformo ahora con este nombre. Habría que ofrecer al ciudadano un lugar donde descubrir o recuperar gratuitamente el cine mudo, las vanguardias de los veinte, a los grandes clásicos que conformaron el lenguaje del cine, a los que en los sesenta lo transformaron, al cine de festivales o a nuestro cine.

¡Y lo fácil que sería! En España se editan unos 6.000 libros al año, un volumen que pocas bibliotecas pueden asumir. Pero se producen como mucho, y ya son demasiadas, 150 películas. La deuvedeteca podría hacerse con todas ellas, además de otras muchas extranjeras. Y debería, además, hacerse con ellas GRATIS. Porque la gran mayoría de las películas producidas en España están subvencionadas por todos nosotros. Es decir: por los que disfrutaríamos de la peliteca pública. Estoy hablando de un intercambio de películas legal: hemos ayudado a financiar tu peli y ahora nos la vamos a ver gratis en la peliteca pública del barrio. ¿No sería justo y genial?

Igual que es accesible y gratuita la obra de Quevedo o Reverte, también debería ser accesible y gratuita la obra de Buñuel o de Almodóvar. Y con más razón: Los españoles no financiamos a Quevedo pero sí a Almodóvar. Pero, ay amigos, en un país donde se recauda por derechos de autor hasta en los colegios y donde la ministra de cultura es uno de los miembros más activos del lobby peliculero esto nunca será posible. Escrito el domingo 20 de enero de 2011.

jueves, marzo 03, 2011

GRANDES PENSADORES

Zapatero y la crisis:
“Estamos en la Champions League de la economía”.
“España tiene el mejor sistema financiero de la comunidad internacional”.
“Somos la 8ª potencia mundial, la envidia de Europa y pronto superaremos a Francia como ya hemos hecho con Italia”.
“Lo de que hay crisis es opinable”.
“La crisis es una falacia, puro catastrofismo”.
“España está a punto de salir de la crisis, si no lo ha hecho ya”.
“La próxima legislatura lograremos el pleno empleo en España. No lo quiero con carácter coyuntural, lo quiero definitivo”.
“No son parados, son personas que se han apuntado al paro”.

Y recuerda: NO LES VOTES.

miércoles, marzo 02, 2011

Yo no os quiero dejar en paz

No necesito explicarles que las cosas están mal, todo el mundo sabe que las cosas están mal. Es la crisis. Mucha gente está en el paro, o teme perder su empleo. El dólar no vale cinco centavos, los bancos van a la quiebra, los tenderos guardan un arma bajo el mostrador. Los gamberros campan a sus anchas por la calle y nadie sabe qué hacer, es imparable. Sabemos que el aire es irrespirable y que nuestra comida es basura. Nos sentamos a ver la televisión mientras el presentador nos dice que se han cometido 15 homicidios y 63 crímenes, como si fuese algo normal.

Sabemos que las cosas están mal, peor que mal. ¡El mundo está loco! La locura es tal que no queremos salir a la calle nunca más. Nos quedamos en casa y poco a poco nuestro mundo se va haciendo más pequeño. Y lo único que podemos decir es: "Por favor, dejadme en paz en mi salón. Si tengo mi tostadora, mi televisión y mi radio no diré nada, pero dejadme en paz".

Pero yo no os quiero dejar en paz. ¡Yo quiero que os enfadéis! No quiero que os manifestéis ni que escribáis a vuestro congresista, porque no sabría qué decirle. No sé qué hacer con la crisis, o la inflación, o los rusos, o la inseguridad en las calles. ¡Sólo sé que lo primero que debéis hacer es enfureceros! Tenéis que decir: "¡SOY UN SER HUMANO, MALDITA SEA, MI VIDA ES VALIOSA!".

Así que quiero que os levantéis ahora. Levantaos ahora de vuestras sillas. Quiero que os levantéis ya mismo, vayáis a la ventana, la abráis, saquéis la cabeza y gritéis: "ESTOY MÁS QUE HARTO Y NO PIENSO SEGUIR SOPORTÁNDOLO". Levantaos ya, id a la ventana, abridla, sacad la cabeza y gritad: "ESTOY MÁS QUE HARTO Y NO PIENSO SEGUIR SOPORTÁNDOLO". Ya pensaremos qué hacer con la crisis, la inflación o el problema del petróleo. Pero lo primero es levantarse, abrir la ventana, sacar la cabeza y gritar: "ESTOY MÁS QUE HARTO Y NO PIENSO SEGUIR SOPORTÁNDOLO". "ESTOY MÁS QUE HARTO Y NO PIENSO SEGUIR SOPORTÁNDOLO".

(Escrito hace 35 años por Paddy Chayefsky para la película Network)

martes, marzo 01, 2011

Referencias, homenajes

Nighthawks (pintura de Edward Hopper, 1942)
Pennies From Heaven (película de Herbert Ross, 1981)

lunes, febrero 28, 2011

THE END

“Daba gusto ir al cine y eso ya no pasa. Las generaciones más jóvenes carecen de cultura cinematográfica y de una relación familiar con el gran cine. El cine que les gusta no me interesa”. (Woody Allen, cineasta)

"El acto social de ir al cine está muriendo." (Juan Bonifacio Lorenzo, director de la Filmoteca de Asturias)

“Lo que está en crisis es la sociedad que no pierde el tiempo en ir al cine o al teatro. Si a la sociedad no le interesa el cine, evidentemente el cine se morirá.” (Chete Lera, actor)

“No creía que el cine terminara, y estoy viendo que sí. Estamos en una crisis que comenzó en los setenta, y que ha incrementado el ordenador creando un espejismo de gran espectáculo, que no es tal. El cine que conocimos, la ilusión de ir al cine, ha muerto.” (Carlos Pumares, crítico)

“Las películas ya no modelan nuestros puntos de vista sobre el amor, la política, la historia, las relaciones: han dejado de ser fundamentales. Ignorar esta disminución de la influencia del cine en la vida es algo que los cineastas no podemos permitirnos ignorar”. (Isabel Coixet, directora de cine)

“Al principio la televisión no ofrecía ningún modo de parar o repetir el programa, pero después llegó la cinta de video. El cine fue una especial y efímera calle lateral, radiante y socialmente estimulante, pero no duradera. El cine puede haber empezado a morir hace algún tiempo.” (David Thomson, escritor)

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La exquisita mismidad

Indiewood

Una película sensacional

viernes, febrero 25, 2011

Vete al Corte Inglés

Hace unas semanas. Unos vinos con NAPALM. Nos acompañaba en la ronda un majo sesentón dedicado con éxito a la cosa del cine, del que hablamos con fluidez y enriquecimiento mutuo. La conversación fue amena y en ella hablamos de decenas de películas, actores y directores.

En ocasiones, nuestro amigo nos recomendaba una buena peli que no habíamos visto, que no conocíamos. Una de esas obligadas. Con una mezcla de inocencia pueblerina y descaro juvenil, comentábamos: “Ah, pues esa habrá que bajársela de la Mula”. Y entonces la cara de nuestro veterano amigo mutaba, dejaba de relajarse y se tensaba en una mueca que mezclaba indignación y superioridad moral. “Hombre, no. Puedes ir a comprarla al Corte Inglés, que allí la he visto en una edición especial estupenda”.

Y notros intentábamos hacer entender a nuestro amigo, un progre de toda la vida, un hombre de izquierdas, que no teníamos la pasta que él sí tiene para comprarnos lo que nos gusta de las estanterías del Corte Inglés o el FNAC. Que somos currantes con cultura y que para alimentar y ejercer esa cultura las descargas son maravillosas, son el mayor caudal cultural que jamás ha existido y del que nosotros somos testigos y participantes. Y lo estábamos gozando, moleste a quien moleste.

Poco sirvieron nuestras explicaciones. Él siempre nos mandaba al Corte Ingles o al FNAC. Esa tarde de vinos vivimos la grieta generacional en persona. Pero fue de forma relajada y afable. Dándole al Rivera. Escrito el sábado 19 de febrero de 2011.

miércoles, febrero 23, 2011

El signo de los tiempos

Cuando los de mi generación queríamos ver cine en la tele podíamos verlo. Y no me refiero a estrenos efímeros, me refiero a CINE. Cuando éramos peques sólo había dos canales pero en esos canales podíamos disfrutar de ciclos de grandes directores, de lo mejor en cada género. La tele, aunque manipulada políticamente, era un servicio cultural y público. Hoy nos venden pluralidad, nos camelan con que tenemos cuarenta canales en la TDT y en realidad sólo tenemos putas, proxenetas, chonis, horteras, porteras, cotillas, domadores de perros, telepredicadores, telecrispadores, gente encerrada en casas o en granjas, adivinas, vendedores de batidoras, estafadores telefónicos… Casi cuarenta canales, y los que vendrán, dedicados a la bazofia día y noche.

Nuestra generación tuvo suerte: los que entonces programaban eran cultos, tenían cierta libertad y sabían de cine. Hoy los que mandan o son unos cínicos de mierda o unos catetos que sólo saben hacer tele para catetos. Y si internet no lo remedia, estos que mandan y sus teles nos procurarán un país de catetos porque las nuevas generaciones no descubrirán, entre otras muchas cosas, las buenas películas.

Si a esto le unimos la perversión de nuestros gobernantes y su interés por un pueblo inculto y desinformado, vamos directos al precipicio. Porque un día un chaval seguirá teniendo que saber quién es Verdi o Machado en la escuela pero no podrá saber, ni en el colegio ni en la tele, quién es Luis Buñuel o John Ford. Y quedarán olvidados, borrados. Y decir, como he escuchado, que eso es “el signo de los tiempos” es una falacia. Porque a nadie en su sano juicio se le ocurriría decir que la obra de Goya o de Shakespeare debe desaparecer o ser ignorada porque es “el signo de los tiempos”.

Es dramático que para las instituciones, esas que se ceban a canapés en los Goya o dan medallitas a nuestros cineastas veteranos, el cine sea un arte de segunda. Es dramático que el arte más popular y masivo, el arte del siglo XX por excelencia, esté siendo enterrado por los “gestores culturales” de turno. Un pueblo que no respeta, cuida y difunde el buen cine es un pueblo bárbaro. Un país que obliga a memorizar el año de nacimiento de Cervantes pero no hace accesible -en la tele, en la calle o en el colegio- la obra de Luis García Berlanga, Igmar Bergman o Billy Wilder es un país indigente y vendido. Y cuidado con no darse cuanta de esto a tiempo. Escrito el domingo 20 de enero de 2011.

martes, febrero 22, 2011

BACK TO THE FUTURE

Un magnífico proyecto fotográfico de Irina Werning. Pincha AQUÍ.

lunes, febrero 21, 2011

La lección de Arcadi Espada

Fue NAPALM quien me habló de Arcadi Espada a propósito de un documental que yo había visto y me había indignado. Me refiero a ‘Garbo, el hombre que salvó el mundo’. El documental, un farragoso montaje de entrevistas y absurdas imágenes de películas, me pareció deshonesto y aburrido. NAPALM me ayudó a sentenciarlo: Espada había denunciado que el director de aquel documental, Edmon Roch, no había montado una entrevista fundamental a su protagonista, una pieza clave que desmontaba toda su apologética tesis sobre el personaje. Garbo el espía fue, muy posiblemente, un cantamañanas y eso fue impúdicamente obviado por el director.

Hace pocos días Arcadi Espada (El Mundo) le ha dado una lección de periodismo a Javier Cercas (El País), una valiente lección sobre la ficción en el periodismo, sobre los límites, lo mismo que hizo con aquel documental. La polémica viene de lejos, cuando Cercas defendió que mentir innecesariamente para defender una posición es lícito en el periodismo. Hace unos días, Cercas publicó un artículo en el que, sin sonrojarse, defendía que puedes escribir artículos en los que "no todo lo que se cuenta responde a la verdad de los hechos".

El martes pasado, Espada publicó en El Mundo una columna en la que difundía una noticia falsa: el escritor Javier Cercas había sido detenido durante una redada contra una red de putas. Hablaba de una operación real, pero introducía la falsa implicación de Cercas. No era pues una noticia, era una columna trampa, una opinión con veneno si se sabe leer el texto, una lección de mala baba digna del odio de Quevedo a Góngora, salvando las inmensas distancias.

La explicación de Espada a esta brillante burrada ha sido retadora: "Mi columna está inspirada en la certeza de que Javier Cercas tiene razón desde hace años. Y en la tribuna que escribió en EL PAÍS volvía a tener razón. Yo me he dado cuenta ahora, quizá tarde. Mi columna es un acto de contrición por mi parte. (…) Tampoco niego que algún lector pueda confundir las cosas y creer que Cercas es un putero y yo un mentecato igual que no puedo negar que ha habido perturbados que, después de ver Superman, se han tirado por la ventana convencidos de que volarían y de que las mentiras factuales jamás pueden explicar una verdad moral”.

En su blog, Espada ha rematado con certeza a Cercas: “Pensé que merecía una lección y que iba a dársela. La lección consistiría en aplicar sus premisas a un caso concreto. A una ficción concreta. Me iba a tomar con él alguna licencia, como tan graciosamente las llama”. A todo esto, Cercas ha contestado: “Esto es una calumnia. Si no somos capaces de ver la diferencia, yo me retiro". Pues retírate, Cercas. Por K.O. Espada te ha dado una buena lección. Escrito las noches del 16 y 17 de febrero de 2011.

viernes, febrero 18, 2011

jueves, febrero 17, 2011

El hombre más peligroso de América

Ahora que el escándalo WikiLeaks sigue candente, recomiendo ver El hombre más peligroso de América, impecable documental sobre la corrupción política, la honestidad y el periodismo. Igual que Obama en el caso WikiLeaks, la filtración de ‘Los papeles del Pentágono’ fue tomada por la Casa Blanca como un peligrosísimo ataque a la seguridad nacional.

A mediados de los sesenta, Daniel Ellsberg era analista del Departamento de Defensa y el Secretario de Defensa Robert McNamara le pidió que elaborara un informe secreto sobre Vietnam. Y empezó a descubrir todas las mentiras y las brutalidades que se estaban cometiendo en nombre de la democracia y que se estaban escondiendo al pueblo norteamericano, gobernado por mentirosos y auténticos criminales. Investigando, Ellsberg descubrió que nada menos que cinco presidentes de EEUU habían mentido sobre Vietnam.

Uno de los momentos más emocionantes del documental es el que muestra a un anciano Ellsberg emocionado, con la voz rota, a punto de llorar como un niño. Y lo hace cuando recuerda una conversación con un activista en contra de la guerra. En aquel encuentro, el pacifista le dijo, orgulloso, que uno de los sus mejores amigos estaba en la cárcel por sus ideas. Y fue entonces cuando Ellsberg se enfrentó a la decisión que cambió su vida y que lo partió en dos: hasta que cumplió 40 años hubo un Ellsberg y a partir de ese día otro muy diferente.

Fue entonces, en 1971, cuando decidió filtrar al New York Times su demoledor informe de 7.000 páginas. Su carrera y su privilegiado estatus social no pudieron hacer nada ante la culpa y la necesidad de ser honesto y justo. Y el peón del sistema que ayudó a sostener la guerra de Vietnam se convirtió en enemigo de los poderosos y protagonista de la primera gran filtración de la historia, un hito del periodismo.

La nota amarga de toda esta historia de rectitud y valor es que, como en el caso WikiLeaks, su filtración no afectó en absoluto a la opinión pública ni al estado de las cosas. Richard Nixon, uno de los mayores delincuentes que ha habitado el despacho oval, y han sido unos cuantos, volvió a ganar holgadamente las elecciones. Escrito el domingo 13 de febrero de 2011.

miércoles, febrero 16, 2011

Para ti, Ibertrola

El toque de atención a las eléctricas funcionó. Muchos hogares se unieron. Pero esto sólo debería ser el principio. Un saludo a todos los amigos y desconocidos que siguieron esta iniciativa.

martes, febrero 15, 2011

Preguntas goyescas

2010 ha sido el peor año de recaudación de la década para el cine español. Y encima se han perpetrado cosas como La venganza de Ira Vamp, La herencia Valdemar, La daga de Rasputín, Pájaros de papel, El cónsul de Sodoma, Los ojos de Julia, Hierro, Agnosia, Didi Hollywood, 3 metros sobre el cielo, La venganza de Don Mendo Rock o Campamento Flipi. ¿Ustedes creen que hay derecho?
¿Que el presidente de la Academia fuese el más nominado por esa Academia no les daba pudor?
¿Qué pintan el comunista Cayo Lara, Elena Salgado, Miguel Sebastián o la cretina Leire Pajín en la gala del cine español?
¿Por qué en plena crisis suben el presupuesto de los Goya?
¿Por qué se censuraron los gritos, abucheos y pitidos a la Sinde en una tele pública pagada por todos?
¿Por qué se premia una peli de animación (de Marsical y Trueba) que no se ha estrenado en ningún cine, que nadie conoce?
¿Por qué los discursos de Alex de la Iglesia o de Mario Camus fueron tan vacíos, tan poco brillantes, tan poco valientes?
¿Era necesario que durante el discruso de Camus la Sinde se dedicara a leer un folleto?
¿Era necesario, señores de El Terrat, realizar tan MAL la gala?
¿Por qué se le permite a Santiago Segura hacer publicidad (en TVE está prohibida) de su Torrente?
¿Cómo puede una gala durar tres horas y diez minutos sin publicidad?
¿Cómo no ha mejorado el ritmo de la gala en 25 años?
¿Por qué los Goya son un éxito de audiencia (4.340.000 telespectadores) pero las películas españolas no?

lunes, febrero 14, 2011

¡PARA TI, PAJÍN!





Hemos descubierto el restaurante en donde libremente podemos tomar alcohol y fumar. 13/02/2011.
Puedes ver las fotos de NAPALM aquí.

viernes, febrero 11, 2011

Espero que estén muertos

Por culpa de algún texto escrito en este blog he tenido problemas. No muchas veces, pero los he tenido. Sobre todo con ex amigos o con familiares a los que ya no dirijo la palabra. La razón de los problemas fue algún comentario que les pareció irrespetuoso o hiriente por su sinceridad. No voy a poner ejemplos de esos amigos o familiares. Si no les dirijo la palabra tampoco les voy a dedicar mis letras.

Saco a colación estos problemas para mostrar la frontera, los límites que tiene este blog. No soy amigo de exponer temas personales en él, pero cuando lo intento hacer, me doy cuenta de los peligros: si acabo escribiendo eso que me parece tan auténtico ¿qué dirán los míos? ¿Les hará daño, les dolerá, les confundirá, les ofenderá? Y entonces me corto. Y lo olvido. Porque no me compensa ser absolutamente libre y sincero. Por no hacer daño. Por no hacerme daño. Por los límites. Porque quizás todavía no soy ese escritor que quiero llegar a ser.

La serie Los Soprano está basada en las miserias familiares y la destructiva madre de David Chase, su creador. Todo empezó con ella y su demoledora frialdad, su falta de empatía y su capacidad para la manipulación. A partir de ahí, y alrededor de ella, empezó a componer unos personajes brutalmente reales, tan miserables y dañinos como humanos y reconocibles. Y por eso tan grandes. Cuando Chase mostró la Biblia de Los Soprano a uno de los guionistas de la serie, el hombre la leyó y se dijo: “Estos personajes están basados en gente que David conoce o ha conocido muy bien. Y espero que estén muertos”.

La compleja y dolorosa duda para muchos escritores es si hay que esperar a que estén muertos o lanzarse a contarlo todo con todas las consecuencias. Casi nada. Escrito la noche del martes 8 de febrero de 2011.

jueves, febrero 10, 2011

miércoles, febrero 09, 2011

Vigalondo y los límites

Hay directores que se pirran por llamar la atención y hay otros que no. Y se puede llamar la atención de muchas maneras diferentes. Puedes ser como Santiago Segura o como Alex de la Iglesia o puedes ser como Marc Recha o Víctor Erice. Puedes cometer una tontería en internet, como Vigalondo, o puedes, como Kubrick, esconderte y lograr más atención que colocando un cartel con tu careto en Times Square.

Vigalondo no entiende de publicidad sutil. Poner en Twitter "Ahora que tengo más de 50.000 followers y me he tomado cuatro vinos podré decir mi mensaje: ¡El holocausto fue un montaje!" no es ni bueno ni malo. Lo jodido vino cuando algunos followers de esos no entendieron su broma y Vigalondo les respondió con chistes antisemitas bastante burdos.

La medida de El País de cerrar el blog de Vigalondo y cancelar la campaña para este diario que el director había escrito, dirigido y protagonizado me pareció desproporcionada. Milagros Pérez Oliva, defensora del lector de este medio, explicó así el caso Vigalondo: “Las dos frases iniciales pretendían ser una parodia de las teorías descabelladas que corren por Internet. Pero no se entendió así y derivó en una polémica sobre los límites del humor. Ahí es donde Vigalondo cometió el error: pretender afirmar su derecho a establecer sus límites con chistes y bromas, estos sí, claramente antisemitas y que hacían mofa del Holocausto. Puesto que habla con "amigos", el tenedor de una cuenta personal en Twitter puede pensar que su conversación se desarrolla en un entorno amigable. Pero no es una conversación privada, sino pública. El propio cineasta echó gasolina al fuego retwiteando los mensajes que recibía”.

Ricky Gervays pensó ir disfrazado de Hitler a los Globos de Oro para hacer un chiste sobre Mel Gibson. Y se cortó. Pero aún así su participación en la gala fue brillante para unos y ofensiva para otros. Se la jugó. El ‘Manifiesto en Apoyo a Nacho Vigalondo’ no está muy bien redactado pero, como los firmantes, considero injusta y drástica la decisión de El País. Y también que hay que tener mucho cuidado cuando quieres ser un personaje público. Y sobre todo hay que tener cuidado, mucho cuidado con los vinos. Escrito el domingo 6 de febrero de 2011.

martes, febrero 08, 2011

DEL CABREO A LOS HECHOS

APAGÓN GENERAL DÍA 15 DE FEBRERO. El DÍA 15 DE FEBRERO, DÍA DEL CONSUMIDOR, apagón general de electricidad en los hogares españoles a las 22 horas en señal de protesta por la subida abusiva que ENDESA, IBERDROLA y FENOSA han llevado a cabo en sus tarifas eléctricas.

La única forma que tenemos de luchar los consumidores contra estas practicas abusivas es con medidas como esta, por eso os convocamos a seguir esta iniciativa que comenzara a las 22 horas y durara, como mínimo, 5 minutos.

CON SÓLO 5 MINUTOS HAREMOS UN HUECO EN SUS ARCAS. SE ACORDARÁN DE TODOS A LOS QUE ESTÁN ROBANDO.

lunes, febrero 07, 2011

Llegó el tsunami

Como ya anuncié en este blog, llegó el tsunami y se lo llevó todo por delante. El cine español ha perdido siete millones de espectadores en un año. Ha recaudado 69,7 millones de euros y ha sido subvencionado con 89,39 millones. Hoy El País titulaba: ‘El cine español se asoma al abismo’. La excusa de la crisis mundial no vale. El año pasado en Francia se vendieron un 2,7% más de entradas, en Italia hubo un 11% más de espectadores y en Alemania y Turquía también han subido las recaudaciones. ¿Razones para que nuestro cine no marche? Ahí van diez:

1. La revolución tecnológica: el espectador ha emigrado a otras pantallas y a otras ventanas. Juegos, móviles, redes sociales… El cine, industria del entretenimiento por excelencia en el siglo XX, se ha convertido en el XXI en un espectáculo o una evasión de tercera.
2. Las pantallas gigantes y con sonido espectacular que tenemos en casa. La experiencia colectiva ha sido suplantada por la experiencia doméstica.
3. El caro precio de la entrada y el insuficiente y pobre circuito de salas. En ciudades como Bilbao, por ejemplo, no hay cines en versión original. En otras ya no hay otros cines que los que están en los centros comerciales de sus arrabales.
4. Los usos y abusos de las majors norteamericanas en el circuito de exhibición y distribución. No sabemos o no nos dejan cuidar las películas españolas medianas. Las que no son Torrente o Ágora. Mantenerlas, defenderlas, permitir su boca-oreja para que aguanten en cartel. Es una locura que una película tenga que dar dinero el primer fin de semana para no ser retirada de las salas.
5. El modelo de negocio está obsoleto. Al ser una “industria” protegida por el poder, se ha dormido en los laureles y no ha apostado por la red o por las ediciones más accesibles, baratas e imaginativas. Por los nuevos tiempos.
6. El intercambio de películas en internet.
7. La altísima calidad de muchas series, la mayoría norteamericanas.
8. El top manta.
9. Las económicas promociones de los periódicos.
10. Y sobre todo la calidad de las películas. Y no sólo españolas. Se hace mal cine o muy mediocre en todo el planeta.

Qué bonito sería que alguien de la “industria” del cine español contestase a este decálogo con diez propuestas para salir de esta situación y, sobre todo, hacer mejor cine. Escrito el domingo 6 de febrero de 2011.

jueves, febrero 03, 2011

Hijos de

En la escuela de cine me enseñaron algunas cosas sobre los derechos de autor. La conclusión que saqué es que hasta para grabar una nube te pueden pedir algo por derechos de autor. Entiendo perfectamente que el autor de una obra exija derechos de autor a todo el que use su obra. Entiendo perfectamente, como dijo Godard, que un hijo menor de edad se beneficie de los derechos de autor del padre, pero lo que hacen muchos herederos es de un parasitismo repugnante. Y dañino para la cultura, para que la cultura se retroalimente, se reinvente, se reformule.

He conocido a señores de más de sesenta años que han vivido toda su vida de la obra de su conocido padre. A gente que no la han hincado en su vida y que han vivido de puta madre a costa de ser "hijo de". Gente que a cuento de los "bienes intangibles" de papá viven de los derechos de autor de un muerto. Y creo que no es ético permitirlo. Es legal, por supuesto, pero de moral discutible.

Hace días leí en el blog Ponzonha algo que a cualquier experto en derechos de autor le pondría los pelos de punta pero que a mí me gustó: “Mi abuelo abrió una tienda de calzados en 1969. La trabajó, la levantó, le dio un nombre y llegado el momento, se la dejó en herencia a un hijo. Mi tío se benefició del trabajo de mi abuelo, es indudable, pero sigue teniendo que madrugar todos los días para ganarse la vida. Un autor trabaja para crear obras y cobra por ello, pero, ¿es legítimo que sus herederos sigan cobrando durante 70 años contados a partir de la muerte del autor? Es decir: ¿Por qué mi tío tiene que madrugar y los herederos de Cela, de Saramago o de Asimov reciben un ingreso mensual sólo por llevar su apellido?”. Escrito la noche del lunes 31 de enero de 2011.

martes, febrero 01, 2011

Aceitunas

Foto de Frid, mi fotógrafa oficial.

lunes, enero 31, 2011

La siniestra

Nos hemos vuelto todos locos. Siguió el concurso de gilipollas, al que cada día se apuntó un concursante. De La Iglesia, al que le gusta más un micrófono que a Zapatero una frase arapahoe, se cabreó con “los que ponen banners”. Luego se reunió con “los internautas” y les dio la razón: compartir pelis no es delito. La siniestra, indignada con Alex, vio tumbada su ley, pero el PP le respaldó y consiguió que se aprobase su chapuza. Odiada por todos menos por los “creadores”, la siniestra en ningún momento dimitió, mientras acumula cadáveres políticos. Entonces Alex, otro cadáver, se cabreó otra vez y, él sí, dimitió. Pero no. ¡Espera! Lo haría después de salir por la tele en la gala de los Goya. La posible sustituta de Alex, Iziar, dijo entonces que Alex había hecho mucho daño. Y todo es vanidad, que diría Krahe.

Pero aunque parecía que en este sainete digno de García Sánchez o Antonio del Real no cabía un bobo más, va Gerardo Herrero y suelta: "Álex ha perdido la cabeza con el Twitter. Le ha venido un síndrome de Estocolmo con los internautas. Es como si el Ministerio de Sanidad negociara con los traficantes de cocaína cómo se hace una ley y si la coca debe ser de mejor calidad y se habla del tema con la gente que tiene problemas con ella”.

Herrero cuchillo de palo es un desastroso director que ha ganado el concurso de idiotas. Como diría NAPALM, bájense de la Mula, para comprobar su mediocridad, cosas como Desvío al paraíso, Malena es un nombre de tango, Territorio Comanche, Frontera Sur o El misterio Galíndez. Presidente de la academia en el 94, Cuchillo de palo ha recibido muchos millones del erario público para sus cutres películas y no es más que otro miembro de una casta de señoritos arrimados al trinque que ven, acojonados, que llega un cambio de era, un cambio de ciclo imparable.

Y lo más lamentable, lo que verdaderamente da vergüenza ajena no es ver a unos payasos en plan balada triste de trompeta, sino que el auténtico origen de la ley de la siniestra parece venir del gran villano, el enemigo, ¡el destructor del cine español! Viene DE HOLLYWOOD, como destapó Wikileaks. Fue Hollywood, fueron los norteamericanos quienes le dieron un toquecito a la siniestra. Que ya está bien. Que ya nos vale a los españoles. Y cuando Hollywood habla, PSOE y PP escuchan, callan y ejecutan. Escrita el 29 de enero de 2011.

viernes, enero 28, 2011

Extras

Estudié y me diplomé en la escuela de cine. Soy de la generación de niños que iba a las matinales, que crecieron con el vídeo y que se desarrollaron, que maduraron con el DVD. Y lo que aporta el DVD no es sólo la calidad y la comodidad en la reproducción y la versión original y el subtitulado, el DVD nos trajo algo nuevo: los extras.

La mayoría de los extras son superfluos o intrascendentes. Una película superflua e intrascendente conlleva extras olvidables. Pero una película grande, honesta o humana conlleva unos extras maravillosos sólo por el hecho de escuchar a la gente que hizo posible esa película. En los buenos extras, y hay muchos en muchas ediciones, hay ocultas clases magistrales sobre cómo escribir, rodar, interpretar, iluminar, producir…

Hace siglos daba clases en una escuelita de cine. Cuando los chavales me preguntaban por las fuentes para conocer más o por otros lugares donde aprender, yo les decía que lo mejor era irse al FNAC o al Corte Inglés y comprar buenas ediciones, ediciones especiales con extras.

En muchos de esos extras está congelada la experiencia de decenas de grandiosos guionistas, directores, actores, iluminadores y productores de los que se puede aprender. Y lo que es mejor: te pueden contagiar su pasión, su energía y su verdad. Me importa un carajo que esto suene cursi. Cuando vi el documental de Eleanor Copppola sobre Apocalypse Now -nunca incluido en un extra en España y nunca distribuido- supe a qué quería dedicarme “de mayor” aunque la vida me dijo después a lo que debía dedicarme para pagar el alquiler.

Chavales, devorad todos los buenos extras que podáis porque es ahí -y no en las caras escuelas de cine o en la pantalla donde se proyectan las mediocres pelis de hoy- donde vais a encontrar a gente buena, a gente decente, a gente que se sentía orgullosa, y con razón, de lo que hacían. Porque lo que hicieron fue único, increíble. Escrito el viernes 21 de enero de 2011.

jueves, enero 27, 2011

miércoles, enero 26, 2011

A Sucesos

La noche previa al asesinato de Miguel Ángel Blanco NAPALM y yo estábamos montando una peli de Super Ocho en Algorta, Vizcaya. Esa noche hubo fiesta borroka en la plaza que da al balcón de la casa donde trabajábamos. Esa noche NAPALM vio, en un bar, a un tipo mofándose, frente a un televisor, de las pocas horas que le quedaban de vida al concejal. Mi amigo pudo vivir en persona la podredumbre moral vasca.

Cada vez que escucho la palabra “paz” cuando un político o un periodista se refiere a ETA me llevan los demonios. Todavía algunos siguen con la matraca de la “paz” cuando no hay ninguna guerra y nunca la hubo.

Hoy ETA es tan ofensiva como los GRAPO, que de vez en cuando matan a un pobre desgraciado o roban, pero sin afectar realmente a la sociedad. No tiene ningún sentido “la paz” o “el fin de ETA” por una sencillísima razón que el otro día me expuso NAPALM: podemos vivir con ETA. Podemos vivir con ellos y podemos asumir sus crímenes. Hoy por fin podemos asumir lo que parecía inasumible en los ochenta y sin necesidad de ninguna tregua o negociación.

Por eso estaría muy bien que los periodistas relegaran a ETA a las páginas de sucesos, no a las de España o a las de Política. A sucesos. Con los narcos, los manguis, los asesinos o los maltratadores. Escrito el domingo 23 de enero de 2011.

martes, enero 25, 2011

lunes, enero 24, 2011

Cuarta entrevista: Diego Galán

El mejor director que ha tenido el Festival de San Sebastián, el que lo salvó del ostracismo y lo catapultó al meollo internacional, es una de las figuras clave de nuestro rarito documental. Tipo ocupado pero ya definitivamente retirado de los tejemanejes del festival de San Sebastián, Galán no puso peros en ningún momento y nos pidió un trato de tú enseguida. A ver qué va a ser esto. En su casa, en la calle Bailén y con unas vistas envidiables, nos recibió espontáneo, amable y abierto.

La entrevista fue muy relajada y en ella encontramos lo que buscábamos: la información que habíamos encontrado en su entretenidísimo libro sobre el festival, una buena dosis de experiencias humanas y lo que se cocía entre bastidores en San Sebastián o lo que vivió en sus visitas a Los Ángeles. En definitiva: recuerdos sobre cineastas ya desaparecidos y viejas glorias casi olvidadas.

Lo mejor, en estos tiempos prohibicionistas que vivimos, fue verle encenderse su cigarrillo nada más empezar el interrogatorio. “¿Podemos?”, le pregunté. “Hombre por supuesto, no me jodas”, respondió. Así se caldea una entrevista, con los vicios y las malas uvas compartidas. “Cómo está los de darle al pitillo, qué asco”.

Nuestras preguntas se remontaban a casi 25 años, cuando Galán dirigía un festival que logró la codiciada categoría A gracias a un trabajo tenaz y admirable. Su memoria no fue portentosa, pero nos dio imágenes y momentos cojonudos que seguro nos van a servir en el montaje final.

Lo mejor de Galán, que nos ofreció material gráfico inédito (un tesoro para nosotros), fue su llaneza a la hora de irse de vinos con nosotros tras la grabación. Hasta ahora, en las entrevistas nos habíamos encontrado con una barrera frente al los entrevistados. Unos más amables y entregados que otros, nos concedían sus tiempos y ya, y para casa. Galán no. Se apuntó -o nos apuntó, mejor dicho- a los vinos por su barrio. Y disfrutamos de la conversación, y conocimos historias sobre Bette Davis, Fernando Fernán Gómez, Oliver Stone, Robert DeNiro, Mickey Rooney o Vázquez Montalbán.

Diego Galán es un raro espécimen que te escucha como tú le escuchas a él. Aunque él lleve la ventaja en experiencia, aunque se haya codeado con la crema de la crema de Hollywood y el cine de autor mundial, te escucha con el mismo interés que tú le escuchas a él. Y eso, créanme, es rarísimo. Casi un milagro. Y me temo que en este proyecto no lo vamos a volver a encontrar. Escrito el domingo 16 de enero de 2011.

viernes, enero 21, 2011

¡Lo llama show!

En España cuando los filmakers se ponen intensos suelen hablar de su “obra”, su “creación”, su “universo” o su “mundo”. Hace unas noches Carmona vino a cenar a casa. Le mostré mi caja de Los Soprano como un niño enseña sobreexcitado su colección de cromos acabada. Vimos algunos de los extras y a su creador David Chase. Y le escuchamos hablando siempre de su “show”, nunca de su “obra”, su “creación”, su “universo” o su “mundo”.

Entonces fue Carmona el que se mostró sobreexcitado. “¡Lo llama show!”. Los norteamericanos tienen metido hasta el tuétano el concepto de entretenimiento. Hasta una compleja y artística obra maestra de la tele como Los Sopranos es para ellos un show. Los Soprano, como El padrino, son ante todo show business, son Showbiz.

Un día, en España el término “cómicos” se volvió despectivo. Un día, en España “los de la cultura” nos revelaron una superioridad que no merecían. Como bien dijo el escritor David Thomson, la HBO no es una fundación cultural, una escuela de las artes o un proyecto intelectual, sino “un canal de tamaño modesto pero audaz, trabajando según los ajustados calendarios e implacables presupuestos de un sistema de fábrica”. De fábrica, charlatanes. Y a sus grandiosas series y a su admirable trabajo ¡lo llaman show! Escrito la noche del 18 d enero de 2011.

miércoles, enero 19, 2011

“Olvídalo todo. Es Chinatown”

La última vez que vi Chinatown fue en la filmoteca. Fue también la primera vez que la gocé en pantalla grande. La copia era bastante buena y la sala estaba llena. En cuanto sonó la extraordinaria banda sonora de Jerry Goldsmith y se proyectaron los títulos iniciales me entró un escalofrío, me hundí en la butaca.

Chinatown se produce en la época de las películas retro (El gran Gatsby, El golpe o Primera plana) pero reniega de esa moda de los estudios. Roman Polanski se lo dejó claro al productor Robert Evans: no haría una película retro ni la haría como en los treinta. Rodaría como se hacía en los setenta. Polanski pidió rodar en color y en Panavisión. El fotógrafo contratado era el veterano Staney Cortez (El cuarto mandamiento), pero el hombre, ya mayor, era muy lento y sus técnicas estaban desfasadas. Polanski, que no quería que el tono cromático del film se pareciese al de El padrino (algo que pretendía Evans, productor de la obra maestra de Coppola), hizo sustituir a Cortez por John A. Alonzo, que acabó firmando un trabajo con muchísima personalidad.

El guión de Chinatown, de Robert Towne, es complejo, enrevesado y lleno de recovecos y revelaciones que van siendo desgranadas secuencia a secuencia. Uno de sus grandes logros de Towne es haber pergeñado una extraña trama basada en el agua y no en joyas, carreras de caballos, atracos, bancos o una figura en forma de halcón. Pero lo que realmente hace grande a Chinatown es que en ella el thriller no se sustenta en los archiconocidos códigos del género, sino en lo humano. En la corrupción, el poder, la mentira, los impulsos más primitivos, el sexo sano y el sexo enfermo. Así lo explicó Polanski: “El suspense nace no tanto de los hechos, sino de los sentimientos y las emociones de los personajes. No hay puertas que chirríen ni sombras amenazadoras, hay sentimientos complicados, sombras que turban la mente de los personajes”.

Y el humor. Chinatown, que arranca con la socarrona escena de un marido descubriendo las fotos de su mujer pegándosela con otro, despliega memorables momentos de humor marca Nicholson, un protagonista golfo, algo vulgar, muy natural y cargado de sexualidad que está a años luz de otros hieráticos detectives del cine clásico.

Además de un detective con un esparadrapo en la nariz durante un tercio de película y una confesión a bofetada limpia (“Es mi hermana, es mi hija”), lo que me sigue maravillando de Chinatown es el final. Para llegar a él también hubo bofetadas entre Towne y Polanski. Towne quería un final feliz. Evelyn mataba a su padre Noah Cross en una calle de Chinatown. Pero Polanski objetó: “El mundo es un lugar tenebroso”. Polanski ganó la pelea de egos: Gittes (Nicholson) no puede hacer nada frente al mal, no puede reaccionar ante la inevitable repetición de la injusticia, ante lo corrupto del ser humano. En la versión de Polanki Gittes se queda en estado de shock ante el cadáver de Evelyn. Y entonces, consolándolo, un compañero le susurra: “Olvídalo todo. Es Chinatown”.

Como cuando decimos “Nadie es perfecto” o “Que la fuerza te acompañe”, frases que se han vuelto expresiones coloquiales gracia al cine, yo adopté la última frase de Chinatown. Porque también creo que suele ganar el mal y que nuestro mundo es un lugar tenebroso. Y al reconocer al mal campando a sus anchas suelo soltar aquel “Olvídalo todo. Es Chinatown”. Escrito el sábado 16 de enero de 2011.

lunes, enero 17, 2011

La comedia humana

No conocía a William Saroyan hasta que compré y leí ‘La comedia humana’, una historia que en manos de otro novelista podría haber sido de un empalagoso de morirse pero que con Saroyan se convierte en un relato sencillo, emotivo y humano, sobre todo muy humano.

Saroyan se acera a la frontera que separa lo compasivo de lo cursi y logra no traspasarla. No soy lector de retratos de infancia tipo ‘Matar a un ruiseñor’, tan prósperos entre los autores norteamericanos, pero el caso de ‘La comedia humana’ es distinto. La novela, escrita con una sencillez nada fácil de lograr, te atrapa desde el primer capítulo y sobre todo por el eje de su historia: la vida de un chaval que trabaja en telégrafos (Saroyan lo hizo) entregando telegramas del frente, aquellos que empezaban con el fatídico “Sentimos informarle que su hijo…”.

Saroyan era un tipo curioso. Aunque maneja imágenes fabulosas (esta novela podría ser una película inmensa en manos de un guionista competente) se tira a veces al vacío de los monólogos y sale bien parado. Uno de sus personajes, una profesora, dice: “No me importa lo que mis criaturas parezcan en la superficie. No me engañan ni los modales elegantes ni los malos modos. Me interesa lo que hay debajo de los modales de cada clase. No me importa si una de mis criaturas es rica o pobre, brillante o lenta, genial u obtusa, con tal de que tenga humanidad, de que tenga corazón, de que ame la verdad y el honor, de que respete tanto a sus superiores como a sus inferiores. Y si las criaturas de mi clase son humanas no quiero que sean humanas del mismo modo. Con tal de que no sean corruptas no me importan sus diferencias. Quiero que cada una de mis criaturas sea ella misma”.

Es extraño que una novela, casi naif en algunos pasajes, luche de manera tan tenaz y desnuda por hacer hincapié en valores que hoy resultan raros de escuchar, por los que nos tacharían de presuntuosos: honor, humanidad, verdad y corazón. No me extraña que Saroyan titulase dos de sus obras teatrales ‘La hermosa gente’ o ‘La gente que emana luz’.

Los personajes alrededor del crío protagonista (el telegrafista borrachín, su madre, su hermano, sus amigos, sus profesores y los familiares a los que entrega sus fatales telegramas) están muy bien dibujados y quedan, permanecen, tienen poso. Me alegra haber conocido a Saroyan. Escrito el domingo 16 de enero de 2011.

jueves, enero 13, 2011

GRANDES PENSADORES

"Hay que luchar por la propiedad intelectual y no dar ninguna tregua a los internautas, porque es como pactar con los terroristas. Con tanta demagogia a la gente se le olvida de que se trata de una industria y que, por tanto, es como robar en El Corte Inglés". (Manuel Gutiérrez Aragón)

miércoles, enero 12, 2011

Cautividad

Estoy leyendo ‘El hombre del traje gris’, una grandiosa novela de Sloan Wilson. Una de las típicas frases de contraportada de novela que más odio, que más envidio y que más pupita me hacen es esa que he vuelto a leer en ‘El hombre del traje gris’: “A partir de libro X, premiado con el premio Y, Z PUDO DEDICARSE POR COMPLETO A LA LITERATURA”. Al leerla, y si el escritor el bueno, como lo es Wilson, pienso dos cosas: 1. Te lo has ganado. 2. Cabrón suertudo.

DEDICARSE POR COMPLETO A LA LITERATURA. Ay. No valgo para mandarlo todo al carajo y pasar hambre como Hamsun, Bukowski o Fante. Y ni de coña tengo su capacidad para el bebercio, aunque le dé al frasco. Me he acostumbrado a mi curro, me he hecho a él y a mis colegas, pero me engaño como se engañan los pretenciosos creativillos de Mad Men, pensando que puedo escribir al llegar a casa o los fines de semana. Esto lo escribo cansado y tras una jornada de ocho horas. No es plan. Y no hay derecho.

Cuenta George Orwell, uno de los que se lo ganó (aunque tuvo que darle a la conferencia y a la colaboración radiofónica), que una mente comprada es una mente estropeada. Y también que “la imaginación, como algunos animales salvajes, nos se reproduce en la cautividad. Cualquier escritor que niegue esta realidad está reclamando su propia muerte”. Escrito la noche del martes 11 de enero de 2011.

martes, enero 11, 2011

lunes, enero 10, 2011

La habitación 511

Mario Monicelli, nonagenario director de cine, se tiró por la ventana de un quinto piso de un hospital. Diego Galán se preguntó indignado en El País: “¿No tenían paliativos para ayudarle? ¿Son esas las normas de este Gobierno italiano, dejar que los enfermos se suiciden brutalmente en vez de auxiliarles? Imaginarse a un anciano de 95 años, desesperado, trepando de mala manera a una ventana para arrojarse al vacío para cortar con ello definitivamente su sufrimiento, es estremecedor. ¿Cuántas películas hacen falta, cuantos escándalos hay que provocar para que de una vez por todas se nos permita morir en paz? ¿Cómo es posible que Monicelli y quién sabe cuántos otros hayan tenido que tirarse por las ventanas para morir dignamente?”.

Hace semanas la portada del semanal de ese mismo periódico mostró a un hombre maduro sobre la cama de un hotel. Bien vestido, de pelo fuerte y canoso, miraba con decaimiento hacia la ventana de su habitación. Se llamaba Carlos Santos y fue a ese hotel a poner fin a su vida. Ya está muerto, ya no existe. Horas antes, el escritor y periodista Juan José Millás habló con él y logró uno de los reportajes más desasosegantes y raros que he leído últimamente en la prensa española.

La historia de Carlos es una historia de soledad, de muerte en soledad. ¿Qué muerte no es en soledad? Se vio desauciado por culpa de una resonancia. En ella le encontraron “el bicho”, un hijo de la gran puta llamado quiste radicular que te deja paralítico y va directamente a tu cerebro. Su futuro era perder toda energía, vivir como un anciano, dolores intensos, parálisis y cagarse encima sin poder evitarlo, ya que “el bicho” provoca el descontrol absoluto de esfínteres.

Según Millás, que confiesa con honestidad que no tuvo huevos de acompañarlo hasta el final, Carlos le miraba con una mezcla de desafío y desamparo, dos palabras que repitió dos veces en aquel reportaje. Millás dejó escrito que “el día de su muerte Carlos subió en compañía de un voluntario y una voluntaria de DMD (asociación Derecho a Morir Dignamente) a su habitación grande y luminosa. ¿Qué os parece si me pongo el pijama? preguntó a los voluntarios. Antes de que le contestaran, se metió en el cuarto de baño, de donde salió al poco en pijama y con unas zapatillas (no se había quitado los calcetines). Dobló cuidadosamente la ropa de la que se acababa de desprender y la guardó en el armario. A continuación tomó el DNI y lo colocó en la mesa, sobre un pequeño conjunto de billetes bien doblados. Muy cerca, dejó la carta al juez y a la policía”.

“Luego sacó de su cartera el bote con las pastillas, que ya había pulverizado, y las introdujo en un vaso, echando a continuación una porción de un yogur de fresa que había comprado antes de subir. Revolvió bien con la cuchara hasta lograr una masa homogénea (lo que llevó su tiempo, por la cantidad) y el yogur de fresa se puso azul debido a la reacción química. Se tomó el "cóctel" a cucharadas asegurando a los voluntarios que no estaba tan malo comparado con el aceite de ricino de su infancia. Se quedó dormido sobre las 13.40, y media hora después, en medio del profundo sueño, dejó de respirar, sin estertores, sin sufrimiento, sin dolor, escapando así a un horizonte clínico espantoso. La prensa, como es habitual en estos casos, no dio cuenta del suceso”.

Gracias a Millás sé que existió Carlos. Y gracias a él sé que existe la asociación Derecho a Morir Dignamente. Y que en ella hay gente buena que ayuda a gente como Carlos a morir, a acompañarlo al hotel y a llamar a recepción cuando todo ha acabado. Una sociedad que mientras vivimos nos trata como a niños malcriados o nos dopa con trivialidades pero no nos deja irnos de este lugar con dignidad es una sociedad despreciable. Escrito el domingo 2 de enero de 2010.

lunes, enero 03, 2011

Entre copas, mi película de la década

No pretendo sentar cátedra. Es MÍ película, cada uno tendrá la suya o las suyas. O ninguna, que menuda década de mierda. La vi por primera vez hace cinco años junto a JR y NAPALM. Renoir Plaza España. Se apagaron las luces. Negro. En off, alguien apremia al personaje de Paul Giamatti (Miles) a salir de su cama para, en bata, aparcar en otro lugar su desfasado coche. Nadie se mira en la sala oscura de un cine, pero hay unas pocas películas que hacen que mires a tus compañeros de vida y butaca con sencillos movimientos de cabeza, atusar de cabellos, alteración de ritmos respiratorios, risas o carcajadas. Al final de la proyección, tocados y risueños, los tres supimos que Entre copas era ya una de las nuestras, de las que compras para tener en casa, perfecta para una velada con Riveras o Riojas. Así fue.

Alexander Payne, que desde Entre copas se ha centrado en la producción y no ha vuelto a estrenar un largometraje (en breve nos llega The Descendants), logró una película valiente, incorrecta, puntillosa y detallista hasta la envidia (porque tú también quieres escribir así algún día) o el pavor (por verte tan certeramente reflejado en ese retrato de perdedores desorientados que tanto se engañan). Con sólo cuatro personajes centrales, la película logra un fresco generacional que amas y odias, como a ti mismo y a tus seres queridos, como si te plantaras ante una especie de cine-espejo. En su proyección, miras a los tuyos y te miras reconociendo muchas miserias y valores compartidos en la pantalla. Y eso hoy es, literalmente, un jodido milagro.

Su guión, escrito por Payne junto a su amigo Jim Taylor y basado en la novela de Rex Pickett, es un portento en el manejo de los valores de la tragicomedia, el realismo social, una nihilista filosofía, la profundidad psicológica y hasta un humor descacharrante. Los detalles, a patadas, de su escritura, construyen una amistad entre dos tipos aparentemente odiosos -un escritor frustrado tendente a la pedantería y un ex actor que piensa con la polla- pero tan humanos que acabas adorándoles. Los dos, acotados por un código moral privado, se quieren a pesar de que ninguno “entienda el juego” del otro. Los dos están plagaditos de carencias y por eso son sencillamente de verdad como lo son las chicas, absolutamente creíbles.

Entre copas utiliza en sus geniales diálogos la metáfora del vino y su decisiva elaboración para hablar de las personas, pero lo hace lindando el límite de la pedantería, sin cruzar nunca esa delgada y tan peligrosa frontera. Las acertadas citas a Bukowski, Toole o Las uvas de la ira, de Ford, están bien integradas, casi no se notan. Otro milagro. Entre todo el conjunto, me quedo con instantes como el reencuentro entre Miles y su ex mujer y su momento de la verdad literaria, la pura representación de casi todos los actos afectivos del ex actor Jack, la mirada sabia del personaje de Virginia Madsen, el final… y esa pareja de gordos de clase baja follando como animales mientras en su televisor aparecen Donald Rumsfeld y George Bush.

Entre copas recuerda que, como un buen vino, tenemos el peligro de ajarnos si no nos abren a tiempo con cariño y delicadeza. Hay que haberlas pasado algo putas para entenderla del todo y retrata una California que no se recordaba, por exacta, desde el veraz cine de los setenta. Iniciada la década, en 2002, descubrí el talento de Alexander Payne a propósito de About Schmidt. Cuando se estrene The Descendants mis amigos y yo seremos de los primeros. Y luego, de vinos. Reeditado y corregido el lunes 3 de enero de 2011.

Texto relacionado: LOS DESCENDIENTES: Muerte absurda, vida absurda