Fui a ver Prometheus con el amigo NAPALM. Me va a costar explicar por qué es una de las más grandes vergüenzas cinematográficas que he visto en mi vida. Antes que nada: No la vean, no paguen una entrada por ella, ni se la bajen. Es una pérdida de tiempo y un insulto a su inteligencia. Si lo van a hacer, no sigan leyendo porque voy a destripar cosas. Y a saco, no pretendo hacer literatura con esta mierda.
Prometheus sigue la actual tendencia de recuperar partes de un clásico para hacer con él una película de acción idiota. Ocurrió hace poco con La cosa: ¿Qué pasó con la expedición noruega? ¡Como si nos importase! ¡Como si no fuese suficiente con lo que Carpenter ya apuntaba! En Prometheus sus dos espantosos guionistas hacen lo mismo: ¿Que pasó con el navegante espacial gigante que sale al comienzo de la peli? Bien. ¿Recuerdan aquella gran cabeza, aquella calavera gigante? Pues no, para estos dos inútiles se trata de un CASCO. Es más: se pasan por el forro las dimensiones de aquel inmenso astronauta, que en Prometheus es más pequeño, un ser con forma humana (¿?) y algo gigantón.
Arranca Prometheus con ese gigantón, un señor muy alto que se toma un liquidito que saca de un cubo de rubik ante una cascada. Y entonces se descompone, se desintegra. Luego unos señores ven unas cuevas y una señal planetaria en unas pinturas rupestres. Con esta señal un señor viejo (que es el actor de Memento maquillado de anciano no sabemos por qué) organiza una expedición espacial. Ya en la expedición, vemos una gran nave llamada Prometheus pero no conocemos NADA de la distribución del espacio en esa nave. De hecho, no sabemos ni cuántas personas están en ella, cosa que es el EGB del cine.
Tal es la confusión, que el señor viejo que es el de Memento maquillado no estaba muerto, como nos dicen al principio. No, estaba de parranda e hibernado y oculto en una sala de la nave que nadie ha visto hasta entonces, tampoco la prota de la peli. Bien, resulta que este señor ha mandado a los chicos de la Prometheus a buscar el origen del hombre. Pero el robot de la nave, que es fan de Lawrence de Arabia (¿?) mete un huevo de rana asesino en la bebida de uno de los tripulantes. A partir de este momento, el bicho tendrá forma de calamar, de zombi, de pulpo gigante que crece por ciencia infusa y finalmente de pre-alien. A todo esto, el chico con el huevo de rana asesino (que también acaba con el gigantón del principio) muere quemado pero no se desintegra, como el gigantón. Antes, eso sí, ha podido follar con su nena, que de golpe tiene en la barriguita un embrión de tres meses, por lo que se practica una autocesárea (¡¿?!).
Aunque podría comentar cien disparates más, voy acabando con unas preguntas. ¿Por qué Prometheus es tan cristianizante? ¿Por qué todo ese rollo con la cruz, toda esa majadería de libro de catequesis o hasta de secta evangelista? ¿Por qué es tan asexuada y tan casta? ¿Por qué no vemos el polvete de Charlize Therone con el negro y por qué esta mujer espectacular parece un robot? Por qué en toda la película no vemos un desnudo, incluso en la escena de la autocesárea? ¿Dónde quedaron las braguitas de Ripley, los sexuales diseños de de Giger o el alien que parece un falo con semen exterminador en su interior? ¿Dónde quedaron personajes como el computador Madre?
Me parece una vergüenza la tibieza con la que ha tratado la crítica (he leído cosas de partirme de risa) o la prensa especializada ante el estreno de esta bazofia porque esto es DE AVISAR, de explicar que es UNA ESTAFA. De hecho, no recuerdo haber visto a la salida del cine semejante reacción entre la gente. Al salir de los Princesa una pareja nos dijo sin conocernos de nada y al escuchar nuestra conversación: “Menuda vergüenza”. Todos reímos.
Escrito el domingo 5 de agosto de 2012.