viernes, mayo 14, 2010

Todo es posible

Cuando la revista 'Entertainment weekly' preguntó a James Cameron hasta dónde puede llegar el cine con el invento de los vactors (actores virtuales) respondió categórico: "Imagínese que Clint Eastwood quisiera resucitar la serie Harry El Sucio, pero con el mismo aspecto que lucía en los años setenta. Bien, eso ya es posible ahora".

Lo recordaba Toni García en El País, donde también citaba el ensayo ‘Creación y explotación de actores digitales’, del profesor Joseph Beard. “Beard se preguntaba -con grandes dosis de ironía- qué pasaría cuando Hollywood descubriera que era posible traer de vuelta a Humphrey Bogart y ponerlo a trabajar en un remake de Casablanca con un proceso tan simple como el pago de unos derechos a sus herederos (si los hubiese)". No es descabellado. La publicidad ya ha usado a muertos célebres para vender coches o bebidas sin su permiso. Ahí están las campañas donde se ha pervertido a Bogart, a McQueen, a la Monroe o a John Lennon.

Cameron tiene el engreimiento idiota, la irritante presunción de dar por sentado que creará actores, personas y almas con un ordenador. Que podrá resucitar a Bogart o al joven Eastwood. No es posible, pero él se lo cree. Está convencido. Él y otros iluminados de la industria del entretenimiento que no entretiene llevan años anunciándonos con vanidad que con los ordenadores "ya todo es posible”. Y ese es el peligro: al poder plasmar “todo”, el valor sugestivo de lo elíptico del cine desaparece.

Otros dicen que ir contra los actores virtuales y los milagros informáticos es ir contra la realidad, como los que fueron contra el sonoro. No es verdad. Es todo lo contrario: el sonoro nos trajo la interpretación. La potenció, nos la descubrió. Los actores del cine mudo eran horribles o lo parecían por las restricciones técnicas. El sonoro ayudó a los actores, pero los ordenadores sólo los imitan mal. Y no lo hacen por el cine, sino para que un productor de Hollywood pueda prescindir de los humanos. Casi nada.
Escrito el domingo 9 de mayo de 2010.

8 comentarios:

Leo dijo...

Estoy de acuerdo contigo, pero este es el futuro que nos espera, desgraciadamente. Hay demasiados desaprensivos sueltos en el mundo del cine esperando como locos que se perfeccione la creación de actores virtuales, esperando a poder maximizar, todavía más, sus beneficios. Y eso es sólo el comienzo: la posibilidad de desterrar las huelgas y los límites de horarios de curro, al menos en determinados sectores, seguro que hace correrse de gusto a más de dos.

Triste, triste... Y mientras tanto, la gente convencida de lo mucho que mola esto...

Bosco dijo...

Yo también creo tristemente que es un signo de los tiempos. Con los videojuegos ya ha pasado, los jovenes prefieren tener el master tenis, por ejemplo, en su salón, que salir a la pista real con amigos a darle a la pala. Otros no conciben un orgasmo con una persona, tan sólo se excitan por webcam. La mayoría cree que no se pueden ver películas clásicas porque se han quedado muy antiguas y eso "hasta un tonto lo nota en los efectos especiales", dirían si te descubren disfrutando con alguna. La mayoría de los mortales se está hipotecando a la caverna, pero afortunadamente no hemos nacido dentro de treinta años. Aún hay libros en papel y señores que se suben a escena para contarnos los clásicos.

IVAN REGUERA dijo...

Leo: En la ofi me llaman "El hombre que se confundió de siglo". Imagina lo que te entiendo.

Bosco: NADIE me quitará nunca la experiencia de leer por primera vez o de releer una de las grandes novelas, de ver una buena obra de teatro. Y que se metan por donde les quepan los píxeles.

athalbert dijo...

Para nuevas películas de Harry el sucio, yo veo más a Hugh Jackman.
¿Hubiera aguantado hasta hoy la serie de James Bond con una digitalización de Sean Connery?

Explorador dijo...

¿Cómo es posible confundir una máscara con un alma?

Awake at last dijo...

¿Y no habrá un robot que sustituya al productor?

Aaaains...

Frid dijo...

El sonoro no sólo ayudó a los actores, Iván, el sonoro ayudó al proceso de contar historias y transmitir sensaciones y emociones, que es lo que hace o debería hacer el cine.

Los actores son un elemento más en un proceso de contar una historia, "fabricar" actores digitalmente no creo que ayude a mejorar ese proceso.

Por otro lado, Cameron se olvida de una cosa fundamental, el 90% del público actual del cine comercial estadounidense son niñatos de 15 años, pocos de ellos tienen idea de quién es Bogart o incluso Eastwood y me juego un brazo a que a la mayoría de ellos les importa un rábano de modo que ¿qué sentido tiene "resucitarlos digitalmente"? Lo único que quieren ver son adolescentes mazados a base de pesas y clembuterol, una categoría en la que no entran ninguno de los pesos pesados que mencionas en tu artículo.

Por otro lado, prescindir del factor humano es prescindir del talento, el encanto y la capacidad de creación de los actores, esencia de toda buena interpretación y a la larga de toda película digna de ser considerada como tal, ergo...

Anónimo dijo...

Con ese ejemplo James Cameron cuestiona el talento de Clint Eastwood para crear futuros proyectos.
¡James Cameron, que tarda 10 años por película!
¿Por qué no hace TITANIC 2 con el AVATAR de Dicaprio?