viernes, diciembre 31, 2010

Lo que hay que tener

“Con la que esta cayendo”, “No te quejes, que al menos tienes trabajo”, “Se acabó el vivir como vivíamos”, “Gastábamos por encima de nuestras posibilidades”, “Todavía no nos hemos dado cuenta de la que nos viene”… No sé si en 2011 seguiremos escuchando esto o cosas mucho peores como “¿Sabes a quién han despedido?”. Lo escucho demasiado últimamente.

No quiero abandonar el año aterrorizado, triste o encabronado. Quiero hacerlo con ánimo. Y a ver si consigo escribir esto sin parecer un predicador gilipollas. Un amigo deprimido me ha dicho que su vida es una mierda, que trabajaba en un lugar que le machaca el cerebro (es diseñador de revistas corporativas) y que no consigue dedicarse en cuerpo y alma a sus ilustraciones. Mi amigo está pensado seriamente que “no tiene lo que hay que tener” y piensa “dejarlo” en 2011.

No soy nadie para darle consejos, estoy en su misma situación. No me gano la vida como escritor, disciplina con las que me encantaría sobrevivir. Pero, y aquí saca la patita el predicador gilipollas, SOY ESCRITOR. No he tenido pasta, suerte o padrinos para “ganarme la vida” escribiendo novelas, ensayos o artículos, pero sé que tengo “lo que hay que tener”.

Muchas veces me pongo oscuro en este blog. Podrá parecer una pose, pero no hay absolutamente nada de eso aquí. Para que esta vez no me tachen de tétrico, voy a ser positivo. Igual que a mi amigo, también me han hecho dudar. Y no estoy hablando de la duda de conseguir vivir de tu pasión, estoy hablando de dudar de ti mismo, de pensar “dejarlo”, de eso que te hace sentir vivo, de lo que siento ahora, escribiendo estas palabras.

Amigo, si lo tienes no lo “dejas”. Y dilo sin miedo a ser un soberbio: “Lo que hay que tener” YA LO TENGO. Coño. A los que no piensan dejarlo, a los que sigan teniendo ganas de pelea, a los que no se rinden, ¡FELIZ 2011! Mierda, no he podido evitar parecer un predicador gilipollas. Escrito la mañana del sábado 18 y la noche del 30 de diciembre de 2010.

jueves, diciembre 30, 2010

Si somos imaginativos

Le he metido buena caña al señor Pérez en este blog, y con razón. Ha dicho tonterías muy gordas. Pero en esta ocasión ha dicho algo lleno de sensatez. Veamos ahora si los suyos le entienden y ponen a trabajar la imaginación que han demostrado no tener durante tanto tiempo. Palabras de Pérez, presidente de FAPAE, patronal de los productores audiovisuales, para La Información:

Pongamos que el distribuidor te dice que va a explotar la película en cines tres meses; el del DVD, otros tres; el de la televisión de pago te dice que tiene un año desde el estreno en salas; y el de la televisión en abierto se reserva tres años. Entonces, ¿dónde está Internet? Para el nuevo modelo habrá que hacer una sentada con todas las partes.

Yo me pronuncio ya: creo que inicialmente un modelo de transición sería que la película se estrene en salas -teniendo en cuenta que ese periodo se ha acortado a cuatro semanas, a veces, dos- y a continuación se ponga en Internet. A la larga, si somos imaginativos, se podrá estrenar a la vez en Internet y en salas, pero a un precio que compense ir al cine; a las cuatro semanas ponerla en Internet por la mitad por sólo en streaming; al no sé cuánto tiempo te la puedes bajar pero sólo para un día, y más tarde la puedes conservar en tu propio archivo. Y todo eso jugando con diferentes precios.

Uno de los defectos que tiene el modelo de explotación del cine español es que no tiene grandes distribuidoras en salas. Cuando un productor español distribuye su película a través de una empresa americana, dicho cariñosamente, nos estamos poniendo en manos de nuestro peor enemigo. Sería kafkiano que no hiciéramos los deberes y tuviéramos portales de tamaño suficiente para evitar que el cine español tenga que depender de lo de fuera.
Todo lo que está pasando estos días lo recordaremos como el punto de inflexión para crear un modelo de explotación distinto.
La entrevista completa AQUÍ.

miércoles, diciembre 29, 2010

Derechos, deberes, cordura

Deberíamos pedir un poco de sosiego y de diálogo a cuenta de la defenestrada Ley Sinde. No es bueno ni el “tengo derecho a bajármelo todo y sin límites, que tu cine es una puta basura subvencionada que ya he pagado con mis impuestos y el canon”, ni el “mis películas están siendo robadas por desalmados que pisotean mis derechos de autor y quitan el pan de la boca a mis hijos”. Con razón, un tío que estrena peli está acojonado con el daño que puede hacerle una descarga en internet. Con razón, un tío que se descarga pelis está acojonado ante las amenazas de cierre de webs.

Aunque el discurso de los peliculeros se base en la supervivencia mercantil, el epicentro del terremoto que está arrasando su sistema industrial es el de los derechos de autor, protegidos con cánones, policías o jueces. Los que viven del cine piden eso, “derecho a vivir de sus obras”. Hay quien ha escrito que tienen derecho a HACERLAS, no a VIVIR de ellas. Me parece una tesis tan respetable como debatible.

Hace décadas, a un tipo se le ocurrieron los conceptos de “propiedad intelectual” y de “derecho de autor”. Gracias a ellos, muchos pudieron vivir de sus obras, pero por su culpa la cultura mundial fue mucho más pobre. Sin los abusos que llegaron con el concepto de autor podrían haberse retroalimentado miles de autores, y el cine hubiese chupado del cine, la música o la literatura logrando unas ecuaciones creativas ilimitadas. Se hizo de lo intelectual una propiedad y abortó posibilidades creativas incalculables.

No soy admirador de Godard, pero me gusta leerle porque es un tipo que no sólo hace cine, también lo piensa. Godard, octogenario que no reclama NINGÚN derecho de autor a los que utilizan las imágenes de sus películas, ha dicho: “El derecho de autor no tiene razón de ser. Yo no tengo derechos, tengo deberes. No hay propiedad intelectual. Estoy en contra de la herencia. No me parece muy normal que los hijos de Ravel perciban los beneficios del Bolero. En la ciencia ningún científico paga derechos por utilizar la fórmula elaborada por un colega. Esto es un derecho asumido que en el cine no existe”.

Hoy el deber del cineasta es cambiar sin aferrarse al viejo concepto de derecho de autor. Si los cines cierran por ruinosos, no habrá que hacer carísimas películas para los cines. Si la tele está en auge, habrá que hacer más y mejor televisión. Si falla la financiación tradicional, habrá que buscar fórmulas como el placement o el crowfunding. Si las subvenciones “culturales” tienen mala fama, habrá que proponer las industriales. Si se lleva el gratis total en la red, habrá que intentar hacerle la competencia con portales brillantes y competitivos o con ediciones económicas y de gran calidad. Y, sí, habrá que chapar las webs que se forran con el trabajo de otros, no las que intercambian contenidos sin ánimo de lucro.

Un poco de cordura entre todos no vendría nada mal, aunque veo la cosa bastante jodida. Escrito la noche del lunes 27 de diciembre de 2010.

martes, diciembre 28, 2010

Vigalondo, un tío sensato

Ha escito en su blog: Me hago las siguientes preguntas: ¿Es posible cambiar de lleno las estrategias de distribución y exhibición y conseguir el nivel de beneficios necesario para producir más cine? ¿Podemos rebajar el precio de las entradas, o establecer diferencias de precios según ell tipo de película, sin desestabilizar el mercado? ¿Podemos producir un cine gratuíto, buscando patrocinios, añadiendo publicidad al visionado o pidiendo más participación del estado? (quizás no sepas que sólo ALGUNAS películas reciben subvención, y ese dinero es sólo PARTE del presupuesto final).

¿Podríamos sostenernos con donativos o cantidades simbólicas por parte del espectador? ¿Es el crowfunding una actividad sostenible o sólo funciona como experimento puntual? ¿El futuro está en portales como el excelente Filmin.es? ¿Podemos producir películas a partir de los beneficios en un Spotify audiovisual? ¿Tiene cabida Netflix en España? ¿Es suficiente el número de gente en nuestro país dispuesto a pagar una cuota fija a cambio de ver películas online? ¿Tiene sentido que las empresas de telefonía cedan parte de sus beneficios por los contratos ADSL en concepto de propiedad intelectual?

Voy a responder todas estas preguntas con la misma respuesta. Cuidado, se trata de una sentencia a la que no estarás muy acostumbrado de un tiempo a esta parte, un pensamiento erradicado la práctica totalidad de blogs, foros y redes sociales que has visitado de un tiempo a esta parte: No lo sé.

Puedes leer todo su texto (pelín largo, pero interesante) AQUÍ.

jueves, diciembre 23, 2010

Cultura, aunque les pese

Escuchar a la Sinde o a Alex de la Iglesia que la ley tumbada en el Congreso pretendía “salvar la cultura”, como si “la cultura” fuese Mentiras y gordas o Los crímenes se Oxford, me produjo sonoras carcajadas. Fue el periodista José Cervera quien dijo que “no se puede matar la cultura para salvar una determinada manera de entender la industria cultural.”

Me parece de cínicos decir que el intercambio privado daña a la cultura. Hace años, Lauren Films, Manga Films, Twentieth Century Fox, Walt Disney, AGEDI, EGEDA y SGAE denunciaron a la página Indicesharemula, que ofrecía información sobre la ubicación de los archivos que sus usuarios podían descargar. Según la decisión judicial, bajar películas a través de las redes de intercambio de archivos NO ES DELITO. Y la sentencia recordó: si no existe lucro comercial, no hay responsabilidad penal. Y no nos engañen ni se engañen: ustedes no van sólo contra las webs de descargas con “ánimo de lucro”, van contra todas las que permitan bajarse SUS películas. Van contra lo gratis, díganlo ya de una vez y déjense de monsergas.

Ustedes demonizan el intercambio de cultura más rápido que se ha conocido en la historia justo cuando la cultura está bajo mínimos. Yo, señor De la Iglesia o señora Sinde, me bajo grandes clásicos que NO SE DISTRIBUYEN en España, no Los crímenes de Oxford o Mentiras y gordas, tan bien vendidas en los medios vendidos. Internet ha hecho daño a distribuidoras o productoras como la imprenta liquidó a amanuenses o como la electricidad al gremio de fabricantes de lámparas de gas.

A nadie se le ocurre decir que el amigo que te pasa la copia de la película que te negaste a ir a ver al cine o un clásico descatalogado es un peligroso aprendiz de Capone. Contra los cambios en los hábitos de consumo de la sociedad nada puede hacer una Ley Sinde. Y mientras la calidad de sus películas baja, el mercado queda obsoleto y el público sigue descargándose películas. Y lo ha tomado como una costumbre CULTURAL, aunque les pese.

Si me bajo una película que está en internet no soy un criminal. Igual que cuando me grababa en cinta vinilos de los amigos para ahorrar muchísimo dinero que no tenía. ¿Afectó eso a la “cultura”? Todo lo contrario: a la mía y a la de millones la benefició, cosa que no hizo a la industria discográfica del momento. Si a mí me cobran por el aparato y el CD, pago un peaje, y si no me aplico descargando sería idiota, que es lo que parece que nos llaman ustedes, Sinde y De la Iglesia.

La solución está en las BUENAS PELÍCULAS y bien editadas, no en bazofias como Mentiras y gordas o Los crímenes de Oxford. Sinde y de De la Iglesia saben que mucha gente se descarga películas por la red porque sospechan, y con razón, que la película que se bajan va a ser una MIERDA por la que no quieren pagar 8 eurazos en una sala o 20 ó 25 en su versión en DVD. Los responsables de las empresas "culturales" deberían optar por hacer cosas sencillas, servir mejor a sus clientes y ofrecer calidad, no BASURA. Productos MEJORES. Amigos del copyright: su viejo modelo de negocio está muerto y todavía no son capaces de reconocerlo. Sigan así. Reescrito la noche del 21 de diciembre de 2010.

GRANDES PENSADORES

"Yo pago religiosamente mis impuestos desde el primer día que recibí mi primer sueldo y la ley no me protege. Si se me puede robar tan impunemente, si nadie me defiende de esos robos, no sé por qué tengo que pagar impuestos. Estoy contemplando muy seriamente la posibilidad de hacerme objetor fiscal". (Fernando Trueba, aportando brillantes soluciones a "los de la cultura")

martes, diciembre 21, 2010

Valores

CNN + está siendo desmantelada. En enero todos sus empleados irán a la calle o a Telecinco a hacer la calle. Vi a José María Calleja temblándole la voz de la emoción al despedirse de su debate progre y mujeril. Otro que se va a la calle es Antonio San José. Hace años aterrizó como Calleja en PRISA, donde ha dirigido un informativo de tarde en CNN +. La tarde del viernes pasado San José me dio vergüenza ajena al verlo “entrevistar” a un tal De Santis (el de la foto), empresario que ha cambiado la imagen corporativa de PRISA, ahora de colorines.

En aquella “entrevista” no había oxígeno para que sobreviviera algo parecido al periodismo, carecía del microclima necesario para hacer crecer algo honesto. Era otra autopromoción de cadena (en este caso de grupo mediático) disfrazada de información. Daba grima ver a San José -en plan empleado del mes a punto de meter sus cosas en una caja de cartón- siguiendo un guión que nos explicaba que PRISA representa la “libertad y la democracia”.

Son los “valores” que manejan los publicistas para que los tenderos paguen sus diseños. Así que no se hable más: “libertad y democracia” para el grupo que perpetró el “antenicidio” de los años noventa (compra y desmantelamiento de Antena 3 Radio) y todo un sin fin de tropelías políticas marca Polanco. Ahora los Polanco no son lo que eran, son otros los que absorben y desmantelan medios a su manera.

Son los “valores” que camuflan que PRISA es sólo otro conglomerado que descarta la información verdaderamente libre para hablarnos principalmente de SUS escritores, SUS novelas, SUS editoriales, SUS programas y cadenas de televisión o radio, SUS cineastas, SUS películas, SUS discos, SUS cantantes, SUS periódicos, SUS revistas y SUS premios, algo que seguro asumieron Calleja y San José al firmar su contrato. Otro de los “valores” del emporio mediático que explicó De Santis era que el grupo creaba “experiencias y emociones” y que competía de igual a igual con empresas como Nike. Sí, han leído bien, la de las zapatillas.

Que conste que no tengo nada contra el trabajo de un publicista, me pago el alquiler con la publicidad. Lo que me entristece es que se use a un periodista de forma bastarda. Una de las últimas preguntas del pobre San José, inquietante y patética, fue: “¿Pasamos entonces de ser una empresa… a ser una marca?”. La respuesta de De Santis fue SÍ. Pues claro que sí. Los futuros medios de comunicación globales serán marcas que alberguen programas parecidos al de San José, que pasó de ser un informativo a una teletienda. Y de una teletienda a ser NADA, a desaparecer. Escrito la tarde del viernes 10, el sábado 11 y el lunes 20 de diciembre de 2010.

lunes, diciembre 20, 2010

Llena eres de gracia

Con ella se captan lados imprevistos en las imágenes percibidas. La sensibilidad musical aumenta.

Sin ser un afrodisíaco genital, potencia y matiza las sensaciones en todas las fases del contacto erótico. Mirar y tocar pueden convertirse en experiencias nuevas.

Hay un elemento de aprensión y oscura zozobra, una tendencia a ir al fondo -rara vez risueño- de la realidad, que nos ofrece de modo nítido todo cuanto pudimos o debimos hacer y no hemos hecho, la dimensión de incumplimineto inherente a nuestras vidas.

(ANTONIO ESCOHOTADO. 'Historia General de las Drogas')

viernes, diciembre 17, 2010

When You´re Strange

Algunos críticos, entre ellos Carlos Boyero, han despellejado a Oliver Stone a propósito del documental When You´re Strange, que acabo de ver. No soy alguien que suela defender a Stone, pero los dardos oportunistas contra su peli sobre los Doors no me parecen justos. Quizás sea una cuestión generacional.

Todavía recuerdo, era un adolescente, cuando salí de ver The Doors. El film de Stone, excesivo y didáctico en algunas partes, fue mi entrada a un mundo que desconocía por completo. El sonido Doors, tronando en una gran sala de cine, me flipó. Las canciones me envolvieron, las imágenes del puestazo de peyote en el desierto me alucinaron, entendí la rabia de Morrison al instante, su bufonada, su mueca ante un país totalmente esquizofrénico, su rabioso “Sois todos unos jodidos esclavos”.

Algunos de mis colegas vivieron una experiencia parecida y los sesenteros Doors pusieron la banda sonora a nuestras noventeras barbacoas veraniegas. Ahora aquellos jovenzuelos que danzábamos a ritmo de The End atiborrados de cerveza barata o vino peleón en unas dunas a las cuatro de la mañana ya peinamos las primeras canas. Y hemos dejado atrás a los Doors y todo ese rollo del Rey lagarto, “yo parto y reparto”. ¿Qué ha quedado de ellos? Uno de los mejores guitarras de todos los tiempos (Robby Kriegger), un batería brillante (John Densmore), un organista excepcional (Ray Manzarek) y… Jim.

Sé que Jimbo cae gordo a muchos. Hay quien dijo, y sigue diciendo, que no hay nada admirable en un ególatra, hedonista, inmaduro, borracho, drogadicto y violento como él. Yo sigo admirándolo. Y mucho, ¡qué le vamos a hacer! Y el documental When You´re Strange -dirigido por Tom DiCillo, plagado de imágenes inéditas rodadas por el propio Morrison y lustrosamente montado- me ha hecho regresar a la fascinación del personaje. Y he recuperado el hechizo de esa mezcla de timidez (cuántos tímidos son una auténtica bomba de relojería), belleza, pureza, humor, sinceridad, libertad, dolor, perversión, violencia, sordidez, autodestrucción y masoquismo. Todo juntito y revuelto, como las únicas cosas interesantes en esta vida aburridísima.

En When You´re Strange escuchamos que cuando murió Morrison se dijo que “su llama se había apagado”, pero que “para que se apague una llama hace falta estar ardiendo”. Jimbo, que estuvo colocado o borracho casi todos sus días de gloria, ardía en el escenario. Prendía como nadie, volvía loca a la gente con su chamánica y pagana puesta en escena, una representación sin fuegos artificiales, honesta, no diseñada por una discográfica o un productor atento a las leyes del mercado. Jimbo, que fracasó en la escuela de cine, se dio cuenta de que podía ser un dios en el escenario. Jimbo, que fracasó como poeta, se inmoló cantando.

Quizás hoy Jim Douglas Morrison hubiese sido un viejo y gordinflón cantante de blues (“un enorme mamífero”, como decía en la peli de Stone), quizás se hubiese ido de gira y coincidido con Van Morrison o Bob Dylan en un backstage, quizás hubiese colaborado en un disco por Haití, quizás hubiese recogido un Grammy por toda su carrera. Quizás. Afortunadamente, se consumió como otros no lograremos consumirnos. Ardiendo. Escrito el domingo 12 de diciembre de 2010.

jueves, diciembre 16, 2010

Adiós, Blake Edwards

¿Victor o Victoria?, El guateque, ¿Qué hiciste en la guerra, papi?, Chantaje contra una mujer, Días de vino y rosas, Desayuno con diamantes, Operación Pacífico...
¡Y 40 años junto a Julie Andrews!

miércoles, diciembre 15, 2010

¿Somos idiotas?

Hace unos días vi cómo se le ponían los huevos de corbata a Carlos de Inglaterra, acompañado de la Camila, cuando unos estudiantes atacaban su lujoso coche en protesta por la escandalosa subida de la universidad en el Reino (nada) Unido. Mientras, en España, la peña sigue debates absurdos de gente absurda, se corre con el último gol de Chumario Romario, juega a la guerra limpia con la consola o publica la foto de un gorila en patinete para sus miles de “amigos” en Facebook.

Y mientras pasa todo esto, yo veo, sin que casi nadie diga ni pío, pisotear el nuevo periodismo con el acoso a Wikileaks, o ver cómo el poder pretende cerrar webs sin jueces de por medio. Y contemplo acojonado la “reforma del sistema” más devastadora de la democracia. Y leo que se cepillan la ayuda de 420 euros a 688.000 parados que están casi en la puta calle. Y que llegan recortes brutales en las pensiones. Y que pretenden que lleguemos al copago en la sanidad gratuita. Y confirmo que nos la han metido doblada con los criminales vuelos de la CIA o el asesinato de Couso. Y que nadie hace nada ante sueldazos políticos de más de 200.000 euros. Lo ha escrito Jesús Sanz Astigarraga con tanta claridad como contundencia:

“Se adjudican el derecho a cobrar la jubilación máxima con pocos años en las Cortes y a nosotros nos piden 40 de cotización. Y no decís nada. Os quitan dinero para dárselo a esa gente que cobra cientos de miles de euros al año, especula con nuestro dinero y defrauda a Hacienda y seguís callados. ¿Sois idiotas? En Inglaterra, Francia, Italia, Grecia o en otros países los trabajadores y los jóvenes se manifiestan hasta violentamente para defenderse de esas manipulaciones mientras en España no se mueve casi nadie. ¿Sois idiotas? Consentís la censura en los medios de comunicación, la ley de partidos, la manipulación judicial, la tortura o la militarización de trabajadores sólo porque de momento no os afecta a vosotros. ¿Sois idiotas?”.

Hay quien tildará a Astigarraga de demagogo, pero debería hacer lo mismo con George Orwell, quien escribió: “El control del pensamiento no es sólo de carácter negativo, sino POSITIVO. No sólo se le prohíbe a la persona expresar ciertas ideas, sino que se intenta dirigir SU VIDA EMOCIONAL. La peculiaridad del estado totalitario es que, aunque controla el pensamiento, NO LO FIJA. Establece dogmas incuestionables, y después los modifica de un día para otro”. ¿No os suena de algo?

Fue Orwell quien inventó el palabro “Neolengua”. Es decir: Zapatero diciendo que el objetivo de su bestial decreto es el de “preservar el Estado de Bienestar en el medio plazo". Si vivimos como idiotas, ¿quién nos da un toque de atención?, ¿quién nos expone la verdad?, ¿quién nos une?, ¿quién nos despierta?, ¿quién nos defiende? ¿Los editores o periodistas vendidos a los grupos mediáticos, a los señores feudales convertidos en señores globales? ¿Somos idiotas?
Escrito la noche del jueves 9 de diciembre de 2010.

Julian Assange


martes, diciembre 14, 2010

Morreo vital

Verano de 1961. Florida. Rocco Morabito, fotógrafo norteamericano, trabaja para un humilde periódico local. Un estruendo le asusta cuando está llegando a su coche. Es el sonido de la descarga de más de 4.000 voltios que un operario de las líneas eléctricas nacionales acaba de sufrir.
Colgado e inconsciente, a más de 12 metros de altura, su compañero intentaba reanimarlo con “el beso de la vida”, que es como se conoce esta foto por la que Rocco ganó el premio Pulitzer de 1968.

lunes, diciembre 13, 2010

Lo llaman democracia y no lo es

Empajada británica. Sábado pasado. Seis de la tarde. Torre Espacio. Madrid. Concentración de protesta por la detención de Julian Assange convocada en internet. Al principio éramos cuatro gatos, había más medios que manifestantes. Me resultaba tierno ver a una cincuentona agarrando, como una adolescente agarra la foto de los Hermanos Jonas, una fotocopia con el careto del tal Assange.

En pocos minutos la cosa se fue animando, pero sin exagerar, poquita cosa, que estamos a sábado sabadete y esto del Wikileaks a la gente no parece afectarle. Más bien se la trae floja. También se la traerá floja que Wikileaks haya descubierto que Conde Pumpido, su Fiscal del Estado, tapó el asesinato de José Couso, y que Zapatero, su presidente, anduvo enfangado con los siniestros vuelos de la CIA. Se la traerá floja la llamada “democracia de bajo perfil” donde vive y vota. Si vota. De hecho, uno de los eslóganes lanzados fue el mítico “Lo llaman democracia y no lo es”. Es sanísimo resucitarlo.

Vi poquísimas caras conocidas a excepción de Inés Sabanes y Cayo Lara, de Izquierda Unida. La cosa era hacer bulto, por eso fui y por eso iré a todas las manifas que pueda y que se convoquen para esto. Todas las que sean necesarias por una causa así. Hay que dejar el ordenador y salir a la calle (o llevar el ordenador a la calle) o estamos apañados. El problema es que poco se puede hacer con cuatro gatos con dos pancartas hechas deprisa y corriendo, unas mascaritas de V de Vendetta y ni un miserable megáfono.

Algunos medios estuvieron ahí y los organizadores lograron cierto eco mediático, pero para denunciar un atropello como el que se está perpetrando a Assange y a la libertad de expresión hace falta mucho más que el gesto del sábado. Espero que a la próxima concentración se apunten más. Mejor dicho: espero que haya próxima concentración. Escrito el sábado 11 de diciembre de 2010.

viernes, diciembre 10, 2010

TOCA SALIR A LA CALLE

Después de los acontecimientos presenciados en contra de Julian Assange, la organización Wikileaks y los cables que la misma ha dado a conocer, creemos que es oportuno esta acción en contra del terrorismo de estado y los enemigos de la libertad. Cualquier cosa nos encontrarás en el 66 88 01 092. Gracias.

Los ciudadanos adheridos a este texto MANIFESTAMOS:

1.Reclamamos la puesta en libertad de Julian Assange en el territorio de Reino Unido.
2.El restablecimiento del dominio de Wikileaks (wikileaks.org) el cual apuntaba a la IP número: 213.251.145.96.
3.Que sea repuesta la cuenta en la entidad financiera PostFinance en Suiza, dado que a Assange le ampara una solicitud de asilo en dicho país y la presunción de inocencia que todo ciudadano posee.
4.Dado que nadie ha demostrado la culpabilidad de Assange por los delitos que se le imputan, ni la organización Wikileaks está imputada en ninguno de ellos, les sea restituido el servicio en las redes de VISA y Mastercard para el movimiento de dinero que tengan a bien realizar libremente.
5.Expresamos nuestro deseo de que cesen las acciones orquestadas por parte de todos aquellos poderes gubernamentales que mediante coacciones y ataques están librando un conflicto contra dicha organización, temerosos del uso que ciudadanos anónimos hacen de su legitimo derecho a la libertad de expresión y al esclarecimiento y difusión de la verdad.
6.Consideramos que la transparencia es un bien fundamental a preservar en cualquier sociedad que se haga llamar a sí misma democrática y por ello estamos dispuestos a defender iniciativas que como Wikileaks suponen una ventana abierta a la libre información.
7.El inicio de un proceso judicial sobre aquellos responsables, que si se demostrase la veracidad de los hechos, cometieron crímenes o graves delitos revelados por filtraciones publicadas en Wikileaks. Con el fin de evitar la corrupción y que sigan ejerciendo el poder en detrimento de nuestras libertades.
8.La petición de repulsa por parte de todos nuestros dirigentes por los actos de terrorismo de Estado que Wikileaks ha descubierto.

Manifestación a las 18:00 Sábado, 11 de Diciembre 2010.
Información sobre los lugares y otros datos AQUÍ

jueves, diciembre 09, 2010

Un anuncio real:

"Busco a una persona joven con hambre de conocimientos y de éxito y que lleve la publicidad en su sangre. Que tenga ganas de formar parte de algo importante, haciendo grandes trabajos creativos en una agencia interactiva muy conocida, multipremiada y con una excelente cartera de clientes".

"¿Qué ofrezco a cambio?: Un jefe exigente y cascarrabias que dedicará parte de su tiempo a formarte y aconsejarte. Mucho trabajo, muchas noches sin dormir, poco dinero (al principio) y un puesto de trabajo en el que aprender y desarrollarte en una profesión muy bonita pero muy sacrificada".

"Si tienes ganas de aprender y trabajar mucho envíame algo creativo a buscoterminator@gmail.com indicando en el asunto COPY… ¡o lo que te dé la gana!".

Hay que ser muy sinvergüenza para escribir y publicar esto.

Leído AQUÍ.

viernes, diciembre 03, 2010

Andreoco "El Sabio"

La Marco Aurelio, "El Sabio", fue emperador del Imperio Romano desde el año 161 hasta 180 y es una de las figuras clave de la filosofía. Él fue quien escribió:

“Por la mañana, cuando te levantas a disgusto, evoca este pensamiento: Me levanto para cumplir con el trabajo de un ser humano. ¿Por qué, pues, me siento insatisfecho, si me dispongo a hacer las cosas para las cuales existo y para las cuales he sido traído al mundo? ¿O he sido hecho para esto, para yacer en el calor de un lecho? Es más placentero… Pero, ¿tú existes para el placer o para la acción y el esfuerzo? ¿No ves cómo las plantas, lo pájaros, las hormigas, las arañas, las abejas, trabajan para poner en orden sus respectivas partes del universo?”

Desde luego, Marco Aurelio no conoció a mi gato Andreoco, "El Sabio".

martes, noviembre 30, 2010

Ellos

Actores y personajes masculinos de cine que me han marcado. Por cómo fueron interpretados, por cómo fueron escritos, por lo que representan para mí. Nota: aunque la mayoría lo son, las películas donde aparecieron no tienen por qué ser redondas. Ahí van:
Jack Nicholson como Randall P. McMurphy en Alguien voló sobre el nido del cuco, como Will Randall en Lobo o como Eugene O´neil en Rojos.
Woody Allen como Alvy Singer en Annie Hall, como Isaac en Manhattan, como Mickey en Hanna y sus hermanas y como Gabriel Roth en Maridos y mujeres.
Jef Bridges como Jeffrey Lebowski en El gran Lebowski, como Preston Tucker en Tucker o como Jack Baker en Los fabulosos Baker Boys.
Marlon Brando como Paul en El último tango en París.
Paul Newman como Frank Galvin en Veredicto final.
Paul Giamati como Miles en Entre copas.
Federico Lupi como Martín en Martín H.
Escrito el domingo 28 de noviembre de 2010.

viernes, noviembre 26, 2010

Tercera entrevista: Juan Luis Buñuel

Desde el principio nos dijo que tenía poco que contar en nuestro documental. Aunque el tema estaba claramente relacionado con su padre, él no se veía como buena fuente de información. Aun así aceptó que fuésemos a visitarlo a su casa en París. Fue amable aunque austero en palabras.

Su casa, amplia y limpia, estaba llena de recuerdos: escopetas de caza (afición que le viene de su padre), calaveras (afición que comparte con Jean Claude Carrère), esculturas de hierro o cerámicas firmadas por él, dibujos, pinturas, fotos (una con Catherine Deneuve, a la que dirigió en La mujer con botas rojas), libros y recortes, uno de ellos de El Roto.

Sentado en su sofá, o más bien encajado a él por su generoso abdomen, Juan Luis nos habló de su padre, de su relación con los Estados Unidos (donde vivió con él) y de su carrera, en la que empezó como ayudante de dirección enchufado por apellido y por su correcto dominio de varios idiomas.

Uno de los directores con los que trabajó fue Orson Welles, nada menos. Fue en Don Quijote, película inacabada por el eterno drama de Welles: la falta de pasta. El día en el que se cortó el rodaje por agotarse el presupuesto, Juan Luis se encontró con el director de Ciudadano Kane sentado en un banco y llorando como un crío. “Algún día la acabarás”, le dijo animándolo. Se equivocó.

También nos recordó la anécdota de su padre con Nicholas Ray, quien sentenció, en una comida con Juan Luis y su padre, que Buñuel era un hombre libre, que hacía lo que quería. Y le preguntó: "Buñuel, tú eres el único que hace lo que quiere en el cine, ¿cómo lo consigues?". Y su padre contestó: “Es muy simple: no pido más de 50.000 dólares por película" (y cobraba menos por película). Ray, acostumbrado a atesorar sumas muy superiores en el cine industrial, se quedó pálido al escucharlo y cambió inmediatamente de tema. ¡Ay, la verdadera libertad, cómo acojona!

Acabada la breve entrevista, Juan Luis nos hizo ver imágenes inéditas de una película de Super Ocho rodada en pleno mayo el 68. Banderas rojas, antidisturbios, brazos enlazados, juventud airada… Nadie las ha visto. Ahí estaban Malle, Carrière y toda la panda. Mientras las observábamos con cierta inercia, él nos las comentaba apasionadamente. Con cortesía las vimos, nos levantamos y le dimos las gracias por su tiempo y sus recuerdos. Los guardados en su memoria y los guardados en un Super Ocho pasado a DVD. Siempre le agradeceremos su trato y su ayuda, pero, y él creo que lo supo, no éramos los más adecuados para vibrar con aquellos chicos del 68. Escrito el sábado 20 de noviembre de 2010.

jueves, noviembre 25, 2010

Grandes diálogos: Grupo Salvaje

El guión de Grupo Salvaje está escrito por Sam Peckinpah y Walon Green sobre una historia de este último y del actor y especialista Roy N. Sickner. El texto fue nominado al Oscar en 1970 y causa de una gran bronca por parte de Peckinpah y Green, que se negaba a aceptar que el director apareciese acreditado como guionista por los cambios que había realizado en el texto. Hoy las reglas del Writer's Guiad obligan a que al menos el 60% del guión sea del director para poder estar acreditado.

En el arranque del film, tras la carnicería frente al banco, el mercenario ex convicto y ex perteneciente al grupo salvaje Thornton (Robert Ryan, personaje que fue ofrecido a Richard Harris y a Brian Keith), discute con Pat Harrigan (Albert Dekker), su despiadado patrón. El espíritu de una famosa letra de Dylan recorre el texto:

H: Podrías volver a formar parte del grupo. ¿Te gustaría?
T: Lo que me gustaría y lo que necesito son dos cosas distintas. No quiero volver a la cárcel. Nunca más, pero tengo que hacerlo a mi manera. ¡Necesito hombres que sirvan, ya has visto lo que ha pasado esta mañana!
H: Trabajarás con lo que tienes. Te cuidarás de que no vuelva a pasar una cosa así. O pasarás el resto de tu vida entre rejas. Si intentas huir iremos detrás de ti.
T: ¡Te di mi palabra!
H: Bien, ya veremos lo que vale. ¡Tiene seis minutos!
T: Dime una cosa, Harrigan. ¿¡Qué se siente?! Que le paguen a uno. Que te paguen por estar sentado y contratar a otros para que maten siempre respaldado por la ley. ¿Qué se siente dirigiendo la caza legalizada del hombre?
H: Satisfacción.
T: Maldito hijo de perra…

Más adelante, cuando el grupo de Pike toma contacto con el sanguinario general Mapache (el Indio Fernández), Pike (William Holden, personaje que fue ofrecido a Lee Marvin, Burt Lancaster, James Stewart, Charlton Heston, Gregory Peck, Sterling Hayden, Richard Boone y Robert Mitchum) y Dutch (Ernest Borgnine) tiene esta conversación:

Dutch: Al infierno el general. No es más que otro bandido recogiendo para él todo lo que puede.
Pike: Igual que otros que yo conozco
(ríe a carcajadas).
D: No hay tal cosa, señor Bishop. Nosotros no somos como él, nosotros no ahorcamos a nadie.

martes, noviembre 23, 2010

El escaparate

La foto es de mi única visita a Nueva York. Obama aún no gobernaba. Está hecha en el escaparate de una pija tienda de moda, cerca de la Zona Cero. YES WE CAN. SÍ, PODEMOS… Podemos comprar, consumir. Sentí asco al ver la utilización comercial de aquel slogan. Lo llevan en las venas, pensé. Son tipos que llevan la frase “Creemos en Dios” impresa en sus billetes.

El Partido Republicano consiguió más escaños de los que necesitaba para controlar la Cámara de Representantes. Su mensaje caló: limitar el Gobierno, limitar el gasto, acabar con la reforma sanitaria demócrata. Liberalismo. Ley del más fuerte. Sálvese quien pueda. Obama cae. Los del té liberal con las pastas neocon arrasaron. Pero, ¿qué es lo que cae?

Obama ha resultado ser un señor que ha aprovechado su fotogenia, su pico de oro y su color de piel para bombardear a su país y al mundo con una vacía facundia progresista. Y reconoció la paliza, la paliza merecida de un vendedor de aire que es sólo fachada. Por desplazar más tropas en Afganistán, porque esa vergüenza mundial llamada Guantánamo sigue abierta, porque nada sabemos de su reforma migratoria, por derrochar 800.000 millones para salvar a los especuladores con unos dramáticos niveles de pobreza y paro, porque su reforma financiera es una patraña y su reforma sanitaria descafeinada y porque no ha parado el embargo a Cuba. El YES WE CAN de Obama vale sólo como pegata en un escaparate.
Escrito el viernes 12 de noviembre de 2010.

lunes, noviembre 22, 2010

Desgracia

La semana pasada les hablaba de esos intelectuales que cuando son denunciados por los bienpensantes se rajan, se excusan o piden perdón para seguir conservando su estatus. David Lurie, personaje de la novela ‘Desgracia’ es todo lo contrario. En el arranque de esta feroz narración de Coetzee, Lurie (profesor de universidad, como el propio escritor) seduce a una joven alumna y cae en desgracia.

Y cae por tener principios. Por no rajarse. Tras declarar en un tribunal universitario, sus superiores le exigen más, le piden “espíritu de arrepentimiento”.Y Lurie les responde: “Confesé mi culpabilidad, una confesión laica. El arrepentimiento no tiene nada que ver, pertenece a otro mundo, a otro universo, a otro discurso. (…) Esto me recuerda demasiado a la China maoísta. Retractación, autocrítica, pedir disculpas en público. Soy un hombre a la antigua, prefiero que me pongan contra la pared y me fusilen”.

“Vivimos en una época puritana. La vida privada de las personas es un asunto público. La lascivia es algo respetable; la lascivia y el sentimiento. Lo que ellos querían era un espectáculo público: remordimiento, golpes en el pecho, llanto y crujir de dientes a ser posible. Un espectáculo televisivo, la verdad. Y yo a eso no me presto”.

Aprende de Coetzee, Dragó. Lurie pierde sus privilegios, su prestigio, su cátedra y sus amistades por ser coherente y aceptar su desgracia. Por defender su derecho a la lascivia y el sentimiento. Y se abandona a una desgracia que “es como el gas, inodora, incolora, insípida, carente de nutrientes”.

No se pierdan ‘Desgracia’, una novela escalofriantemente actual, seca, dura, sin tregua, sin complacencias y franca como las buenas novelas. Franca hasta hacer daño. Escrito el sábado 20 de noviembre de 2010.

viernes, noviembre 19, 2010

Los rajados

Un micro captó, en el descanso de un programa de TeleEspe, las palabras de un tal Sostres, que hablaba de "jovencitas de 17, 18 y 19 años” cuya “cosa esta casi virginal". También de "olor a santidad" o de coñitos que "aún no huelen a ácido úrico". Ante semejante pillada, Sostres se ha rajado: "Me gustan las chicas jóvenes. Aquellas cosas que nos encontrábamos con 18 o 19 años ya no las encontramos ahora". También ha recalcando, no vayamos a pensar mal, que sus experiencias con jovencitas sólo pertenecen al pasado. Ah, y que está casado.

El Mundo subrayó hace días que “destacados intelectuales” apoyaban “un manifiesto en defensa de Sánchez Dragó”. Su defensa se resumía en que Dragó había declarado en un libro acostarse con ninfas japonesas de trece años, pero que lo dijo de forma “literaturizada”. Dragó, otro rajado, contó con su orfeón de amigotes para defenderle y el periódico donde curra, el mismo del que cobra Sostres, le sacó de la zona de conflicto.
Un tal Zach Galifianakis, graciosillo que hace engordar las arcas de Hollywood, se fumó un porro en un programa para respaldar el voto a favor de la legalización de la marihuana en California. ¿Adivinan? También se rajó. A Galifianakis lo sacó del apuro su entrevistador, que dijo que el suyo era un "porro falso".

Hay poquísima gente con imagen pública que sea valiente y asuma las consecuencias de ser LIBRE con todas sus repercusiones. Libre de decir que te metes prisa, droga, alcohol, pegamento o menores en tu cama. NAPALM lo escribió en su blog: “Existe un listado de rajados como para llenar el estanque del Retiro. De literatos, músicos y cineastas frívolos que leyeron ‘La máquina de follar’ de Bukowski, o escucharon que Morrison enseñaba la colita en los conciertos, o que el invertido de Passolini rodaba con el culo, y les pareció muy divertido y pensaron que sería chachipiruli hacer muchas barbaridades. Aquello molaba. Cuando las fuerzas represoras, que siempre las ha habido y siempre las habrá, decidían hacerlos caer de las listas de popularidad, o los llevaban frente al Sr. Juez a dar testimonio de sus desmanes, se meaban encima de los pantalones y, donde ayer canté ‘guarra’, hoy digo ‘desaseada’; donde ayer escribí ‘violación’, hoy digo ‘amor’”. Escrito el viernes 12 y el miércoles 17 de noviembre de 2010. Foto: Roger Amat.

miércoles, noviembre 17, 2010

Adiós, Mister Cagada (y III)

Uno de los momentos que trajeron más cola en las memorias de Berlanga es aquel en el que recuerda las famosas Conversaciones de Salamanca, histórico encuentro del cine español que hoy se estudia con ridícula admiración en las escuelas de cine. Ese aquelarre fue famoso porque un grupo de jóvenes y politizados directores se enfrentaron a la llamada “vieja guardia” defendiendo un cine más realista y comprometido socialmente. El neorrealismo italiano -que Berlanga también admiró- llegaba a cuentagotas a la España franquista y el director de Los jueves milagro dio una versión poco conocida de aquellas conversaciones, celebradas en mayo del 55 e impulsadas por Basilio Martín Patino y donde el comunista Juan Antonio Bardem se llevó el mayor protagonismo:

“Fueron organizadas y manipuladas por los marxistas más radicales. Parecía que habían encontrado la piedra filosofal para hacer del cine español una fuerza de choque revolucionaria. Los organizadores abochornaban a los directores que se habían dejado comprar por el cine comercial, los tachaban de vendidos, de escapistas, de haber abandonado el cine profundo y social que ellos propugnaban para entregarse a Joselitos y Marisoles. Antonio Del Amo, que había sido revolucionario en su primera juventud, pidió perdón públicamente por haberse entregado a los brillos engañosos de éxito fácil. A mí me daba pena verle llorando mientras su acusador seguía hurgando en su corazón con los peores epítetos. Este director había hecho algunas películas estupendas, como, por ejemplo, Día tras día o Sierra maldita. El acusador se acercó a mí triunfante:

- Y tú, Berlanga, el supuesto renovador, el compañero de Bardem, el estandarte del nuevo cine, ¿no te da vergüenza hacer ese cine escapista?
- Pues sí, hago cine escapista, porque lo que quiero es que la gente se escape de su tristeza y vaya a ver mis películas”.

Como remate, Berlanga recordó una oscura anécdota con el desaparecido Bardem como protagonista. Berlanga, que estaba interesado en comprar el negativo de Bienvenido Mister Marshall, contactó con Bardem, que era también accionista del film. Su “amigo” le dijo que no le interesaba vendérselos. Años más tarde, Bardem vendió su parte y la de Berlanga sin que éste supiera nada y sin recibir un duro. ¿Saben a quién se los vendió? A Enrique Cerezo, que hizo una fortuna con este tipo de tratos.

En el apartado meramente profesional y técnico, Berlanga fue famoso (y amigos tengo testigos de ello) por su meticulosidad, su tozudez y su amor por el complicadísimo plano secuencia. Llevó a rajatabla la llamada Ley de Chaplin: “Cuando un director de cine hace cinco o seis concesiones durante el rodaje, su película es una mierda”. En resumen: hacía mucho caso de sus colaboradores -sobre todo de sus directores de foto y operadores- pero lo justo para rodar “su” soñada película.

El final de las memorias de Berlanga es, como los de casi todas sus películas, agridulce, negro. En sus párrafos finales, recordó la muerte de su hijo Carlos Berlanga, a la que califica sin ambigüedad de suicidio. Un golpe por el que reconoció estar roto por dentro, pero por el que su mujer siguió totalmente destrozada y sin visos de recuperación. En el párrafo final, el más grande director que ha dado este país tras Luis Buñuel, el hombre que fundó la Filmoteca, la colección La sonrisa vertical, La Academia de Cine y la Ciudad de la Luz, sentenciaba: “Temo haber fracasado rotundamente”.

Fin. D.E.P.

martes, noviembre 16, 2010

Adiós, Mister Cagada (II)

Volviendo a la subvención y el dedismo nacional del que hablábamos ayer, Berlanga sentenció en sus memorias: “Con el PSOE se creó una nueva forma de manipular a los cineastas: esta fórmula consistía en promocionar los proyectos que se decían importantes y no apoyar aquellos que parecían irrelevantes o nocivos a una comisión elegida a dedo; es decir: como siempre”. De hecho, es Pilar Miró la que peor parada sale en el libro de Berlanga, que fue tan tajante como para afirmar que “tomó decisiones drásticas que son en parte las culpables de que el cine español no exista ahora”.

Tras ser cesado por Pilar Miró, su despacho de la filmoteca fue burdamente vaciado y muchos de sus valiosos documentos tirados literalmente a la basura. Quizás algunos de los responsables de aquel atropello cultural visitasen su capilla ardiente. Años más tarde, y ante la posibilidad de que se le concediera a Berlanga el Príncipe de Asturias, la Miró dijo, textualmente, que le daría ese premio a cualquiera antes que a él. Fue Garci el que hizo todo lo posible para que el director se hiciese con el galardón, aunque a Berlanga los galardones se la sudaban bastante, como a Buñuel.

Berlanga llevó años pregonando que la solución de la eterna crisis del cine español es industrial más que cultural. Así lo expresó en sus memorias: “He llegado a la conclusión de que el cine no debe ser protegido por el Estado, al menos por el Ministerio de Cultura. Creo que el cine que nació como industria debe morir como industria”.

Ahondando en una de las bases de toda industria del cine, sus premios, Berlanga, Presidente de Honor de la Academia de Cine, también arremetió contra los siempre polémicos y habitualmente cutres Goya, de los que él fue fundador: “La fiesta es horrorosa, porque está mal organizada, mal presentada, mal actuada… en fin, un desastre eterno que dura muchísimo. ¿Cuánto tiempo va a durar este carnaval? Espero que muy poco, porque los Goya se están convirtiendo en mítines”. Y a este respecto, recordó algo que a muchos se nos olvida cuando comentamos los militantes discursitos en los Goya: “El primer artículo del reglamento dice que la Academia no puede ser reivindicativa porque para eso ya existen los sindicatos y las asociaciones profesionales”.

lunes, noviembre 15, 2010

Adiós, Mister Cagada (I)

‘Bienvenido Mister Cagada’, caóticas memorias de un octogenario pero todavía lúcido Luis García Berlanga, fueron editadas por Jesús Franco y publicadas por Aguilar. Su título hace referencia al apodo que se ganó Berlanga en el rodaje de Bienvenido Mister Marshall. En él siempre acababa las tomas al grito de “¡Menuda cagada!”.

Y caóticas desde luego, son. Aunque el libro siga una estructura más o menos cronológica, Berlanga desgranó con anarquía toda su vida cinematográfica y buena parte de su vida personal. Entre lo más berlanguiano, destaca el recordar que luchó en el bando republicano y en el nacional (con la División Azul en Rusia), algo que exploraría en La vaquilla, reflejo de su eterna indefinición en un país de sectas, bandos y definiciones. “Bardem me llamó siempre el señorito monárquico, después fui fascista, pornógrafo porque me apasionaba el erotismo y escapista porque no me creo las monsergas oficiales”.

Sobre sus “hazañas bélicas” en Rusia, el director recordó una noche en la que se acercó a una letrina en un apretón: “Conseguí bajarme los pantalones, a pesar del frío, y acercar el culo a uno de los agujeros. De repente, sentí un pinchazo terrible en las posaderas. Di un salto hacia atrás, gritando aterrorizado. Sin duda se trataba de la bayoneta enemiga de un ruso agazapado en la letrina. Pronto respiré, aliviado. Era simplemente nuestra mierda, que, al helarse, había formado una estalactita puntiaguda y amenazadora”.

No se puede empezar de una manera más “a la Berlanga” un libro sobre un tipo que tomó la “estúpida” decisión de meterse en el cine tras ver El Quijote de Pabst y porque el pequeño mundo de los humanos le parecía horrible. Tampoco sabía o quería hacer otra cosa. Y eso que para él hacer cine en España era (entonces y hoy) casi suicida. Sobre su país fue muy duro. Compartí totalmente sus palabras: “España es un país maldito porque la gente no tiene ningún sentido cívico, de pertenecer a una colectividad, para intentar lo mejor para todos. Lo que prima es la ley del “estás conmigo o estás contra mí. Y eso es absolutamente nefasto. En las democracias de verdad, el cambio de un ministro o de un director general no implica que se eche a la calle a todo el mundo y que el nuevo personaje que entra en escena vuelva a nombrar a todos los que trabajan con él. No es serio”.

Uno de los problemas endémicos que señaló en sus memorias es el arribismo y la implicación del poder en los asuntos cinematográficos. De hecho, Berlanga siempre fue un defensor del cine español como industria y no como cultura subvencionada. Su gran proyecto final no fue un film-testamento, sino los estudios cinematográficos Cuidad de la luz, que se han levantado en Alicante gracias al apoyo inicial del gobierno del PP y la Generalitat Valenciana. No es extraño que a muchos les descolocase la contradicción de Berlanga, que mientras se declaraba anarquista y vago, fue el impulsor de proyectos tan ambiciosos como los citados estudios o la fundamental Filmoteca Española.

SEGUNDA PARTE.

TERCERA Y ÚLTIMA PARTE.

jueves, noviembre 11, 2010

El gusano

Estaba con Carmona tomándome un par de vinos después del trabajo. Eran las ocho de la tarde. Hablando con mi amigo, y no recuerdo ahora por qué razón, me metí con Pablo Sidecar, un gracioso de la tele que dice hacer humor. Cuando iba a cambiar de tema, una mujer de unos cuarenta mal levados me miró y dijo: “Yo fui novia de Pablo Sidecar”. Y se quedó mirándome, con los ojos como platos, ida, como si me hubiese revelado algo grandioso. A su lado había un maromo que se reía como un autista. Me importaba un cojón lo suyo con Sidecar, pero la observé. Su mirada era un poema, el alcohol jamás crea una mirada como esa. Carmona, un señor, le siguió el juego. Su acompañante, que le seguía el rollo y quizás querría follársela, preguntó por nuestro currelo.

“Trabajamos en una agencia. Entre amigos”. “Yo estuve en una muuuuuuy grande”, dijo ella. “En MaCandemore”. Y volvió a proyectar aquella mirada. En Madrid encuentras unas cuantas de esas de vez en cuando. Mi ciudad es un filón para esas miradas. Seguí informándola: “MaCandemore es muy conocida, pero nosotros estamos en un nivel menos…”. Se rascó la napia y se atusó el poco pelo que cubría su cerebro. “Había días que entraba el viernes y salía el domingo porque teníamos que hacer una presentación a un cliente...”. “También nosotros tenemos momentos de agobio, es normal”, interrumpí. “Lo mío no lo era, niño”, respondió.

Se tomó esa licencia. “Niño”. Me dieron ganas de tratarle como a mi abuela. “Yo era entrar en el ascensor y me caían chorretones de sudor por la cara, ¡de los nervios!”. Esto lo dijo con una teatralidad que ni Isadora Duncan puesta de ácido. “A esos niveles ganaste mucha pasta, imagino...”. “Muchísima pasta. Ahí tengo el BMW aparcado. Llevamos aquí desde las cuatro”.

Ella se aferraba a la enésima birra y él nos miraba de forma corrupta. “El gusano”. Ella se conformó con escupir esas dos palabras, no dijo más. Sus ojos volvieron a mirarme con hambre de no sé qué. “Gu-sa-no”. Ahora era sólo una, iba empeorando. Me empecé a cabrear, no sentía ya ninguna compasión por ella, me estaba empezando a dar asco.

“El gusano de aquella campaña contra la droga… ¿Recordáis? ¡Se me ocurrió a mí! ¡Yo pensé el gusano!”. “El de la coca, que se metía por la nariz de alguien. Muy efectista”, dije. “No, efectivo”, dijo ella. “No, efectista. Me temo que la gente no dejó de meterse filas por aquel anuncio. A mí hasta me han ofrecido ‘un gusano’ en alguna ocasión”.

El maromo que la acompañaba dio su ilustrada aportación a la conversación: “Pero todo el mundo lo recuerda, ¿no?”. Volví a la carga: “Todo el mundo recuerda a Gengis Kan”. Pagamos los dos vinos con prisa y nos piramos con un “taluego”. A la salida vimos el BMW plateado de la mujer e imaginé que lo próximo que tendría en la puerta del bar sería una ambulancia. De camino a casa pensé en la cantidad de gente que me he encontrado con ese “yo pensé”, “yo hice”, “yo dirigí” o “yo escribí”. Y que fue lo único. Y lo último. Escrito el martes 9 de noviembre de 2010.