jueves, diciembre 22, 2011

Adiós a Bert Schneider

Estos coleguitas con pintas de chulos fueron responsables de uno de los mayores terremotos que ha vivido Hollywood en su historia. Fue en los sesenta y lo que lograron difícilmente se volverá a repetir. Me acabo de enterar de que el lunes 12 murió el de la derecha, Bert Schneider, a los 78 años. El de la izquierda es Bob Rafelson, que sigue vivo y nació el mismo año que Bert, en 1933. Casi nadie sabe quién es Bert Schneider, pero fue de los pocos que lograron, como escribió Peter Biskind, que “hacer cine en Hollywood fuese realmente emocionante, la última vez que la gente pudo estar, y con razón, orgullosa de las películas que hacía, la última vez que una comunidad alentó el trabajo bien hecho, la última vez que hubo público capaz de sostenerlo”.

Schneider era un pijo, no nació en un arrozal. Su padre, Abraham Schneider, era nada menos que presidente de Columbia Pictures. Pero en vez de hacer lo que le aconsejaba papá, arriesgó. En 1965 fundó junto a su colega Rafelson la BBS, una productora con la que levantaron la serie The Monkees. Se forraron y con aquella pasta Rafelson y Schneider estrenaron su primer largo, Head, un disparate escrito por un tal Jack Nicholson. En 1969, y con Jack como secundario robaplanos, produjo Easy rider. Hollywood no daba crédito. Había costado 400.000 euros y lograron una taquilla de sesenta millones. Luego llegó Mi vida es mi vida, dirigida por Rafelson y con Nicholson como prota absoluto, La última película, dirigida por Peter Bogdanovich, Drive, he said, dirigida por Nicholson y El rey de Marvin Gardens, también dirigida por Rafelson.

Las últimas imágenes que he visto de Bert Schneider son patéticas, me dejaron con muy mal cuerpo. Ya anciano, pero conservando los expresivos ojos azules que volvieron locas a decenas de mujeres, hablaba emocionado y medio ido sobre Michael Jackson y Charles Chaplin. Demasiadas drogas, demasiados excesos y demasiados años desde que ese pijazo con ideales escuchase una gran frase de su amigo Bob: “El problema de hacer cine, Bert, no es que no contemos con gente de talento; lo que pasa es que no tenemos la gente con talento necesario para reconocer el talento”.

jueves, diciembre 15, 2011

Basura convertida en arte y arte en basura

Si pones Martin Creed en imágenes de Google lo primero que ves es esto, a una tía cagando sobre un sin fin blanco, una tía agachada y soltando un chorrete de mierda. A Creed, artistas multidisciplinar, también le gusta la gente vomitando. ¿Hay alguien más patético que el que dedica su vida a hacer eso? Pues sí: el que le paga y sobre todo el que intenta explicarlo. El experto. Muchas veces también el propio “artista”, más preocupado que los expertos por parlotear sobre su curro, más interesado en explicar su trabajo que en hacerlo.

Una tal Bea Espejo se adentró, para El Mundo, en la obra del frescales Martin Creed, uno de cuyos trabajos más famosos es Work N°. 88: Una hoja de papel A4 hecha una bola, de 1995. Según Bea Espejo “en su mensaje ya entrevemos su sentido del humor”. Él, cómo no, se explica, verbaliza su majadería: “Busqué la forma más perfecta de otra que no lo es, el rectángulo de una hoja de papel, así que traté de hacerla lo más redonda posible. El hecho de que fuera basura, algo que alguien ha tirado, también me pareció gracioso. Bueno, tal vez 'estúpido' sea más correcto. Si puedo hacer que mi trabajo sea más estúpido creo que será mejor”.

Comparto lo de estúpido para definir su trabajo. Y a él. Pero no acababa ahí su parloteo. Resulta que Creed pinta sin mirar. Y cobra por el resultado. Y lo expone. Pero sobre todo lo explica, no puede evitarlo: “Con la pintura era muy consciente de cada marca que hacía en el lienzo y de que cada movimiento se convertía en una reacción al primero. Es como cuando entras en una habitación donde hay mucha gente y eres educado porque quieres ser aceptado. Me pasaba lo mismo, quería que las nuevas pinceladas encajasen con las anteriores. En las series nuevas me cansé de 'ser educado', preferí dar pinceladas sin tener ni idea de lo que pintaba. Estos cuadros están más cerca de mí que otros. Con ellos me acerco más a la naturaleza o la esencia de las cosas”.

Leyendo las sandeces de Martin recordé el libro La palabra pintada, de Tom Wolfe. En él escribía que de repente los artistas se dedicaron a teorizar, una ocupación que les gustaba más que su propia expresión artística. Les perdía el parloteo. Un día Wolfe leyó a Hilton Cramer, director de la sección de Artes del Times, que decía sobre una exposición de pintores realistas: “El Realismo está falto de teorías convincentes. Y dada la naturaleza de nuestro comercio intelectual con las obras de arte, la carencia de una teoría convincente significa la falta de algo crucial: la manera de aunar en nosotros el conocimiento de las obras aisladas y la comprensión de sus valores inmanentes”. Y entonces Wolfe concluyó que desde entonces no se podía ir a ver un cuadro sin una teoría.

Leyendo las sandeces de Creed recordé también a aquella pobre empleada de limpieza que causó un daño irreparable en una galería de arte alemana al tratar de limpiar lo que creyó era una mancha y resultó ser una pieza de arte de un tal Kippengerger valorada en un millón de dólares. Hubiera pagado por ver lo que hacía esa gran mujer con Una hoja de papel A4 hecha una bola. Escrito la noche del martes 13 de diciembre de 2011.

lunes, diciembre 12, 2011

La metáfora despatarrada

Paseo de la Castellana. Cojo el autobús frente a Nuevos Ministerios. No me apetece sentarme porque el trayecto es mínimo. Me quedo de pie frente a una pareja que hace cuchicuchis. Aparenta quererse mucho, algo que me parece estupendo pero me empiezan a empalagar. Detrás de mi hay un señor de unos cincuenta, sentado. Mira como un zombie por la ventanilla y el asiento que tiene a su lado está vacío.

Harto de cuchicuchis, decido sentarme también. Me acerco al asiento vacío que tiene a su lado el cincuentón y me siento. Mejor dicho: INTENTO sentarme, porque parece muy complicado. El señor sigue tan abierto de patas como una paridora en el quirófano. Despatarrado, pasando del que pretende sentarse en los escasos centímetros que marcan la frontera de un asiento de plástico a otro. Ni una mirada, ni un carraspeo, ni una mueca. Seguía inmutable, como una parte de la carrocería del autobús.

Me senté a duras penas. Y, sí, podría haberme cagado en su puta madre, podría haberle dado dos hostias. Pero no lo hice porque aquel gilipollas me pareció, de repente, y sin que él lo supiese, una verdad material translúcida, pura, algo maravilloso en el fondo. Una metáfora con patas. Una maleducada metáfora despatarrada.

Me explico: ¿Cuántos millones, en lo que llamamos “género humano”, hay como él en todo el planeta? Y ya que estamos con explicaciones, ¿merecería la pena explicarle a semejante subhumano lo que es el prójimo, la comunidad, la sociedad, la civilización, el respeto colectivo, la igualdad, la democracia, el bien…? Un memo despatarrado en un bus camino de tu casa puede ser la mejor metáfora. Escrito el martes 6 de diciembre de 2011.

miércoles, diciembre 07, 2011

Funde a

Philip Yordan, muerto hace ocho años, fue un prestigioso guionista (Odio entre hermanos, Johnny Guitar y Más dura será la caída son algunos de sus mejores trabajos) al que el gran William Wyler le pidió acabar un guión en el que otro prestigioso escritor había estado involucrado. La película era la entretenida Brigada 21 y el otro prestigioso escritor no era otro que Dashiell Hammet.

Al parecer el pobre Hammet se había sentido totalmente bloqueado, nada le salía, nada funcionaba en su cabeza, definitivamente no era Brigada 21 su película. A Philiph Yordan le dieron el despacho de Hammet en Paramount (aquellos austeros despachos que aparecían en El crepúsculo de los dioses, de Billy Wilder). Al entrar en el despacho infrautilizado por Hammet, Yordan encontró algunos puritos en el escritorio y una máquina de escribir tapada con una funda.

Yordan levantó la funda y descubrió, curioso, una hoja de papel en la máquina de escribir. Decía lo siguiente: “Brigada 21. Página Uno. Funde a”. Eso es todo lo que había en aquel papel. Eso fue todo lo que escribió el pobre Dashiell Hammet en un mes y medio contratado por la Paramount. Ni una sola palabra utilizable. Escrito el sábado 3 de diciembre de 2011 y sacado de la revista Imágenes de actualidad.

lunes, diciembre 05, 2011

Grandes diálogos: Los Soprano

Voy a centrarme en un extraordinario diálogo de la citada serie. Es del episodio 8 de la primera temporada (escrito por Frank Renzulli y David Chase, a su vez creador de la serie), que habla de los italoamericanos. De los legales (20 millones) y los ilegales (la mafia). Los protagonistas de la secuencia a la que me voy a referir son Paulie Gualtieri y Christopher Moltisanti, que en este capítulo empieza a sacar la patita, empieza a asomar el gran personaje que conoceremos durante toda esta grandiosa serie.

En esta secuencia Paulie descubre a Christopher en su casa, rodeado de colillas y de latas de refresco estimulante. Está intentando escribir un guión sobre su experiencia en la mafia y está atascado, sólo ha escrito 19 páginas. Preocupado por él, Paulie le pregunta qué coño le está sucediendo. Christopher contesta:

C: Los libros de guión dicen que cada personaje tiene su arco, ¿comprendes?

Paulie le contesta con el gesto de negación. No comprende.

C: Todos empiezan en un punto y luego hacen algo que cambia su vida. Eso es un arco. ¿Dónde está mi arco?

Paulie contesta con otro gesto, esta vez de duda.

C: Tomemos el ejemplo de El fugitivo. No, ese no es bueno. Su arco es correr, saltar, correr, saltar… Keanu Reeves en Pactar con el diablo. ¿La recuerdas?

P: Ya veo.

C: Vale. Keanu es un abogado y le seduce el dinero, el poder y el demonio. Su mujer le dice: “No eres el hombre con quien me casé”. Y se larga. ¿Ves el arco? Empieza abajo y acaba arriba. ¿Dónde está mi arco, Paulie?

P: Muchacho… El fugitivo, El diablo como se llame… todo eso es cine. Eh, yo tampoco tengo arco. Nací, crecí, estuve unos años en el ejército y otros en chirona. Y aquí estoy, hecho un matón. ¿Y QUÉ?

viernes, diciembre 02, 2011

Una industria así

Me enteré hace poco. Resulta que en Las Vegas los representantes de las grandes cadenas de televisión norteamericanas escogen a varios turistas al azar, gente de todo el país que van allí a jugar, a casarse, a hacer el hortera o todo a la vez. Estos turistas, comprados con cheques regalo de diez dólares, aceptan registrar sus reacciones en una pantalla electrónica mientras ven un piloto de televisión en primicia mundial. Si la nota de estos turistas es muy baja el piloto está herido de muerte.

El trabajo del productor, del guionista, del director, de los actores y de los técnicos depende de las reacciones y los gustos de unos turistas en Las Vegas, tipos con el absurdo don de juzgar trabajos que han tardado meses o años en levantarse. ¿Merece la pena trabajar en una industria así?

La pregunta vale sobre todo para España, país con una industria televisiva vieja, conservadora y vulgar. Si alguien quiere hacer algo osado o de calidad en nuestra tele lo lógico es que se desengañe pronto. Lo que le van a pedir no son esas grandes series que se baja por Internet y nadie emite en España. Lo que le van a pedir es chabacanería, sainete y culebrón. Y no sólo porque algunos ejecutivos pidan sólo ese material de deshecho, sino porque a muchos televidentes LES ENCANTA esa televisión, les hechizan los giros del culebrón guerracivilesco de la tarde, lo divertidísima que es Aída con flatulencias, los chicos descamisados de El barco o lo tronchante que fue el monólogo de Pepe Gonorrea sobre ligar mientras paseas al perro. El problema no sólo está en los despachos de las cadenas, está también en los bares y en las salas de estar.

Y lo que más hay, más que mal gusto y mezquindad, es miedo. A lo nuevo, a probar, a cambiar, a fallar. Mucho miedo. Se lo leí hace poco a David Milch, creador de la prestigiosa serie Deadwood, en el libro Writing The Tv Drama Series: “Si un equipo funciona a partir del miedo, de la desconfianza hacia el público o hacia las personas responsables del trabajo, todo eso se refleja en el contenido del material". Qué gran verdad. Escrito el domingo 27 de noviembre de 2011.

lunes, noviembre 28, 2011

Los prescindibles

El libro electrónico va a causar una auténtica carnicería en el gallinero editorial. Y la matanza sólo acaba de empezar. Igual que les ocurrió a los productores musicales y les ocurrirá a los televisivos o cinematográficos, lo que han traído las últimas tecnologías es más independencia para los autores, los que tienen la idea y el talento, los inventores, los creadores.

No hay derecho, como recordaban en El Cultural D. Arjona y N. Azancot, lo que los escritores han consentido y soportado hasta hoy. Según el Observatorio de la Lectura del Ministerio de Cultura, el editor se embolsa un 43% de las ganancias de un libro. Le sigue el distribuidor con un 12,9%. El autor se tiene que contentar con un miserable 10%. Es decir: el que almacena un libro y lo lleva a una librería en camioneta gana más por ejemplar que el que lo ha escrito. Es decir: un escritor, el creador del contenido, de la idea, de la materia prima de todo el proceso industrial se lleva un euro de cada diez que genera la industria.

Pero como en todas las revoluciones una nueva tecnología, una nueva forma de comunicación social y una nueva manera de intercambiar contenidos pone en entredicho todo el sistema. Y nos plantea una pregunta que pone nerviosos a muchos: ¿quién es prescindible? Llega la autoedición y los libros digitales a precio barato, muchos pirateables. ¿Dónde está el beneficio de las más de 50 agencias que hay en España? En ningún sitio. La agente Antonia Kerrigan lo ha dicho tajantemente: “Vamos a desaparecer todos”. Mira tú qué pena.

Los distribuidores tampoco están en mejor posición. Cada vez se lee menos en papel, cada vez se lee menos a secas. De los 212 millones de libros que se mueven 60 millones son devueltos. En unos años, no demasiados, los distribuidores no jugarán ningún papel. Las librerías, desgraciadamente, sufrirán la misma suerte, serán un espacio cada vez más elitista y costoso.

Y aunque me duele la desaparición de las viejas librerías igual que me dolió la desaparición de los viejos vieoclubs, no me alarma este panorama. Todo lo contrario, me gusta. Muchos editores, distribuidores y agentes merecen su castigo. Igual que muchos productores audiovisuales o discográficos. Han tratado al creador, al autor y al inventor como a una mierda, como al último de la cadena. Se han reído de él, lo han estafado y ninguneado. Podrían haber hecho mejor su trabajo, haber sido más justos y menos codiciosos. Ya es tarde.

Eso sí: quien nunca será prescindible será el escritor y el lector. Esos seguirán. Seguiremos escribiendo y leyendo. Sin ellos. Escrito el domingo 27 de noviembre de 2011.

viernes, noviembre 25, 2011

Adiós, Murakami

Leer a un autor de prestigio y descubrir, hacia la página 40, que es un mediocre, es un gasto que te duele en el bolsillo, pero en realidad es un ahorro. Nunca volverás a comprar nada de ese señor ni borracho.

Me ha pasado con Haruki Murakami, al que no conocía. No partí, debo reconocerlo, con buenos antecedentes. Aunque recomendado por amigos, Murakami es el típico autor superventas y de moda que lo ves en las manos de los zombies del metro o en la anoréxica librería de la casa de uno de esos conocidos que no suele leer ni atado. Y ahí estaba el amigo Haruki, escribiendo sobre un tal Watanabe, un insustancial, y su amante Naoko, otra que tal bailaba.

Y lo peor de este bodriete no es que aburra, que aburre mucho, no es que sea bastante fatuo, que lo es. Lo pero es su erotismo barato. Es realmente sorprendente que sea bien considerado entre crítica y entendidos un señor que escribe cosas como estas:

“La desnudé despacio, con ternura; luego me quité la ropa. La abracé. Aquella noche de tibia lluvia no sentimos el frío. En la oscuridad exploramos nuestros cuerpos sin palabras. La besé, envolví con suavidad sus senos con mis manos. Naoko asió mi pene erecto. Su vagina, húmeda y cálida, me esperaba. (…) Luego me fumé un cigarrillo mientras contemplaba la lluvia de abril que caía al otro lado de la ventana”. “Pensaba todo el tiempo en Naoko, en la blancura de su cuerpo emergiendo en la oscuridad, en sus suspiros, en el ruido de la lluvia”.

Un señor que escribe estas cosas o peores (“expulsé mi semen dentro de su calidez”), además de no saber llevar su novela a ningún lugar, me parece un desastre. No hay nada peor que esa tierra de nadie entre la pornografía y el erotismo de saldo, el sexo púdicamente oculto, tapado con cresponcitos pseudoliterarios. Escrito el sábado 19 de noviembre de 2011.

miércoles, noviembre 23, 2011

El voto SECRETO

Antes que nada: he votado ha UPyD. No soy militante, ni quiero serlo. Y he dudado en votarles o no según lo que han dicho y hecho. Lo seguiré haciendo porque soy libre y nada sectario. Hacer esto que acabo de hacer, decir tranquilamente a quién votas, en este país está relacionado con el nihilismo. Es un acto misántropo, raro, insólito. Y eso muy normal no me parece, la verdad.

Hablemos del voto SECRETO, que se hace en la oscuridad, a escondidas y de tapadillo. Y es socialmente respetado. Tras los resultados de las últimas elecciones, me ha llamado mucho la atención la gente cercana que se ha aproximado para decirme: “Enhorabuena por lo que ha logrado UPyD. Yo no les he votado porque Rosa Díez no me gusta, pero felicidades”. Y entonces uno se queda mirando a esa persona cercana y piensa: “Me va a decir a quién ha votado y por qué”. Y no, no te lo dice. Se lo calla.

Hay personas mucho más virulentas. “Rosa Díez es una zorra babeante y resentida, una trepa, una arribista, una aprovechada, una fascista reaccionaria que se compra bolsos de marca, patea a inmigrantes, no se depila y le huele el aliento”. Y entonces uno se vuelve a quedar mirando a esa persona cercana y piensa: “Me va a decir a quién ha votado y por qué”. Y tampoco.

Es evidente que nos falta formación democrática. Cuando uno apuesta, con cierta convicción y unos cuantos argumentos, por una opción política busca que alguien le rebata desde posibilidades políticas argumentadas y tangibles, no desde la NADA, desde la ambigüedad calculada del voto SECRETO. Si alguien, en su argumentación, tiene miedo de decir a quién ha votado (o por qué no ha votado a nadie) es que en este país nos falta todavía mucha, pero que mucha pedagogía democrática. Escrito la noche del 22 de noviembre de 2011.

viernes, noviembre 18, 2011

Escritores y oficinistas

No me había pasado por allí nunca, aunque me habían hablado bien del Hotel Kafka, lugar donde se imparten clases de escritura, donde los escritores se conocen y se relacionan. Veteranos con noveles, autores con lectores, y así. El lugar, para que lo voy a negar, me daba no sé qué. Escritores que se reúnen para escuchar a otro escritor, escritores que hablan de escritura en vez de escribir… Mucha pereza.

Gracia a Ángela Armero, guionista y moderadora de la charla, todos esos miedos y prejuicios se disiparon. Disfruté de la charla con el coguionista de la película Intruders, Jaime Marques Olarreaga, firmante de un proyecto nacido en España y que acabó siendo una producción con dinero americano. Creo que a Jaime le jodió que ninguno de los presentes hubiese visto todavía la película, pero intuyo que los que allí nos presentamos no queríamos oír hablar de ese guión, sino de ESCRIBIR GUIONES. Y más aun: de CÓMO se escribe para los americanos.

Olarreaga nos contó una anécdota muy curiosa que define bien el estado de desequilibrio mental de una industria como la de Hollywood. Una mañana, contaba, alguien de la oficina encargada de su proyecto (todo esto va por oficinas) le comunicaba que el final del guión no funcionaba y que la película SE CAÍA. Es decir: que no se hacía. Nervios. Tensión. Horror. Tras mandar unos cambios, la película (para la misma oficina) resultaba ma-ra-vi-llo-sa. Adelante con ella, sigue encendida la luz verde. Esa misma noche le llegaba un mensaje de alguien (sí, de la oficina) que le comunicaba que el principio no era el adecuado. La película SE CAÍA otra vez. Y así meses.

Y, mientras, Olarreaga engordaba y fumaba como un carretero. Y su salud salía mal parada para, al final, conseguir que un 50% de lo que había escrito apareciese finalmente en pantalla, que es lo que le suele suceder a cualquiera, hasta a Woody Allen. Y, ¿saben? Parece que a pesar de todo la cosa merece la pena. Porque Olarreaga lo contaba todo con humor y pasión, que es como mejor se cuentan las cosas.

Jaime Marques Olarreaga estaba de acuerdo conmigo en que a los españoles, desde Buñuel, cruzar el charco y trabajar con los americanos se nos ha dado muy mal, nos ha espantado bastante. Ahí están también Berlanga, Bardem, Borau, Almodóvar, Amenábar, Trueba, De la Iglesia o Medem para certificarlo. Pero Olarreaga fue tajante: "Eso está cambiando. Ahora sí lo cruzamos. El cine de género hecho por españoles lo está consiguiendo". Y es cierto. Nacho Vigalondo, Jaime Colet-Serra, Paco Plaza, Rodrigo Cortés o Mateo Gil lo han demostrado.

De su encuentro me gustaron dos consejos, especialmente. El primero es que si realmente crees en un guión, si crees firmemente en los que has logrado, si confías a ciegas en tus personajes y en tu historia, RUÉDALO. Aunque a nadie le haya interesado, aunque tu guión no le motive a nadie con pasta, ni tampoco a tu familia o a tu pareja. Da igual, GRÁBALO. Hazlo tú, o prodúcelo y haz que lo dirija alguien de confianza, hazlo con tu gente y con todos los increíbles medios que tenemos hoy a nuestro alcance.

La segunda es que si quieres ser o seguir siendo guionista ESCRIBE, ESCRIBE y ESCRIBE, robando horas al día, o el fin de semana. Y guarda en el cajón cinco, seis o siete guiones. De largo o de serie. Es decir: consigue experiencia, llena ese cajón. Quién sabe si, algún día, puedes sacar algo realmente bueno de él. Quién sabe si de ahí nace algo genial, si empieza algo acojonante. Escrito la noche del 16 de noviembre de 2011.

miércoles, noviembre 16, 2011

Las mujeres según el PSOE

Ahora pocos se atreven a decirlo, pero recientemente una amiga fue valiente y me dijo que el 20-N votaría al PSOE. Sin querer ensañarme demasiado, le recordé las escandalosas mentiras de Zapatero, su absoluta mediocridad, su negación de la crisis, sus históricos recortes sociales, el paro y el país que ha dejado, una España hecha unos zorros.

Ella aceptaba muchas de mis críticas, pero su voto estaba decidido, me dijo, por “cómo había tratado y seguirá tratando el PSOE a las mujeres”. Y me recordó la igualdad, la paridad y la ley del aborto. Y entonces me encendí. Mi amiga, a la hora de votar, ponía en su inclinada balanza todo el peso en el concepto ELLAS y casi nada en el resto, en lo que nos afecta a todos los españoles, hombres, mujeres, animales y plantas.

Lo que le dije a continuación no le gustó. Un partido que entiende el apoyo a la mujer colocando en puestos de inmensa responsabilidad para la nación a calamidades como Elena Valenciano, Trinidad Jiménez, Maria Antonia Trujillo, Maleni Álvarez, Leire Pajín, Bibiana Aído, Ángeles González-Sinde o Carmen Calvo es un partido que, en realidad, denigra a la mujer. Un partido que silencia a Carmen Chacón, esa gran experta en temas militares que se postulaba para presidenta, es un partido que degrada a la mujer.

Y lo triste es que muchas mujeres acepten esa degradación, esa humillación. Si una mujer da su apoyo a alguien que las ha utilizado, que las ha ninguneado, va a votar por el partido, en el fondo, más machista. Y eso es respetarse y quererse muy poco, señoras mías. Escrito el 12 de noviembre de 2011.

lunes, noviembre 14, 2011

Un montón de películas de mierda

El de la foto se llama Ron Meyer y es uno de esos ejecutivos que ganan en un mes lo que usted no ganaría en una década. Ron Meyer es Presidente del estudio Universal Pictures, nada menos. Es un príncipe de Hollywood. Resulta que Ron soltó esta perla sobre el engendro Cowboys y aliens en el festival de cine de Savannah:

“Era un film mediocre y todos hicimos un trabajo mediocre. La verdad es que hemos hecho un montón de películas de mierda”.

Algunos han alabado la brutal sinceridad de Meyer, pero a mí me parece un cínico impresentable. No me imagino al presidente de otra multinacional diciendo “Hemos dado a nuestros clientes de todo el mundo un servicio que se puede considerar una auténtica cagada de dromedario”. No duraría en su cardo dos segundos. Ay, pero Hollywood parece diferente.

Me parece de una desvergüenza asquerosa reconocer que los estudios llevan décadas haciendo basura maloliente y quedarse tan pancho, como si nada fuese con él. Y así le va al pobre Hollywood, claro. Escrito el domingo 13 de noviembre de 2011.

viernes, noviembre 11, 2011

La ida de olla de David Mamet

David Mamet es, quizás con Paul Schrader y Aaron Sorkin, el guionista estrella más prestigioso de Hollywood. Un semidiós, un referente, un maestro para guionistas en activo, aspirantes y aprendices. Además es director de cine, dramaturgo y ensayista. Y ahora también es un ultra furibundo.

Es admirable que Mamet atacase con inteligencia las mentiras y la puesta en escena del mundo progre norteamericano, pero lo que no es entendible es la cantidad de sandeces que ha empezado a escribir al respecto. Lo más corriente en esta vida es que de joven uno sea radical, luego se pase a la izquierda moderada y acabe en el conservadurismo. Le ha pasado a miles de hombres inteligentes. Lo delirante llega (y en España tenemos algunos ejemplos) cuando de la izquierda radical se pasa, sin demasiada transición, a las ideas ultraderechistas.

Me he enterado por El Mundo que Mamet, en su nuevo libro (‘El conocimiento secreto’), suelta perlas como las siguientes: “Parte de la salvaje animosidad de la izquierda hacia Sarah Palin (sí, se refiere a esa analfabeta reaccionaria) puede atribuirse a su condición no como mujer, ni como conservadora, sino como trabajadora”. “Estados Unidos es un país cristiano. Su constitución es la síntesis de la sabiduría y la experiencia de los hombres cristianos, siguiendo una tradición cuya codificación es la Biblia”. “A los israelíes les gustaría vivir en paz con sus fronteras; a los árabes les gustaría matarlos a todos”.

Analizar o lidiar con semejantes burradas de puro ignorante no tiene ningún sentido, es una perdida de tiempo. Si busca publicidad conmigo no funciona, no pienso leer su nuevo panfleto. Es una tragedia para la cultura norteamericana que al amigo Mamet, sencillamente, se le haya ido la olla. Escrito el domingo 6 de noviembre de 2011.

lunes, noviembre 07, 2011

El hiyab

Hace ya años asistí a una proyección de cortos en el festival de Alcalá de Henares, donde me seleccionaron un cortometraje que entonces produje. En aquel festival llevé una comedia ligera que compitió con cortos con mensaje, con conciencia, con mirada social, trabajos generalmente mimados por los jurados.

Entre los muchos cortos allí proyectados me irritó uno especialmente. La peliculita trataba sobre una niña a la que una malísima e intolerante profesora no le dejaba entrar en su clase con un pañuelo islámico, el llamado hiyab. La profa facha le obligaba a quitarse el pañuelito a la niña y entonces descubríamos que la clase estaba llena de adolescentes con gorras de baseball, otros gorros de lana y muy variados pañuelos. El guionista y director pretendía, con insultante puerilidad, comparar una vestimenta hecha para la sumisión con vestimentas meramente estéticas, ligadas a modas o identidades de grupo.

Hace poco Pérez-Reverte publicó un artículo titulado ‘Madres, burkas y marujas’ en el que mostraba parecida irritación a la mía en aquel festival. Pérez-Reverte también hablaba del caso de otra niña que la ha montado por querer, de repente, vestir con el puñetero hiyab. Y escribía lo siguiente: “Cómo no se dan cuenta, me digo. Cómo no les escuece igual que ácido en la cara la sumisión, tan simbólica como real, a que se someten. Tanta lucha y esfuerzo de las mujeres para conseguir dignidad, y ahora una niñata pretende hacernos volver atrás. (…) Esas mujeres siguen siendo de un mundo cuyas reglas fueron impuestas por los hombres para garantizarse el control de su virginidad, su fertilidad y su fidelidad”.

Y me imagino a la actrices del corto y a todas las hembras que allí trabajaron entendiendo, amparando y respetando la “libertad” de la niñata para llevar su pañuelo represor, tolerándolo todo, y como escribió Pérez-Reverte, “desde una sociedad occidental demagoga, estúpida, desorientada, una sociedad incapaz de plantearse el verdadero nudo del problema: si una niña que durante catorce años fue a un colegio normal, entre chicos y chicas, resuelve de pronto ponerse un pañuelo en la cabeza, es que algo con ella estuvo mal hecho”.

Vaya mondongo hay que tener en la cabeza para ser feminista y a su vez hacer propaganda de tradiciones y creencias que siguen marginando, castrando, violentando y triturando moral y estéticamente a las mujeres. Hay que ser muy cateta para entender y justificar semejante atropello. Escrito el sábado 5 de noviembre de 2011.

viernes, noviembre 04, 2011

La publicidad NUNCA puede ser arte

He descubierto recientemente a David Foster Wallace, escritor que se suicidó hace tres años. He empezado con su extraño pero divertido ensayo ‘Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer’. En este libro desasosegante, deprimente y tronchante -todo a la vez- Wallace habla de sus días en un crucero de lujo, días que denomina “la semana Absolutamente Nada”. Y en este ensayo el chiflado cirujano de los mecanismos de seducción y enajenación de la sociedad de consumo que fue Wallace habla, entre otras muchas cosas, de la publicidad, con la que yo me pago el alquiler.

Y tiene una definición de la publicidad que responde a una pregunta que me han hecho o me he hecho y no he sabido nuca responder con su certeza, con su contundencia e inteligencia. La pregunta es: ¿La publicidad puede ser arte? Por supuesto, muchos creatas gafapastosos responderían que sí categóricamente, y hasta ofendidos porque alguien se plantee semejante cuestión. ¿Un cartel de Lautrec no es arte? ¿Un spot dirigido por Von Trier no es arte? Pues no. Se siente.

Vamos con las letras de Wallace: “La obligación principal del anuncio es servir a los intereses financieros del patrocinador. Todos los intentos que hace un anuncio de atraer la atención y el interés finalmente no redundan en beneficio de los lectores (u oyentes, o espectadores). Y el lector de un anuncio también sabe esto -que el atractivo de un anuncio es, por naturaleza, CALCULADO- y que esto es en parte la razón de que el estado de receptividad de uno sea distinto, más precavido, cuando nos disponemos a leer (y a escuchar o ver) una anuncio".

"Por esta razón incluso un anuncio realmente bonito, ingenioso y convincente (y hay muchos) nunca puede ser arte; un anuncio no tiene estatus de regalo, nunca es para la persona a la que se dirige. Un anuncio que finge ser arte es -en el mejor de los casos- como alguien que te sonríe con calidez solamente porque quiere conseguir algo de ti. Esto es deshonesto, pero lo más siniestro es el efecto acumulativo que semejante falta de honestidad tiene sobre nosotros: confunde nuestras mentes y al final hace que subamos nuestras defensas incluso en caso de sonrisas genuinas y arte verdadero y buena voluntad verdadera. Hace que nos sintamos confundidos, solos, impotentes, furiosos y asustados. Provoca desesperación”.

Gracias, señor Wallace.

jueves, octubre 27, 2011

El rebaño

Como diría Vito Corleone, no me meto con la manera de ganarse la vida de la gente, cada uno a lo suyo, pero hay cosas que dan mucha risa. Hace poco leí un anuncio que ofrecía, como algo maravilloso, como la vacación ideal “Pastar cabras”. Como lo leen.

Contaba el anuncio que gracias a su oferta el cliente podría “vivir por unas horas la experiencia de ser pastor. Ahora tenéis la oportunidad de visitar las montañas de la mano de Sergi, un joven pastor. Disfrutar de una comida cerca de la granja y luego a pasturar. Con Sergi y su rebaño de cabras viviréis la experiencia de su ancestral oficio, así como el sacrificio que conlleva su día a día. Para terminar la jornada, podréis jugar o muñir a las cabras”.

¿El precio? 600 machacantes por pareja para estas vacaciones de esfuerzo, vacaciones de cuadra, barro, mierda, leche y una buena riñonada pastoril. Lo último. Lo más de lo más. ¿Por qué extraña asociación de ideas alguien presupone que ser cabrero es algo apasionante, que ese curro aburrido y machacante es una experiencia única y auténtica? ¿Qué va a ser lo siguiente, aprende la experiencia ancestral de se limpiador de pozos? ¿El bello oficio hereditario del deshollinador?

viernes, octubre 14, 2011

Now is our time

El sistema, y permítanme que use esta palabra tan sobada, es como un invisible extraterrestre de La invasión de los ladrones de cuerpos: se hace con un cuerpo (social), imita su voz y sus movimientos y lo convierte en un ser sin sustancia, sin alma, en un guiñapo. ¿Que parte del mundo se rebela contra “los mercados”? Estudian el ambiente, se acercan a su víctima y crean campañas ligadas a esa rabia, a esa indignación.

La multinacional Levi’s ha lanzado una campaña global de marketing llamada Go Forth, “llamamiento a la unión y la lucha por un mundo mejor”. Según los sus cerebros creativos, la campaña parte de la base de que “no estamos en un momento fácil para los jóvenes, pero es el que nos ha tocado: Now is our time”. Su masturbatoria explicación no tiene desperdicio: “El ADN de Levi’s (sic) es un mensaje cargado de optimismo juvenil y energía pionera. Ahora este mensaje va a ser escuchado por gente de todo el mundo. Go Forth es más que una idea de marketing, es un llamamiento a la unión y el cambio. Ahora más que nunca el mundo necesita gente visionaria y pionera que crea que todo es posible. Para los jóvenes de hoy en día el optimismo es poder”. No contentos con esta mierda, Levi’s se ha meado en la tumba de Charles Bukowski. El spot de Levi’s para esta infecta campaña “se basa” en el poema The Laughing Heart, escrito por Bukowski.

En la mandanga Go Forth no se citará, claro está, los cierres de factorías Levi’s en Europa y Norteamérica mientras se abren nuevas fábricas en el Tercer Mundo, donde no les cobran impuestos y pagan salarios de hambre de 40 dólares mensuales. Es más rentable irse a Filipinas, Tailandia, Srilanka, Polonia, Indonesia, Singapur, China, Corea o Hong Kong. Que les vengan con el Go Forth a los miles de trabajadores despedidos en California o en Canadá. A todo esto lo llaman “deslocalización”, pero sólo tiene un nombre: aprovecharse del hambre.

Hagamos un ejercicio de ciencia ficción. Supongamos que mañana se anuncia el fin del mundo. Certero, seguro, sin solución posible. El final de todo. Estoy seguro de que Levi’s, coherente con su demencia, lanzaría una última campaña global de marketing basada en un “llamamiento a la unión ante el fin del mundo”. Y sus cerebros creativos escribirían antes de cerrar la agencia: “Estamos en el momento final, pero puedes despedirte ajustándote unos Levi’s . Now is our time”.

Por cierto… escribo todo esto después de haberme puesto cómodo. Después de haberme quitado mis vaqueros. ¿Adivinan de qué marca?

lunes, octubre 10, 2011

Adiós a Félix Romeo

No tengo nada que decir en lo personal porque no lo conocí pero los obituarios, algunos más cursis que otros, han coincidido en que Félix Romeo era un buen tío y sobre todo una enciclopedia con patas. Yo lo disfruté durante años en su estupenda página dedicada a la literatura en el suplemento cultural del Abc. Murió el viernes pasado fulminado por un ataque al corazón. Sólo tenía 43 años.

Romeo, al que descubrí en el programa La Mandrágora, era uno de esos apasionados de la literatura (además del cine y del cómic) que sabía contagiar su disfrute, una especialidad no tan sencilla como puede parecer. Hay muchos catadores de literatura que son auténticos muermos y él nunca lo fue. Supo lo que es tenerle respeto al lector. Conocía el ritmo, la estructura, los giros y la cadencia de los buenos articulistas. Me guardaba muchas de sus páginas para recordar lo que recomendaba con un entusiasmo difícil de encontrar en otros muertos vivientes del gremio. Pocas veces se equivocaba Romeo. Y un día desapareció su página y el cultural del Abc me pareció mucho menos interesante.

Dicen que fue un gran comedor, un gran lector, un gran conversador y un gran discutidor, cuatro cualidades que tampoco son baladíes y para las que hay que valer también. Fue, dicen sus conocidos, un gran animador cultural, siempre metido en mil salsas, siempre apoyando a los que empezaban en esto de darle a la tecla.

Ahora me queda hincarle el diente al la literatura que él escribió, no la que recomendó. Sus novelas se llaman Dibujos animados, Discotèque y Amarillo. Descanse en paz.

jueves, octubre 06, 2011

Lo llaman periodismo y es propaganda

Tras las protestas de los trabajadores de RTVE y de la opinión pública, el Consejo de la corporación dio marcha atrás en su intención (por iniciativa de la pepera Rosario López Miralles) de controlar los Telediarios. Los únicos consejeros que votaron en contra de la propuesta fueron los de de IU y UGT, lo que nos da una idea de que la mordaza bipartidista y nacionalista no descansa y sigue haciendo de las suyas en la tele que pagamos todos. A los consejeros que apoyaron la medida y a los que se abstuvieron no les quedaba otro remedio que dimitir. ¿Adivinan? Sólo uno lo hizo, el resto sigue calentando poltrona. España, señores.

Y no crean que este episodio avergonzó a los que trabajan en TVE, y razones tenían para ello. Enseguida aparecieron algunos presentadores y responsables de TVE sacando pecho y haciendo declaraciones rimbombantes, a lo Walter Burns en Primera Plana. Sin ir más lejos, Santiago González, máximo responsable del Ente, dijo: "Como periodista siempre pongo por delante la Constitución, el artículo 20, y en ese sentido, el respeto a la pluralidad, la independencia del trabajo profesional. Esa ha sido la bandera que hemos intentado llevar bien alta estos años a través de los informativos". Guau, una bandera…

González olvidó un pequeño detalle en esta soflama: en este país de democracia aparente la ley obliga a TVE a repartir tiempos entre los partidos. Aquí la Junta Electoral arbitra entrevistas y debates a golpe de cronómetro, la propaganda va primero y la información va después. Si va. En España la Junta Electoral edita los telediarios. Así que menos enorgullecerse por la integridad de nuestros redactores televisivos y por la libre información porque ese cuento ya no cuela.

En TVE sólo existen PP y PSOE y para el resto, auque tenga una gran masa social detrás y presente iniciativas importantes, se les da las migas o no se les da nada. Lo saben bien UPyD e Izquierda Unida. Recordemos que la Junta Electoral decide qué debates políticos se emiten, manda sobre los líderes que van a las televisiones (no sólo a TVE) y resuelve cuántos minutos dedican a informar de los mítines. Y como puntilla para los “informadores independientes” los grandes partidos prohíben a las televisiones meter sus cámaras en los mítines. Son sólo ellos los que distribuyen sus imágenes manipuladas, montadas. En los informativos vemos propaganda, no información.

Así que menos sacar pecho y más agachar la cabeza, TVE. Ustedes, y otros como ustedes, los de otras televisiones también vigiladas y amamantadas por los grandes partidos, ya sean privadas o autonómicas, han aceptado esta mordaza y no han hecho NADA contra ella. Y en noviembre asistiremos a una nueva pantomima. ¿Se imaginan a un director o editor de prensa teniendo que publicar lo que un partido le dice lo que tiene que publicar, un reportaje escrito no por un periodista del medio sino por uno de sus esbirros? Yo no, ardería Troya. Pero en las teles de este país chitón. A callar. Escrito el sábado 1 y lunes 3 de octubre de 2011.

lunes, octubre 03, 2011

Buscar lo sublime y perderse en el cliché

Me gusta mucho una declaración que hizo Francis Ford Coppola: “En esta vida lo peor que se puede ser es pretencioso. No hay nada peor que ser pretencioso”. Y, ojo, lo dijo en el rodaje de Apocalypse Now, una de las obras más pretenciosas y más redondas del cine. Creo que Coppola, líder de una generación de cineastas norteamericanos a la que perteneció Terrence Malick, quiso decir que si quieres hacer algo hermoso siempre es necesario tener pretensiones, pero si finalmente resultas un pretencioso la has cagado, amigo. Paradojas de la vida.

Para mí no hay nada peor. Ni alguien descaradamente comercial, ni un plagiador sin personalidad superan a un pretencioso. Y eso me sigue pareciendo Terrence Malick.

Aunque en el Festival de Cannes obtuvo la Palma de Oro, su nueva magna obra venía con olor a chamusquina. Sean Penn, actor en la película, declaró: “La emoción que sentí al leer el guión (firmado por Malick), el mejor que he leído en mi vida, estaba ausente de la pantalla. Una narración más transparente y convencional hubiese beneficiado a la película sin restarle belleza ni impacto. Para ser sinceros, aún me pregunto qué estoy haciendo yo ahí". Una de dos: o Penn estaba distraído cuando leyó el guión o Malick acabó haciendo (en el rodaje y en el montaje) lo que le dio la gana. Aunque me quedo con lo segundo ante el disparate visto en pantalla, mejor me baso en la película estrenada y no en conjeturas, mejor me baso en una película pomposa que se atreve a hacer una pobre divagación sobre la creación y que se pregunta, vanamente, qué sentido tiene el dolor humano comparado con la inmensidad y belleza del Universo. Casi nada.

Malick no sólo es pretencioso, además es un tipo que va de trascendental, uno de esos supuestos genios del cine que consideran que la narración convencional o el cine narrativo se basa en una interpretación cerrada. No es verdad. Si a estas alturas no nos hemos enterado de que la ambigüedad se puede lograr sin aburrir y confundir mal vamos. Y encima Malick es un trascendental de tercera porque no se atreve a desnudar de narración a su película. Sin ir más lejos, las voces en off (irritantes susurros) siempre subrayan, explican. Malick, el sermoneador, no ha tenido narices de ser realmente audaz. Y además es un cursi.

Hay quien ha dicho que El árbol de la vida recuerda a 2001. Mal dicho. 2001 está compuesta por cuatro actos cristalinos y lineales y sólo el último es bizarro y difícilmente explicable para el espectador medio. Kubrick jamás ganó una Palma de Oro o un Oscar como director. Kubrick no hacía películas para agradar a los estetas y críticos. Malick sí.

En esta peli para onanistas de cineclub todo vale, toda interpretación puede ser posible. Las imágenes de la lava destructora son bellas, como lo es un meteorito que arrasa con el planeta y acaba con los dinosaurios. Malick muestra belleza en la demoledora naturaleza y aprovecha también para enfangarse en los clichés más horteras y babosos: un padre tocando el pequeño pie de su bebé, el mismo padre enseñando a plantar un árbol a su hijo haciendo que palpe la tierra húmeda, paseos al atardecer de gente por la playa, pies mojados de señoras en un verde césped… Imágenes pasteleras hasta la arcada. Casi publicitarias, como de anuncios de muebles suecos. Y el final, en la playa, es un disparate, de una cursilería imperdonable.

Hace años que Malick entra con carné VIP en el garito de los llamados CREADORES, ese club privado y elitista donde no importa que tus caprichos estéticos destrocen una historia, donde lo primero son tus reglas y luego la coherencia narrativa, donde el llamado “mundo propio” lo ahoga todo, donde no hay directores o escritores sino “visionarios”. Un club de gente ABURRIDÍSIMA.

José Luis Guerín, que no es precisamente un director de cine de acción, ha escrito lo más atinado que he leído sobre El árbol de la vida: "No comprendo esa retórica de lo espiritual que precisa de imágenes National Geographic con cataratas, nubes aceleradas y grandes paisajes con fondos musicales sublimes. No entiendo cómo se puede ir tras lo sublime de ese modo. Me parecen clichés new age muy próximos a la publicidad. Una simple tetera humeante en un encuadre de Ozu contiene mayor trascendencia y misterio que todo The tree of life". Totalmente de acuerdo. Escrito el domingo 3 de octubre de 2011.

miércoles, septiembre 28, 2011

Pa negre el futuro de España en los Oscar

Los académicos decidieron que una aburrida película catalana representaría al cine español en los Oscar. Los chistes enseguida inundaron las redes sociales: “Pa negre el presentador de la gala”, que este año va a ser Eddie Murphy. Es malo, pero te ríes. Debo reconocer que vi Pan negro (arrebatador título para llenar cines) en DVD y que la quité cuando iba por la mitad. Me pareció fea, aburrida, pretenciosa y sobre todo trillada hasta reventar.

Pan negro tiene todo lo que odio del cine español: la mirada de un niño ante los horrores horrorosos de la guerra civil española, memoria histórica por un tubo, malos de una pieza, oscuridad, paredes grasientas y desconchadas, sucias batas de trabajo, vencidos vencidísimos y vencedores que se regodean en su maldad. También desnudos gratuitos y un profesor (Eduard Fernández) que habla de lo que es ser un vencido y lo que es ser un vencedor a los niños mientras se mete un lingotazo de una petaca que guarda en su escritorio. A lo John Ford pero en Cataluña y en barato, en maniqueo.

Y nada funciona, y todo está visto y archivisto. Y cansa. Agota. Leo que no tiene muchas posibilidades de ser nominada y que este año los favoritos para el Oscar a la mejor películas extranjera son films dirigidos por unos mendas apellidados Farhadi, Kaurismaki y Labaki. Bostezo nada más leer estos apellidos. Casi tanto como al leer Villaronga.

lunes, septiembre 26, 2011

Cine de género con denominación de origen

Sólo por ver tu ciudad convertida en el escenario de una peli de género negro digna, intensa y currada merece la pena ir al cine a disfrutar de No habrá paz para los malvados. Aunque no es tan redonda como La caja 507, vuelve por sus fueros (y le ha costado volver) un Urbizu en estado puro: seco, austero, sin volteretas visuales. La peli no es una peli fácil, no tira por el camino trillado de los que en España hacen género sin tener ni idea de lo que eso supone y exige, faltándole el respeto a la inteligencia del espectador. Urbizu es ya un cincuentón curtido, profesor universitario y gran amante y conocedor del género. Y se nota. Su peli es rara para España. Es madura, adulta, reposada y sin concesiones al efectismo.

Y no es redonda, aunque quizás lo podría haber sido. Su idea (el mayor hijo de puta, el menos indicado, puede salvar el mundo) es brillante pero su trama es compleja, quizás excesivamente compleja. La caja 507 tenía también una trama enmarañada, pero el trabajo actoral era más rico (Resines estaba enorme) y en esta ocasión te da la sensación de que hay demasiada información, de que hay trama y texto que quizás hubiera podido ser eliminado logrando una peli más elíptica, más corta, con mucha más acción y sobre todo centrada en el interesante personaje que tan bien defiende José Coronado. Sí, el señor de los anuncios de yogur que cada vez que se pone a las órdenes de Urbizu da gusto verle y escucharle.

Al ver No habrá paz para los malvados quieres más Santos Trinidad y menos conexiones criminales. Te quedas con ganas de más “Coronado el sucio” y desconectas de los contubernios del narcotráfico y el terrorismo. Pero aun así sabes que estás viendo una película con poso y sabia, seguramente la mejor película española del año, si no de los últimos años, una película que volverás a ver tranquilamente otra vez, cualquier noche en la que te apetezca un buen thriller nacional sin complejos, tan bien escrito, interpretado y dirigido como un thriller americano.

Porque si hay algo que le joda a Urbizu es que una casa de putas a las afueras de Madrid nos dé, como espectadores, más pereza que una casa de putas a las afueras de Boston. Y comparto ese cabreo. Los americanos, que son unos light y unos flojos, nos llevan la delantera en el género y no es comprensible cuando vivimos en uno de los países más corruptos y más rodeados de podredumbre criminal, narcotráfico, trata de blancas y problemas de terrorismo del mundo. Y qué quieren que les diga, prefiero ver un bar de mala muerte de Madrid que un bar de mala muerte de Wisconsin. Porque lo conozco, porque es mi mundo y está en mi ciudad y porque creo que ese territorio tiene unas posibilidades cinematográficas acojonantes. Y esos pocos que lo han sabido reflejar (junto a Urbizu lo han logrado gente como José Luis Garci o Eloy de la Iglesia) tienen todo mi respeto.

Señores productores: hagan caso a Urbizu y apuesten por el género negro español. Tenemos miles de páginas de sucesos, novelistas, guionistas, actores, directores y técnicos sobradamente preparados para hacerlo. Y no lo haremos ni mejor ni peor que los yanquis, lo haremos simplemente a nuestra manera, como tan bien sabe hacer Urbizu. Apuesten por un prota que balbucee el castellano, se vaya de putas y beba Havana Siete Cola. Muchos se lo vamos a agradecer. Escrito el domingo 26 de septiembre de 2011.

miércoles, septiembre 21, 2011

Y al mismo tiempo colaboráis

Sé que autofinanciarse una película es casi imposible y que hay que recurrir a la caradura o a la imaginación para lograrlo. O a la familia, al banco, a vender sangre, a hacer chapas, a montarse cooperativas o a darle al cross funding ese. Pero hay límites. Hace unos días leí este mensaje que me llegaba a Facebook: “Hola amigos. Por favor, os pido llaméis al número XXX XXX XXX y escuchéis el mensaje de 30 segundos. Con vuestra llamada podremos realizar nuestra película y al mismo tiempo colaboráis con la Asociación Española Contra el Cáncer. Yo colaboro con ellos y quiero hacer visible en mi película mi colaboración (tres veces ya). Por favor, llamad y escuchad el mensaje de 30 segundos. Sólo os costará X € y vuestra llamada tendrá un doble sentido. Además tendréis opción a cuatro premios importantes; dos coches y dos viajes a USA. Gracias amigos”.

Anonadado ante la mezcla de cáncer, “mi película” y “cuatro premios importantes”, me pregunto quién es. Y rastreo y leo más: “Amigos, ya hemos recibido cerca de 2.000 llamadas a nuestro número de teléfono. Además, mi proyecto de largometraje se ha asociado a La Asociación Española Contra el Cáncer. De cada llamada que recibamos, una parte de lo que se obtenga irá a ellos. Llamad. Nos ayudáis con la película y al mismo tiempo colaboráis a luchar contra el cáncer. Además, PREMIOS A GANAR para vosotros (espero, me digo al leer esto, que el redactor no sea el guionista). Esperamos vuestras llamadas. Gracias amigos”.

Sigo leyendo y veo que el tipo se desespera: “Gracias Amigos, ya he conseguido 100 llamadas a mi número... Por favor, seguid llamando, necesito más para levantar esta peli... (aquí ya la ayuda al cáncer desaparece). Llamad, seguid llamando, no os olvidéis de mí... (así de lastimoso). Llamad y escuchad el mensaje de 30 segundos... Gracias, amigos... amigos de mis amigos y amigos de los amigos de mis amigos”.

Uh, vaya lío, los amigos de mis amigas son mis amigos, que cantaba Objetivo Birmania. He conocido muchos proyectos independientes, pero como este pocos. No sabía yo que alguien pudiese financiarse usando a enfermos de cáncer mientras regala coches y viajes a USA. Amigos cineastas, no vale todo. Por cierto, Pilar Bardem se apuntó.

martes, septiembre 20, 2011

Grandes diálogos: Entre copas

Miles: ¿Por qué te interesa tanto el vino?
Maya: Ahmm, creo que empecé a interesarme a través de mi ex marido. Tenía una especie de bodega enorme sólo para fardar.
Miles: Ya.
Maya: Pero luego descubrí que yo tenia un paladar bastante fino, y cuanto más bebía, más me gustaba lo que me hacia evocar.
Miles: ¿Como qué?
Maya: Como lo farsante que era él.
Miles: Jajaja. Vaya…
Maya: No, verás, me gusta pensar en la vida del vino…
Miles: Sí.
Maya: En que es una cosa viva. Me gusta pensar en qué pasaba el año en que crecían las uvas, en cómo brillaba el sol, o si llovía. Me gusta pensar en toda la gente que cuidó y recogió las uvas. Y si es un vino añejo, en cuántos de ellos ya deben de estar muertos. Me gusta ver como un vino sigue evolucionando. Por ejemplo, si abro una botella de vino hoy, ¿sabrá distinto a como sabría si la hubiese abierto cualquier otro día? Porque un vino embotellado en realidad está vivo y evoluciona y adquiere complejidad constantemente, hasta alcanzar su punto álgido, como el tuyo del 61.
Y entonces empieza su constante e inevitable declive… y además tiene un sabor que te cagas.

(Del guión de Alexander Payne y Jim Taylor basado en la novela de Rex Pickett)

jueves, septiembre 15, 2011

Tampoco me importó

Primero señalaron a los controladores, pero como yo no era controlador, no me importó. Después señalaron a los funcionarios, pero como yo no era funcionario, tampoco me importó. Luego señalaron a los profesores, pero como yo no era profesor tampoco me importó. Más tarde señalaron a los farmacéuticos, pero como yo no era farmacéutico, tampoco me importó. Después siguieron con los autónomos, pero como yo no era autónomo, tampoco me importó. Ahora vienen a por mí, pero ya es demasiado tarde. (Homenaje a Bertolt Brecht)

miércoles, septiembre 14, 2011

Dormir

No había buenas noticias para mi gato. En el caso de no responder a la medicación, la veterinaria me ponía ante “el peor de los escenarios”, que es lo que decimos cuando alguien la va a cascar. Esa mañana no estaba yo para eufemismos.

- Quieres decir que tendrías que matarlo.
- Dormirlo. Preferimos usar esa palabra.

Mientras ella prepara dos jeringuillas de potente antibiótico, miro a mi debilitado gato y retomo la conversación.

- Me parece curioso vuestro lenguaje.
- ¿Cómo lenguaje?
- Sí, lo de “dormir”. Lo dice mucha gente y es un poco infantil, para qué nos vamos a engañar. No va a dormir, va a morir.
- Bueno, no, lo dormimos.
- No mujer, dormir es anestesiar. Te despiertas y sales vivo de eso.
- Sí, pero de ahí a usar la palabra "matar"…
- Quitar la vida.
- Dormir, mejor.
- Sacrificar.
- Dormir. Y ahora, por favor, coge al gato que tengo que inyectarle.

lunes, septiembre 12, 2011

Varices

Guillermo Toledo, que por muy mal que caiga a unos cuantos no tiene los miedos y las medias tintas de otros colegas de profesión, ha dicho a la revista Cinemanía (entre otras lindezas sobre su oficio) lo siguiente: "En un rodaje en el que participé, los actores y el equipo teníamos una carpa con aire acondicionado y catering para los descansos, mientras que los extras estaban en el campo, en pleno agosto, comiendo los bocadillos que se habían traído de casa. Algunos compañeros nos plantamos, y los figurantes pudieron comer en la carpa".

He trabajado con Guillermo Toledo. Lo conocí currando en una película de Colombo. Pleno agosto. Un calor abrasador en un asfixiante plató, en el jodido “Torrejón de Ardor”. Se rodaba una secuencia musical con muchos figurantes, todos ellos de aspecto andaluz o gitano. Palmeros y cantantes.

El rodaje se alarga. Los retrasos impacientan a los pobres figurantes, que en el exterior del estudio se deshidratan por el brutal calor. Mientras escucho indicaciones por el walkie, una mujer de unos setenta años se me acerca. “Joven, ¿no tendrá una silla para mí? Me están matando las varices”. “Claro, señora”. Cierro el walkie y entro en el plató. Agarro una silla de plástico vacía, perteneciente al equipo, y se la doy. “Muchas gracias, chiquillo”. Un asistente de dirección, mi superior, se acerca a mí con el rostro desencajado y las manos temblorosas.

- Ivan… esa silla no es para figuración.
- Tiene varices.
- Como si tiene juanetes, Ivan. Esa silla pertenece al principal crew.
- ¿Crew?
- Equipo, Ivan, equipo. El equipo principal.
- Estaba vacía.
- Pero igual la necesitan, tiene que estar ahí. Para ellos.
- Tiene varices.
- ¿Te estás quedando conmigo?
- Mira, esa silla es para esa señora. No se va a levantar de ahí hasta que le llamen.

El tipo, un fulanito que se creía Patton por tener dos walkies con cartucheras, se fue dando aspavientos, atacado de los nervios, histérico. Esa tarde la secuencia se rodó sin problemas, la gitana con varices cantó como nunca y a mí me cayó un desagradable rapapolvo que me hizo aprender una lección: el mundo del cine es un mundo absurdo, clasista, injusto, duro, un mundillo de castas, de ridículas elites y de gente tirando a chunga. También aprendí a buscarme otro trabajo. Escrito el domingo 11 de septiembre de 2011.

viernes, septiembre 09, 2011

Carta de Richard Gage, de Arquitectos e Ingenieros por la verdad sobre el 11-S

Colegio oficial de Arquitectos en Madrid . FUNDACIÓN ARQUITECTURA COAM, C/ PIAMONTE Nº 23, MADRID.

Estimados compañeros de la construcción profesional: Durante los últimos años, se han presentado cuantiosas pruebas científicas que ponen en evidencia que la teoría oficial ofrecida por las autoridades federales estadounidenses no explican adecuadamente los colapsos de las tres torres. Los Arquitectos e Ingenieros Por La Verdad Sobre el 11-S exigimos una nueva investigación, debidamente financiada, con todo el poder judicial para citar los testimonios de altos cargos, tanto del Gobierno como de empresas y corporaciones.

Entre las Pruebas más destacadas: Más de cien funcionarios de rescate han declarado, bajo juramento, haber escuchado y visto explosiones, dentro de los edificios y en sus sótanos, previas a y durante los derrumbamientos de ambas Torres Gemelas y del WTC7. Estos testimonios fueron grabados y fue necesario un pleito por parte de la FOIA y el periódico New York Times para poder obligar la desclasificación de este documento audiovisual. También son numerosos los testimonios de destellos de luz de descargas explosivas. Todos los videos del evento revelan que los tres edificios se demolieron de manera explosiva y simétrica. En el caso del WTC7, de 47 plantas, su destrucción fue exactamente la misma que la de cualquier demolición controlada de la historia.

El edificio WTC7. Lo que más perjudica la versión oficial:

• El colapso simétrico, a la velocidad de caída libre, en 6,5 segundos, de un edificio de 47 pisos. No impactado por ningún avión, se derrumbó impecablemente, en un montón compacto, exhibiendo así todas las características clásicas de una demolición controlada, una ejecución perfecta.
• El "colapso" repentino y espontáneo.
• Los numerosos testimonios de explosiones en la planta baja un segundo antes del inicio del colapso.
• El colapso simétrico, por el camino de mayor resistencia, a través de los pisos inferiores, a casi la velocidad de caída libre. Es decir: las columnas no ofrecieron resistencia y tuvieron que haber sido "eliminadas".
• Toneladas de metal fundido en los sótanos encontradas por los trabajadores de demolición.
• La huella química del agente incendiario “Thermite” (de alta tecnología incendiaria) que se encontraba en todas las muestras de los restos y polvo.

Se puede revisar todas las pruebas y demás datos en AE911Truth.org. Por favor, observe atentamente las pruebas y considere firmar nuestra petición. Es crucial que lleguemos a ser mil los arquitectos e ingenieros que exigimos una nueva investigación antes de que sea demasiado tarde.

miércoles, septiembre 07, 2011

Y ahora a por los maestros

Hoy escuché en la radio a unos tertulianos, de estos que saben de todo. Hablaban de los maestros, que ahora están en el blanco de algunos comentaristas porque, atención, “tienen dos meses de vacaciones”. No sé por qué pero, de repente, los chivos expiatorios a sacrificar en la hoguera de la crisis eterna son los maestros, esos vagos insolidarios con el resto de los currantes, tíos que trabajan dos o tres horas al día y que se pegan unas vacaciones que nadie tiene. Una clase privilegiada, vamos. Una casta parasitaria.

Hablar así de un maestro en España es conocer muy poco lo que es un docente y menos lo que es tu país. Me llamó la atención uno de los tertulianos, una periodista y escritora, Mari Pau Domínguez, que explicaba que estaba desesperada porque a ver qué era eso de tener dos meses de vacaciones. Y enseguida se propuso dar lástima a la audiencia: “Aquí tengo a mi hijita, dando vueltas por la redacción porque yo trabajo y no sé qué hacer con ella hasta que empiece el cole”.

Mari Pau, que supongo será mujer leída y se ha atrevido a escribir cosas como 'La ex siempre llama dos veces' o 'Ahora o nunca: cuando se pone en marcha el reloj biológico', debería saber diferenciar entre cuidar y educar. Que una no sepa qué hacer con su retoño no es culpa de un profesor, de un educador, de un maestro. En el cole se educa, no se cuida niños. El cole no es un aparcamiento de niños por horas, es donde supuestamente los van a preparar para entender el mundo o defenderse en él. Pero de eso en la tertulia no se habló. Y los oyentes dieron la razón a Mari Pau, que qué va a ser esto, que dos meses de vacaciones a la bartola, y que a ver quién va a cuidar de nuestros vástagos mientras trabajamos.

Que una sociedad moralmente desquiciada ponga en el punto de mira a los maestros dice mucho de las “reformas” y “cambios de mentalidad” que pretenden implantarnos. Qué ciegos estamos. Y la que nos viene. Escrito el miércoles 7 de septiembre.

lunes, septiembre 05, 2011

Una lectora nada común

Alan Bennett, el de la foto, es dramaturgo, actor, novelista y guionista y ha ganado un Premio Tony por su obra 'The History Boys'. Su trabajo más conocido es La locura del rey George, película adaptada por él mismo y basada en su obra teatral ‘The Madness of George III’.

En ‘Una lectora nada común’, novela corta tan amena como brillante, la reina Isabel II busca un paje para que le organice los libros de palacio recurriendo a lo que ahora llaman recursos humanos, algo que ella siempre ha llamado personal o servidumbre. Y ese paje es el detonante de una revolución: la reina se pone a leer. A leer en serio y mucho. A disfrutar con los libros como con nada en su larga vida. Y descubre que la reina, con todas sus joyas, títulos y reverencias no es nadie frente al poder de la literatura. A los libros, se dice la reina, no les importa quién los lee o si alguien los lee. Todos los lectores son iguales, ella incluida.

Y la reina descubre, tarde pero a tiempo, que leemos para saber cómo es la gente, no cómo es el mundo, del que ella ya sabe mucho. Pero de la gente, de sus mentes, de sus almas… de eso no tiene ni idea.

Entonces se dice: soy la reina, puedo conocer a todos esos intelectuales que escriben los libros, al menos a los que están vivos. Así que su alteza los reúne en palacio, pero ellos no le hacen ni caso y además descubre que no son nada divertidos. Que un autor interesante no tiene por qué ser una persona interesante. Y decide conformarse con el placer de conocer a un autor, pero no en persona, sino en obra. A la reina le sobra con el placer de saber que ese escritor tiene escritos más libros. ¡Qué delicia! ¡Cuántas horas de placer por delante!

Pero en la corte empieza a preocupar la compulsiva lectura real. Y llegan las discusiones:

- ¿Qué le importa al público lo que yo estoy leyendo? La reina lee. Es lo único que debe saber. Me imagino la reacción general: ¿Y qué?
- Leer es retraerse. No estar disponible. Sería más fácil de asimilar si fuera una actividad menos… egoísta.
- ¿Egoísta?
- Quizás debería decir solipsista. Tendríamos que asociar sus lecturas con una finalidad más amplia la alfabetización del país entero, o mejorar el nivel de lo que leen los jóvenes.
- No, leo por placer. No es un deber público.


Y un día, sola y cansada del protocolo, la reina se repite en voz alta: “No tengo voz”. Muerta, se dice a sí misma, sólo existiría en el recuerdo de la gente. Leer no cambia esa realidad… pero escribir quizás sí. Y entonces escribe en su diario: “No pones la vida en los libros. La encuentras en ellos”.

No se pierdan esta pequeña y exquisita novela. Escrito el sábado 3 de septimbre de 2011.

jueves, septiembre 01, 2011

El ladrón

Sudán. Un campamento de refugiados. 1998. Como ahora en Somalia, decenas de personas morían diariamente esperando una ración de comida. Un fotógrafo británico acompañaba a Médicos sin Fronteras y en un campamento sacó esta foto. Un niño lisiado mira desesperado a un malnacido con una bolsa de cereales que, cinco segundos antes, había robado al pequeño. El fotógrafo no hizo nada y fue muy criticado por ello.

miércoles, agosto 31, 2011

Líderes a caballo

Mi padre suele llevar el diario El Correo a la playa. Una mañana, leyendo un reportaje, me dijo con sorna: “Esto te va a encantar, hijo”. El reportaje en cuestión, firmado por Guillermo Elejabeitia, se titulaba ‘Líderes a caballo’ y hablaba de una tal Marianne Gómez que decía ser “experta en coaching”. Y más concretamente en coaching con caballos en el club hípico Lauikiniz, oseatelojuro.

La espabilada de Marianne, que ha encontrado mercado camelando a cuatro memos, defiende que conociendo a los caballos sus clientes (entre ellos ejecutivos de Nike, Wolkswagen o General Motors) pueden “reforzar su liderazgo entre la plantilla, crear un buen ambiente laboral”. Es decir; si conoces a un caballo conoces a tu empleado, porque todo se resume en una buena doma. Adiestramiento animal o humana, lo mismo da.

En las clases de Marianne los ejecutivos chorras aprenden a saludar a sus animales (sustitúyase por trabajadores), observan sus reacciones y se ocupan de que tengan lo necesario. Exactamente, dice Marianne, “lo que debe hacer un buen líder en su entorno de trabajo”. Y atención al remate del redactor: “Algo tan simple como lograr que el caballo camine a tu lado sin necesidad de usar una cuerda puede rebelarse muy útil para quienes tiene otras persona a su mando. ‘Si lo llevas atado en corto creas tensión y es imposible que saque lo mejor de sí’, ilustra Marianne”.

Hay que ser muy miserable para hacer negocio con esto, para comparar, sin que se te caiga la cara de vergüenza, hombres con jamelgos. Escrito el lunes 29 de agosto de 2011.

martes, agosto 23, 2011

Super 8: El disparate del año

WARNING: Desvelo muchas cosas de la peli, uso indiscriminadamente eso que llaman spoilers. Se nos ha vendido Super 8 como un chute ochentero, un regreso a esas películas con pandillas, urbanizaciones, bicicletas y misterios sobrenaturales. Nada de eso, no cuela. La peli, con un espantoso guión de su mediocre director J. J. Abrams, nos mete en una pandilla de niños sin mucha personalidad que hacen películas de super ocho como las que hacía Spielberg, el gran homenajeado, en su infancia. De hecho, el protagonista es típicamente spielbergiano, un huérfano de madre con ausencia de padre. Y no es él el único traumatizado. Alice, la niña gélida que le mola al guapo, sufre por un padre borracho y violento. Por otro lado está la pandilla, donde destaca el gordito Charles, insufrible líder y director de la cinta de zombies que los chavales ruedan. En pleno rodaje un tren descarrila aparatosamente (por una furgoneta, de la que sale milagrosamente vivo su conductor) y de ese tren sale un alien.

A partir de este momento la película descarrila también porque J. J. abandona la buena premisa inicial -el rodaje de los niños con la amenaza de fondo- para centrarse en el horror marciano sin presencia física, sólo intuido. Desaparecen cosas y gente, el pueblo pide explicaciones al sustituto del jefe de policía. Pasamos de Los Goonies a Tiburón. El ejército (un pastiche de mala serie B) aparece entonces. Y con él Nelec, el militar malísimo que busca cazar al bicho alien. El ejército, que en todo momento practica el ocultamiento con la población (Encuentros en la tercera fase), provoca un incendio y comienza una militar guerra sin cuartel (La guerra de los mundos) contra la fuerza extraterrestre.

Pero Nelec no cuenta con los superdotados niños, que al revelar su peli de super 8 descubren al extraterrestre (algo más previsible que la carta de ajuste). Unido a esta revelación, los chavales, que son unos fieras, descubren una información que el ejército, que es muy gilipollas, no ha sabido ocultar. Resulta que el extraterrestre (que hasta este momento del metraje se nos ha mostrado como una especie de cangrejo gigante y espeluznante) tiene su corazoncito y está montando una nave con lavadoras y tostadoras para escapar. Entonces el gordito Charles -que está enamorado hasta las trancas de la chica borde pero permite que el guapito se la calce- desaparece de la película y Joe, el guapito, descubre que en la guarida alien hay muchos electrodomésticos y gente colgando de los pies (Alien) y que el cangrejo gigante y espeluznante tiene unos expresivos ojos humanos (ET). En esta escena el niño plasta que se ha pasado la película diciendo que tiene petardos los tira por fin. En el último momento, claro está, el mechero no va. De risa.

Y al final Joe, como Elliott, despide a su amigo extraterrestre. La nave despega, la música sube y Joe recupera el amor de su padre, consigue librarse del dolor por su madre y consigue a Alice, que a su vez recupera a su padre borracho y violento. Y todo cerradito en un par de planos de un hortera QUE TE MUERES. Una pena que lo que podría haber sido una entretenida cinta de aventuras infantiles haya acabado en un pastiche disparatado y previsible. Escrito el 23 de agosto de 2011.