viernes, agosto 09, 2013

A medianoche




En España no andamos muy sobraos de actores de raza. O a los veteranos los hemos perdido, o los hay pero sin suerte, sustituidos por actores mediocres, modelos, chistosos de la tele o famosillos de tercera.

Y entonces pasa. Muy de vez en cuando. Y vuelves a disfrutar de un animal sobre el escenario. Me ha pasado en A medianoche, que se presenta como “comedia romántica”, pero va más allá del cliché: es cañera, con un tono atrevido y descarnado, nada que ver con los lugares comunes de las comedietas vodevilescas o los musicales comerciales.

El trabajo que hace Iñaki Font (junto a Itziar Atienza, que en momentos hasta se desocojona viva ante las salidas de tiesto de Font) es realmente bueno. Hasta ahora solo había juzgado su trabajo en cine, y la verdad es que en un escenario el tío también impone. Tanto él como Atienza se pegan una considerable paliza, y son noventa minutos que no se hacen largos. Y lo logran sosteniendo solitos todo el andamiaje, respaldado por mínimos elementos de escenografía y algún efecto sonoro.

La cachondísima obra, un éxito del festival de Edimburgo, es la confesión personal de un escritor y músico frustrado que a los 35 años se siente acabado y de Helena, abogada matrimonialista igual de frustrada. Los dos narran al público, cara a cara, lo que les sucedió la noche en la que se conocieron y el resto de todo un disparatado fin de semana. Y no solo nos lo cuentan, también representan a personajes episódicos, y a veces ella hace de ellos y él de ellas.

Debo confesar que en los primeros minutos tuve la sensación de que todo ese bla, bla, bla, ese cara a cara, esa desnudez escenográfica, iba a ser insostenible durante hora y media, pero el resultado es pura diversión y también una buena dosis de melancolía. Y todo acompañado de canciones que Itziar e Iñaki, que no son cantantes, interpretan muy dignamente. Por verles, y sobre todo por alucinar con un actor con tremenda vis cómica, generoso y espontáneo, merece la pena A medianoche. Y dense vida, que están en el Maravillas hasta el 1 de septiembre.