jueves, noviembre 15, 2007

Una gordita de Ohio

Francis Ford Coppola, gigante experto en películas gigantes, ha declarado recientemente que ya no volverá al cine comercial y que enfocará todos sus futuros proyectos como realizador al cine independiente, de trinchera, el que aun le hace sentir joven.

Aunque aun no hemos podido juzgar el primer resultado de esta apuesta (Youth Without Youth) es realmente sorprendente que veteranos como Coppola o su amigo Brian de Palma (que ha montado una gran polvareda en su país con la valiente Redacted) tengan un afán, un espíritu y una pasión juvenil que ya quisieran muchos apalancados niñatos ignorantes que manejan presupuestos de 200 millones de dólares.

Desde Hollywood llegan nuevos rumores de cambio. Las películas gigantes no son rentables, los guionistas están en huelga, las costosísimas estrellas son deficitarias, ya no son garantía de nada y los estudios se están planteando hacer películas más pequeñas y más rápidamente rentables en los múltiples soportes modernos.

Hace años, casi veinte ya, Coppola hizo unas declaraciones que me impactaron cuando era más joven e inocente. Me ilusionaron y animaron tremendamente cuando las vi. Intuyendo lo que se avecinaba y tras sus experiencias pioneras en el cine digital en la ruinosa Corazonada, Coppola predijo el Yutube, los cambios que se avecinaban y que hoy vivimos.

Fueron palabras que a muchos nos animaron a presentarnos a las escuelas de cine, a pensar que con una cámara de video y un reducido equipo de amigos apasionados y entregados podríamos hacer cine.

Luego llegó la realidad de cada uno y a la mayoría nos pudo el cinismo, pero siempre estarán ahí, en el Yutube, sus hermosas palabras.

Por si acaso nos da por volver a soñar otra vez.

3 comentarios:

Marta dijo...

Iván, te recuerdo lo que dijiste una vez: "Jamás olvidar los sueños, nunca renunciar a ellos".

No te olvides. Sino estoy yo, y seguro que más gente, para recordártelo.

Un bso

IVÁN REGUERA dijo...

Marta: Gracias. Últimamente me hace falta recordarlo.

Awake at last dijo...

Pero es que para soñar hay que querer/amar, y a veces el corazón no está para tantos trotes...

Mks.