martes, abril 10, 2012

Era mentira

“Se acabó el cine español”, titulaba El Mundo su reportaje sobre los recortes del gobierno y el negro futuro que se le avecina al sector peliculero. Ante este panorama unos han optado por el padecimiento apocalíptico (estos recortes son ideológicos, hay que emigrar… esas cosas) y otros por el optimismo casi infantil (otro modelo de cine es posible, agarra la cámara y sal a la calle a rodar… esas cosas).

Hace más de veinte años Coppola hizo unas declaraciones llenas de pasión por el cine que me marcaron. A muchos nos influyó esa soflama que nos vendía que con una cámara de video y un reducido equipo de amigos entregados podríamos HACER CINE. Coppola decía, resumidamente, que gracias a la tecnología al alcance de todo el mundo una niña de Ohio sería la nueva Mozart del cine. Sonaba precioso, pero era mentira. Pura engañifa. Porque aunque la niña de Ohio tenga una cámara no es suficiente para hacer cine y es una simplificación insultante del enredado proceso creativo que supone hacer películas.

Junto a tres amigos en un garaje y me hago un Tarantino. Grabo en la casa de la montaña y me hago una adaptación de El jardín de los cerezos en High Definition. Me pillo una furgoneta, tres actores y una cámara y hago el nuevo Easy Rider. Pues no, oigan. La proclama “coge la cámara y sal a rodar” ha hecho mucho daño y es una mentecatez. Soy el primero en reconocer el disfrute que supone lanzarse a la calle con tu cámara y tus amigos, pero tampoco nos la chupemos.

Y que conste que me asombra el empuje de gente que graba ficción o documental con dos euros, dos amigos y dos interiores. Me flipa la osadía de autogestionarse con sus ahorros o con un crowdfunding de esos tan de moda. Pero los resultados, lo siento, se notan. Se percibe que falta dinero, tiempo, gente y apoyos. ¿Que entre no hacerlo y hacerlo sin dinero eliges lo segundo? Bien, genial, pero atente al resultado si vas de Cassavetes y acabas rodando un video de comunión.

El amateurismo del cine no deja de ser amateurismo por mucha ilusión y aptitud que tengas porque el cine sin dinero necesita un mínimo equipo de señores a los que hay que llamar, explicar, conocer, convencer, mimar, esperar, organizar y dictar con tacto. Gente que te puede dejar tirado porque no cobra o no le gustas, o que te hará el favor cuando le apetezca. Para hacer cine hace falta más que una cámara. Hace falta pasta, contactos, rogar, insistir, pelotear, invitar, sablear, embaucar, convencer, pedir favores, pedir prestado, pedir permiso, gastar dinero y perder tiempo. Mucho tiempo. Algo que puede convertir una bonita forma de expresión en algo desesperadamente aburrido y frustrante. Escrito el lunes 9 y martes 10 de abril de 2012.

2 comentarios:

Quentin Ozores dijo...

Curiosamente, en todo ese barullo "niña de Ohio", "coge la cámara y graba", "otro cine es posible", etc. nadie habla de sentarse a escribir buenos guiones...

Jesus Martinez dijo...

Muy acertado, los pocos medios y el afan de comerte el mundo hace realizar esfuerzos y tretas para satisfacer tu ambicion o ego, pero no perdura esa forma cuando ves que el resultado seria siempre igual y con el gasto ingente de tiempo y eafuerzos.
Todos empezaron asi, yo me sorbi el libro de Robert Rodriguez de como hizo el marachi con nada pero con montaje certero y efectista. No pudiendo hacerlo siempre asi