
Ayer les hablaba de Los Soprano. Hoy quiero detenerme en esas gloriosas seis temporadas, esos 86 episodios. Desde que empecé, totalmente seducido, la canción de los créditos ‘Woke Up This Morning’ tiene para mí la fuerza iconográfica de un tema de Rota o de Morricone. El amigo Carmona me ha ido pasando cada temporada y cada una ha sido una puta orgía de cine, y la hemos comentado con la pasión que el cine un día nos arrebató.
Producir un episodio de Los soprano cuesta dos millones de dólares y vale por todo el cine español de un año. La razón es la de siempre: saber escribir personajes, saber dialogar, saber hacer repartos gloriosos, saber montar músicas de todos los estilos como nadie, saber iluminar sin pretensiones… Saber dominar el cine. ¿Sigo? Sigo: tener casi sesenta años, los de su creador, para dominar una narrativa nunca exenta de poesía. Saber de lo que hablas.
Hemingway dijo aquello de “No escribas sobre lo que no conoces”. Robert Evans, productor de El padrino, dijo aquello de “Tenemos que contratar a alguien que haga que esta película huela a pasta italiana”. Chase creció en New Jersey. ES New Jersey. Se nota en cada plano. ¿Sigo? Sigo: Sólo los americanos siguen logrando que su cultura popular pase de ser estadounidense a ser universal. Como bien dijo el pez gordo de HBO que dio luz verde a la serie, “La única diferencia entre Tony Soprano y toda la gente que conozco es que él es el Don de Nueva Jersey”.
El responsable de Los Soprano, el capo di tutti capi, es David DeCesare, más conocido como David Chase, un tipo muy depresivo y muy perfeccionista, un tío con talento para el guión y que se ha chupado más películas de gangters que Scorsese. Los inicios como guionista reputado de Chase fueron en Doctor en Alaska, serie en la que no estaba muy a gusto. En esta etapa, Chase entretenía a sus colegas con historias sobre su madre "pasivo agresiva histriónica". Fueron tan atrayentes sus relatos, que le animaron a escribir un guión sobre ella. Y de ahí surgió un mafioso con terribles problemas de afectividad con su madre, y de ahí una psicóloga, un hogar, una familia mafiosa, unas amantes, un bar, una carnicería...
Una productora acabó contratando a Chase para escribir una serie “tipo El Padrino”, pero tras esribir el piloto tuvo que escuchar bobadas como que los espectadores estaban cansados de historias de mafiosos, que había demasiada sangre, demasiados tacos, demasiada droga, demasiado sexo, demasiada realidad, que el título “Los Soprano” no convencía… Todas las grandes cadenas (NBC, CBS, ABC y Fox) rechazaron la serie hasta que apareció San HBO.
El resto, como se suele decir, y aunque sea una horterada, es historia. Y de la tele, no del cine. Pobre cine. Gracias, señores directores. Gracias, señores guionistas. Gracias, repartazo. Me han hecho ustedes ver que el gran cine americano no ha muerto… porque está refugiado en la tele. Americana.
Escrito el domingo 4 de julio de 2010. Foto: David Chase.