jueves, diciembre 15, 2011

Basura convertida en arte y arte en basura

Si pones Martin Creed en imágenes de Google lo primero que ves es esto, a una tía cagando sobre un sin fin blanco, una tía agachada y soltando un chorrete de mierda. A Creed, artistas multidisciplinar, también le gusta la gente vomitando. ¿Hay alguien más patético que el que dedica su vida a hacer eso? Pues sí: el que le paga y sobre todo el que intenta explicarlo. El experto. Muchas veces también el propio “artista”, más preocupado que los expertos por parlotear sobre su curro, más interesado en explicar su trabajo que en hacerlo.

Una tal Bea Espejo se adentró, para El Mundo, en la obra del frescales Martin Creed, uno de cuyos trabajos más famosos es Work N°. 88: Una hoja de papel A4 hecha una bola, de 1995. Según Bea Espejo “en su mensaje ya entrevemos su sentido del humor”. Él, cómo no, se explica, verbaliza su majadería: “Busqué la forma más perfecta de otra que no lo es, el rectángulo de una hoja de papel, así que traté de hacerla lo más redonda posible. El hecho de que fuera basura, algo que alguien ha tirado, también me pareció gracioso. Bueno, tal vez 'estúpido' sea más correcto. Si puedo hacer que mi trabajo sea más estúpido creo que será mejor”.

Comparto lo de estúpido para definir su trabajo. Y a él. Pero no acababa ahí su parloteo. Resulta que Creed pinta sin mirar. Y cobra por el resultado. Y lo expone. Pero sobre todo lo explica, no puede evitarlo: “Con la pintura era muy consciente de cada marca que hacía en el lienzo y de que cada movimiento se convertía en una reacción al primero. Es como cuando entras en una habitación donde hay mucha gente y eres educado porque quieres ser aceptado. Me pasaba lo mismo, quería que las nuevas pinceladas encajasen con las anteriores. En las series nuevas me cansé de 'ser educado', preferí dar pinceladas sin tener ni idea de lo que pintaba. Estos cuadros están más cerca de mí que otros. Con ellos me acerco más a la naturaleza o la esencia de las cosas”.

Leyendo las sandeces de Martin recordé el libro La palabra pintada, de Tom Wolfe. En él escribía que de repente los artistas se dedicaron a teorizar, una ocupación que les gustaba más que su propia expresión artística. Les perdía el parloteo. Un día Wolfe leyó a Hilton Cramer, director de la sección de Artes del Times, que decía sobre una exposición de pintores realistas: “El Realismo está falto de teorías convincentes. Y dada la naturaleza de nuestro comercio intelectual con las obras de arte, la carencia de una teoría convincente significa la falta de algo crucial: la manera de aunar en nosotros el conocimiento de las obras aisladas y la comprensión de sus valores inmanentes”. Y entonces Wolfe concluyó que desde entonces no se podía ir a ver un cuadro sin una teoría.

Leyendo las sandeces de Creed recordé también a aquella pobre empleada de limpieza que causó un daño irreparable en una galería de arte alemana al tratar de limpiar lo que creyó era una mancha y resultó ser una pieza de arte de un tal Kippengerger valorada en un millón de dólares. Hubiera pagado por ver lo que hacía esa gran mujer con Una hoja de papel A4 hecha una bola. Escrito la noche del martes 13 de diciembre de 2011.

5 comentarios:

Morgray dijo...

¡Cómo me ha gustado tu comentario! Hace ya años que un buen amigo mío y yo venimos diciendo más o menos lo mismo. Ya entonces, exagerando, comentábamos que acabarían vendiendo mierda y así ha sido. Por supuesto no se puede decir lo que nosotros opinamos de forma directa porque como mìnimo seremos tachados de ignorantes.
¡Y mi padre en la Expo de Sevilla cagándose en todo al ver los "trabajos" de Tàpies! Decía: "¿Pero cómo le pagan a este tío por exponer un papel de envolver un bocadillo?".

Un cordial saludo.

IVAN REGUERA dijo...

Saludos, Morgray. Tu padre sí que sabe. Tàpies es un estafador.

Anónimo dijo...

Gracias, Iván. Me he reído leyendo tu comentario casi tanto como viendo la "exposición" de Creed. Entré por puritita casualidad con una amiga y había cuatro gatos, uno de ellos el segurata, y por primera vez tuve envidia de su trabajo. Cuántas risas se habrá echado desde que empezó la exposición! Me reí sin pudor, no pude evitarlo. Miraba a mi amiga y me reía, miraba las "obras de arte" y me reía, todo me daba risa. La situación, los comentarios. Era de risa, y seguro que hay gente que lo admira con respeto.
Lo que no me da nada de risa es la pasta que se habrá embolsado el bandolero por exponer un par de mesecitos en esa sala que pagamos todos, con lo que debe de costar mantener un sitio de esos y pagar el "caché" del "prestigioso". Hasta dónde vamos a llegar? Estamos todos locos, o sólo los que tienen money para comerciar con tanta obra maestra?
Saludos y gracias por compartir.

IVAN REGUERA dijo...

El saqueo de los 'gestores culturales' ha llevado a este país a la mierda económica y moral donde está.

Ares Efebo dijo...

Me ha encantado y me he reído mucho con tu nota. Completamente de acuerdo. Agradecido al amigo que me lo paso por Facebook. Saludos desde Managua, Nicaragua.