jueves, septiembre 20, 2007

No entiendo los anuncios


Una clara señal que explica que ando muy perdido en este mundo es que ya no entiendo los anuncios. A veces me quedo alelado ante una nueva, multimillonaria y estúpida campaña pergeñada por unos modernísimos y brillantísimos señores que se autodefinen “creativos” publicitarios. Y lo más grave de mi dolencia es que, para colmo, yo pago el alquiler con el sueldo que me gano en mi trabajo en publicidad.

La nueva melonada “creativa” ha sido gastarse diez millones de euros (sí, han leído bien) para que un señor disfrazado de gorila toque la batería a ritmo del puto Phil Collins. La millonaria majadería, que se puede ver en el Yutube, es ya uno de los anuncios más caros de la historia.

Y lo que anuncian es una tableta de chocolate Cadbury. Y me pregunto: ¿qué cojones tiene que ver un gorila tocando la batería y el chocolate? ¿Qué ejercicio de “creatividad” hay de fondo, qué perversa unión de defectuosas, imperfectas neuronas se ha perpetrado para que se haga semejante bobería?

El responsable de este nuevo anuncio que NO ENTIENDO es un tal Juan Cabral, admiradísimo “creata” afincado en Londres. Y para saber qué es lo que mi profesión opina de su trabajo me he dirigido al blog que tiene en El Mundo Marcelo Vergara (llamado Creatiblog, se han comido la cabeza los muy “creativos”) para saber qué escribía la profesión sobre el dichoso anuncio del gorila.

Transcribo literalmente lo que “escribe” el tal Vergara: “Guauuuuuu!!!! Me encuentro con un spot de Cadbury que hizo un amigo mío que se llama Juan Cabral y trabaja en la agencia Fallon en Londres. Pero éste, guauuuu!!! Empieza y veo la cara de un gorila sobre un fondo color violeta (color institucional de la marca Cadbury). Cuando termine de verlo -lo vi mas de diez veces seguidas- lo primero que pensé de Juan es "qué hijo de puta". Qué hijos de puta pensé también de los de Cadbury”.

Guauuuuuu!!!! Me faltan las palabras para definir esta alta literatura “creata”. No entiendo los anuncios. No entiendo al que “piensa” esto del mono batería, al que lo rueda, al que lo paga y al que lo emite. No entiendo nada.

9 comentarios:

OTIS DRIFTWOOD dijo...

Aborrezco a los creativos de publicidad por la simple y muy visceral razón de que, cuando voy a una reunión en la que hay algunos de ellos, tienen derecho a ir vestidos como les sale de los cojones, mientras que a los demás nos miran mal si no llevamos la pertinente chaqueta-corbata. Pero claro, ellos son "los artistas", como demuestran sus greñas despeinadas, sus camisetas infantiles, sus pantalones caídos y sus zapatillas de deporte o cómo coño se llamen ahora, que seguro que las han bautizado más modernamente.

Israel Yojimbo Nava dijo...

Creo que has rebautizado la expresión ¿"qué tiene que ver el tocino con la velocidad"? con el de ¿"qué tiene que ver un gorila tocando la batería con el chocolate"?

O como dicen por un pueblo que conozco, ¿"qué tienen que ver los cojones con comer trigo"?

Simplemente no los entiendas. Como dirían los de Nike, "Just don´t do it" :)

Por cierto, algo que si entenderás es que los Dalton han bajado 300.000 lectores en el mes de agosto, según la "ohjodeté interactiva"

Un abrazo

marta dijo...

Estoy con vosotros. Creo que pretende ser transgresor cambiando radicalmente la publicidad de la marca con esa simpleza, y que así comamos más chocolate. Van listos...
Para mí los mejores anuncios son los que te conmueven o te cuentan una historia en unos segundos. Un ejemplo de ello es el del perro enamorado de Bridgestone, o el mundo submarino de la lavadora Ariston. Si no los conocéis, están en YouTube (los primeros vídeos al escribir esas marcas).

Mrs Halagran dijo...

A mí me conmueve ver al gorila sintiendo la música, se me pone la carne de gallina cuando se le abren los agujeros de la nariz, cuando le cambia el brillo de los ojos y cuando mueve el cuello suavemente justo antes de empezar a tocar. 10 millones es mucha pasta, demasiada, de acuerdo. Pero la pieza me parece sublime. No sé, me atrae esa idea de placer primitivo.

Feliz viernes

IVÁN REGUERA dijo...

Israel: 300.000 lectores... Gran cifra y gran noticia.

Otis: Es que no entiendes el "look Le�n de Aranoa", t�o.

Marta: Desde luego, van listos.

Halagran: Para gustos los colores (corporativos).

OTIS DRIFTWOOD dijo...

Sí, hombre, sí. Si es igual que el de Pau Donés (Jarabe de Palo), ese tipo que dice hacer música cuando se dedica a hablar con soniquete y que, !oh, casualidad!, era antes creativo de publicidad.

Manuel G. dijo...

Lo que puede pasar es que hay una nueva generación que no ha leído probablemente un sólo libro o argumento medianamente complejo en su vida.

Yo al menos leí "Relato de un naúfrago" en el colegio, o "La tésis de Nancy"...

Y esa generación tiene ya una imaginación que está basada simplemente en la ocurrencia visual. No necesitan el más mínimo argumento complejo, trágico, problemático, simplemente se puede llamar "literario", para flipar con lo que ve.

Es decir, la juventud dejó de tener una mente más literaria, interna, para tener una mente más anecdótica, y externa, con una gran simplificación de las situaciones que comprenden y disfrutan.

Leo dijo...

OTIS: Ahora entiendo porqué Pau Donettes se pasó a la música -;).

IVAN: Como el imbécil de Aranóa vea ese "spot" y se le crucen los cables apañados vamos, majo. :p.

Los "creativos publicitarios" (eufemismo que me recuerda al de "comercial" para definir lo que no es más que un puto vendedor) son una manga (chusma, panda en argentino) de gafapastas. Y como tales han terminado por contaminar el mundo de la creación publicitaria con sus memeces. Si ha eso le añadimos el dañino influjo de lo "políticamente correcto", modo de censura peor si cabe que la del código Hays en tiempos, el resultado es ni más ni menos que el que nos ha tocado padecer: anuncios absurdos para mentes absurdas.

En cuanto a lo de que haya costado ese pastizal, eso me recuerda a cuando rodaron Superman IV, presupuestada en 40 millones de dólares: por lo visto, Mñenahem Golan se gastó 20 y el resto se lo "apañó" a su bolsillo. ¿Entienden? ;-).

IVÁN REGUERA dijo...

Leo: Que no te quepa duda. Aquí huele a muerto. Ese spot NO PUEDE costar esa pasta. ¡Y la farlopa no es tan cara, joder!

Manuel G: Lo que dices me ha dejado turulato. Es tan bueno que lo he copiado porque igual me vale para mi próximo libro, 'EL ÚLTIMO SUSPIRO DEL CINE'. Tienes que decirme qué es el "G", por si te uso y te cito.