jueves, diciembre 27, 2007

La verdadera sexualidad

Dijo Gregorio Marañón una idiotez tan grande como que “La verdadera sexualidad no es el simple acercamiento de los sexos, sino el trabajo creador del hombre y la maternidad de la mujer”. Qué harto estoy de los que sentencian sobre “la verdadera sexualidad”, siempre, casualidad, la suya, la mayoritaria.

Aunque peores que los que sentencian son los que pontifican, como el alumbrado obispo de Tenerife, un menda llamado Bernardo Álvarez. Como aperitivo para la Nochebuena, este individuo declaró a ‘La Opinión de Tenerife’ sobre los abusos a menores de edad:

"Hay adolescentes de 13 años que son menores y están perfectamente de acuerdo y además, deseándolo, incluso si te descuidas te provocan".

Este potencial fan de Nabokov no se quedó satisfecho con su profunda reflexión navideña y siguió atacando a la homosexualidad, ese vicio pernicioso para nuestra sociedad:

"Hoy en día hay que tener mucho cuidado porque no se puede decir que la homosexualidad se sufre o se padece, no es políticamente correcto decir que es una enfermedad, una carencia o una deformación de la naturaleza propia del ser humano. La homosexualidad es algo que perjudica a las personas y a la sociedad, a la larga pagaremos las consecuencias. No hay que confundir la homosexualidad como necesidad existencial de una persona, con la que es practicada como vicio, la que lo hace así es como practicar el abuso de menores, lo hace porque le atrae la novedad, una forma de sexualidad distinta".

A pesar de que las viejas definiciones de la psiquiatría -que consideraban una enfermedad tener relaciones con otra persona de tu sexo- han quedado felizmente denigradas, la iglesia española y un amplio sector conservador sigue resucitándolas y hasta hacen manifas para expresarlas bien alto.

Las declaraciones de unos y otros, y en un día no muy lejano, desaparecerán, con las de Gregorio Marañón, en las páginas más tristonas del dilatado atraso de este cateto país.

11 comentarios:

Awake at last dijo...
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Awake at last dijo...

Desaparecerán, pero no creo que ni tú ni yo vivamos para verlo, ains...

Mks.

IVÁN REGUERA dijo...

Awake: Yo creo que sí, no somos tan viejos.

diogenes dijo...

hace poco, hojeando un libro sobre curiosidades históricas -creo que de carlos fisas, del 91 o así- hablaba sobre la homosexualidad en uno de los capítulos. decía algo así como que pobrecillos, no son mala gente, tienen unos vicios muy feos...el autor aclaraba que él tenía amigos que lo eran y que eran buenas personas. Eso si, a los que no soportaba era a los maricas y comenzaba a enumerar diferentes sinónimos. han pasado casi 20 años y casi todo sigue igual. en fin...

Gabacho cabreado dijo...

Ay penita pena, pena,
pena de mi corazooon!

Marta G.Brea dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Marta G.Brea dijo...

Iván, yo también creo que las cosas están cambiando. Pese a ello todavía existen mentalidades retrógadas.

Aquí en Galicia tenemos unas cuantas, como la del obispo de Mondoñedo, Gea Escolano, con perlas como que "una cosa es tener tendencias homosexuales y otra practicar la homosexualidad o el robo o el asesinato", o que "uno no se explica cómo se abre la puerta a una adopción por parte de homosexuales. No es que se les niegue ningún derecho, es que no tienen derecho a eso". Y lo dice amparándose en la Iglesia a la que representa. Sus opiniones sobre los preservativos y el sexo tampoco tienen desperdicio.

Pero como esta tierra parece que es un sitio distinto, nuestro ínclito ex presidente de la Xunta, Manuel Fraga, tampoco se queda atrás, pues pide "votad al Partido Popular para acabar con esas leyes asquerosas del matrimonio entre homosexuales o del divorcio”. En fin, para enmarcar.

Bss

Leo dijo...

Ya decía una amiga mía que "la única iglesia buena es la que arde". Pues eso.

IVÁN REGUERA dijo...

Esta mañana me ha dado por recordar a Jaime Campmany. El "pensamiento" de cierta gente (mayoritariamente de derechas) se puede resumir en estos exabruptos del fallecido articulista. Decía así en el ABC:

"Yo no lo comprendo (la homosexualidada), lo malo es que te sacudan por retaguardia sin quererlo, que es lo que hacen en algunas cárceles, según dicen".

A este señor, además, no le gustaba nada el término gay. A mí tampoco, pero Campmany recomendaba con violencia verbal otras palabras como "bardaja, marión o mariol, marica, mariquita, bujarrón, puto, garzón, invertido, y el terrible nefandario. Más bonitos y compasivos son los sinónimos de la familia de «afeminado», que es un mariquitón de posturas y de mírame y no me toques, como por ejemplo, mujeril, cacorro, muñeco, acaponado, pisaverde, ninfo, lindo don Diego, barbilindo, barbilucio, cocinilla, amujerado, ahembrado, adamado, enerve y fileno. Elijan ustedes, señores maricones".

Hay más perlas "humorísticas": "A mí me sucede como a mi admirado Camilo José Cela, que no siento atracción alguna hacia la experiencia de tomar por retambufa. Uno quiere morirse con la virginidad de la retaguardia perfectamente intacta, qué le vamos a hacer".

Más: "Hay efebos y amazonas que no se conforman con salir del armario sino que además lo hacen retadoramente y se van a las manifestaciones callejeras del «Orgullo gay», como si los que tuviéramos que avergonzarnos de la sexualidad natural (sic) y reproductora fuésemos los ingenuos imitadores de Adán y Eva. (...) Y ahí llega la Iglesia, casi siempre sabia y tantas veces incómoda, y dice sus verdades que queman. (...) Y es que una cosa es el respeto debido a unas tendencias, a veces naturales y a veces adquiridas (sic), y otra muy distinta fabricar familias artificiales y además darles hijos que no van a tener padre y madre como la Naturaleza manda desde que el mundo es mundo".

AMEN.

wallander dijo...

Sería una gilipollez dicha por cualquiera, pero en boca de un alto cargo eclesiástico es muy grave. Además, si quiere decir lo que dice, parece que se le pone dura al imaginarse a esos adolescentes. En su caso, ¿serán efebos o serán ninfas? Y no es cuestión baladí, porque aunque la postura de la Iglesia es homófoba, les salen más maricones que tejas, dicho sin ánimo de ofender. Es como aquel juez que justificó ciertas violaciones porque “van provocando con esas minifaldas”. Que el Dios en el que no creo los confunda a ambos y a tantos cretinos como ellos. Amén.
PD: Un insulto más a añadir a los del talentoso columnista y facha redomado Campmany: el que dirigió Fidel Castro -ésa gloria de cierta izquierda cavernícola-, creo que a Aznar: ¡Mariconsón!

Anónimo dijo...

Sois unos gilipollas.

¡Abajo la homosexualidad!