viernes, agosto 28, 2009

Adiós a Budd Schulberg

Este verano, este agosto, ha muerto un viejo conocido de este blog: Budd Schulberg. Mucho he hablado de él en este rincón, y de bien nacidos es hacerle el homenaje que merece. Si hay quien no sabe todavía quién era este anciano, muerto a los 95 años, que lea sus magníficas novelas o sus magistrales memorias sobre Hollywood, publicadas por Acantilado. Schulberg era el último testigo de una estirpe cinematográfica que jamás volverá, irrepetible, única.

La mancha del viejo Budd es la misma que la de otro de su quinta: Elia Kazan. Schulberg fue miembro del Partido Comunista hasta que descubrió las atrocidades cometidas por Stalin, esa bestia que gozó de buena fama en los convulsos años de la Segunda Guerra Mundial y no digamos en la España de los treinta. En aquellos tiempos, Hollywood estrenaba basuras propagandísticas como Misión en Moscú, donde Stalin era un hombre maravilloso, líder salvador de su pueblo. El film, según su productor Robert Bucker, fue una “mentira conveniente” para el zorreras de Roosevelt. Schulberg se enfrentó a aquella “mentira conveniente”, pero poco más tarde declaró ante el Comité de Actividades Antiamericanas. Craso error.

La consecuencia fue el oprobio, una entendible degradación por parte de algunos amigos de profesión. Muchos de ellos nunca lo perdonaron, entre ellos el guionista Ring Lardner, a quien Schulberg introdujo en el comunismo. Escribió Lardner en sus memorias: “Mi viejo amigo, viendo sus antiguas actividades aireadas en la portada del ‘New York Times’, estaba comprensiblemente inquieto. Recurrió al procedimiento de acudir a la comisión, bendecir sus desvelos, perorar un rato sobre la amenaza comunista tanto en casa como en el resto del globo y dar unos cuantos nombres de cosecha propia”.

Pero aunque este penoso episodio pudiera haber enterrado a Schulberg como autor con algo digno o nuevo que contar, el escritor y guionista se retiró a una granja de Pensilvania a escribir. A su editorial, Random House, le pareció una buena idea y de este retiro nació su novela ‘El desencantado’, donde Schulberg hace una brutal caricatura de Hollywood y del alcohólico Scott Fitzgerald.

El viejo Schulberg nos deja guiones magníficos como los de La ley del silencio, Más dura será la caída o Un rostro entre la multitud, una virulenta crítica al mundo de los media, una historia visionaria, adelantada a su tiempo.

A pesar de que el colega Otis me la haya recomendado efusivamente, todavía no he leído ‘El desencantado’. En julio la pedí en La casa del libro y recibí un mensaje al móvil que me recordaba que ya la tenían. Me la reservaban por un periodo de quince días, pero al estar de vacaciones la quincena reglamentaria pasó y tendré que volver a pedirla. Durante ese mismo verano moría su autor.

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Escrito el 9 de agosto de 2009.