
- "¿Cree que la diferencia entre usted y Truffaut se refleja en la diferencia que hay entre La mujer de al lado y Loulou?
- Bueno, considero que se trata de dos malas películas. No estoy de acuerdo, Loulou es mucho mejor.
- ¿La de Truffaut es peor película que la suya pero las dos son malas?
-Loulou es el film menos sincero que he hecho hasta la fecha y la película de Truffaut es insincera, convencional y conformista".
Esto hoy es un atentado terrorista. “Hay que saber venderse” es una frase hecha que fluye a diario por redacciones, productoras o editoriales. En el cine ha llegado a ser más importante que escribir o rodar una película el venderla. Entre las cláusulas de los contratos de muchos cantantes, actores, directores y escritores hay una que especifica cuánto tiempo y hasta dónde debe vender el artista el producto calentito.
En estos casos recuerdo a Kubrick. De él casi no existen imágenes grabadas. Concedió escasísimas entrevistas en vida. ¡Qué gran publicista! Lo dijo su biógrafo John Baxter:
“Había un narcisismo en la timidez de Kubrick, una tendencia a escoger el acto de retirada que atrajese la atención sobre él de la manera más estridente. Al esconderse en un enclave secreto en el campo inglés, se estaba exhibiendo tanto como si hubiera estado representando Hamlet en Broadway".
Texto recortado y reeditado.
2 comentarios:
Ciertamente Kubrick lo sabía hacer; además, no hay nada como venderse como antipático ante el mundo, para que la gente piense que eres un genio, hay tienes a Almodóvar
Pues mira por dónde, ésa es una buena técnica publicitaria, que por ejemplo en el campo de la TV dió muy buenos resultados en otro tiempo. Kubrick sabía lo que se hacía hasta cuando no lo hacía conscientemente. Salvando las distancias, es como ligar: nada hay peor que quedar con una tía (o un tío, da igual) y parecer un libro abierto ya en la primera cita.
Y coñe, ya para terminar, ahora me estoy acordando de una escena de peli que viene mucho más a cuento sobre esto: en "Wall Street", cuando un inocente Charlie Sheen trata de venderse ante el despiadado Gordon Gecko tirándose flores, éste le espeta un contundente "Corta ya la verborrea de vendedor, ¡canta mucho!". Y es que por lo general, suelen ser los más mediocres los que más tratan de esconder su mediocridad a base de soltar chorradas ególatras para "venderse" como lo que menos son ;-)
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