jueves, agosto 21, 2008

YA PASÓ

Shields me invitó a cenar en un asador en Arturo Soria. Nos dimos un homenaje. Comimos mollejas y solomillo, todo regado con un vino argentino bueno, con mucho cuerpo, y dos copazas para rematar. Como en tantas otras ocasiones, hablamos de la vida y de su reciente boda, pero sobre todo de películas.

Los dos nos diplomamos juntos en la Escuela de Cine. Después, cada uno tiró por su camino. Yo haciendo lo que podía en rodajes de cine o en la tele. Shields, por su parte, con dos cojones, se aventuró a producir cortometrajes de gente que hoy es conocida y vive del cine, cosa que él no logró hacer. Ahora curramos juntos en publicidad y nos hemos alejado del cine como nunca pudimos imaginar. ¿En qué nos equivocamos? ¿Cómo no intuimos lo que viviríamos hoy?

Lejos de dejarnos caer por el desánimo, sencillamente concluimos que nos apasionamos con una forma de expresión, el cine, que FUE el siglo XX, que dominó con su magia y su poderío social a todas las demás artes. Pero eso, amigos, ya pasó. Y lo repetimos en la cena: “Ya pasó”. Y nos queda ser orgullosos veteranos que aun guardan cintas de vídeo con memorables grabaciones de ‘El Cineclub de La Dos’ y su mítica cortinilla, con esos inocentes, humanos anuncios no borrados de ‘Pezqueñines no, gracias’ o ‘Si no hay Casera, nos vamos’. Eso, también pasó.

Shields dijo en aquella cena algo que me gustó y que le pienso fusilar para mi tan postergado libro sobre cine. Posiblemente mi último libro sobre cine. Su tesis era sencilla: en el siglo XX hubo dos grandes eras doradas para la creatividad más libre y salvaje: los 20 y los 60. Y cada una de ellas fue clausurada por una gran crisis económica que desembocó en el fin del sueño y en un nuevo conservadurismo, en nuevos miedos.

Y aunque los 60 hayan pasado a la historia como “aquellos maravillosos años”, ¡hay que ver cómo fueron los locos 20! Las mujeres obtuvieron el voto, ya no se ocultaba la sexualidad en el vestir, llegó el jazz, el psicoanálisis, el cine sonoro, los jóvenes se volvieron más independientes, el surrealismo escandalizaba, el divorcio se normalizó, la literatura logró nuevas e increíbles formas. En 1929 llegó el crack, la gran crisis, y se cerró el ciclo de libertad.

La segunda mitad de los sesenta, y parte de los setenta, marcaron, como escribió Peter Biskind, “el final de la época en que hacer cine en Hollywood fue realmente emocionante, la última vez que la gente pudo estar, y con razón, orgullosa de las películas que hacía, que una comunidad alentó el trabajo bien hecho, que hubo público capaz de sostenerlo”. Y llegó la primera crisis del petróleo, en 1973, y se clausuró otro ciclo de libertad.

Hoy, en cambio, se avecina otra crisis, puede que no tan aguda, pero ya no hay ciclo de libertad que cerrar. Estamos vacíos. Todo está estancado, nos repetimos, hay miedo, apatía, infantilismo, cinismo, vulgaridad, nuevo puritanismo, frialdad informática, aburrimiento, mediocridad allá donde mires.

Así que eso, que ya pasó.

Escrito la tarde del 20 de agosto de 2008.

10 comentarios:

Manuel G. dijo...

El cine de finales de los 60 y principios de los 70, tiene algo muy especial.

Hay una rejuvenilización estética especial. Y pienso siempre en los westerns. Se acabó John Wayne.

Ahí empieza nuestra situación actual, el mundo de lo políticamente correcto, la estetización completa...sólo que ya hoy convertido en algo mecánico, barato, prostituido.

En aquella época todo eso producía una vibración de emoción. Pero hoy ya no hay ilusión.

Leo dijo...

Bueno, lo que está claro es que el cine, tal y como lo entendemos los "veteranos" de esto, es cosa del pasado. Yo tengo puestas ciertas esperanzas en Internet, una tecnología en pañales a la que todavía le queda muchísimo jugo por dar. Sí, la masificación que implica hará (y hace) que la miasma aflore como nunca. Pero entre esa miasma seguro que vemos cosas que merezcan la pena, y si no recordad a Diablo Cody... ;-)

Anónimo dijo...

Habló el oráculo...

IVAN REGUERA dijo...

Anónimo: Habló el cobarde... que firma como "anónimo".

Anónimo dijo...

No es cobardía, Iván. A ver si lo pillas... Simplemente no siento la necesidad de exhibirme ante los cinco o seis cibernautas que se pasan por aquí a darte palmaditas en la espalda. Nada más...

IVAN REGUERA dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
IVAN REGUERA dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
IVAN REGUERA dijo...

Anónimo: Puede que sean cuatro (¿es algún problema?), pero no siempre dan palmaditas.

Y es mejor gente que la basura que tienes que soportar en otros foros y webs.

A ver si lo pillas...

Anónimo dijo...

Pues no, no lo pillo...

Juan Fran dijo...

Estimado anónimo.

No creo que el señor Reguera escriba este blog con la intención de que sea leído por millares de internautas.

No creo que cueste mucho dejar un nick, un enlace a tu página si la tienes, etc, es un gesto de educancia.