jueves, octubre 02, 2008

REM Y LAS EX

Ayer, gracias a mi amigo Manuel Piñón, periodista de la Rolling Stones y vocalista del grupo DELCO, vi a REM en las Ventas por el puto morro. Hoy han dicho en El Mundo que el concierto “debe figurar con letras de oro en los anales del rock El concierto”. Bueno, qué quieren que les diga… Estuvo muy bien, pero cada vez que los de Georgia se lanzaban con un tema de su nuevo y mediocre disco ('Accelerate'), el concierto, algo irregular, se desinflaba.

Pero poco más puedo decir. Yo no soy crítico musical y tampoco estoy ya para conciertos. Estar dos horas y media de pie en las Ventas es matador, soportar a auténticos energúmenos con sus porritos y sus chachis de cerveza o de kalimotxo en las manos insufrible. Y otra cosa más: cuando asistes a estos acontecimientos sociales te das cuenta de lo que te engañas con tu estatura real. “Estatura media”. Y un huevo Iván: tú eres bajito, cabrón.

Aun así, el sonido fue cojonudo, el diseño del espectáculo impecable y Michael Stipe una anguila eléctrica encima del escenario. Ayer disfruté rememorando aquellas canciones que escuché cuando era más cándido y que marcaron una etapa de mi vida: 'Man On The Moon', 'What´s the Frequency, Kenneth?', 'Drive', 'Strange Currencies', 'The Great Beyond', 'The One I Love' y por supuesto 'Losing My Religion', con la que casi toda la plaza se puso en píe. Siguen siendo grandes canciones.

Lo más surrealista del concierto llegó hacia el final, cuando Stipe, cómodo con los 20.000 entregados espectadores de Las Ventas, confesó que había pedido “asesoramiento” a alguien muy especial para que le dijese cómo era actuar en Las Ventas. Cuando todos ya pensábamos que iba a decir, no sé, Bowie, Jagger o Bono, va el menda y suelta: ¡Miguel Bosé! Y la peña se quedó bocas.

Pero, ay amigos, lo mejor de la noche no fue REM, sino encontrarme a las ex de dos amigos. A uno no le veo desde hace demasiado y el otro sigue siendo alguien cercano. Las chicas habían cambiado. Cuando estaban con mis amigos siempre permanecieron a la sombra de la cinefilia o las soñadoras empresas masculinas, pero ayer, entre copas, las dos estaban deslumbrantes. Muy guapas, rápidas, graciosas, listas y bastante aguerriditas. Daba gusto verlas platicar sobre la vida, los cambios y los hombres. Lore, Esti, fue un auténtico placer reencontrarnos. Niñas, estáis estupendas.

Fotos: Fede Ramos.

4 comentarios:

israel yojimbo nava dijo...

Ese encuentro con Lore y Esti es ideal para un bonito guión de un corto. Me lo pido :)

IVAN REGUERA dijo...

Israel: Pues ala, a escribir.

Leo dijo...

IVÁN: Si tan buenas estaban ya podías haber sacao fotos, cabrón :p.. Y no sé yo a qué viene esa sorpresa respecto a lo de Stipe y el "poliédrico" Miguel Bosé... Fuera de cámara, si tercia, ya te contaré cosas, ya ;-).

Respecto a REM han sido uno de mis grupo favoritos de siempre, y puedo presumir (si eso es posible) de conocerlos antes de su etapa "mainstream", antes del puto Losing my religion. Un gran tema, sí, pero demasiado trillao ya por culpa de la puta Kiss FM y mierdas por el estilo que deberían estar prohibidas. Yo entre tanto me quedo con Automatic for the People, al que le dedicaron un análisis en la sección musical de Computer Age, por cierto. Obra maestra absoluta.

Una pena que desde la marcha de Pete Buck no hayan levantado cabeza. Para que luego digan que el batería es el miembro más prescindible de una banda...

Y en lo de los conciertos coincido contigo. Lejos quedan ya los días como ese en el que me fui a ver a U2 al calderón (1993) yo solo, con dos cojones, porque a los imbéciles que tenía entonces por amigos no les molaba "ese rollo". "Ahí os quedáis, capullos" fue la respuesta del menda, en lo que tal vez fueron las 4.000 pelas mejor intvertidas por mí durante mucho tiempo :-).

Ahora francamente prefiero, mejor, a Krahe ;-).

IVAN REGUERA dijo...

Leo: Yo disfruté de U2 en Oviedo, creo que también en el 93. Fue el famoso ZOOROPA, y la verdad es que gocé lo que no está escrito con ese espectáculo.

Y yo sí tuve suerte y me acompañaron mis colegas de Santoña.