
Fernando Trueba, ex presidente de la Academia de Cine, vuelve a ser actualidad.
Su última película se ha estrenado en San Sebastián (las críticas han sido demoledoras, parece que nos encontramos ante un nuevo truño del director) y ha sido presentada a los Oscar. Por cierto: ¿todos los académicos han visto una película que no se ha estrenado en cines para preseleccionarla tan alegremente? En fin, los oscuros chanchullos de todos los años.
Me he topado con Trueba en algunas ocasiones. En la Escuela de Cine, en San Sebastián y en La 2, donde compartimos mesa de debate. Aunque no tenía un gran concepto de él, este último encuentro fue el que hizo que se me atragantase definitivamente este personaje. Lo encontré rancio, cansado, fanático, absurdo y sectario.
Sorprendentemente, erre que erre, Trueba sigue con la cargante cháchara de aquel manipulado debate en La 2: el cine español va como el culo, y no por culpa de sus patéticas historias, por no conectar con nadie o por su incompetencia técnica, sino ¡por culpa de las televisiones! Cito: "Alguien ha decidido que hay que apoyar a la industria (como si eso fuese un error). Se les están haciendo todas las concesiones y no nos damos cuenta de que las televisiones son enemigas del cine, de la cultura y de la educación, de la sociedad".
Quédense con esta última frase. “Cultura”, “educación” y “sociedad”. En ningún momento usa Trueba la palabra “público”. Lo mejor contra semejante demagogia es poner ejemplos. Telecinco Cinema estrena en breve Ágora, de Amenábar. Un pastizal que seguramente recuperarán. Más ejemplos: las inminentes Celda 211 y Spanish Movie o las ya estrenadas El orfanato, Los crímenes de Oxford o Transsiberian. Y Antena 3 Films, igual: Planet 51, Pagafantas, Fuga de cerebros, Vicky Cristina Barcelona o Mortadelo y Filemón 2.
Pura y dura industria, efectivamente. Todas las apuestas de estas empresas son comerciales, populares, efectivamente. ¿¿Y?? Algunas serán entretenidas y otras darán asco, pero en definitiva son un intento digno de crear un tejido industrial que no tenemos, un tejido que, de prosperar, podría permitirse otro tipo de cine, quizás un poco más valiente.
En su estilo ido, Trueba ha sentenciado: "El cine español es un montón de mierda del que, de repente, surgen cosas hermosas. Si las televisiones hacen lo que hacen, alguien tendrá que ocuparse de las cosas hermosas". Y, por supuesto, él es ese alguien. Puede que también su hermano David o su hijo Jonás, que pronto estrena peli. El cine español, ¡esa “gran familia”!
Recuerdo ahora las lindezas que le dedicó Juan Marsé a “cosas hermosas" como El embrujo de Shangai, espantosa película de Trueba que no vio nadie y que fue financiada por Antena 3, Telemadrid y Vía Digital, esas "grandes enemigas" del cine, de la cultura, la educación y la sociedad.