viernes, octubre 16, 2009

Arriesgarse

Es una polémica pasada, como todas. Con fecha de caducidad, como todo. Aun así, me interesa comentar el artículo que hace unos días escribió el director Jaime Rosales en El País y que tituló ‘Despoliticemos el cine’. Muchos de los que han comentado esas líneas se han centrado en la cosa de las ayudas. Rosales defendía la orden ministerial para la regulación de las ayudas peliculeras contra la que algunos cineastas han firmado un pregón quejumbroso.

Pocos se han detenido en las auténticas barbaridades que contiene la peligrosa tesis de Rosales, que empieza diciendo: “Existen dos hechos innegables. El primer hecho: el cine español es razonablemente bueno. El segundo hecho: el cine español no goza de buena prensa”. Lo primero es falso, lo segundo sólo una media verdad. Lo gordo llega después, cuando Rosales se pregunta: “¿Qué pasaría si Zara o El Corte Inglés o Seat se significaran políticamente apoyando un partido? Lo mismo: perderían al 50% de su clientela potencial”.

Rosales empieza comparando el cine, a los cineastas, con una cadena de hipermercados. Casi nada. El señor Rosales no parece diferenciar entre lo que compete a los intereses de una industria y lo que incumbe a sus asalariados. La Metro o la Fox podían ser apolíticas, pero Bogart, Kazan o Ford no lo fueron. ¿O no ha leído Rosales nada sobre las Brigadas Internacionales o la Caza de Brujas? ¿Estamos ante el mismo que hizo un aburrido filme sobre el “conflicto vasco”?

Continúa Rosales diciendo que “cada individuo en democracia puede expresarse políticamente, pero la correcta expresión política del individuo en democracia reside en la facultad que le otorga el voto. (…) La esfera pública de lo político debería permanecer dentro del ámbito exclusivo de los profesionales de la política, es decir, de los políticos y de los medios de comunicación”.

Una sandez, un disparate. Limitar la democracia a un voto, a unos representantes y a unos medios de comunicación equivale a negar o desconocer, que es muy grave, fundamentales movimientos ciudadanos, muchos impulsados por gente del cine, que han cambiado el mundo en el pasado siglo. El peliculero puede y debe participar en política y, ojo, arriesgarse. Eso es participar en política: ARRIESGARSE. Y jugártela a que descubran tus intereses ocultos, a que se te vea el plumero. O se te tuerza la ceja.

Hagamos memoria. Federico Luppi tuvo el derecho democrático de ciscarse insultando a diez millones de españoles con su “cordón sanitario”. Pedro Almodóvar tuvo ese derecho al sugerir un golpe de estado, Almudena Grandes lo tuvo sugiriendo cargarse a la fascista derecha de una vez, lo tuvo José Luis Cuerda con sus patéticos exabruptos o la Unión de Actores regalando “rosas blancas por la paz” a una abogada de etarras.

Se arriesgaron. Se la jugaron. Pudieron hacerlo. Se les permitió hacerlo. Y ahora recogen frutos. O más bien se quedan sin ellos. A joderse.
Post relacionado: JAIME EL PACIFICADOR.
Escrito la noche del jueves 15 de octubre de 2009.

3 comentarios:

Leo dijo...

Lo del tal Rosales es de traca. Bueno, ya sabemos todos que si está donde está es porque se ligó a una de las herederas de Juan March. Y ya. Ése es el único talento que ha tenido, tiene y tendrá este tipo.

Lo que, ya puestos, viene a confirmar mi tesis de que a las mujeres sólo les gustan los capullos, salvo honrrosísimas excepciones.

En fin, que me hubiera gustado estar ahí la noche de la primera cita de esos dos tórtolos, porque teniendo en cuenta la capacidad intelectual del amigo Rosales, apuesto mil a que del partimiento de culo les habría invitado a algo y todo. Sólo por eso se lo merecerían fijo.

Explorador dijo...

Leí un artículo de David Trueba en El Pais, que era interesante, pero que decía que más subvenciones recibían las empresas de obras públicas que construían carreteras...así que bueno, parecen argumentos un poco retorcidos, la verdad. En fin, creo que es un tema con muchos matices, pero tampoco se puede empezar con puntos de partida tergiversados de inicio, que ya es la leche.

IVAN REGUERA dijo...

Leo: «Es algo que nunca se había hecho antes, y espero que nunca se vuelva a hacer. Tiro en la cabeza es un filme democrático, porque aburrirá tanto a partidarios como a detractores de ETA, una tortura para todos. Y por cierto, ¿por qué en estas películas que quieren reflejar la cotidianidad de la vida real no sale nunca nadie cagando?». (Fernando Savater)

"Huyo de la verdad filtrada por la moral".
“Soy un cineasta filósofo”.
“Suelo estar fuera mirando hacia dentro. Intento ver el alma y la psicología humana”.
“La vida me viene grande. La vida me emociona y me conmueve”. (Jaime Rosales)

Explorador: Las ayudas, las subvenciones, como las becas, son importantes: para la innovación, los nuevos talentos, el futuro, los proyectos arriesgados, el cine sin padrinos y recursos... NO PARA FINANCIAR A LOS TRUEBA.