martes, noviembre 30, 2010

Ellos

Actores y personajes masculinos de cine que me han marcado. Por cómo fueron interpretados, por cómo fueron escritos, por lo que representan para mí. Nota: aunque la mayoría lo son, las películas donde aparecieron no tienen por qué ser redondas. Ahí van:
Jack Nicholson como Randall P. McMurphy en Alguien voló sobre el nido del cuco, como Will Randall en Lobo o como Eugene O´neil en Rojos.
Woody Allen como Alvy Singer en Annie Hall, como Isaac en Manhattan, como Mickey en Hanna y sus hermanas y como Gabriel Roth en Maridos y mujeres.
Jef Bridges como Jeffrey Lebowski en El gran Lebowski, como Preston Tucker en Tucker o como Jack Baker en Los fabulosos Baker Boys.
Marlon Brando como Paul en El último tango en París.
Paul Newman como Frank Galvin en Veredicto final.
Paul Giamati como Miles en Entre copas.
Federico Lupi como Martín en Martín H.
Escrito el domingo 28 de noviembre de 2010.

viernes, noviembre 26, 2010

Tercera entrevista: Juan Luis Buñuel

Desde el principio nos dijo que tenía poco que contar en nuestro documental. Aunque el tema estaba claramente relacionado con su padre, él no se veía como buena fuente de información. Aun así aceptó que fuésemos a visitarlo a su casa en París. Fue amable aunque austero en palabras.

Su casa, amplia y limpia, estaba llena de recuerdos: escopetas de caza (afición que le viene de su padre), calaveras (afición que comparte con Jean Claude Carrère), esculturas de hierro o cerámicas firmadas por él, dibujos, pinturas, fotos (una con Catherine Deneuve, a la que dirigió en La mujer con botas rojas), libros y recortes, uno de ellos de El Roto.

Sentado en su sofá, o más bien encajado a él por su generoso abdomen, Juan Luis nos habló de su padre, de su relación con los Estados Unidos (donde vivió con él) y de su carrera, en la que empezó como ayudante de dirección enchufado por apellido y por su correcto dominio de varios idiomas.

Uno de los directores con los que trabajó fue Orson Welles, nada menos. Fue en Don Quijote, película inacabada por el eterno drama de Welles: la falta de pasta. El día en el que se cortó el rodaje por agotarse el presupuesto, Juan Luis se encontró con el director de Ciudadano Kane sentado en un banco y llorando como un crío. “Algún día la acabarás”, le dijo animándolo. Se equivocó.

También nos recordó la anécdota de su padre con Nicholas Ray, quien sentenció, en una comida con Juan Luis y su padre, que Buñuel era un hombre libre, que hacía lo que quería. Y le preguntó: "Buñuel, tú eres el único que hace lo que quiere en el cine, ¿cómo lo consigues?". Y su padre contestó: “Es muy simple: no pido más de 50.000 dólares por película" (y cobraba menos por película). Ray, acostumbrado a atesorar sumas muy superiores en el cine industrial, se quedó pálido al escucharlo y cambió inmediatamente de tema. ¡Ay, la verdadera libertad, cómo acojona!

Acabada la breve entrevista, Juan Luis nos hizo ver imágenes inéditas de una película de Super Ocho rodada en pleno mayo el 68. Banderas rojas, antidisturbios, brazos enlazados, juventud airada… Nadie las ha visto. Ahí estaban Malle, Carrière y toda la panda. Mientras las observábamos con cierta inercia, él nos las comentaba apasionadamente. Con cortesía las vimos, nos levantamos y le dimos las gracias por su tiempo y sus recuerdos. Los guardados en su memoria y los guardados en un Super Ocho pasado a DVD. Siempre le agradeceremos su trato y su ayuda, pero, y él creo que lo supo, no éramos los más adecuados para vibrar con aquellos chicos del 68. Escrito el sábado 20 de noviembre de 2010.

jueves, noviembre 25, 2010

Grandes diálogos: Grupo Salvaje

El guión de Grupo Salvaje está escrito por Sam Peckinpah y Walon Green sobre una historia de este último y del actor y especialista Roy N. Sickner. El texto fue nominado al Oscar en 1970 y causa de una gran bronca por parte de Peckinpah y Green, que se negaba a aceptar que el director apareciese acreditado como guionista por los cambios que había realizado en el texto. Hoy las reglas del Writer's Guiad obligan a que al menos el 60% del guión sea del director para poder estar acreditado.

En el arranque del film, tras la carnicería frente al banco, el mercenario ex convicto y ex perteneciente al grupo salvaje Thornton (Robert Ryan, personaje que fue ofrecido a Richard Harris y a Brian Keith), discute con Pat Harrigan (Albert Dekker), su despiadado patrón. El espíritu de una famosa letra de Dylan recorre el texto:

H: Podrías volver a formar parte del grupo. ¿Te gustaría?
T: Lo que me gustaría y lo que necesito son dos cosas distintas. No quiero volver a la cárcel. Nunca más, pero tengo que hacerlo a mi manera. ¡Necesito hombres que sirvan, ya has visto lo que ha pasado esta mañana!
H: Trabajarás con lo que tienes. Te cuidarás de que no vuelva a pasar una cosa así. O pasarás el resto de tu vida entre rejas. Si intentas huir iremos detrás de ti.
T: ¡Te di mi palabra!
H: Bien, ya veremos lo que vale. ¡Tiene seis minutos!
T: Dime una cosa, Harrigan. ¿¡Qué se siente?! Que le paguen a uno. Que te paguen por estar sentado y contratar a otros para que maten siempre respaldado por la ley. ¿Qué se siente dirigiendo la caza legalizada del hombre?
H: Satisfacción.
T: Maldito hijo de perra…

Más adelante, cuando el grupo de Pike toma contacto con el sanguinario general Mapache (el Indio Fernández), Pike (William Holden, personaje que fue ofrecido a Lee Marvin, Burt Lancaster, James Stewart, Charlton Heston, Gregory Peck, Sterling Hayden, Richard Boone y Robert Mitchum) y Dutch (Ernest Borgnine) tiene esta conversación:

Dutch: Al infierno el general. No es más que otro bandido recogiendo para él todo lo que puede.
Pike: Igual que otros que yo conozco
(ríe a carcajadas).
D: No hay tal cosa, señor Bishop. Nosotros no somos como él, nosotros no ahorcamos a nadie.

martes, noviembre 23, 2010

El escaparate

La foto es de mi única visita a Nueva York. Obama aún no gobernaba. Está hecha en el escaparate de una pija tienda de moda, cerca de la Zona Cero. YES WE CAN. SÍ, PODEMOS… Podemos comprar, consumir. Sentí asco al ver la utilización comercial de aquel slogan. Lo llevan en las venas, pensé. Son tipos que llevan la frase “Creemos en Dios” impresa en sus billetes.

El Partido Republicano consiguió más escaños de los que necesitaba para controlar la Cámara de Representantes. Su mensaje caló: limitar el Gobierno, limitar el gasto, acabar con la reforma sanitaria demócrata. Liberalismo. Ley del más fuerte. Sálvese quien pueda. Obama cae. Los del té liberal con las pastas neocon arrasaron. Pero, ¿qué es lo que cae?

Obama ha resultado ser un señor que ha aprovechado su fotogenia, su pico de oro y su color de piel para bombardear a su país y al mundo con una vacía facundia progresista. Y reconoció la paliza, la paliza merecida de un vendedor de aire que es sólo fachada. Por desplazar más tropas en Afganistán, porque esa vergüenza mundial llamada Guantánamo sigue abierta, porque nada sabemos de su reforma migratoria, por derrochar 800.000 millones para salvar a los especuladores con unos dramáticos niveles de pobreza y paro, porque su reforma financiera es una patraña y su reforma sanitaria descafeinada y porque no ha parado el embargo a Cuba. El YES WE CAN de Obama vale sólo como pegata en un escaparate.
Escrito el viernes 12 de noviembre de 2010.

lunes, noviembre 22, 2010

Desgracia

La semana pasada les hablaba de esos intelectuales que cuando son denunciados por los bienpensantes se rajan, se excusan o piden perdón para seguir conservando su estatus. David Lurie, personaje de la novela ‘Desgracia’ es todo lo contrario. En el arranque de esta feroz narración de Coetzee, Lurie (profesor de universidad, como el propio escritor) seduce a una joven alumna y cae en desgracia.

Y cae por tener principios. Por no rajarse. Tras declarar en un tribunal universitario, sus superiores le exigen más, le piden “espíritu de arrepentimiento”.Y Lurie les responde: “Confesé mi culpabilidad, una confesión laica. El arrepentimiento no tiene nada que ver, pertenece a otro mundo, a otro universo, a otro discurso. (…) Esto me recuerda demasiado a la China maoísta. Retractación, autocrítica, pedir disculpas en público. Soy un hombre a la antigua, prefiero que me pongan contra la pared y me fusilen”.

“Vivimos en una época puritana. La vida privada de las personas es un asunto público. La lascivia es algo respetable; la lascivia y el sentimiento. Lo que ellos querían era un espectáculo público: remordimiento, golpes en el pecho, llanto y crujir de dientes a ser posible. Un espectáculo televisivo, la verdad. Y yo a eso no me presto”.

Aprende de Coetzee, Dragó. Lurie pierde sus privilegios, su prestigio, su cátedra y sus amistades por ser coherente y aceptar su desgracia. Por defender su derecho a la lascivia y el sentimiento. Y se abandona a una desgracia que “es como el gas, inodora, incolora, insípida, carente de nutrientes”.

No se pierdan ‘Desgracia’, una novela escalofriantemente actual, seca, dura, sin tregua, sin complacencias y franca como las buenas novelas. Franca hasta hacer daño. Escrito el sábado 20 de noviembre de 2010.

viernes, noviembre 19, 2010

Los rajados

Un micro captó, en el descanso de un programa de TeleEspe, las palabras de un tal Sostres, que hablaba de "jovencitas de 17, 18 y 19 años” cuya “cosa esta casi virginal". También de "olor a santidad" o de coñitos que "aún no huelen a ácido úrico". Ante semejante pillada, Sostres se ha rajado: "Me gustan las chicas jóvenes. Aquellas cosas que nos encontrábamos con 18 o 19 años ya no las encontramos ahora". También ha recalcando, no vayamos a pensar mal, que sus experiencias con jovencitas sólo pertenecen al pasado. Ah, y que está casado.

El Mundo subrayó hace días que “destacados intelectuales” apoyaban “un manifiesto en defensa de Sánchez Dragó”. Su defensa se resumía en que Dragó había declarado en un libro acostarse con ninfas japonesas de trece años, pero que lo dijo de forma “literaturizada”. Dragó, otro rajado, contó con su orfeón de amigotes para defenderle y el periódico donde curra, el mismo del que cobra Sostres, le sacó de la zona de conflicto.
Un tal Zach Galifianakis, graciosillo que hace engordar las arcas de Hollywood, se fumó un porro en un programa para respaldar el voto a favor de la legalización de la marihuana en California. ¿Adivinan? También se rajó. A Galifianakis lo sacó del apuro su entrevistador, que dijo que el suyo era un "porro falso".

Hay poquísima gente con imagen pública que sea valiente y asuma las consecuencias de ser LIBRE con todas sus repercusiones. Libre de decir que te metes prisa, droga, alcohol, pegamento o menores en tu cama. NAPALM lo escribió en su blog: “Existe un listado de rajados como para llenar el estanque del Retiro. De literatos, músicos y cineastas frívolos que leyeron ‘La máquina de follar’ de Bukowski, o escucharon que Morrison enseñaba la colita en los conciertos, o que el invertido de Passolini rodaba con el culo, y les pareció muy divertido y pensaron que sería chachipiruli hacer muchas barbaridades. Aquello molaba. Cuando las fuerzas represoras, que siempre las ha habido y siempre las habrá, decidían hacerlos caer de las listas de popularidad, o los llevaban frente al Sr. Juez a dar testimonio de sus desmanes, se meaban encima de los pantalones y, donde ayer canté ‘guarra’, hoy digo ‘desaseada’; donde ayer escribí ‘violación’, hoy digo ‘amor’”. Escrito el viernes 12 y el miércoles 17 de noviembre de 2010. Foto: Roger Amat.

miércoles, noviembre 17, 2010

Adiós, Mister Cagada (y III)

Uno de los momentos que trajeron más cola en las memorias de Berlanga es aquel en el que recuerda las famosas Conversaciones de Salamanca, histórico encuentro del cine español que hoy se estudia con ridícula admiración en las escuelas de cine. Ese aquelarre fue famoso porque un grupo de jóvenes y politizados directores se enfrentaron a la llamada “vieja guardia” defendiendo un cine más realista y comprometido socialmente. El neorrealismo italiano -que Berlanga también admiró- llegaba a cuentagotas a la España franquista y el director de Los jueves milagro dio una versión poco conocida de aquellas conversaciones, celebradas en mayo del 55 e impulsadas por Basilio Martín Patino y donde el comunista Juan Antonio Bardem se llevó el mayor protagonismo:

“Fueron organizadas y manipuladas por los marxistas más radicales. Parecía que habían encontrado la piedra filosofal para hacer del cine español una fuerza de choque revolucionaria. Los organizadores abochornaban a los directores que se habían dejado comprar por el cine comercial, los tachaban de vendidos, de escapistas, de haber abandonado el cine profundo y social que ellos propugnaban para entregarse a Joselitos y Marisoles. Antonio Del Amo, que había sido revolucionario en su primera juventud, pidió perdón públicamente por haberse entregado a los brillos engañosos de éxito fácil. A mí me daba pena verle llorando mientras su acusador seguía hurgando en su corazón con los peores epítetos. Este director había hecho algunas películas estupendas, como, por ejemplo, Día tras día o Sierra maldita. El acusador se acercó a mí triunfante:

- Y tú, Berlanga, el supuesto renovador, el compañero de Bardem, el estandarte del nuevo cine, ¿no te da vergüenza hacer ese cine escapista?
- Pues sí, hago cine escapista, porque lo que quiero es que la gente se escape de su tristeza y vaya a ver mis películas”.

Como remate, Berlanga recordó una oscura anécdota con el desaparecido Bardem como protagonista. Berlanga, que estaba interesado en comprar el negativo de Bienvenido Mister Marshall, contactó con Bardem, que era también accionista del film. Su “amigo” le dijo que no le interesaba vendérselos. Años más tarde, Bardem vendió su parte y la de Berlanga sin que éste supiera nada y sin recibir un duro. ¿Saben a quién se los vendió? A Enrique Cerezo, que hizo una fortuna con este tipo de tratos.

En el apartado meramente profesional y técnico, Berlanga fue famoso (y amigos tengo testigos de ello) por su meticulosidad, su tozudez y su amor por el complicadísimo plano secuencia. Llevó a rajatabla la llamada Ley de Chaplin: “Cuando un director de cine hace cinco o seis concesiones durante el rodaje, su película es una mierda”. En resumen: hacía mucho caso de sus colaboradores -sobre todo de sus directores de foto y operadores- pero lo justo para rodar “su” soñada película.

El final de las memorias de Berlanga es, como los de casi todas sus películas, agridulce, negro. En sus párrafos finales, recordó la muerte de su hijo Carlos Berlanga, a la que califica sin ambigüedad de suicidio. Un golpe por el que reconoció estar roto por dentro, pero por el que su mujer siguió totalmente destrozada y sin visos de recuperación. En el párrafo final, el más grande director que ha dado este país tras Luis Buñuel, el hombre que fundó la Filmoteca, la colección La sonrisa vertical, La Academia de Cine y la Ciudad de la Luz, sentenciaba: “Temo haber fracasado rotundamente”.

Fin. D.E.P.

martes, noviembre 16, 2010

Adiós, Mister Cagada (II)

Volviendo a la subvención y el dedismo nacional del que hablábamos ayer, Berlanga sentenció en sus memorias: “Con el PSOE se creó una nueva forma de manipular a los cineastas: esta fórmula consistía en promocionar los proyectos que se decían importantes y no apoyar aquellos que parecían irrelevantes o nocivos a una comisión elegida a dedo; es decir: como siempre”. De hecho, es Pilar Miró la que peor parada sale en el libro de Berlanga, que fue tan tajante como para afirmar que “tomó decisiones drásticas que son en parte las culpables de que el cine español no exista ahora”.

Tras ser cesado por Pilar Miró, su despacho de la filmoteca fue burdamente vaciado y muchos de sus valiosos documentos tirados literalmente a la basura. Quizás algunos de los responsables de aquel atropello cultural visitasen su capilla ardiente. Años más tarde, y ante la posibilidad de que se le concediera a Berlanga el Príncipe de Asturias, la Miró dijo, textualmente, que le daría ese premio a cualquiera antes que a él. Fue Garci el que hizo todo lo posible para que el director se hiciese con el galardón, aunque a Berlanga los galardones se la sudaban bastante, como a Buñuel.

Berlanga llevó años pregonando que la solución de la eterna crisis del cine español es industrial más que cultural. Así lo expresó en sus memorias: “He llegado a la conclusión de que el cine no debe ser protegido por el Estado, al menos por el Ministerio de Cultura. Creo que el cine que nació como industria debe morir como industria”.

Ahondando en una de las bases de toda industria del cine, sus premios, Berlanga, Presidente de Honor de la Academia de Cine, también arremetió contra los siempre polémicos y habitualmente cutres Goya, de los que él fue fundador: “La fiesta es horrorosa, porque está mal organizada, mal presentada, mal actuada… en fin, un desastre eterno que dura muchísimo. ¿Cuánto tiempo va a durar este carnaval? Espero que muy poco, porque los Goya se están convirtiendo en mítines”. Y a este respecto, recordó algo que a muchos se nos olvida cuando comentamos los militantes discursitos en los Goya: “El primer artículo del reglamento dice que la Academia no puede ser reivindicativa porque para eso ya existen los sindicatos y las asociaciones profesionales”.

lunes, noviembre 15, 2010

Adiós, Mister Cagada (I)

‘Bienvenido Mister Cagada’, caóticas memorias de un octogenario pero todavía lúcido Luis García Berlanga, fueron editadas por Jesús Franco y publicadas por Aguilar. Su título hace referencia al apodo que se ganó Berlanga en el rodaje de Bienvenido Mister Marshall. En él siempre acababa las tomas al grito de “¡Menuda cagada!”.

Y caóticas desde luego, son. Aunque el libro siga una estructura más o menos cronológica, Berlanga desgranó con anarquía toda su vida cinematográfica y buena parte de su vida personal. Entre lo más berlanguiano, destaca el recordar que luchó en el bando republicano y en el nacional (con la División Azul en Rusia), algo que exploraría en La vaquilla, reflejo de su eterna indefinición en un país de sectas, bandos y definiciones. “Bardem me llamó siempre el señorito monárquico, después fui fascista, pornógrafo porque me apasionaba el erotismo y escapista porque no me creo las monsergas oficiales”.

Sobre sus “hazañas bélicas” en Rusia, el director recordó una noche en la que se acercó a una letrina en un apretón: “Conseguí bajarme los pantalones, a pesar del frío, y acercar el culo a uno de los agujeros. De repente, sentí un pinchazo terrible en las posaderas. Di un salto hacia atrás, gritando aterrorizado. Sin duda se trataba de la bayoneta enemiga de un ruso agazapado en la letrina. Pronto respiré, aliviado. Era simplemente nuestra mierda, que, al helarse, había formado una estalactita puntiaguda y amenazadora”.

No se puede empezar de una manera más “a la Berlanga” un libro sobre un tipo que tomó la “estúpida” decisión de meterse en el cine tras ver El Quijote de Pabst y porque el pequeño mundo de los humanos le parecía horrible. Tampoco sabía o quería hacer otra cosa. Y eso que para él hacer cine en España era (entonces y hoy) casi suicida. Sobre su país fue muy duro. Compartí totalmente sus palabras: “España es un país maldito porque la gente no tiene ningún sentido cívico, de pertenecer a una colectividad, para intentar lo mejor para todos. Lo que prima es la ley del “estás conmigo o estás contra mí. Y eso es absolutamente nefasto. En las democracias de verdad, el cambio de un ministro o de un director general no implica que se eche a la calle a todo el mundo y que el nuevo personaje que entra en escena vuelva a nombrar a todos los que trabajan con él. No es serio”.

Uno de los problemas endémicos que señaló en sus memorias es el arribismo y la implicación del poder en los asuntos cinematográficos. De hecho, Berlanga siempre fue un defensor del cine español como industria y no como cultura subvencionada. Su gran proyecto final no fue un film-testamento, sino los estudios cinematográficos Cuidad de la luz, que se han levantado en Alicante gracias al apoyo inicial del gobierno del PP y la Generalitat Valenciana. No es extraño que a muchos les descolocase la contradicción de Berlanga, que mientras se declaraba anarquista y vago, fue el impulsor de proyectos tan ambiciosos como los citados estudios o la fundamental Filmoteca Española.

SEGUNDA PARTE.

TERCERA Y ÚLTIMA PARTE.

jueves, noviembre 11, 2010

El gusano

Estaba con Carmona tomándome un par de vinos después del trabajo. Eran las ocho de la tarde. Hablando con mi amigo, y no recuerdo ahora por qué razón, me metí con Pablo Sidecar, un gracioso de la tele que dice hacer humor. Cuando iba a cambiar de tema, una mujer de unos cuarenta mal levados me miró y dijo: “Yo fui novia de Pablo Sidecar”. Y se quedó mirándome, con los ojos como platos, ida, como si me hubiese revelado algo grandioso. A su lado había un maromo que se reía como un autista. Me importaba un cojón lo suyo con Sidecar, pero la observé. Su mirada era un poema, el alcohol jamás crea una mirada como esa. Carmona, un señor, le siguió el juego. Su acompañante, que le seguía el rollo y quizás querría follársela, preguntó por nuestro currelo.

“Trabajamos en una agencia. Entre amigos”. “Yo estuve en una muuuuuuy grande”, dijo ella. “En MaCandemore”. Y volvió a proyectar aquella mirada. En Madrid encuentras unas cuantas de esas de vez en cuando. Mi ciudad es un filón para esas miradas. Seguí informándola: “MaCandemore es muy conocida, pero nosotros estamos en un nivel menos…”. Se rascó la napia y se atusó el poco pelo que cubría su cerebro. “Había días que entraba el viernes y salía el domingo porque teníamos que hacer una presentación a un cliente...”. “También nosotros tenemos momentos de agobio, es normal”, interrumpí. “Lo mío no lo era, niño”, respondió.

Se tomó esa licencia. “Niño”. Me dieron ganas de tratarle como a mi abuela. “Yo era entrar en el ascensor y me caían chorretones de sudor por la cara, ¡de los nervios!”. Esto lo dijo con una teatralidad que ni Isadora Duncan puesta de ácido. “A esos niveles ganaste mucha pasta, imagino...”. “Muchísima pasta. Ahí tengo el BMW aparcado. Llevamos aquí desde las cuatro”.

Ella se aferraba a la enésima birra y él nos miraba de forma corrupta. “El gusano”. Ella se conformó con escupir esas dos palabras, no dijo más. Sus ojos volvieron a mirarme con hambre de no sé qué. “Gu-sa-no”. Ahora era sólo una, iba empeorando. Me empecé a cabrear, no sentía ya ninguna compasión por ella, me estaba empezando a dar asco.

“El gusano de aquella campaña contra la droga… ¿Recordáis? ¡Se me ocurrió a mí! ¡Yo pensé el gusano!”. “El de la coca, que se metía por la nariz de alguien. Muy efectista”, dije. “No, efectivo”, dijo ella. “No, efectista. Me temo que la gente no dejó de meterse filas por aquel anuncio. A mí hasta me han ofrecido ‘un gusano’ en alguna ocasión”.

El maromo que la acompañaba dio su ilustrada aportación a la conversación: “Pero todo el mundo lo recuerda, ¿no?”. Volví a la carga: “Todo el mundo recuerda a Gengis Kan”. Pagamos los dos vinos con prisa y nos piramos con un “taluego”. A la salida vimos el BMW plateado de la mujer e imaginé que lo próximo que tendría en la puerta del bar sería una ambulancia. De camino a casa pensé en la cantidad de gente que me he encontrado con ese “yo pensé”, “yo hice”, “yo dirigí” o “yo escribí”. Y que fue lo único. Y lo último. Escrito el martes 9 de noviembre de 2010.

miércoles, noviembre 10, 2010

W y X

Palabras de Don Felipe González Márquez: "Tuve una sola oportunidad en mi vida de dar una orden para liquidar a toda la cúpula de ETA. Llegó hasta mí una información. Nuestra gente había detectado el lugar y el día de una reunión de la cúpula de ETA en el sur de Francia. Se localiza lugar y día, pero la posibilidad que teníamos de detenerlos era cero, estaban fuera de nuestro territorio. Y la posibilidad de que la operación la hiciera Francia en aquel momento era muy escasa. Sólo cabía la posibilidad de volarlos a todos juntos en la casa en la que se iban a reunir. El hecho descarnado era: existe la posibilidad de volarlos a todos y descabezarlos. La decisión es sí o no. Lo simplifico, dije: no. Y añado a esto: todavía no sé si hice lo correcto”.

Lo aquí expuesto es aterrador. Se ha publicado en El País (no iba ser en El Mundo, la bestia negra de Felipe) y sigue siendo la comidilla entre tertulianos, editorialistas y articulistas. Casi todos han incidido en lo inconveniente de las palabras, a algunos les han parecido cojonudas y otros se han quedado con el “dije no”. Felipe, que era un demócrata como la copa de un pino, de toda la vida, “dijo no”.

Pero no está ahí la chicha de las palabras de Mr. X. Se lo he escuchado a Victoria Prego: A González le llaman y le dicen que pueden volar por los aires una casa petada de etarras. Y dice que no, pero inmediatamente no se pregunta cómo es posible que tenga a su alrededor gentuza que le proponga asesinar a gente, por muy etarras que sean, saltándose el estado de derecho. Esos servidores del poder que le ofrecieron hacer terrorismo de estado HACÍAN terrorismo de estado. Y González lo supo durante años. Y hoy tiene el desparpajo de decir “todavía no sé si hice lo correcto”. Y Felipeno no está solo . Para desparpajo el de George Bush, que acaba de declararse “disidente” de la guerra de Irak. Como lo leen. “No quería utilizar la fuerza" contra Irak, ha dicho sin mover una ceja en otra entrevista, esta vez para la NBC.

Mi padre me ha contado que de pequeño escuchaba en la radio un folletín que acababa con esta frase: “¡El criminal NUNCA gana!”. Mi padre ya es un pureta y sabe, como yo, que casi siempre ganan. Algunos por consentir que un gobierno practique el terrorismo y otro por consentir el asesinato de millón y medio de iraquíes.
Escrito el martes 9 de noviembre de 2010.

lunes, noviembre 08, 2010

Un artista serio


El artista español Santiago Sierra me parece un provocador. A veces brillante, otras barato. No me entusiasma su trabajo, pero debería enmarcar la carta en la que rechaza el Premio Nacional de Artes Plásticas 2010 (dotado de 30.000 euros) y colgarla en un museo de arte moderno. Su plante al gobierno y a su Ministerio de Cultura podría ser más interesante de admirar que el retrete de Marcel Duchamp, la mierda de artista de Piero Manzini, el tiburón en formol de Damien Hirst o el bebé gigante de la Coixet.

Es la primera vez en veinte años que un artista rechaza el premio. En su carta, Sierra defiende su postura al considerarse “un artista serio”. Y dice así: “Este premio instrumentaliza en beneficio del estado el prestigio del premiado. Un estado que participa en guerras dementes alineado con un imperio criminal. Un estado que dona alegremente el dinero común a la banca. Un estado empeñado en el desmontaje del estado de bienestar en beneficio de una minoría internacional y local”.

Su acto, eso sí, no llega a la altura del realizado por el torturado genio ruso de las matemáticas Grigori Perelman, que rechazó la medalla Fields, dotada con un millón de dólares. Perelman dijo no estar interesado ni en la fama, ni en el dinero, ni en el reconocimiento, que no era tan bueno como se dice y que no quería sentirse observado como en un zoológico.

viernes, noviembre 05, 2010

El cesado

Si hay algo en este país que caracterice a los altos cargos del Estado es la mucha frialdad al aplicar los ceses (la bestial Pilar Miró es todavía recordada por ello) y la poca dignidad de los cesados. Hace poco Ignasi Guardans, director del ICAA, fue fulminantemente destituido de su cargo por la ministra González-Sinde. El catalán se había hecho demasiados enemigos entre la “gente del cine”. Es decir: entre la tropa a la que pertenece González-Sinde.

Guardans soltó hace pocos días esta perla: “Me ha tocado ser el responsable de un área a la que pertenece, de la que procede y a la que volverá la persona que me daba las instrucciones. El móvil de la ministra solo lo tiene la gente del cine, y allí hay una correa de transmisión de los descontentos". Que muchas subvenciones al cine se resuelven con unas llamadas lo sospecha la mayoría de los españoles. Yo se lo dije a la cara y en la tele a Pedro Pérez, representante de los productores. Había que ver el careto de sorpresa que se le puso. No se lo esperaba.

Ha sido poco elegante Guardans al abandonar su sueldazo y su poder, pero ha dicho verdades como puños. Y fue muy lejos: "Ha habido fraude en las subvenciones al cine. Las ayudas se deben dar con transparencia, con control y a quien cumple los requisitos. Por haber verificado eso y haber exigido que eso fuera así han venido algunos de mis disgustos. Algunos productores han vivido muy alegremente, haciendo unos cálculos financieros en los que tenían un enorme peso la ayuda ministerial, las ayudas autonómicas a las televisiones públicas. Se les ha caído parte del plan y no tienen otra". Amén.

Lo declarado es de tal gravedad que en cualquier otro país verdaderamente democrático y moderno hubiese levantado una polvareda política y mediática de primer orden. En España no, porque en España este ruido de sables lo vemos normal, igual que nos resignamos al trinque subvencionado, a las trampas, a los fraudes y al amiguismo descarado. Hasta le damos palmaditas en la espalda (“puto amo, tú sí que sabes”) al que trinca.

González-Sinde ha zanjado el tema diciendo que si a Guardans le consta que ha habido fraude en las subvenciones que "acuda a los tribunales". Y tampoco le falta razón. Si cuando estaba dentro Guardans no lo denunció, ahora su pataleta se antoja como la típica indignidad del cesado, tan española. Vaya usted a los tribunales, señor Guardans. Yo le animo. Y no estoy solo.

Y si la ministra y su equipo no conocen, como ella ha asegurado con toda su cara dura, ningún caso de fraude en las subvenciones debe dimitir. Por no hacer su trabajo, por no conocer presupuestos inflados para incrementar las ayudas del ICAA, por no conocer a los que falsean las cifras de recaudación para acceder a los fondos del Ministerio, por aceptar facturas hinchadas o por subvencionar a gentuza que no paga a sus empleados. Por incompetente.
Escrito la noche del miércoles 3 de noviembre de 2010.

jueves, noviembre 04, 2010

Líneas rojas

Fue Carlos Pumares quien me dijo que la única diferencia política entre el PSOE y el PP es que el PSOE hacía más casas de cultura… a las que no iba nadie. Hay otra diferencia: el PP no crea un Ministerio de Igualdad.

El Ayuntamiento de Valladolid (famoso últimamente por el bocas de su alcalde) cuenta con una Comisión de Igualdad a la que el Grupo Municipal Socialista solicitó la retirada del cartel de la película Rumores y mentiras porque consideran que ofende a las mujeres. Los muy papanatas y cursis no han entendido la coña, que se resume en una historia “plagada de cotilleos, patrañas y calumnias de cómo arruiné mi intachable reputación”. ¡Es humor señoras, humor! Grueso, puede, ¡pero humor!

A la ilustre concejala socialista Mayte Carbajo no le gusta que a un personaje femenino, del que nada sabe, otros personajes, de los que nada sabe, la llamen pendón, guarrilla, facilona, fresca, zorra, golfa, cerda, loba y salidorra. Carbajo ha amenazado: el cartel traspasa “todas las líneas rojas” y daña a la lucha contra el machismo y la violencia de género. Otra concejala, la de Bienestar Social, dijo que “estudiarán la cuestión”.

Lo escribí hace años: estoy hasta los bajos de las que pierden el tiempo con la ficción cuando no tienen ni idea de entender, respetar o mejorar la realidad. Y añado: estoy harto de histéricas, de señoritas Pepis de la nueva progresía, de igualdades basadas en la ignorancia absoluta y la represión obsesiva, de todas ustedes y de todas sus putas líneas rojas.
Escrito el miércoles 3 de noviembre de 2010.

miércoles, noviembre 03, 2010

La Propuesta 19

El magnate George Soros dijo que criminalizar la marihuana causa más daño que bien y beneficia a las grandes mafias, que ganan miles de millones gracias al comercio ilícito. Dijo también que la Propuesta 19 (que en California podría haber permitido la legalización de la maría) es un gran paso. La legalización, que no será posible, habría aportado a las depreciadas arcas californianas 1.400 millones de dólares por año en impuestos.

En España somos el mayor consumidor de farlopa, pastis y costo de la Unión Europea. Ni la poli, ni los jueces, ni los profesores, ni los papás, ni los médicos, ni la publicidad, ni la propaganda, ni la trena pueden hacer nada. He leído que solo el negocio de la coca movió en 2008 en la UE 27.500 millones de euros, 5.500 millones en España, donde nos metemos un 20% de toda esa merca solitos. Leo también que esa pasta es lo que ha destinado Fomento para el desarrollo de nuevas líneas del AVE. Y estoy hablando sólo del consumo de coca de un año, no incluyo otras drogas. La UE gasta, de nuestros impuestos, 40.000 millones de euros al año en una represión que no sirve de nada.

Un gramo de coca cuesta 60 euros y su precio no ha variado en años. Ni con la llegada del euro, ni con la crisis. Da que pensar. Si legalizásemos la droga, países que todos conocemos reducirían brutalmente su criminalidad. Y la droga sería de mejor calidad, con un mercado legal y sin adulterantes. ¿Quién se beneficia de la ilegalidad? Las mafias y los bancos. Sí, los bancos. Hablo de un escandaloso e incontable blanqueo de dinero. ¿Quién paga? Nosotros. Los que se meten y los que no.
Escrito la noche del miércoles 27 de octubre de 2010.

martes, noviembre 02, 2010

Las 10 estrategias de manipulación mediática de Chomsky resumidas

1. La estrategia de la distracción. Consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las elites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros.
2- Crear problemas, después ofrecer soluciones. Por ejemplo organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de leyes de seguridad y políticas en perjuicio de la libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales y el desmantelamiento de los servicios públicos.
3- La estrategia de la gradualidad. Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos. Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si hubiesen sido aplicadas de una sola vez.
4- La estrategia de diferir. Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa y necesaria”, obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato.
5- Dirigirse al público como criaturas de poca edad.
6- Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión. La utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos.
7- Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad. Hacer que sea incapaz de comprender las tecnologías y los métodos utilizados para su control y su esclavitud.
8- Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad. Promover al público a creer que es moda el hecho de ser estúpido, vulgar e inculto.
9- Reforzar la autoculpabilidad. El individuo se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. ¡Y, sin acción, no hay revolución!
10- Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen. El sistema ejerce un control mayor y un gran poder sobre los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.
Gracias NAPALM por el enlace.