jueves, febrero 07, 2008

NACIONALCULTURETISMO

Anonadado me he quedado con un texto que he leído esta mañana en El País, un artículo titulado “Si no hubiera cine español” firmado por Icíar Bollaín. En él, la directora de Mataharis llora con amargura porque hasta el periódico de Prisa se ha unido a las voces que critican injustamente al cine patrio. Dice así: “Parece que este diario también ha decidido sumarse a este pimpampum contra el cine español tan recurrente”.

Antes de hablar de "malintencionados editoriales" y "otros artículos", Bollaín mete, indignada, a El País en el mismo saco que sus enemigos tradicionales: “la derechona y sus diatribas contra los proetarras del cine, el señor de la radio episcopal (…), ese autor de best sellers que nos describe siempre que puede como envidiosos, insolidarios y cutres…”.

Ni corta ni perezosa, y una vez ha dado el toque a sus traidores camaradas mediáticos, Bollaín arremete contra el culpable del estado terminal de nuestro cine. ¿Los guiones?, ¿la financiación estatal?, ¿las interpretaciones?, ¿el sectario posicionamiento político? No, ¡las televisiones! Dice Icíar que las televisiones amenazan al cine “para defender su derecho a saltarse la directiva comunitaria que las obliga a invertir en el cine el 5% de sus ingresos”.

Pero Icíar se contradice en el mismo artículo, porque defiende que si el cine español despareciera “no habría, por ejemplo, un orfanato”. ¿En qué quedamos, entonces? ¿Por un lado las mafiosas teles amenazan al cine español y por otra producen el exitazo El orfanato, la película que ha salvado, en taquilla, la pobre cosecha de este año?

El eje de la tesis de Bollaín, muy parecida a la del patético discurso de Ángeles González Sinde en los Goya y al de Zapatero en Cuatro frente a un servil Gabilondo, radica en el nacionalculturetismo, hermano en la intención del nacionalcatolicismo. Los peliculeros pasan de rojos a nacionalistas radicales cuando se trata de defender su tinglado con palabras tan campanudas como estas: “Se perderá un escaparate de nuestra cultura, de nuestra lengua, de nuestra forma de ver el mundo”. Y en contraste a "lo nuestro", para Bollaín todo el cine USA lo forman “mediocridades norteamericanas escritas por gente que poco o nada tiene que ver con nosotros”.

La mujer acaba poniéndose radical y en el más absoluto de los ridículos, o en el puro delirio, remata: “Si el cine español dejara de hacerse, sólo ganarían las televisiones (…) y nos quedaríamos, además de huérfanos de Fernando Fernán Gómez (¿?¿?), sin descendencia cinematográfica”.

El colofón de su lastimera tesis es el siguiente: “Déjennos trabajar sin estar constantemente bajo sospecha”. Pero, y si no nos da la gana, ¿nos denuciará a la Komintern?

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Para frivolizar un poco, visitad EL ÚLTIMO SUSPIRO DEL CINE, en CINEDIGITAL.INFO, donde hablo de los cachondos Premios Godoy.

Post relacionado: EL ABONO DE TRUEBA.

5 comentarios:

Leo dijo...

En fin, sin comentarios. Parecen críos o clones de Peter Pan: la culpa de lo que pasa nunca es de ellos, siempre es de los demás. Y en última instancia, del público que, como ya sabemos, es gilipollas y moldeable como el Blandi-Blub.

Con "artistas" de esta categoría ¿quién necesita artistas?. En fin.

IVÁN REGUERA dijo...

Leo: O clones de ellos mismos, porque todos llevan el mismo discurso...

Israel "Yojimbo" Nava dijo...

"Dejennos trabajar", dice.
Si ya lo estáis haciendo y así os estamos pagando, con post como éste y pocos espectadores.

¿Por qué no nos dejáis de torturar con vuestra frustrada vena política y os dedicáis a hacer cine y a promocionarlo?

Joder, que gentuza.

Awake at last dijo...

No es cuestión de las subvenciones, sino de quienes hacen las películas. En el cine "zarzuelero" del que tú muy bien hablaste en su momento, incluso las películas más modestas tenían un estudio del ritmo, del diálogo... mucho más pulido que el cine español actual, otra cosa era el tema que expusiesen, pero estaban mucho más trabajadas, Y TAMBIÉN TENÍAN SUBVENCIONES, porque fue una política franquista inflar artificialmente aquellos sectores que podrían dar a España un aspecto de modernidad. Pero su trabajo era mucho más PROFESIONAL que el de ahora. En fin...

Mks.

Leo dijo...

AWAKE: A mí me inspira muchísimo más respeto un "Yo hice a Roque III" o un "No desearás al vecino del quinto" que cualquier subproducto cultureta-pestiñoso del cine patrio actual, "comedias corales" incluidas. Martínez Soria, Landa o el duo Pajares-Esteso nunca engañaron a nadie: eran conscientes de lo que ofrecían y no se cortaban de pregonarlo a los cuatro vientos. Lo más divertido es que nunca se quejaron del entorno, ni de la ignorancia del público que iba a las salas a ver cine, ni tampoco iban por ahí mendigando subvenciones con el dinero de todos. Vamos, que ahora va a resultar que lo suyo, comparado con lo de ahora, era cine de verdad. Al menos era mucho más divertido. ;-)