miércoles, febrero 13, 2008

PROMESAS

Hace unos días, vi con Bosco una obra de teatro llamada Baraka, en el teatro La Latina de Madrid. En ella, cuatro cuarentones se reencuentran después de un tiempo sin saber nada de sus vidas, sobre las que sobrevuela el fantasma del fracaso total.

Escrita por María Goos y dirigida por Josep María Mestres, la obra, descompensada en su reparto pero entretenida, trata a las claras sobre unas preguntas que se hacen muchos cuarentones y no pocos treintañeros: ¿hasta cuándo vamos a ser jóvenes promesas? ¿Seremos capaces de reaccionar cuando llegue la hora de reconocer que ya no somos promesas de nada? ¿Y cuándo llega esa hora?

Curiosamente, estas mismas preguntas me la hacía Clot ayer mientras, en un descanso en el curro, observábamos al aparcacoches del selecto restaurante que tenemos enfrente. No quitándole ojo al canoso, pelín alcohólico y encorvado cincuentón de mirada rendida, Clot reflexionó serio y sin un atisbo de desprecio o clasismo: “Ese, por ejemplo, ya no es proyecto de nada si alguna vez lo fue. Ha llegado un momento para él en el que ya no hay posibilidad de cambio. Eso es lo que es. Eso es lo que será”.

Con no poca mala uva y rematando su pitillo, Clot planteó entonces la posibilidad de que muchos de nosotros acabemos haciéndonos esa reflexión más pronto que tarde. Ya tenemos treinta y algunos. Tic, tac, tic, tac.

Yo creo que no me podría levantar de la cama si no tuviese la convicción de que soy una promesa de algo nuevo, original, diferente y hasta solemne. ¡La novela del año! ¡El guión de la década! Ya sé que suena muy pretencioso, pero necesito pensarlo. No podría levantarme de la piltra para ir al curro sin tener perfecta conciencia de que sigo siendo un proyecto, una promesa. Que aun hay tiempo, en definitiva, que queda mucho hasta el fatídico día en el que tenga que plantearme que, definitivamente, he fracasado.

Tic, tac, tic, tac.

17 comentarios:

Leo dijo...

Joder Iván, qué meditabundo te estás volviendo. Se te nota que van pasando los años... :p.

Ya en serio, se trata de algo que TODOS nos hemos planteado alguna vez. Garci lo hizo a través del personaje de José Rebolledo en acojonante monólogo final de Las verdes praderas: te venden la moto de que todo es como interino, como provisional; y cuando te quieres dar cuenta te has convertido en un esclavo, sin importar que seas aparcacoches o economista como Rebolledo.

Por mi parte, mis aficiones son las uqe me hacen sentir joven. Eso y el que mucha gente me diga que me comporto como un niño grande :p.

IVÁN REGUERA dijo...

Leo: Qué gran película Las verdes praderas. ¿Qué fue de ese Garci?

Coincido contigo en ser un poco payaso y algo inmaduro. Siempre ayuda.

Marta G.Brea dijo...

Pues si la inmadurez ayuda, también me alegro por mí.

Quizá no venga mucho a cuento, pero el título de la obra me recordó al bellísimo documental Baraka, un viaje sobre la relación del hombre con su entorno en una sucesión de impresionantes imágenes y sonidos, sin mediar una palabra, no hace falta.

Si alguien tiene curiosidad, el link del tráiler:

http://www.youtube.com/watch?v=NmhQEmV-Izo&feature=related

Awake at last dijo...

Se es un proyecto mientras la mente (y el cuerpo) aguanten.

Mks.

Anónimo dijo...

Bueno, hay un enfoque para sustraerte a este problema...

Uno no es algo sólo cuando hay alguien aplaudiéndote por lo que haces, sino simplemnte porque lo haces. Escritor, cineasta, montañero etc... lo eres mientras estés practicando de verdad, te paguen o no.

manuel g. dijo...

Bueno, hay un enfoque para sustraerte a este problema...

Uno no es algo sólo cuando hay alguien aplaudiéndote por lo que haces, sino simplemnte porque lo haces. Escritor, cineasta, montañero etc... lo eres mientras estés practicando de verdad, te paguen o no.

Otis Driftwood dijo...

Dile a Clot que deje el peyote. El proyecto vital de cada uno no se reduce a su componente intelectual. ¿Quiénes sois para opinar que ese aparcacoches no es un proyecto de nada? No lo será laboralmente, pero ¿qué sabéis del resto de su vida? Y que conste que hablo con la autoridad que da el fracaso, que decía Scott Fitzgerald.

IVÁN REGUERA dijo...

Otis: He escrito "sin un atisbo de desprecio o clasismo". Vente y te invitamos a ver a nuestro amigo el aparcacoches beberse un vaso de vino del trago en el bar de al lado. Y nos cuentas.

Manuel: Lo que dices es muy bonito, pero poco práctico. Yo quiero, como sólo logra el 0´5% de la población, vivir de mis pasiones. Lo demás son pobres consuelos.

Awake: ¡Dios te escuche, hija!

Natxoman dijo...

¿Cual es el paso intermedio entre ser una promesa y ser una leyenda?
Preguntémoselo al publicista que ideó el Fenónemo Pataky, con el que una persona puede acaparar atención mediática propia de una estrella sin trabajar realmente en serie o película puntera alguna.
Para tí la "Gloria creativa" tiene el efecto redentor del cielo para un cristiano. Se te nota la base claretiana.
Besos

IVÁN REGUERA dijo...

Natxoman: Puta educación judeocristiana...

clot dijo...

Yo más bien pensaba en lo jodido que debe ser caer en la cuenta de que "esto es todo". Está claro que no sabemos nada del personaje; eso es precisamente lo que nos permite fabular. Decíamos Iván y yo que, por edad, el día menos pensado vamos a pasar de "esperar ser" a "ya ser". Entonces sabremos algunas respuestas, pero las preguntas habrán cambiado. Del ¿qué quieres ser? al ¿qué estás siendo? y, al final, el ¿qué has sido? Debe ser duro hacerte esa pregunta sabiendo(o intuyendo) que no habrá una segunda oportunidad.

Manuel G. dijo...

Es cierto que se nos educa para eso, pero de verdad me parece Iván, que los verdaderos maestros no han sido unos monigotes del aplauso... mira Kafka, Joyce, Cervantes...murieron pobres y desconocidos como ratas... lo que les impulsaba era una satisfacción íntima y no la gloria, porque si no fijate que no les salía nada rentable escribir relatos de cucaráchas...

IVÁN REGUERA dijo...

Manuel G: Tienes razón al citar a esos grandes, aunque yo siga luchando no por el reconocimiento, que es una horterada, sino por VIVIR sólo de lo que esté orgulloso. ¡Casi nada!

Personalmente, estoy encantado al recuperar algunos viejos trabajos míos nada famosos y rentables pero de los que estoy orgulloso.

Clot: Del ¿qué quieres ser? al ¿qué estás siendo? y, al final, el ¿qué has sido? Gracias por matizar tan cojonudamente.

Anónimo dijo...

todo esto me recuerda al dialogo entre norton y brad pitt -en un lavabo, creo- en el club de la lucha:

"mi padre me dijo un día: estudia una carrera.
y después: búscate un trabajo.
¿y cuando ya tenga un trabajo?
Pues cásate!" -más o menos, lo escribo de memoria-.

¿eso es todo? ¿a eso se reduce una vida? que timo.

IVÁN REGUERA dijo...

Anónimo: Eso parece. Me gustan tus comentarios. Espero que repitas.

Manuel G. dijo...

Vivir de lo que haces es una aspiración totalmente digna.

Pero tampoco es rechazable la idea de separar ambas cosas en algunas actividade; incluso puede ser deseable. Puede ser una opción bastante acertada también.

Gombrovich decía algo así "Yo fui un pobre iluso que quería vivir de la escritura, y ahora daría lo que fuera por tener un trabajo normal, y escribir en mis ratos libres"... y lo decía, creo, porque la escritura como profesión se puede convertir en no más que trabajo mercenario, y acabar pervirtiéndose todo, obligado a escribir para ganar dinero, de una manera y sobre cosas que no escribirías si no tuvieras esa presión.

IVÁN REGUERA dijo...

Manuel G: Cuando leí a Pamuk que su horario como escritor era de 10 horas al día, encerrado en su casa, solo, me entraron escalofríos.

Yo sería incapaz de hacerlo a día de hoy.