miércoles, marzo 10, 2010

Y esconden la mano

Leonor Mayor, que se hace llamar periodista, escribió en El Mundo cosas como las que siguen sobre el ataque a Rosa Díez en una universidad catalana:

“A Rivera le mandaron un día una carta con una bala dentro. Los remitentes eran unos militantes de Esquerra a los que el partido tuvo el acierto de echar. Hubo juicio y, como es natural, ganó el líder de Ciutadans, quien, no contento con esa victoria, se fue el jueves a donar el dinero de la indemnización a una asociación que defiende a las víctimas del terrorismo. Rivera hizo una foto del histórico momento de la donación, pero los medios, sensatos ellos, no le compraron la película y el asunto no tuvo la trascendencia que el promotor deseaba”.

La incursión en la Autónoma de Rosa Díez no estuvo nada mal. Hubo griterío, hubo golpes, hubo escupitajos y hubo insultos. El decano de Ciencias Políticas, Salvador Cardús, quedó rociado de pintura y el coche de la líder de UPyD, abollado. Por lo que cuentan los cronistas que fueron a cubrir el acto, la cosa llegó a calentarse tanto que hubo quien temió por su integridad física. Díez tuvo que abandonar el recinto universitario escoltada y con paraguas en mano para parar los escupitajos. Pero en todo momento mantuvo la sonrisa. No es para menos. Consiguió salir en los periódicos y los telediarios y algún que otro voto se habrá ganado después de semejante odisea”.

Hay que ser muy vil, muy ruin para escribir esto con absoluta frialdad, con una carencia moral que asusta. Me cuesta entender el nivel de odio que pueden almacenar algunos junta letras en este país. Y me aterra constatar la asombrosa dimensión de la enfermedad moral que está carcomiendo a muchos catalanes.

No son más peligrosos los que gritan, difaman, amenazan, escupen, pegan, abollan coches o tiran pintura que los que, desde sus poltronas políticas, mediáticas o académicas se inventan un enemigo exterior y “represor” que tiene merecido ser insultado, ignorado, borrado, expulsado, aniquilado. Escrito la noche del 9 de marzo de 2010.

1 comentario:

Bosco dijo...

Tenía que haber escrito: "Cuando me enteré que casi la matan, en todo momento mantuve la sonrisa. No es para menos. Consiguería escribir este artículo para salir bien parada en mi periódico y quizás me fichen en los telediarios y diré por fin que Rosa ha provocado semejante campaña publicitaria para ganar algun que otro voto. Pero que mala soyyyyyyyyyy"