
Dicen los que saben que este año los favoritos para los Oscar son Precious, un megadramón sobre una negra muy gorda que no sabe leer y es violada, Invictus, o tito Eastwood dándonos clases de historia, The Lovely Bones, donde Peter Jackson se nos pone serio y La carretera, peli basada en una novela bastante sobrevalorada de Cormac McCarthy. También suenan como favoritos la pollada 500 días juntos, El superzorro, del indie de Wes Anderson, Donde viven los monstruos, del intensísimo Spike Jonze, Resacón en Las Vegas (se lo juro), Up, que no es para tanto como dijeron, y el musical Nine.
La sequía de este año es histórica. Ante las decenas de bodrios de acción, memeces adolescentes o pelis indies infumables, Hollywood ya no sabe qué nominar, y lo que es peor: ya no respeta a sus veteranos. La muestra la tenemos en la inaudita decisión de entregar adelantadamente los Oscar honoríficos. Resulta que entregar el Oscar a Roger Corman, Lauren Bacall y Gordon Willis es una cosa viejuna, que diría Joaquín Reyes. Y por eso ya les han dado el premio.
Que se haga esto con Corman, con 550 películas como productor o 50 como director y padrino de Coppola, Scorsese y Joe Dante... Uno de sus pupilos, Jonathan Demme, preguntó:
“¿Por qué habéis tardado tanto?”. Agradece, amigo Demme, que le hayan dedicado una cena porque en unos añitos a gente como él les van a mandar la estatuilla por FEDEX mientras le entregan un Oscar a Eva Longoria.
No se explica que la Bacall no tenga el reconocimiento, el respaldo mediático, el esplendor de otras grandes de antaño. Nos perdimos a Annette Bening llamando a escena a Kirk Duglas, que al parecer está como un toro a sus 93. O a Anjelica Huston, emocionada recordando a su padre, amigo de juergas de la Bacall y su marido, un viejuno llamado Humprey Bogart. Al recibir la estatuilla,
Bacall gritó: “Por fin esta noche voy a tener un hombre con dos piernas en mi habitación”. Una cachonda, aunque olvidó que el tío Oscar no tiene sexo.No hay cristiano que entienda que no hayan dado hasta ahora un Oscar al fotógrafo Gordon Willis, maestro de las tinieblas, autor de la luz del los tres Padrinos, de Todos los hombres del presidente, de Klute, de Manhattan, de Zelig, de Annie Hall o de La rosa púrpura del Cairo. Lo hacen tarde y de tapadillo, aunque tuvieron el gusto de llamar al gran Jeff Bridges para entregarle el premio.
La velada culminó con el premio Irving Thalberg -un magnate que ya nadie sabe quién es- a John Calley, productor de El exorcista o Tarde de perros. Octogenario, no estuvo presente por problemas de salud. ¿Los que le entregaron el premio? Na,
Tom Hanks, Dino De Laurentis, Warren Beatty, Norman Jewison, Saul Zaentz, George Lucas, Steven Splielberg y Walter Mirisch. El mundo viejuno.Escrito el sábado 14 de diciembre.