lunes, febrero 23, 2009

Boyle, Bollywood, Bombay, bodrios

Luis Murillo, en SOITU.ES ha dicho de los Oscar de anoche que fueron “una gala lenta, aburridísima, con una música que incitaba constantemente al sueño, y a la desazón. Un guión plano aderezado con una serie de malas interpretaciones, nada que envidiar a la gala de los Goya"... Lo suscribo. ¡Dios, los Goya fueron mejores! Esto es el Apocalipsis…

Ya comenté en este blog lo que me pareció ese truño llamado El curioso caso de Benjamin Button, favorita de los Oscar que se entregaron hace unas horas. No voy a decir que Slumdog Millionaire sea igual de mala, es difícil, pero ni de coña es digna de resultar triunfadora en semejante
rifa donde gana el que se gasta más millones promocionándose, no el que realmente lo merece.

Me explico. El nuevo tiovivo visual de Danny Boyle, plagadito, saturado, borracho de música house, musiquita india y mucho meneo de cámara, es un film seductor en sus primeros minutos, pero enseguida se desinfla, y resulta más repetitivo que un plato con curry. Se la pega por tramposa, reiterativa y por ser muy poco creíble.

Slumdog Millionaire no arranca nada mal, podría haber sido un cortometraje de veinte minutitos estupendo, pero sus descomunales ambiciones la llevan a un terreno peligroso, el que roza el ridículo.

Si aun no lo han visto y no quieren que les desvele cosas del film, dejen de leer. Pírense del blog. Continúo. La idea del film es sencilla y buena: un “¿Quién quiere ser millonario?” en el que un pringao de los suburbios indios tiene la suerte de que las preguntas que le hacen tengan, casualmente, mucho que ver con toda su vida, su experiencia anterior antes de aterrizar en el programita.

Bonita idea, está bien. Basándose en ella, el film se articula en tres niveles narrativos: el concurso, los flashbacks que nos llevan a la infancia del protagonista y la comisaría donde lo torturan. Este último es el que se carga el film. No hay hijo de vecino que se crea que el presentador de ese programa tenga el inmenso poder para hacer que se lleven a su concursante, y en pleno concurso que sigue toda la puta India, a una putrefacta comisaría para que lo torturen y así sacarle a galletazos que sabe las respuestas del concurso.

Si ha esto le sumamos la desafortunada mezcla de brutales mafiosos y niños vagabundos a los que les queman los ojos con una hortera y alegre coreografía a lo Bollywood, culminamos el despropósito total.
En fin, tito Oscar, que estás gagá.

5 comentarios:

Dani dijo...

Este finde vi la de "El lector" y me pareció mejor peli que la de Button, de hecho parece que no es una peli norteamericana; a esto lo considero yo más cine independiente que la que ha ganado, si bien creo que te pasas un poco con tus apreciaciones a la india.

IVAN REGUERA dijo...

DANI: ¿Apreciaciones a la india? Es efusión, como decir toda la puta Cracovia. Me ha hablado bien de El lector. Veremos.

Leo dijo...

Para mí los Tongoscar llevan de saldo un mínimo de 30 años. Ni uno sólo de los que ahora se los llevan a casa, repito, NI UNO se habría comido entonces un torrao. Comparen ustedes lo que pululaba entonces por la Meca del Cine esa con lo que pulula ahora y echen sus cuentas... Comentando esto con uno de mis hermanos, éste decía a propósito del Tongoscar de Pe que, de haberle tocado en suerte otra época distinta, hoy tendría una carrera en América comparable a la de Ana Obregón xDDD.

IVAN REGUERA dijo...

Leo: JAJAJAJAJA, o la de Presunta Sarna. Tienes razón en lo que dices. Y no sólo las pelis, también las galas eran otro cantar.

Chico, ayer vi una foto sesentera con Henry Mancini en el foso de la orquesta...

trilceunlugar dijo...

A mi el libro me gustó mucho pero la peli todavía no la he visto...