viernes, febrero 27, 2009

Gutiérrez

Un apellido muy maketo, como llaman los borrokas a los “españolazos”. Lo que dijo Emilio Gutiérrez a la ertzaina cuando lo detuvo no fue “gora euskadi askatuta” o “arriba España”, no, fue: “Lo siento por mis padres”. Es lo que dijo este hombre, hoy “delincuente” para nuestro código penal.

¡Qué gran error, amigo! Gutiérrez no sacó la maza y empezó a repartir al mobiliario por patrias, ni por ikurriñas o presos “políticos”, no. Lo hizo porque los terroristas, con el aplauso de sus amigos de la Herriko, echaron a su padre, sociata de toda la vida, del pueblo. Lo hizo porque colocaron una bomba en la Casa del Pueblo que su viejo fundó. Lo hizo porque reventaron su casa, la que compartía con su churri.

Hasta hoy, en Vasquilandia, si te ocurría algo similar, te jodías. Así, llanamente: TE JODÍAS. Los ertzainas redujeron y esposaron a Gutiérrez rápidamente, mientras no suelen hacerlo, doy fe, con la misma pasión cuando actúan los malos, esos que se fueron a reír de él a la concentración de protesta contra el “faxista”. Y sin que las fuerzas del orden les dijesen “circulen, o promediamos”, que es lo suyo en un país normal.

Cuando vi las imágenes de Gutiérrez destrozando la sede proetarra lo pasé pipa, teta, como los indios. Qué gran piñata... Y siento mucho que no me salga escribir, como a otros, ese manido “la violencia engendra violencia”, porque realmente disfruté, lo juro, de una imagen inédita hasta la fecha. Y llevamos décadas de horror a las espaldas. Décadas…



Los que hemos gozado con el señor de la maza no somos Alex, deleitándonos con la “divina ultraviolencia” en La naranja mecánica. No somos Clint Eastwood o Charles Bronson, sino pringaos que no hemos tenido los cojones de hacer lo que él ha hecho o de alentar a que alguien más fuerte lo hiciera por nosotros, a lo Corleone. Se supone que para eso está el Estado de derecho, para que tenga el monopolio de repartir estopa. Pero no nos engañemos, el Estado de derecho en Vasquilandia NO FUNCIONA. La ley NO SE CUMPLE. Las Herriko están legalmente prohibidas, y aun así funcionan. Las prohibió un alto tribunal, el Tribunal Supremo, supremamente inútil.

¿Qué hacemos entonces? ¿Pedimos salir a la calle, otra vez, a los vascos? Sales a la calle, como he hecho yo y mi gente, y luego ¿qué hacen los políticos con tu gesto? Te traicionan. Y que nadie se confunda: tras este gesto de Gutiérrez, no van a hacer nada. Hay algo que se llamó Basta ya, ¿recuerdan? ¿De qué sirvió? ¿Dónde está? Con los lacitos azules: en la basura.

A pesar de todo, considero clave, para todos, que no haya condena para Gutiérrez, creo que su indulto total debe convertirse en algo simbólico, algo necesario. Que este vasco hasta los huevos no quede, por favor, como otro “personaje de la semana” en los medios, en los blogs y en las barras de los bares…

Postdata: La cuenta corriente para apoyarlo es válida, la han publicado medios de comunicación que considero serios.

Banco Sabadell - Sabadell Atlantico - Caixa - Banco HerreroNúmero de Cuenta: 0081 - 5299 - 85- 0006079413

Escrito la noche del 26 de febrero de 2009.

3 comentarios:

Manuel G. dijo...

“La violencia engendra violencia”.

En este caso, ¿no es todo lo contrario?

¿Cómo se puede comparar la rotura de unos cristales con la violencia de ETA?

Si fuera como se dice, si en este caso la violencia hubiera engendrado violencia, la violencia de ETA hubiera provocado en la población motines, fuegos, asesinatos.

Pero porque un chaval rompa unos cristales, no se puede decir que la violencia engendre violencia. Vaya ridiculez. Demuestra todo lo contrario precisamente. Que la violencia de ETA, en vez de engendrar violencia, lo que hace es aborregar a la gente. Uno entre millones de personas, rompe unos cristales, ante décadas de bombas y asesinatos. ¿Esa es la violencia engendrada en la población vasca ante ETA?

Y que se eleve este hecho simbólico a lo que ha engendrado la violencia de ETA...patético.

Simbólico precisamente por lo escuálido que tiene de violencia, ante la terrible violencia etarra.

Manuel G. dijo...

Imaginaos que este hombre tuviera una rabia inmensa, incontrolable...pudiera ser que hubiera ido a quemarle la casa a alguien, o coger una pistola y herir o matar a algún batasuno... pero no, se le ocurre coger un mazo a la luz del día y romper el mobiliario de la taberna. Luego va, y en cuanto llega la policia, se entrega sin más, satisfecho con romper los cristales y la cafetera.

Es tan poca cosa, que precisamente es más llamativo por lo medido, lo controlado y lo pequeño de su respuesta, que por el hecho destructivo en si.

Tan poco, que no es más que lo justo para mostrar su desafio, su asco, una llamada de atención...etc... En fin, no creo que sea un acto violento sino un acto simbólico (menos si consideramos que violento es de verdad lo que se ejerce sobre las personas; y que romper una cosa supone un daño material o económico, que no está en el mismo orden).

¿Cuándo alguien le echa pegamento a la cerradura de la empresa que no le pagó, es esto un acto violento?
No creo que este tipo hiciera una cosa muy diferente a manifestarse en la calle, gritar, o cortar una calle para protestar. Ese tipo de protestas se comprende, pero a Emilio se le ha visto poco menos que como un violento, que se ha dejado llevar por la violencia; y me parece todo lo contrario. Ha hecho una protesta. Lo mínimo para que fuera efectiva simbólicamente.

Strelnikov dijo...

Sobre el precio que pagará Emilio por su acto de rebelión se podría hablar largo y tendido. Para empezar, yo diría que ya está pagando el precio. Ya ha sido condenado por ETA y sus acólitos, y ha tenido que poner tierra de por medio, porque será objetivo preferente, "para dar ejemplo", como se suele decir. En segundo lugar, tendrá que vérselas con la justicia, y ahí, señores, por mucha simpatía que sientan el juez y el fiscal, la ley es la ley, y no tendrán más remedio que aplicarla. Supongo que su esperanza se limita a la concesión de un indulto, pero desde luego ese indulto no va a venir del gobierno (ya conoceréis lo que ha dicho ZP al respecto), a menos que la presión de la opinión pública le obligue a ello.
Este es "el hombre que mató a Liberty Valance", que como recodaréis, no lo mató realmente, pero tuvo la osadía de enfrentarse a él. Si este hombre, algún día, se atreviera a encabezar una lista electoral, a lo mejor arrasa.