martes, junio 14, 2005

CAMPMANY



Ha muerto entre lágrimas de tinta de amigos y colegas ideológicos Jaime Campmany, articulista admirado y muy leído por las mentes más cavernícolas de este país.

Su currículo, se lea lo que se lea hoy, era el siguiente:

Fue designado Director de la Agencia del Movimiento Nacional.

Mas tarde fue recompensado con el nombramiento de Director del Diario Arriba, órgano oficial primero de Falange Española Tradicionalista y de las Jons y después del Movimiento Nacional.

En 1974 fue designado Presidente del Sindicato Nacional del Espectáculo. Gracias su gestión, Joan Manuel Serrat fue expulsado de la Agrupación Sindical de Circo, Variedades y Folklore del Sindicato Provincial del Espectáculo, de Barcelona, puesto que, según el Acta de la Junta Provincial, las declaraciones del cantautor podría perjudicar al resto de los artistas españoles que «sólo deben actuar en una línea apolítica. Conforme a esto es loable proponer sanciones según el régimen disciplinario, a los artistas que atenten a la idoneidad profesional».

También fue fundador y ex Director de la revista ÉPOCA y colaborador de ABC.

Aquí os dejo un ejemplo de su prosa (que propongo como panfleto ideal en la manifa del sábado), para que os hagáis una idea del “liberal y gran intelectual” que nos ha dejado. Reconozco, eso sí, que dentro de lo repulsivo de su discurso, el buen señor era ingenioso. Juzgad vosotros mismos:

GAY, GUEI, GÁI
ABC 11/10/04

AHORA, al homosexual con arracadas se le llama mucho «gay». Los que salen del armario lo hacen con la etiqueta en inglés, y enseguida celebran el «Día del Orgullo Gay». Algunos piensan que el uso del «gay» concede al sujeto que califica una credencial de normalidad y un aura de respeto, y en cambio lo libera de cualquier intención o discriminación denigratoria. La Real Academia Española, tan atenta a los fenómenos del lenguaje actual, anda preocupada por la prosodia correcta de la palabra inglesa «gay», y ya ha dictaminado que en castellano se debe pronunciar «gái», con su acentito y todo, y no «guei», que sería la pronunciación inglesa. O sea, que hay que castellanizar a los que pierden aceite. Debe de ser cosa de la incorporación de los últimos ingenios a la docta Casa.

Recuerdo que a Camilo José Cela le irritaba esa moda de llamar gay al mariquita y que los castellanoparlantes anduvieran a todas horas con el gay por aquí y el gay por allá. Y hasta me parece que alguna vez reivindicó la palabra castellana de uso más extendido y castizo. Es curioso que los que desprecian el significado etimológico y tradicional de la palabra «matrimonio» y defienden su uso para designar las uniones entre personas del mismo sexo son los mismos que le hacen dengues y melindres al uso de la castellanísima y expresiva palabra «maricón». Tal vez aleguen que alguna vez alguien la ha usado como insulto, que es lo que pasa con llamar negros a los negros, ciegos a los ciegos y rojos a los rojos, y ahora hay que decir gay en vez de maricón, persona de color en vez de negro, invidente en vez de ciego y llamar socialdemócratas a los rojos. Manda huevos.

El idioma castellano es, no ya rico, sino opulento, en ofrecer alternativas a ese «maricón» que a algunos puede sonar hiriente. Basta con consultar algún Diccionario de sinónimos para encontrar expresivos vocablos, verdaderas joyas del idioma, que designan al maricón en vez de recurrir al gay. Voy a recordar algunas de las más directas, empezando por sodomita y sus semejantes: bardaja, marión o mariol, marica, mariquita, bujarrón, puto, garzón (nada que ver con el popular magistrado), invertido, y el terrible nefandario (toma nísperos, y que la RAE se aplique a revisar el Diccionario para no enredar con lo del pecado nefando en el actual pleito Iglesia-Estado).

Más bonitos y compasivos son los sinónimos de la familia de «afeminado», que es un mariquitón de posturas y de mírame y no me toques, como por ejemplo, mujeril, cacorro, muñeco, acaponado, pisaverde, ninfo, lindo don Diego, barbilindo, barbilucio, cocinilla, amujerado, ahembrado, adamado, enerve y fileno.

Curiosa es la lista idiomático-greográfica que incluye Federico García Lorca, quien por cierto trae fama de mariconcete, en su extraordinaria «Oda a Walt Witman»: «Faeries de Norteamérica, pájaros de La Habana, jotos de Méjico, sarasas de Cádiz, apios de Sevilla, cancos de Madrid, floras de Alicante y adelaidas de Portugal». Y no puedo olvidar el bellísimo «monflorita» de mi tierra murciana, que a veces se dice «manflorita» porque quizá venga de hermafrodita, o el «manflorón» de algunos países de América. Elijan ustedes, señores maricones.

3 comentarios:

fridwulfa dijo...

Un tipejo repugnante, el Jaimito éste, gran columnista, sin duda, pero al que sólo se puede leer (si no queda más remedio que leerle) tapándose la nariz para que el tufo no te funda las neuronas.
Descanse en paz, que nosotros, ahora que no tenemos que modernos los puños por la indignación y la mala leche que provocaban sus columnitas, también lo haremos.

Leo dijo...

Eso me pregunto yo: ¿Quién descansará MAS EN PAZ ahora?. ¿El... o nosotros? :p

Cuando algún personaje famoso la diña (y más si es de este palo), me viene indefectiblemente a la cabeza ese temazo de A Palo Seko titulado "Homenajes y Tributos", que se burla, a la vez que deja bien claro, el hipócrita modo de actuar de nuestra suciedad en estos caso. Como muestra dos botones:

"En vida era un degraciao, una piltrafa humana más, pero ahora que se ha muerto es una gran celebridad"

"Aunque era un hijo puta, no lo vamos a decir: la mierda que cagaba, a todos nos gustaba, y ahora que nos falta, tenemos un enorme hueco"

En serio, bajáos la canción, que aunque solo sea por lo que dice, mola mil ;) :p

Y un saludo a todo barbiluciu que nos lea ;) :p

IVÁN REGUERA dijo...

JAJAJAJAJAJJA!