lunes, septiembre 15, 2008

Paul Auster, necesitas unas vacaciones

Auster es una de esas figuras literarias que ha caído en la decadencia creativa, algo que las listas de ventas ni intuyen. Desde hace años, Auster es una máquina de hacer libros sin fondo, poco pensados, sin sustancia, sin imaginación, aburridos, que se olvidan completamente una vez consumidos.

Auster, que ya calza los 61, fue un gigante, pero ahora es un enano, pequeñito, casi invisible, como uno de esos personajes suyos que desaparecen, se desintegran o descubren otra dimensión o un doble que los transtorna y los hace más desabridos aun. El tomarse demasiado en serio puede que sea la razón de esta decadencia. Quién sabe.

En nuestro entorno, el declive del escritor de Newark me recuerda a la de Juanjo Millás. Los dos innovaron la novela con originales travesuras literarias, con ricos análisis sobre la esencia de los hombres y sus objetos cotidianos, con sus reformulaciones kafkianas y beckettianas, pero se han agotado. Se repiten.

Auster, del que me apasionan La habitación cerrada, Fantasmas y El país de las últimas cosas, no deja de decepcionarme, lo encuentro agotado, autocomplaciente, acabado. A salto de mata (1997) era aburrido, Tombuctú (1999) olvidable, El libro de las ilusiones (2002) caótico, La noche del oráculo (2004) mediocre, Brookyn Follies (2005) sólo pasable. No leí Viajes por el Scriptorium (2006). No me lo recomendaron.
Tampoco recomienda su última novela (Un hombre en la oscuridad) el Blog literario Las vacaciones de Holden:
“Toda la novela desprende regusto a improvisación y a falta de elaboración. Es prácticamente imposible hacer congeniar la integridad como autor con el ritmo de escritura que ha sostenido Paul Auster en los últimos años (…) ya va siendo hora de que se tome un descanso”.

Miguel ángel Muñoz, en su blog El síndrome de Chéjov, comenta que la novela de Auster está escrita “a la pata la llana, con un pasotismo ilustrado evidente, conforme al escritor le surge la historia, (…) sin pensar lo más mínimo en lo que está escribiendo”.

También Juan Manuel De Prada ha escrito de Auster que parece que “sus ideaciones hubiesen contraído una anemia galopante, una suerte de desdén fabulador”. Dice también que “se ha tornado mecánico, previsible, incluso derivativo (de sí mismo)”, que adolece
“de inconsistencia, de vaguedad, de diletantismo”.

Es una lástima ser testigo del declive de un gran narrador, un brutal fabulador, un notable novelista. Otro que se une a la lista de debacles, no sólo literarias, que vivimos hoy en día.

5 comentarios:

fridwulfa dijo...

Mira que me jode, pero me temo que tengo que darte la razón.

IVAN REGUERA dijo...

Frid: A mí también me jode mucho lo de este hombre.

dani dijo...

Iván, deberías leer "La música del azar", eso es Auster en estado puro. No estoy muy de acuerdo en que "El libro de las ilusiones" sea flojo, sí que creo que "El Palacio de la Luna" (que es anterior)a veces desmerece; los dos últimos antes de éste son realmente un truño. El Auster de la trilogía de Nueva York, quizás sea el más inspirado. Pero como hay gustos, hay colores, sobre todo con este autor

Anónimo dijo...

Dani, ¿dices lo de "la musica del azar" por que es el libro favorito de Boyero?
A mi también me parece acojonante

Leo dijo...

Bueno, esto a mí me trae a la memoria las palabra del gran Tom Sizemore en "Strange Days", cuando dice aquello de "El fin del mundo se aproxima porque ya está todo hecho". El siguiente paso es la decadencia de todo. Y en ello estamos, me temo.

Yo de Auster sólo he leído dos de sus libros, hace años ya, y en ambos casos me pareció un pelmazo; aunque bueno, es una opinión personal.