jueves, septiembre 11, 2008

¡SENSACIONAL!

Lo adelantaba hace poco en mi comentario sobre ese bluf llamado El caballero oscuro: ¿Qué está ocurriendo en la crítica “autorizada” y en un público cada día más conformista para que ciertas películas, que antes sólo eran tontadas con efectos especiales para la chavalería, empiecen a tener categoría de clásicos? ¿A alguien se le hubiese pasado por la cabeza en los setenta que una aburrida nimiedad como la tercera entrega de El señor de los anillos llegase a tener prestigio crítico y el Oscar de Hollywood?

‘La verdadera historia de Hollywood’ es un interesantísimo ensayo escrito por David Thomson. El libro viene muy a cuento con todo esto. Thomson, colaborador habitual del ‘New York Times’ -con el que es bastante crítico- es una de esas valientes firmas veteranas que, con bastante arrojo, reta a los de su profesión diciendo “basta ya, dejemos de hablar de todas estas películas vacías y efectistas actuales que no merecen ni una línea de análisis en un periódico que se quiera llamar así”.

Habla este crítico sobre sus colegas y sobre las vacías películas-sensación de hoy en día poniendo como ejemplo la ya lejana La guerra de las galaxias:
“Yo no tengo nada que decir contra ella. Yo escribo sobre cine porque algunas películas presentan suficientes dosis de arte (o de intento de arte) para justificar el esfuerzo, la emoción que he sentido en la oscuridad. Sobre La guerra de las galaxias no hay nada que decir, porque no tiene arte bastante: la respuesta más elocuente es un ¡guau!, o pulsar la tecla de repetición. La guerra de las galaxias es, para bien o para mal, una película sensacional. Y a mí me gustan las sensaciones, como el agua caliente sobre mi espalda o la sal en mi lengua. Pero en los últimos tiempos están apareciendo demasiadas películas que no merecen el espacio del papel que consumiría escribir sobre ellas, y no digamos el esfuerzo. Que desafían cualquier respuesta crítica o indagación verbal. Que están más allá del análisis”.

Ahí está el meollo, en la película-sensación y en la total inutilidad del análisis. Todo es sensación desocupada, olvidable, y a otra cosa. ¿A quién le importa ya el análisis? Guau, chachi, buf, mola, qué efectos, qué explosiones, qué espectáculo… Casi todo es así hoy. Sigue Thomson arremetiendo contra sus inútiles colegas:
“Entiendo la actitud de los críticos que son requeridos para elegir las diez mejores películas de cualquier año determinado, esos que dicen ‘¿Diez?, ¡Eso es mucho!’, o a esos espíritus más generosos, cuyos pulgares han crecido tanto como la nariz de Pinocho de tanto sobrevalorar películas”.

Vivimos tiempos enrarecidos en los que las películas han perdido su poder de antaño. El poder de permanencia en el subconsciente colectivo, films que realmente aporten algo a sus espectadores aparte del guau, chachi, buf, mola, qué efectos, qué explosiones, qué espectáculo. Y lo más dramático es que los propios medios están en el ajo, publicando a bombo y platillo (como ocurrió con la nueva de Batman) las grandes recaudaciones, el nuevo record, hablando de hitos (financieros) del cine y de quién sabe cuántas más paridas. Así lo denuncia Thomson:

“Nuestros periódicos publican cifras de taquilla como si pretendieran que nos las creyéramos, o que pensáramos que el cine está mejor que nunca. Algunos periódicos, claro, pertenecen a la corporación que controla la industria, y la mayoría de los periódicos no podrían salir adelante sin publicidad cinematográfica. Ha llegado el momento de que la comunidad repare en el compromiso que supone el hecho de que todos los años un periódico como ‘Times’ gane más de 85 millones en ingresos de publicidad cinematográfica. Porque esta publicidad es la auténtica noticia, más importante que las propias críticas, porque los anuncios dan la medida del impacto de una película. Y eso es a lo único a lo que aspiran muchas de ellas”.

Antes este panorama, donde no sólo discrepas con la máquina de hacer dinero o con la crítica, sino con tu gente más cercana, ¿qué le queda a uno? Pues, para empezar, dejar de ir al cine y decir, sin temor a ser rechazado, que la ha diñado. “No ha muerto, aun hay cine que ver”, te dirán. Pues será lo que yo entiendo por cine lo que la ha palmado, les respondes. Thomson entra también en este dilema: “Antes el cine hacía que los espectadores creyeran que las películas les pertenecían a ellos; no a una industria arrogante. Lo que yo llamo cine está muerto tal vez a estas alturas, o ha quedado en el pasado”.

No me gusta un mundo donde El señor de los anillos 3, La jungla de cristal 4 o Batman 6 son buenas películas. Que paren el chiringuito que me bajo, que soy de otra época y muy orgulloso de ello, oigan ustedes.

No es tanto que el cine haya muerto como que, como dice Thomson, “la historia le ha tomado la delantera”. Y lo ha arrasado.

Escrito la noche del 9 de septiembre de 2008.

6 comentarios:

dani dijo...

Pienso que hay que saber sacar lo bueno de cada cosa, claro que pa' vendedores de aire, que lo envasan al vacío y te ponen el PVP al lado, para eso, casi es mejor abrir un blog... Bromas aparte, creo que obedece todo a una gran falta de creatividad, o tal vez a que la tecnología tal vez haya alcanzado a muchos directores, cámaras y montadores,...

IVAN REGUERA dijo...

Dani: El fenómeno cobra categoría de epidemia cuando los propios blogs doran la píldora a las majors publicando sus trailers. Es decir: Haciendo GRATIS un trabajo de otros. De risa. O más bien de llorar.

El cine, expresión artística masiva del siglo XX por excelencia, vive su último suspiro. Pero para eso tengo escrito un libro bien amplio en la nevera. Así que 'Coming soon', que dicen los trailers.

francisco arroyo dijo...

Muy chulo el efecto profundidad de las citas en rojo (me recordaban a aquellos dibujos de moda hace quince años en lo bares... y los felices y estúpidos momentos que gasté en buscar la tercera dimensión).

Pero nada de acuerdo con tu visión derrotista. Una cosa es la promoción y otra las películas. Este año yo he visto dos películas muy buenas ( de las que me interesaría conocer tu drástica opinión) Pozos de Ambición y la rumana esa de título irrecordable (cuatro meses, dos semanas y tres días, por ejemplo).

Dos películas con bases de producción muy diferentes (una en la Meca otra con escasa ceca) y cuyo resultado me conmovió en ambos casos.

Un arte tan reciente como el cine tiene mucha más vida por delante de la que nos puede quedar a cualquiera de los que leemos tu blog (empleo esta comparación para no pecar de cándido).

israel yojimbo nava dijo...

El cine está en un tremendo agujero, pero me niego a ser pesimista o simplemente predicar la muerte del cine.

Todos podemos ver que ahora el verdadero talento se ha movido a las series de televisión, y cuando éstas vayan en declive, porque es ley de vida, como con el cine, pues tal vuelvan al celuloide o a un nuevo medio.

El caso es que de abajo se puede subir. Y desde arriba se cae. Ahora toca rebotar.

Leo dijo...

ISRAEL: Que Wilder te oiga, friend... Pero yo llevo cerca de un año sin ir al cine a ver un estreno, cuando hasta hace no mucho pisaba las salas una media de dos veces por semana, y a veces más. Si fuera yo solo la cosa se podría perdonar, pero en el mismo plan que el mío anda mucha gente, entre ellos el mismísimo Iván. Efectivamente algo raro pasa, y no precisamente bueno...

Yo ya he sostenido aquí en más de una ocasión que el cine, tal y como lo entendemos los "puristas" está muerto, y que el futuro es el "streaming" por Internet y, a más largo plazo, los videojuegos de realidad virtual que permitan a los usuarios "sumerjirse" dentro de un videojuego-película (la erdad es que la distancia entre ambas cosas es cada vez menor). Lo de ir a una sala para colocar el culo frente a una pantalla "king size" con un bol de palomitas a mano será algo equivalente a lo que es el teatro hoy en día: algo caro y minorista. Y desde luego para nada comparable a lo que siquiera es hoy, pues el cine sigue emperado en atraer a un público (el joven) que cada día se decanta más por la videoconsola.

Vamos, que nos guste admitirlo o no, el mundo se mueve. Y como bien dice Iván, el cine es algo que pertenece a la historia del Siglo XX.

IVAN REGUERA dijo...

Francisco: Hoy las películas de Hollywood se hacen principalmente pensando en su promoción. Cuando el 40% del presupuesto de un film no se va en el film sino en su marketing, mal.

Ahí va mi drástica opinión sobre la de los pozos y la rumana. La primera es aburridísima, con un Day Lewis tan pasado de rosca como en ese despropósito llamado Gangs of New York. El final es horrible. Mejor ver GIGANTE, de Stevens, a años luz en guión y calidad.

La rumana se deja ver. Sin más. Su realización, con esos planos fijos y eternos, me sacó de quicio.

Y por cierto: creo que el cine (como yo lo entendo) es un arte tan reciente que por eso mismo morirá pronto.

Israel: Me encanta tu optimismo. Te envidio. Creo que la gente se emociona demasiado con esto de la 'nueva era dorada televisiva'. No es para tanto.

Leo: Absolutamente de acuerdo con lo que dices. El cine, como yo lo he conocido, se nos va. ¿Que será otra cosa? Seguro, pero que me interese es otra historia.